El discurso histórico
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El discurso historicó
El discurso histórico
El discurso de los preceptos-Amor y reverencia a Dios (Vaetjanán-Ekev)
El discurso de los preceptos-Amor y reverencia a Dios
El discurso de los preceptos-Amor y reverencia a Dios
El discurso de los preceptos-Amor y reverencia a Dios
El discurso de los preceptos prácticos
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El discurso de los preceptos prácticos
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El discurso de los preceptos prácticos
El discurso del pacto
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El discurso del pacto
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La despedida de Moshé y el cierre de la Torá
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La despedida de Moshé y el cierre de la Torá
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Deuteronomio 7 Versículo 1
En los versículos anteriores, la Toráh enuncia lo que podríamos llamar una teoría de la
educación para nuestros hijos.
En el capítulo 7 agrega que esa educación correrá serios riesgos, si nuestros hijos e hijas no
van a querer constituir familias judías.
En el versículo 3 prohibirá el emparentamiento con los siete pueblos que habitaban la Tierra
Prometida.
Los Sabios del Talmud concluyen del versículo 4 que “si una extranjera hubiere concebido un
hijo de un hombre de Israel, el hijo será como ella” (T.B. Kiddushín 68B).
Asimismo, el hijo nacido de una mujer de Israel y un hombre gentil -que por supuesto no está
habilitado para dar kiddushín- es considerado Ben Israel.
Esta es la ley en cualquier unión de pareja en la que no puedan tener vigencia los kiddushín
-unión nupcial de acuerdo a la ley de Moisés y de Israel-; el hijo será considerado como su
madre, siguiendo la ley natural de la vida.
Deuteronomio 7 Versículo 7
Este pasaje encierra la razón de ser y el secreto de la existencia del Pueblo de Israel. Nuestro
pueblo no es el más “numeroso” de la tierra, ni tampoco el más ‘fuerte”, en el sentido físico de
la palabra. Nuestra historia y continuidad reposan sobre dos columnas fundamentales: el amor
de D’s. por nosotros y el mantenimiento de Su Promesa a nuestros patriarcas. Ambos se
mantienen y se mantendrán inalterables por todos los días de la historia.
En palabras de Rashbám: “D’s. de la Verdad mantiene el Pacto y la Benevolencia ... para mil
generaciones”. Quiere decir -acota este comentarista- que D’s. esperará, un mil generaciones,
hasta que nazca aquella generación de “los que Le aman y observan Sus preceptos”.
Deuteronomio 7 Versículo 10
Rashi entiende de este versículo que la Justicia Divina, que es absoluta, reconoce y retribuye
también las buenas acciones que pueda haber realizado un impío. Este recibe la recompensa
correspondiente en términos comprensibles para él, o sea, en el aspecto material, y de ahí la
existencia del “rasháh vetov lo” -el impío que disfruta del bien material-.
“...PARA PERDERLO...”
Según Rashi, este impío ya no será merecedor de una recompensa en el mundo por venir, de
momento que ha sido retribuido “a su cara” - en su vida-.
Siguiendo este sistema de pensamiento, aparecerá la figura de “tsadik verah lo” -el justo
afectado por el mal en esta vida-. Como en el Tanáj no existe el “justo que no haya cometido
errores” (Kohelet 7:20), la Justicia Divina, con Misericordia, preservará la recompensa del
hombre justo en términos inteligibles para o sea en la vida espiritual y eterna; pero para gozar
de la pureza y la luz de la eternidad deberá “deshacerse de sus escorias” en este mundo.
Deuteronomio 7 Versículo 11
Los Sabios del Talmud y los Kabbalistas, ha mana nuestro mundo: “holám ha mahaséh” o
“hasiáh” el mundo de la acción, la creatividad y el progreso.
El judaísmo quiere distinguir entre la acción noble por sí misma, y la acción interesada.
Nuestro mundo no es lugar para confusiones. Lo materia y lo espiritual tienen que ser
distinguibles, para evitar caer en la desesperanza y el descreimiento.
Por ello, tenemos que actuar con la esperanza puesta en D’s., Quien retribuye toda acción con
Justicia y Misericordia.
Deuteronomio 7 Versículo 12
GUARDARÁ ADONAI TU D’S., PARA TI, EL PACTO Y LA BENEVOLENCIA...”
La parasháh anterior había concluido con las palabras: “...Hoy, para cumplirlas” .Según la
interpretación de nuestros sabios, “hoy” alude a este nuestro mundo de acción en el que hay
que actuar; “mañana”, en el mundo por venir, se recibirá la recompensa.
Nuestra parasháh asegura a los hijos de Israel que la “bendición” de D’s., consistirá en el
funcionamiento normal de la naturaleza, involucrando también, el alejamiento del mal (basado
en R. Moshéh David Vali).
Según este comentarista, no debemos confundir “recompensa” con “bendición”.Dado que el
cumplimiento de las mitsvot se origina en una actitud espiritual la recompensa ocurrirá también
en el mundo de la espiritualidad. Pero para que la persona se encamina en pos de la Toráh de
D’s. y su cumplimiento, necesita una sen da que no presente demasiados obstáculos. La Toráh
promete la eliminación de esos obstáculos a aquellas personas cuya voluntad espiritual se
traduzca en actos.
En palabras del salmista:
“...por la senda de Tus Preceptos, yo corro, ya que ella regocija mi corazón” (Salmos 119:32).
La bendición de D’s. se extenderá al ámbito más comúnmente visualizado, entendido y
aceptado, a saber, el de lo físico- material. Una vez más la Toráh se expresa en el lenguaje de
los hombres.
Deuteronomio 7 Versículo 15
“...Has de saber que de momento que el cuerpo de la persona es muy débil, y si come y bebe
profusamente, y si se esfuerza y trabaja en demasía, su débil constitución no lo puede tolerar y
contrae enfermedad.. .Por eso D’s. les promete que si cumplen con Sus mitsvot,...El ”apartará”
de ellos las enfermedades que ellos mismos se han causado, al “cambiar” el orden de ellos (de
la naturaleza)...” (Rabbi Moshéh David Vali).
La Toráh propone una vida normativa para el ser humano, que redunde en la protección de la
“débil constitución física de las personas”. También desde dicha perspectiva podemos
comprender sus prohibiciones y los “descansos y celebraciones” que nos ofrece a través de su
calendario.
“...TODA ENFERMEDAD...”
Según Rabbí Elihezer B. Iahacób, esto hace referencia a la enfermedad mental (Talmud
Ierushalmi, Shabbat Folio 14, Halajáh 3).
El autor de Toráh Temimáh comenta el alcance de la enfermedad mental diciendo: “Esta es la
persona que queda sumida en pensamientos, para pensar y para preocuparse en demasía,
hasta que le resulta imposible librarse de ello, y se le hace pesado como “un yugo de hierro” y
por lo tanto atenta contra su cuerpo y su alma”.
Deuteronomio 7 Versículo 20
Ibn Hezra entiende que “tsirháh” que traducimos como “tábano”, alude a la afección cutánea
que la Toráh llama “tsarahat” - y que se suele confundir con la lepra.
Deuteronomio 7 Versículo 22
Esta idea ya ha sido expresada en Éxodo 23:29: ‘No lo expulsaré de ante ti en un solo año, no
sea que la tierra quede desolada, y te excedan a ti las fieras del campo”.
Deuteronomio 7 Versículo 25
“Porque a veces mantendrás la idolatría por causa de la plata y el oro...” (Jizzekuni).
Deuteronomio 7 Versículo 26
“...a la plata y al oro” (Jizzekuni).
Los sabios del Talmud establecen con toda claridad que queda prohibido no solamente adorar
ídolos, sino también manipularlos para sacar provecho.
Resulta inconcebible -para el judaísmo normativo- sacar provecho o ganancias de aquello que
repudiamos para nosotros. La Toráh no acepta la doble moral en ningún orden de la vida, ni
siquiera en el plano material donde el hombre tiende a cierta “indulgencia”. Si esto ocurriera,
“serías anatema como él”.
Deuteronomio 8 Versículo 2
Rambán comenta respecto al episodio de las aguas de Maráh (Éxodo 15:25): “Él les hizo sentir
los rigores del desierto, donde debieron soportar el hambre y la sed e invocar el Nombre de
D’s., pero no en forma de protesta. Además, les implantó “mishpatím” - normas de convivencia para
esta travesía, como amar al prójimo y comportarse de acuerdo con costumbres
morales...y no como saqueadores, carentes de dignidad humana...”
“...PARA SOMETERTE A PRUEBA...:”
Varios exégetas entienden la raíz hebrea “nassoh”, como “ejercitar”. A través de este último
episodio -escasez de agua y su solución- el ejercitarse formará parte de la vida diaria durante la
travesía del desierto, y el pueblo deberá prepararse para contingencias similares.
Creo que se puede atribuir el mismo significado a esta raíz en 1 Samuel 17:39, cuando David
se despoja de la espada y la armadura que el Rey Shaúl le había ofrecido para combatir contra
Goliat, diciendo: “que lo nissiti” - pues no estoy ejercitado- (para usar armadura).
Esta definición figura en el diccionario gramatical Sefer Hasharashím de Ibn Janáh.
Deuteronomio 8 Versículo 3
Distinguimos tres etapas:
a) Te afligió: en referencia a la marcha por desierto.
b) Te sometió: al hambre, antes de la llegada del man.
c) Te hizo comer el man, alimento desconocido por ti hasta entonces (basado en Ibn Hezra)
Jizzekuni ofrece otra interpretación: “Te sometió al hambre”: no te dio el man en abundancia,
sino la porción necesaria para cada día; ya fue que se recogía día a día. Nuestros sabios
dijeron: “No se puede comparar aquella persona que tiene pan en su cesta con aquella que no
lo tiene” (T.B. Iomá 74B).
Si bien el man se encontraba en el desierto cada mañana al amanecer, en el pueblo subís.’ tía
siempre la duda: ¿también mañana habrá man?
“Además, si D’s. te hubiese dado el man cuando estabas harto con las provisiones que habías
sacado de Egipto, no le habrías prestado atención y ni siquiera lo hubieras probado, ya que no
habrías dejado el pan que solías comer para alimentarte con el man ‘que no lo habías conocido
ni lo habían conocido tus padres’. Y por eso te sometió al hambre antes de ofrecerte el man”
(Jizzekuni).
Versículo 3: “...NO SOLAMENTE DE PAN VIVE EL HOMBRE,
PUES CON TODO LO QUE SALE DEL MANDATO DE ADONAI, VIVE EL HOMBRE”.
El ser humano tiene que poder aceptar que la dimensión de lo material no constituye la
totalidad de la vida humana.
Así como el pueblo de Israel pudo cruzar el desierto en condiciones no normativas resultan do
la nueva generación, que formó el primer estado judío de la historia, así nosotros como
individuos y como pueblo debemos tomar conciencia de que la dimensión espiritual de nuestra
vida es la determinante. Si bien nuestra existencia se sustenta sobre el mundo material, el
mundo espiritual constituye nuestra razón de ser y nuestra finalidad última.
Deuteronomio 8 Versículo 4
Según S.D. Luzzato, a los hijos de Israel no les faltó ropa para su cuerpo, ni calzado para sus
pies”. Los hijos de Israel no portaron harapos durante la travesía del desierto.
Más tarde en la historia, esta idea ha sido plasmada por NeJemiáh en el capítulo 9 de su libro,
versículos 20 y s.s. Pues D’s. les había inspirado con Su Espíritu bueno, para darles
inteligencia; el man no les quitó de su boca, y agua les dió para su sed.
“Y cuarenta años los mantuviste en el desierto, no carecieron..., sus vestimentas no se
envejecieron ni sus pies quedaron descalzos”.
Otros comentaristas recalcan el aspecto sobrenatural de esta situación.
Deuteronomio 8 Versículo 7
Versículo 5: “...COMO ADOCTRINA EL HOMBRE A SU HIJO...:”
Versículo 7:” PUES ADONAI, TU D’S. TE VA A TRAER A UNA TIERRA BUENA...”
Rambán relaciona estos dos versículos, y di ce que es necesario que el padre adoctrina a su
hijo, con límites que le pueden parecer pesados, pero que, en definitiva, son para su bien.
“Asimismo Adonai tu D’s. te adoctrina primero, con sufrimientos en el desierto y la prueba del
man, para que tu ser pueda apreciar la bondad de la tierra y de sus frutos. Por lo tanto,
encamínate en pos de Él, ya que Adonai tu D’s. te va a traer a una tierra buena”.
En este breve comentario Rambán expone la médula misma de lo que el judaísmo considera
“una educación para la vida”. No debemos confundir “información” con “educación”.
Por supuesto que los límites deben ser pues tos con afecto, “Pues a quien ama Adonai, El re
prende, y cual padre que al hijo quiere” (Proverbios 3:12).
“...SURGEN EN LA QUEBRADA YEN LA MONTAÑA”.
“Y así los pobladores de la montaña no tienen que ir por agua a la quebrada, ni los pobladores
de la quebrada necesitan escalar la montaña para encontrarla” (Jizzekuni).
Deuteronomio 8 Versículo 8
Este versículo enumera los siete productos de renombre de la tierra de Israel; todos
componentes de su flora, ya que la miel alude, según todos los comentaristas, a la dulzura que
emana de los frutos, especialmente de los dátiles.
Rabbenu Bejayé habla de “los siete climas del mundo” y especifica que la tierra de Israel se
halla en la zona del séptimo clima que la literatura rabínica entiende como el clima templado
por excelencia.
Creo que S.R. Hirsh, retomando esta idea, menciona siete productos que crecen en siete
comarcas o regiones climáticas. Y así dice, comentando el versículo 8, que la Toráh enuncia
los productos en orden creciente, empezando por las comarcas menos cálidas hasta llegar a la
más cálida de todas donde crece la palmera cuyo fruto es el dátil.
Según el naturalista Lorenz Oken (1779. 1851), citado por Hirsh, la tierra de Israel es la patria
principal del olivo, y desde allí ha sido trasplantado a Grecia y otras tierras.
Esta es la ventaja de la Tierra de Israel, que produce los mejores frutos de todas las comarcas.
Deuteronomio 8 Versículo 9
Tras aludir a la calidad de los productos agrícolas de la Tierra de Israel, la Toráh se refiere, en
sentido literal, a los minerales del subsuelo.
Alegóricamente es una realidad innegable que el judío que habita la Tierra de Israel, nunca ha
sufrido carencias. La satisfacción de habitar nuestra tierra, con independencia y con nuestra
espiritualidad, ha compensado con creces algunas carencias materiales.
Versículo 9: ‘TIERRA EN LA QUE NO CON POBREZA COMERÁS EN ELLA PAN...
Versículo 10: “COMERÁS Y TE SACIARÁS Y BENDECIRÁS A ADONAI TU D’S., POR LA TIERRA BUENA QUE TE HA DADO”.
Esta es la única oportunidad en que la Toráh nos prescribe ofrecer una bendición a D’s (R. Bejayé).
Literalmente, cuando vengas a la Tierra de Israel, después de haber sufrido las vicisitudes de la
esclavitud egipcia y de la travesía del desierto, cuando te asientes en la Tierra de Israel y
comas de sus frutos, deberás agradecer al Nombre del Santo, Bendito El.
Según los Sabios del Talmud, esta berajáh - bendición- es un precepto por comisión que se
llama “bircat hamazón” – ósea la bendición para después de las comidas que incluyen pan.
Debe incluir en su fórmula una alusión a la Tierra de Israel, aunque este precepto
tiene vigencia también, en cualquier otro país en que nos hallemos.
Cabe aquí presentar una definición del concepto “berajáh” -bendición-.
En opinión de Abarbanel se distinguen tres categorías de “berajot” a - bendiciones- en
el Tanaj:
a) cuando D’s. bendice al hombre, derrama a raudales sobre la persona el bien y la
abundancia.
b) cuando el hombre bendice a D’s., Lo reconoce, Le agradece y Lo loa.
c) cuando el hombre bendice a su prójimo, para prepararle para recibir los mejores deseos de
bien y de abundancia.
Rabbí Iehuda Haleví (precisa: “...La berajáh tiene por función establecer una distinción entre lo sacro y
lo profano. Agrega a lo profano la chispa de lo sagrado, mientras evoca el mundo ideal y
abstracto y su aporte al mundo material. Así la berajáh acrecienta nuestra satisfacción espiritual
en el momento en el que la pronunciamos”.
Por último, Jizzekuni nos recuerda las palabras del Talmud (T.B. Berajot 35A): si la persona
tiene la obligación de pronunciar una berajáh “después de haber comido y haberse hartado y
satisfecho su apetito, con mayor razón deberá decir una berajáh antes de comer, cuando este
hambriento y deseoso; y de allí el deber de pronunciar la bendición de “hamotzí lejem min
haarets” -el que saca pan de la tierra-, antes de comer pan”.
Deuteronomio 8 Versículos 11 al 17. “CUIDATE NO SEA QUE OLVIDES A ADONAI TU D’S…”
En los versículos anteriores, la Toráh habla de abundancia y de bendición. Pero la Toráh -
conocedora en profundidad de la esencia humana- sabe que el hombre puede trocar la
bendición en maldición, convirtiendo la abundancia en exceso y enfermándose de soberbia.
La soberbia nos hace pensar que “...mi fuerza y el poder de mi mano me hizo esta riqueza”. La
única curación para esa enfermedad es la memoria.
El ser humano debe recordar constantemente sus orígenes y procedencia, vislumbrando
también, de alguna manera, su futuro último. Si no pierde de vista estos dos extremos, su vida
se desarrollará inteligentemente. De no ser así, se transformará en una gran ilusión o un gran
sueño que se esfuma al amanecer....
Lo que es bueno para el individuo, rige también para el destino de los pueblos.
Por lo tanto, Moshéh previene en estos términos a los hijos de Israel, en la víspera del gran
acontecimiento
En los versículos anteriores, la Toráh habla de abundancia y de bendición. Pero la Toráh -
conocedora en profundidad de la esencia humana- sabe que el hombre puede trocar la
bendición en maldición, convirtiendo la abundancia en exceso y enfermándose de soberbia.
La soberbia nos hace pensar que “...mi fuerza y el poder de mi mano me hizo esta riqueza”. La
única curación para esa enfermedad es la memoria.
El ser humano debe recordar constantemente sus orígenes y procedencia, vislumbrando
también, de alguna manera, su futuro último. Si no pierde de vista estos dos extremos, su vida
se desarrollará inteligentemente. De no ser así, se transformará en una gran ilusión o un gran
sueño que se esfuma al amanecer....
Lo que es bueno para el individuo, rige también para el destino de los pueblos.
Por lo tanto, Moshéh previene en estos términos a los hijos de Israel, en la víspera del gran
acontecimiento: el cruce del río Iarden para el asentamiento en la tierra de la cual ti fluye leche
y miel. Según los alegoristas estos dipolos rigen nuestra vida: lo natural, al alcance de nuestra
mano (leche) y lo placentero, pero dificultoso para obtener (miel).
Deuteronomio 8 Versículos 11 al 17. “CUIDATE NO SEA QUE OLVIDES A ADONAI TU D’S…”
En los versículos anteriores, la Toráh habla de abundancia y de bendición. Pero la Toráh -
conocedora en profundidad de la esencia humana- sabe que el hombre puede trocar la
bendición en maldición, convirtiendo la abundancia en exceso y enfermándose de soberbia.
La soberbia nos hace pensar que “...mi fuerza y el poder de mi mano me hizo esta riqueza”. La
única curación para esa enfermedad es la memoria.
El ser humano debe recordar constantemente sus orígenes y procedencia, vislumbrando
también, de alguna manera, su futuro último. Si no pierde de vista estos dos extremos, su vida
se desarrollará inteligentemente. De no ser así, se transformará en una gran ilusión o un gran
sueño que se esfuma al amanecer....
Lo que es bueno para el individuo, rige también para el destino de los pueblos.
Por lo tanto, Moshéh previene en estos términos a los hijos de Israel, en la víspera del gran
acontecimiento
En los versículos anteriores, la Toráh habla de abundancia y de bendición. Pero la Toráh -
conocedora en profundidad de la esencia humana- sabe que el hombre puede trocar la
bendición en maldición, convirtiendo la abundancia en exceso y enfermándose de soberbia.
La soberbia nos hace pensar que “...mi fuerza y el poder de mi mano me hizo esta riqueza”. La
única curación para esa enfermedad es la memoria.
El ser humano debe recordar constantemente sus orígenes y procedencia, vislumbrando
también, de alguna manera, su futuro último. Si no pierde de vista estos dos extremos, su vida
se desarrollará inteligentemente. De no ser así, se transformará en una gran ilusión o un gran
sueño que se esfuma al amanecer....
Lo que es bueno para el individuo, rige también para el destino de los pueblos.
Por lo tanto, Moshéh previene en estos términos a los hijos de Israel, en la víspera del gran
acontecimiento: el cruce del río Iarden para el asentamiento en la tierra de la cual ti fluye leche
y miel. Según los alegoristas estos dipolos rigen nuestra vida: lo natural, al alcance de nuestra
mano (leche) y lo placentero, pero dificultoso para obtener (miel).
Deuteronomio 9 Versículos 1 al 3
“Las palabras de la Toráh en los versículos siguientes, parecen oponerse al aspecto externo de
los acontecimientos; pues hacen aparecer al pueblo de Israel como el más valiente y el que ha
llegado a la perfección moral y ética. La Toráh mega estas dos posibles conclusiones. Por ello
el versículo empieza diciendo: Oye” (S.R. Hirsh).
Deuteronomio 9 Versículos 1 al 3
“Las palabras de la Toráh en los versículos siguientes, parecen oponerse al aspecto externo de
los acontecimientos; pues hacen aparecer al pueblo de Israel como el más valiente y el que ha
llegado a la perfección moral y ética. La Toráh mega estas dos posibles conclusiones. Por ello
el versículo empieza diciendo: Oye” (S.R. Hirsh).
Deuteronomio 9 Versículo 3
Cual fuego que consume con rapidez y celeridad (Ibn Hezra y Rabbenu Bejayé).
Deuteronomio 9 Versículo 5
Abarbanel, en su extenso comentario, nos recuerda que cuando alguien no puede atribuir sus
éxitos “a su fuerza y poder”, -como pide la Toráh- se los atribuye a su condición de bueno y
ético.
Por ello -dice Abarbanel- la Toráh recomienda al pueblo de Israel no creerse meritorio de sus
éxitos. Dos son los factores intervinientes: a) la perversión de los pueblos que ocupaban la
Tierra de Promisión y) la promesa de D’s. a los Patriarcas.
“POR TU MÉRITO...”
“De este versículo resultaría que si los pueblos que a la sazón ocupaban la Tierra de Promisión
hubiesen sido justos, no hubiesen sido expulsados de ella. Y entonces, ¿en qué quedaría la
promesa de D’s. a los Patriarcas de Israel? Es te texto puede comprenderse así: si estos
pueblos fueran perversos, deberían ser expulsados de allí; empero si fueran justos, no
permanecerán en esa tierra que quedó sólo como custodia en su poder, desde el tiempo de la
promesa de D’s. a los Patriarcas de Israel; y el Santo, Bendito El, podría hacer el bien con ellos
otorgándoles otra tierra: ‘Ya que de Adonai es la tierra y lo que ella contiene” (Salmos 24:1).
Pero es imposible para ellos permanecer en la Tierra de Promisión, “...para cumplir la palabra
que ha prometido Adonai a tus Patriarcas...” (Rabbenu Bejayé).
Deuteronomio 9 Versículo 7
Literalmente, se trata de una expresión coloquial.
Alegóricamente, Rabbí Moshéh Vali entiende que nuestro impulso del mal trata de hacernos
olvidar el mal que hemos eventualmente cometido, quedando en nuestra memoria sólo el bien,
cuando lo hacemos. De esta forma evidenciamos indulgencia para con nosotros mismos, ya
que nuestra memoria no debería ser caprichosa ni antojadiza. Debemos recordar también el
mal que hacemos, no para culparnos sino para realizar “tikkún hamiddot”, la reparación de
nuestras acciones.
Versículo 7:” ...LO QUE HAS ENFURECIDO A ADONAI TU D’S. EN EL DESIERTO...”
S.R. Hirsh recalca que la Toráh generaliza ‘las rebeldías del pueblo de Israel’. Sin embargo,
cuando llega al episodio del becerro de oro, lo relata con amplitud, pues el paganismo y sus
actitudes aberrantes, no deben ser disimulados. Para curarse, hay que poder enfrentar las
actitudes o hechos que han generado la enfermedad.
Deuteronomio 9 Versículo 8
Rambán señala que la Toráh no menciona los errores cometidos antes de la entrega de la
Toráh en Sinai, pues recién a partir de entonces el pueblo tiene compromiso asumido para
cumplir la. La Toráh continúa ahora con el relato de las desobediencias ocurridas a partir del
gran evento de Sinai-Joreb.
Véase el relato del episodio del becerro de oro y nuestros amplios comentarios en Éxodo 32:1
y s.s.
Según Jizzekuni, ello ocurrió al día siguiente de la Revelación del Decálogo en Sinai (7 de
Siván).
Deuteronomio 9 Versículo 9
“Desde el amanecer del día 7 de Siván, hasta el amanecer del día 17 de Tammuz” (Jizzekuni).
Cabe recordar que, si bien el comentarista emplea los nombres de los meses del calendario
normativo hebreo, la Toráh los identifica como el primer, segundo, tercero, etc. del año.
Recordemos que Jizzekuni parte de la premisa de que el mes mencionado en la Toráh como
primero, equivale a Nisán, siendo Siván el tercero, y así sucesivamente.
“...LAS TABLAS DE PIEDRAS - LAS TABLAS DEL PACTO...”
Las tablas con el Decálogo aparecen aquí
“CUANDO ASCENDÍ...” también con su nombre esencial, “lujot habberit” -las
Tablas del Pacto- con todo lo que ello implica en el mundo de lo espiritual.
Moshéh permaneció en la montaña cuarenta días con sus respectivas noches, período en el
que llegó a una intensidad espiritual no alcanzada por hombre alguno.
Su función era establecer una conexión con el mundo terreno, donde se juega la suerte
“espiritual” del ser humano, ya que en él transcurre nuestra vida. ¿Podrá el ser humano
enfrentar y resistir su encuentro con lo sublime? ¿O predominará la crasa materialidad que
también por tamos dentro de nosotros?
Los versículos sucesivos nos recuerdan el dramatismo de este encuentro, que, si bien se inicia
con la “ruptura de las Tablas del Pacto”, culminará con la “pulverización” del becerro de oro
hasta su total eliminación.
Deuteronomio 9 Versículo 11
“De este versículo han deducido nuestros sabios, que los hijos de Israel hicieron el becerro de
oro el mismo día en que fueron entregadas las Tablas del Pacto” (Rabbenu Bejayé).
Deuteronomio 9 Versículo 15
Versículo 12: “... DESCIENDE PRONTO...
Versículo 14: “...HARÉ DE TI UN PUEBLO PODEROSO Y NUMEROSO, MAS QUE EL”.
Versículo 15: “ME VOLVÍ Y DESCENDÍ...”
Una vez más, Moshéh antepone la integridad del pueblo de Israel a la grandeza que D’s. le
ofrece a partir de su descendencia. Moshéh cumple la orden Divina de descender de la
montaña, ignorando los propósitos de D’s. respecto a su persona y la futura grandeza de su
descendencia (basado en Rabbi Moshéh Vali).
“...LA MONTAÑA ARDÍA EN FUEGO...SOBRE MIS DOS MANOS”.
Los alegoristas ven en este fuego el símbolo del atributo del Rigor de D’s. No obstante, en este
difícil momento, Moshéh se aferra ‘con sus dos manos” a las dos Tablas, demostrando con ello
el intenso amor que siente por su pueblo, al que quiere ofrecer el Testimonio del Mensaje
Divino (basado en Rabbi Moshéh Vali).
Deuteronomio 9 Versículo 17
“Para no hacerlos aparecer como culpables, ya que en las Tablas figura la prohibición de la
idolatría, y vosotros habíais hecho el becerro de oro” (Jizzekuni).
Deuteronomio 9 Versículo 18
...y ahora voy a ascender hacia Adonai, tal vez obtenga yo perdón por vuestro pecado (Éxodo
32:30). “Y en esa oportunidad permanecí en la montaña cuarenta días”. De lo que resulta que
este período concluyó el día 29 de Ab, ya que Moshéh había ascendido el día 18 de Tammuz.
Al finalizar este lapso de cuarenta días, se concilié el Santo, Bendito El, con Su pueblo Israel, y
le dijo a Moshéh:...Talla tú dos tablas de piedra, como las primeras...; y luego Moshéh
permaneció un nuevo período de cuarenta días en la montaña, de lo que resulta que este
evento concluyó el día 10 de Tishrí -hoy Iom Quippur día en que se concilié “hakadosh baruj
hu” -el Santo Bendito El- y le dijo a Moshéh: “Yo he perdonado tal como Me lo has pedido”
Es por ello que esta fecha ha sido establecida definitivamente para el perdón y la absolución.
(Rashi).
Rashi demuestra, basándose en los midrashím, cómo la mayor tragedia espiritual de los hijos
de Israel se convirtió, en definitiva, en la aventura espiritual más significativa para el creyente:
la capacidad de invocar el Perdón Divino -mediante un cambio de actitud- y de ser perdonado
por D’s., fuente de toda Misericordia.
Deuteronomio 9 Versículo 19
Moshéh ya había orado por ellos en diversas oportunidades: a)a orillas del Mar de los Juncos
(Éxodo 14:15); b) en Maráh (íbidem 15:25) y c) en Massáh (ibidem 17:4).
Deuteronomio 9 Versículo 21
“Es probable que el ídolo estuviera hecho de arcilla y tierra, amasadas con forma de becerro,
secadas al fuego y recubiertas de oro. Moshéh lo queme para derretir el oro que lo recubría, y
luego machaco la arcilla que lo componía” (S.D. Luzzatto, en nombre de su señor padre).
Deuteronomio 9 Versículo 26
Misericordia y Justicia, dos de los trece atributos de Da. (Véase Rashi, Deuteronomio 3:24).
Moshéh no niega ni minimiza los alcances del desvío de los hijos de Israel. Por el contrario,
reconociendo la gravedad del hecho, invoca la Misericordia Divina.
Deuteronomio 9 Versículo 29
Este Poder Grande es el gran Amor que D’s. ha evidenciado por Su pueblo Israel, “pues es
indigno, aun para una persona común, que trasto- que inmediatamente en odio su amor al
prójimo por causa de un error cometido contra él por el ser amado! Con mucha mayor razón no
será digno del Señor de todo, que cumple Su Pacto y Su Palabra!” (Rabbí Moshéh David Vali).
Este autor descubre -con la simplicidad que lo caracteriza- una de las fallas más grandes que
deterioran la relación entre las personas: la intolerancia frente al error o a la equivocación del
prójimo. Si en realidad amamos a alguien, resulta imposible endurecer nuestro corazón hasta el
punto de “odiarlo”. La literatura rabínica sentencia: “Se llama valiente aquél que puede convertir
a quien lo odia en quien lo ame”.
Rabbí Moshéh Vali interpreta que dicha oración de Moshéh, inspirado por D’s., obtuvo el
perdón inmediato para el pueblo de Israel, pues así está insinuado en Éxodo 32:14: “Y se
arrepintió Adonai por el mal que había hablado para hacer a Su pueblo”
Deuteronomio 10 Versículo 1
Referencia a todo lo relatado en Éxodo 34:1 y ss. Véase nuestros amplios comentarios al
respecto.
“...Y HABRÁS DE HACERTE UN ARCA DE MADERA”
Rambán, citando el Talmud, interpreta que tanto las Tablas “rotas” como las enteras, se
encontraban depositadas en el mismo “arón” -Arca- (véase T.B. Babá Batrá 14: B).
Rashi, por el contrario, establece una distinta cronología de los hechos. Esta difiere tanto
respecto a la construcción del Mishcán -Tabernáculo- como al versículo que nos ocupa.
Rashi entiende que: “...este arón que hizo Moshéh era otro adicional; y este mismo arón era el
que salía con ellos cuando había guerra”.
En cambio, el que había construido Betsalel no salía jamás a la guerra, con una única
excepción, en la época de Heli, el sacerdote, cuando el arón de Betsalel salió a la guerra y fue
capturado por los filisteos, quienes lo devolvieron a los hijos de Israel después de sufrir
“castigo” por su profanación (véase 1 Samuel 5:1 y ss.).
Deuteronomio 10 Versículo 5
Llama la atención que el comentarista Jizzekuni se aferre ala cronología de los “ascensos y
descensos” de Moshéh al Monte Sinai, estableciendo las fechas y días de la semana en los
cuales ocurrieron. Comentando este versículo, concluye: “De lo que resulta que el comienzo de
la separación de Moshéh del pueblo ocurrió el segundo día de la semana en Rosh Jodesh
Siván, previo a la entrega de la Toráh... y la última oportunidad en que Moshéh sube a la
montaña, habría ocurrido en un día quinto de la semana, en una fecha equivalente al 29 de Ab,
y así todos los períodos de ayuno de Moshéh, concluyeron en un segundo día de la semana,
en una fecha equivalente al día 9 del mes de Tishrí.
Y es por ello que la gente acostumbra ayunar cada día lunes y jueves, a partir de Rosh Jodesh
Siván hasta el día 10 de Tishrí (bm Quippur), así lo he hallado escrito (Jizzekuni).
Deuteronomio 10 Versículo 6
De lo que se deduce que Aharón falleció al final del año cuarenta, cuando concluía la travesía
del desierto. Por lo tanto, la oración de Moshéh también surtió efecto, y de allí que se menciona
este hecho en este contexto (Ibn Hezra).
“...ALLÍ MURIÓ AHARON...”
Según Números 20:22 y ss. Aharón murió en la montaña de Hor, por lo cual nuestro versículo
suscita dificultades geográficas.
Rambán las resuelve diciendo que existía una cadena de montañas que se extendía desde Moseráh
hasta Kadésh poblados sitos en la llanura, a los pies de las montañas, y cercanos entre sí.
Aharón ascendió a esa cadena montañosa a la altura de Kadésh, y falleció en la cima de la
montaña, a la altura de Moseráh. El pueblo emprendió el regreso desde el lugar donde se
encontraba, retornando a Moseráh para permanecer allí, en las cercanías de la sepultura de
Aharón, durante los treinta días de duelo.
Ese es el retorno mencionado por nuestro versículo: “Y los hijos de Israel partieron desde
Beerot-Bené-Iahakán a Moseráh.
Al concluir los treinta días de duelo, regresaron a Gudgod (versículo 7), prosiguiendo su
marcha hacia las riberas del río Iardén (citado por S.R. Hirsh).
Deuteronomio 10 Versículo 8
Moshéh rememora lo ocurrido después del episodio del becerro de oro. De Éxodo 32:29 resulta
que la tribu de Levi quedó consagrada al servicio de D’s. en el Mishcán. Si bien su designación
formal aparece en Números 1:48 y ss., fué formulada el primer día del segundo mes, en el año
segundo de la salida de Egipto (basado en Rashi y Rambán).
Versículo 8: “...PARA SERVIR ANTE EL...”
Los hijos de Levi junto a los hijos de Aharón (Cohaním).
” ...Y PARA BENDECIR SU NOMBRE...”
“Pues era Elhazar quien elevaba sus manos en preces” (Ibn Hezra).
“...HASTA EL DIA ESTE”.
Se refiere al servicio de Elhazar, hijo de Aharón.
Deuteronomio 10 Versículo 9
Referencia a Números 18:20: “Dijo Adonai a Aharón: En la tierra de ellos no habrás de
heredar, ni parte habrá para ti en el seno de ellos; Yo Soy tu parte y tu heredad en el seno de
los hijos de Israel”.
“...YO PERMANECÍ EN LA MONTAÑA...”
Moshéh nos recuerda que, para la recepción de las segundas Tablas de la Toráh, también
permaneció en el monte cuarenta días; ya que el versículo 3 de nuestro capítulo no lo había
aclarado (basado en Rashi).
Versículo 10: “...TAMBIÉN AQUELLA VEZ...”
“...Pero después que paséis el río Iardén, si os váis a desviar, puede ser que no podáis otra vez
ser salvados por la oración...” (Jizzekuni).
Este autor nos recuerda que la oración no puede ser un instrumento para ser usado
caprichosamente. El real sentido de la oración es la espontaneidad; la que surge naturalmente
como las aguas que brotan del manantial. Difícilmente se pueda llamar “oración” a una sesión
dirigida de repetición de textos.
De allí que los grupos de oración no sean naturalmente masivos, sino grupos de comunidad de
pensamientos y de sentimientos.
Deuteronomio 10 Versículo 11
Referencia a Éxodo 32:34.
Deuteronomio 10 Versículo 12
Este versículo enuncia la esencia misma de la Toráh y la finalidad última de nuestras acciones
ante D’s. ¿Cómo deberemos entender los conceptos “veneración” y “amor” a D’s?.
Según Najmánides, la veneración a D’s. consiste en no cometer transgresiones, cuidando las
mitsvot “lo tahase”, mientras que el amor a D’s. se expresa mediante acciones y actitudes de
Su agrado, cumpliendo las mitsvot “hase”.
En otras palabras, el cumplimiento de todos los preceptos de la Toráh surtirá el efecto deseado,
culminando con el logro de los conceptos de nuestro versículo.
Distinto camino transitan los comentaristas Abarbanel y Rabbí Itsjak Harama, quienes opinan
que la veneración es la conciencia que debe tener cada cual de estar permanentemente
circundado por la Presencia de D’s., absteniéndose por ello de hacer el mal. Esta idea ha sido
expresada en forma sublime por el salmista: “Antepongo a Adonai ante mí, siempre...” (Salmos
16:8).
Esta veneración es fuente de felicidad para la persona que la posee, encaminando por la
Senda de D’s. para cumplir con Sus preceptos. “Feliz es el hombre que venera a Adonai: Sus
Preceptos desea mucho” (Salmos 112:1).
Los Sabios del Talmud deducen de nuestro versículo que “todo está en manos del Cielo,
excepto la Veneración al Cielo” (T.B. Berajot 33B).
El judaísmo afirma con nitidez que el hombre se somete libremente a la voluntad de su
Creador. Esta libertad de elección es el criterio esencial de la vida del ser humano, en el que se
bifurcan las sendas del hombre y de la bestia. Cuando el hombre renuncia a esta facultad de
elección, dejándose llevar, pierde totalmente el único camino capaz de conducirlo a su
verdadera meta (basado en S.R. Hirsh). Pero en última instancia, el versículo 13 aclara que
todo lo que el hombre haga ante D’s., lo hace para su propio bien.
Cuanto más damos y ofrecemos, más recibimos.
Cabe recordar que “ahabáh” - amor - alude a la necesidad de permanecer siempre junto a lo
que amamos, sintiendo una suerte de unión inseparable. Los sabios del Talmud han enaltecido
a quien cumple la Toráh motivado por el amor... La Toráh nos pide hacerlo motivados por lo
menos por la veneración que, si bien no llega a la satisfacción sublime del amor a D’s., nos
preserva, nos orienta y nos conduce por el camino que culmina con el amor a El.
Y así concluyen los Sabios del Talmud: “Es más grande aquél que lo hace por amor -como el
Patriarca Abraham- que aquél que lo hace por veneración -como lo hizo Job-”
Deuteronomio 10 Versículo 16
Que esté vuestro corazón abierto a la verdad, no como hasta el día de hoy, cuando “no había
dado Adonai a vosotros: corazón para percibir y ojos para ver y oídos para oír, hasta el día de
hoy” (Deuteronomio 29:3).
“...Y VUESTRA CERVIZ NO HABRÉIS DE ENDURECER MAS”.
Referencia al episodio del becerro de oro, en que el pueblo fue calificado por D’s. como “duro
de cerviz” (Éxodo 32:9).
Deuteronomio 10 Versículo 17
“Todas las fuerzas de la naturaleza están supeditadas a Su Fuerza y todos los dominios del
hombre están entregados a Su Dominio” (S.R. Hirsh).
De momento que D’s. es Señor de los señores, ‘no hay ningún señor que pueda salvaros a
vosotros de Su Poder” (Rashi).
“...MAGNO..."
En benevolencia.
“...PODEROSO...”
En rigor.
“...TEMIBLE...”
En misericordia (Rabbenu Bejayé).
Según este comentarista, la Soberanía de D’s. se manifiesta a través aquellos tres de Sus
Atributos que rigen al ser humano por doquier. La Grandeza de D’s. es Su Benevolencia y Su
Misericordia, mientras que el atributo de Rigor- Justicia de D’s está flanqueado a la derecha por
la Benevolencia y a la izquierda por la Misericordia. El concepto judío de la justicia la considera
escoltada por los otros dos atributos. De esta forma hace honor a su nombre y no se convierte
en “mero hecho vengativo” de las personas.
“...NI ACEPTA SOBORNO”.
Mal interpreta que el hombre piadoso no puede hacer cálculos pensando que con una “buena
acción” puede anular una “mala”. No se debe actuar mal con premeditación, ofreciendo una
buena acción como soborno,
Cada uno de nuestros actos tiene sus propias consecuencias; el resto es especulación, y la
Toráh nos previene contra ella.
Deuteronomio 10 Versículo 18
D’s., a diferencia de los seres humanos, traduce Su Grandeza en Misericordia y Su Poder en
Benevolencia para aquellos sectores sociales débiles, a los cuales sus congéneres suelen
atropellar. Por eso dice el Talmud: “Cuando aparece el Poder de D’s., allí hallamos Su
Modestia”; aun siendo Adonai “Señor de los señores... presta atención al huérfano y a la viuda”
(T.B. Meguiláh 31A).
“…AMA AL PROSÉLITO...”
Por lo tanto “vosotros estáis obligados a amar lo” (Ibn Hezra).
Amar al prosélito significa considerarlo como uno de nosotros, como lo expresa la Toráh:
“Como el nativo de vosotros habrá de ser el extranjero que reside con vosotros. Y lo amarás
como a tí mismo ya que extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo soy Adonai,
vuestro D’s.” (Levítico 19:34).
“...PAN Y VESTIMENTA”.
“Y esto es muy importante, pues el mismo Patriarca Iahacob invocó a D’s. en su oración
pidiéndole pan para comer y ropa para vestir” (ver Génesis 28:20, Rashi).
Los conceptos “pan y vestimenta”, aluden a las necesidades terrenales del hombre. El pan
puede simbolizar lo interno y la vestimenta lo externo. El Patriarca Iahacob al decir pan para
comer y ropa para vestir pedía tácitamente una buena salud. A veces el sufrimiento del ser
humano es causado por la carencia de alimentos o ropa, y otras se agudiza por la imposibilidad
de usufructuar lo que se ha acopiado.
Deuteronomio 10 Versículo 20
“Esto se logra por medio de la Toráh; más ésta no se obtiene sino por medio de los Maestros, y
por eso Nuestros Sabios, de venerada memoria, incluyen en la veneración a D’s. a los i a
“talmide jajamim” -los Estudiosos y Maestros de la Toráh-, que deben ser venerados por lo que
saben y por lo que siguen estudiando” (basado en Minjáh Beluláh).
“...Y POR SU NOMBRE PODRÁS JURAR”.
En las condiciones que ha establecido el Profeta: “Y habrás de jurar: Eterno es Adonai, con
verdad, con justicia y con rectitud” (Jeremías 4:2. Citado por Minjáh Beluláh).
Deuteronomio 10 Versículo 21
El sentido esencial del concepto “tehiláh” es: causar que la personalidad esté radiante y que su
luz irradie. Hay que lograr que la esencia interna sea conocida por medio de manifestaciones
como raudales de energía. Adonai y tu relación con El, son el fundamento de toda tu esencia
interna, que vive y se auto realiza y merece el reconocimiento de los demás. (S.R. Hirsh).
“CON EL TE LO HARAS...”
Rabbenu Sahadiá Gaón escribió en su Sidur comentado: “Esto quiere decir que la persona
tiene que dirigir sus plegarias a D’s., pues el concepto “tehiláh” implica dicha acepción
“...EL ES TU D’S…”
“Abrigar la fe absoluta en la recompensa de D’s., en Su justa retribución y en Su salvación que
nos liberará” (Sidur de R. Sahadiá Gaón).