Encontramos en esta parashá un elemento común entre varias plagas que asolaron a Mitzraim, algunas de ellas a los hijos de Israel y todas a los súbditos de Faraón. Aprendemos ello de la plaga de los tábanos, ante la cual la Torá nos enseña que “haré distinta en aquel día la tierra de Goshén sobre la cual está situado mi pueblo, para que no exista allí tábano alguno; a fin de que sepas que yo soy .A. en medio de la tierra. Y fijaré una demarcación entre mi pueblo y tu pueblo” y es la oscuridad.
En la plaga de la langosta:


