חנופה וגסות רוח

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הצעקה

 

מראות זכריה הם צעקה.

קשה להעביר מסרים מאת ה' בלי חשמל, מסך, רדיו או טלפון. קשה עוד יותר לשכנע את שבי ציון כי נוכחות ה' בארץ תלויה במעשי אדם, מבלי לבצע איזו פעולה ניסית להוכחת אמיתות המסר הנבואי.

זכריה מנסה לעשות זאת (גם) באמצעות תיאור המראות האלוקיים שנגלים לפניו. כל מראה והמסר הייחודי שלו וביחד שבע מראות שמתארים תמונה שלמה - מציאות שבה ירושלים נראית עזובה, מצומקת כל-כך שברגע אפשר ללכת בתוכה מקצה לקצה. האנשים היושבים בתוכה חוטאים והמנהיגים לבושים במלבושים טמאים. כלי המקדש אינם מבטאים נוכחות אלוקית. וביחד המציאות נראית קטנה, בזויה.

באמצעות מראה המגילה שעפה, משוטטת ברחבי הארץ, הנביא מזכיר לנו שלא מספיק יהיה לחזור ולבנות את בניין המקדש פיזית, יש גם לחזור ולבנות לבניין נדבך רוחני. השבועה (הכתובה על המגילה?) יוצאת לחרוש את הארץ, כשהיא מדגימה שימוש נקי וראוי בשם ה'. תפקידה לעבור בכל הארץ, לראות ולהעריך את המצב, ולהשליך מתוך הארץ, אל ארץ שנער, את הרשעה ואת מי שלא צריך להיות לו מקום בירושלים, בעת בניין המקדש.

מראה מוזר, תמוה, שניתן לתת לו פירושים שונים. אולי דווקא בדרך זו מצליח הנביא להעביר מסרים, אולי כך הוא צועק את מסריו ומקווה שבדרך זו, מישהו יקשיב לו.


באדיבות אתר 929

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Una mujer de la descendencia de Shem

Abraham le solicitó a su mayordomo que buscara una mujer de su tierra y no precisamente de su familia. ¿Cuál es el significado de la búsqueda de una mujer de su tierra, de las hijas de Shem?

El relato de la búsqueda y arreglo de una pareja es uno de los más extensos en la Torá, y su extensión sobresale precisamente porque el núcleo de la trama es simple, y se lo podría resumir en unas breves oraciones. Principalmente sobresale la repetición del cuerpo del relato, al cual el texto bíblico cita en dos oportunidades: la primera es traído como un relato objetivo, narrado por la Torá, comenzando por  la orden de Abraham y finalizando con el episodio en la fuente del agua; y la segunda vez es traído como una descripción subjetiva del sirviente.

Si trazáramos un paralelismo entre el relato del sirviente y el relato objetivo de la Torá, notaríamos que ambos son muy similares en muchos detalles, pero también son diferentes en otros tantos. La repetición tiene como objetivo destacar la innovación de la segunda versión, y en esa brecha- la brecha entre la fuente original y la repetición- reside el sentido de la repetición.

Nejama Leibowitz (una notable y destacada estudiosa y comentarista de la Torá, 1905-1997)) Z’L (de Bendita Memoria) comprendió que el principal sentido del relato es el de destacar la inteligencia del sirviente, su astucia y su sensibilidad, las cuales reflejan su misión fiel para con Abraham Avinu.

Permítanme destacar justamente otro aspecto:

Según los conceptos del sirviente, el pedido de Abraham era que tomara una mujer de su familia, pero no es eso lo que Abraham solicitó. Él sólo dijo: ve a mi tierra y mi patria, y no al lugar donde reside el Kenaaní. De hecho, Abraham prefirió un pueblo y una cultura determinados, mas no enfatizó su voluntad de que se conforme una pareja precisamente con una determinada familia. Si Abraham le hubiera pedido al sirviente que se dirija hacia una familia determinada, tal como lo destacó el sirviente, hubiéramos comprendido que la familia de Abraham era preferible al resto de las familias. No obstante, si Abraham no apuntó a una familia específica, pues ¿por qué él prefirió la cultura de Aram-Naharaim y Jarán por sobre la cultura de Jarán? ¿Acaso existe entre ambas una diferencia significativa?

Abraham se encontraba entre los descendientes de Shem. Jaza’l (nuestros Sabios de Bendita Memoria) nos enseñaron que nuestros patriarcas estudiaron en la academia rabínica de Shem y Ever, o sea: esta cultura debe ser vista como la base de la cultura de Israel. La fe, la santidad, la misión y otros valores representan unelemento israelí muy especial, un nivel adicional. Pero la humanidad- el temor a Dios universal- es la base semita en común. Sin embargo, la cultura canaanea era muy problemática, principalmente en el ámbito sexual.

El retorno de Abraham Avinu a sus fuentes semitas al buscar una pareja para su hijo, es la manifestación de su retorno a la base de la cual emergió, y la declaración del vínculo existente entre los diferentes niveles: la generosidad y las buenas acciones reflejadas en Rivká, son una manifestación excelsa de ética voluntaria, junto a la fe y la santidad del hogar de Abraham.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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Jaie Sara- La vida de Sara

La parashá de esta semana, Jaie Sara, nos trae en su contenido y también en su nombre, una serie de mujeres que ocupan un lugar trascendente del cual podemos llegar a conclusiones sumamente válidas para nuestra vida también hoy. Si bien nuestra parashá comienza con la muerte de Sara y la compra de su sepultura y por ello lleva su nombre, en su médula aparece el enlace entre Itzjak y Rivka y casi al pasar, una referencia el envejecimiento de Abraham. La vida misma en todos sus matices. El texto que habla de la muerte de Sara, se titula "la vida de Sara", siguiendo el principio tan conocido que "los justos después de su muerte, son llamados vivientes".

Quien deja tras de sí, una heredad tan importante como la de Sara, continúa viviendo en el tiempo, hasta nuestros días en los que hablamos de ella como si estuviera presente. Sus hijos siguen vivos y continúan su conducta, logrando que sus acciones perduren en nosotros. Por ello, la elección de la esposa de Itzjak, que debía ocupar el lugar de su madre en la tienda donde habitaba, es realizada con tanta minuciosidad y relatada con tanto detalle. No fue suficiente que Rivka no fuera hija de otras culturas y creencias contradictorias con el mensaje familiar, sino que necesitaba contar con las virtudes que permitan el encadenamiento de las generaciones. Itzjak no podía lograr la continuidad de Abraham y de Sara, sin una pareja.

"Un día, Abraham le dijo al criado más antiguo de su casa, que era quien le administraba todos sus bienes: -Pon tu mano debajo de mi muslo, y júrame por H', el
D-os del cielo y de la tierra, que no tomarás una mujer para mi hijo de esta tierra de Canaán, donde yo habito,..." (24:2-4).

Abraham conocía el nivel de la moral de sus vecinos, y no desea que su descendencia se una a ellos. En eso no transige. Interfiere en la libertad que gozaba Itzjak para formar pareja. Con ello, Abraham no juega.

"Irás a mi tierra, a mi cuna, y de allí escogerás una esposa para mi hijo Itzjak".Punto. Abraham no interfiere en la elección de la pareja para su hijo mayor, Ishmael, que se enlaza con una mujer egipcia, tal como egipcia era su madre "habitó en el desierto de Parán y su madre lo casó con una egipcia" (21:21).

Abraham sabe qué hubiera deseado Sara y también la respeta. Itzjak se enamora de Rivka, y de los valores que trae consigo que son los de su madre. "Itzjak llevó a Rivka a la carpa de Sara, su madre, y la tomó a Rivka por esposa y la amó. E Itzjak se consoló de la muerte de su madre" (24:67).

La tienda de campaña de Sara representa según los comentaristas, no sólo el espacio físico, sino el mensaje espiritual. "Abraham (que tuvo con Ketura, seis hijos más) entregó todo lo que poseía a Itzjak. Y a los hijos de sus concubinas les hizo regalos y, los separó de su hijo Itzjak, mientras él todavía estaba con vida, enviándolos a las regiones orientales", nos dice la Torá en el capítulo 25. Nuestro patriarca, actúa con los hijos de Ketura según el mismo modelo que había usado con el hijo de Hagar. Los separa de su casa, los aleja de Itzjak. No son como él. No deben influenciarlo. Deja a Ketura con sus hijos para que los eduque como ella siente, tal como dejó a Ishmael con Hagar. A toda vista, a los ojos de cualquier padre de nuestra época, esa actitud discriminatoria de Abraham con respecto a su descendencia subleva y provoca un sentimiento de desagrado. Incluso en el reparto de los bienes materiales que no entrega igualitariamente entre su descendencia.

No podemos disimular tampoco que el récord de continuidad ideológica de su prole tiene mucho que desear. La Torá nos dice que Abraham tuvo por lo menos ocho hijos, y sólo uno es merecedor de ser su continuación. Después de la muerte de Sara, se preocupa por la esposa de Itzjak, pero no muestra interés por las parejas de sus otros hijos. Para Itzjak envía a buscar por una mujer que sea lo más parecida a los de la madre de este hijo. Itzjak no aparece en el texto bíblico cuando su padre y su criado se preocupan por su continuidad. ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía? Después de la experiencia de su atadura, no encontramos a Itzjak junto a Abraham. No se asoma en el relato de la llegada de Abraham, a Beer Sheva como había estado junto a su padre cuando se dirigían a pasar la prueba. Sus caminos se bifurcaron después de la experiencia. Los midrashim se dividen tratando de explicarnos dónde podría haber quedado. Algunos intérpretes lo dejan en el monte Moriá hasta su boda. Allí habría quedado después de la experiencia. Otros, dicen que Itzjak permaneció estudiando Torá, separado de su padre, en las yeshivot de Shem y de Ever y otros incluso, dicen que Itzjak llegó al Jardín de Edén y allí permaneció escondido.

Pero de pronto, "Itzjac había vuelto del pozo de Lajay Roí, -«Viviente-que-me-ve»-, él reside en la región del Néguev. Y salió Itzjac a deliberar (lasuaj) al campo, a la hora de la tarde" (24:62).

Itzjak regresó al lugar donde "Hagar dio a D-os, que hablaba con ella, el nombre de: «Tú eres el D-os que me ve», porque dijo: « ¿Acaso no he visto aquí al que me ve?» Por lo cual llamó al pozo: «Pozo del Viviente- que-me-ve»..." El lugar donde había nacido Ishmael, su hermano mayor. (16:13-14).

Después de su akedá, va al lugar donde estaba Hagar, ¿acaso para devolverla a Abraham?, como nos enseña Rashí citando el midrash, o ¿para unirse en el dolor y el sufrimiento de Hagar, identificándose con ella y con el de su hermano Ishmael? Lo que nuestros sabios comprendieron del término lasuaj, tan difícil de traducir, es que en ese espacio, Itzjak instituyó, la plegaria minjá, porque allí fue a elevar sus rogativas. Sintiendo lo que el salmista, con sus palabras inimitables nos dice (Tehilim 102) como modelo: "Oración de un afligido, cuando está angustiado y delante de H' derrama su lamento. H', escucha mi oración y llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído; apresúrate a responderme el día que te invoque". La oración de Itzjak pasó a ser fija porque surgió de la congoja y de la zozobra, de las profundidades de su alma. En el mundo jasídico, se diría que en el campo, hasta el césped se une a la oración fortaleciéndola, y Rabí Jiiá bar Abá, aprende del versículo, que siempre debe elevarse la oración desde una casa que tenga ventanas (Brajot 31 a), para poder estar unido al medio que lo rodea, a las personas y a la naturaleza: "Los árboles de H' están llenos de savia, los cedros del Líbano que él plantó. Allí las aves hacen sus nidos; en los cipreses tienen su hogar las cigüeñas. En las altas montañas están las cabras monteses, y en los escarpados peñascos tienen su madriguera los tejones" Para apreciar, ¡cuán numerosas son tus obras! H', ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría!

Itzjak, se eleva aún más después de la akeidá, al unirse al dolor de Hagar, que le permite abrir su corazón en la oración, para poder desde ese momento, ver a Rivka. Desde el pozo del "Viviente que me ve", puede ver a su pareja. "De pronto, al levantar la vista, vio que se acercaban unos camellos. También Rivka levantó la vista y, al ver a Itzjak, se bajó del camello y le preguntó al criado: - ¿Quién es ese hombre que viene por el campo a nuestro encuentro? -Es mi amo -contestó el criado. Entonces ella tomó el velo y se cubrió". Recién entonces, pudo llevar a Rivka, tomarla por esposa, amarla, y consolarse por la muerte de su madre. Al fin, había encontrado a la sucedánea de la madre, la que educará a sus hijos, que son los de Abraham Itzjak y Iaacov, a los que nos referimos en nuestras plegarias. Sara ya no está con nosotros, pero, queda su espíritu. A partir de ella y de Rivka, continuamos nosotros, los hijos de Abraham, que no somos los únicos de él, pero, sí los únicos de Sara, que continúa viva en nosotros. La mujer. La que nos formó en sus valores. Los principios que tuvo Rivka, la esposa de Itzjak.

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Preguntas de Abarbanel, Génesis 24

1   “y dijo Eliézer: Oh Hashem, D-s de mi señor Abraham, dame te ruego, el tener hoy buen encuentro...  He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de la ciudad salen por agua.  Sea pues que la doncella a quien yo dijere: ´ Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba', y ella respondiere: 'Bebe y también daré de beber a tus camellos ´, que sea ésta, la que tú has destinado para tu siervo Isaac.  Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí que Rebeca hija de Betuel... salía con su cántaro sobre el hombro...

(Génesis 24, 20)

Preguntas:  ¿Cómo es que Eliézer, el fiel siervo de Abraham, dejó a la suerte tal decisión como la elección de una esposa para Isaac?,  Y ¿qué hubiera pasado si en vez de Rivká, otra mujer no apta y corriente, fuera la que hallara Eliézer y coincidiera con las señales que determinó?.  ¿No es acaso, lo que hizo Eliézer, algún tipo de hechicería o magia prohibida por nuestras tradiciones?

Respuesta:

Abarbanel explica que lo que hizo Eliézer no entra dentro de la categoría de las costumbres paganas o hechicería, ya que este tipo de prácticas se aplican a situaciones fuera de la comprensión y lógica humana.  Por ejemplo, si alguien dice: “si mañana llueve, de seguro voy a sembrar...”,  realmente no se trata de una señal mágica sino de un acontecimiento que me llevará a otro.

Las pruebas pues, que estipuló este hombre son congruentes con una persona recta, amable y bondadosa, que es el perfil de mujer que está buscando para su amo Isaac: No cualquier doncella le ofrece a un forastero subir agua del pozo y darle de beber a él y también sus camellos (los cuales se sabe que toman mucha agua y de seguro tuvo que bajar y subir varias veces), sin conocerlo.

Además de lo anterior, Eliézer no iba a tomarla inmediatamente al cumplirse sus señales sino que le preguntaría: “¿De quién eres hija?” (ibid 23), e indagaría más acerca de su procedencia y formación familiar.  Le interesaría también qué tan hospitalarios eran: “¿Hay en casa de tu padre lugar donde posemos?” (ibid), pregunta, ya que él sabía que la casa de Abraham siembre estaba abierta a cualquier persona; ciertamente, la futura matriarca debía seguir y concordar con los buenos modales de su amo.

Muchos preguntan también por qué la Torá alarga en esta historia contando y repitiendo las palabras de Eliézer al hablar con la familia de Rivká.  De seguro este gran libro nos quiere enseñar la importancia de las buenas ´Midót´ (modales), y cómo encontrarlas en una persona con quien se compartirá el resto de la vida.

Mientras hoy en día las parejas se conocen por mucho tiempo antes de casarse y desgraciadamente en muchos casos el matrimonio fracasa, Isaac tomó a su esposa sin haberla casi conocido.  “...y tomó a Rivká por mujer, y la amó”  (ibid 67). Al parecer, el amor en el judaísmo es algo que se construye poco a poco, y va en aumento con el tiempo. Lo principal es empezar con una buena base.

  “Y nuevamente Abraham tomó mujer, llamada Keturá, y tuvo de ella por hijos a Zimrán, a Yocshán, a Medán, a Midián, a Yishbac y a Shuaj...  Y Abraham le dio a Isaac todo lo que poseía, y a los hijos de sus concubinas, Abraham les dio regalos y los mandó lejos de Isaac, al oriente.”

 (Génesis 25, 1-6)

Pregunta: ¿Cómo es que Abraham, a estas alturas de su vida (¡tenía aprox. 140 años!!) decidió tomar otra mujer y tener más hijos con ella?, ¿No le era ya suficiente con haber engendrado a Isaac de su amada esposa Sara,  y con eso cumplimentar la promesa Divina?

Respuesta:

Abarbanel propone varias respuestas a este extraño proceder de nuestro primer patriarca:

El papel de Abraham no era nada más engendrar al pueblo de Israel, sino que también ser padre “de una multitud de pueblos” (ibid 17,5).  Para ello, no podía conformarse con sus dos hijos (Ismael e Isaac); una vez que Sara murió, debió tomar otra esposa para cumplir su cometido.
Al haberse realizado el Brit Milá (circuncisión), Abraham recibió un potencial mayor para fungir como “padre de una multitud de pueblos”.  De hecho, el cambio de nombre (donde se le aumenta la He, siendo ya Abraham) está al servicio de este rol que habrá de cumplir, y tiene lugar justo antes de cumplir con este precepto.
Abraham quería evitar que Ismael pretendiera repartirse la herencia con Isaac su hermano, alegando que le correspondía la mitad de todo.  Es por ésto que a todos los nuevos hijos los “mandó lejos de Isaac, al oriente”, para así demostrarle que él también no es sino un hijo más, y establecer que dejaría todo al hijo de Sara.
Todo padre debe evitar al máximo las peleas entre sus hijos.  No hay duda que Ismael, al haber sido echado de la casa de Abraham por causa de su hermano Isaac (ver cap 21), guardaba un gran rencor.  Al tener entonces el patriarca más hijos y mandarlos lejos (así como hizo con Ismael), de alguna manera él entendería que no fue algo personal y momentáneo, sino que formaba parte de la ordenanza Divina de que Isaac sería el sucesor principal de Abraham para cumplir con la gran responsabilidad que se le confirió.  A final de cuentas estos dos hermanos quedaron en buenas relaciones: “Y expiró Abraham, muriendo en buena vejez, saciado de años...  Y sepultáronle sus hijos Isaac e Ismael en la cueva de Macpelá”  (ibid 25, 8-10).  Al decir “buena vejez y saciado de años”, demuestra que vio a sus hijos convivir en paz; además Ismael tuvo el privilegio, a diferencia de los hijos de las concubinas, de enterrar a su padre y mantenerse cerca hasta el día de su muerte.

Una enseñanza a recoger es el total compromiso que tuvo Abraham con El Creador; desde su juventud y hasta su vejez ningún obstáculo impidió a nuestro patriarca a cumplir con su enorme responsabilidad y desarrollar al máximo su potencial.  No en vano D-s lo llama “Abraham, mi querido” (Isaías 41,8).

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No tomaras mujer de las hijas de los kenaanitas

Este capítulo relata, en apariencia, la última de las acciones de Abraham. En realidad, lo que describe es la intervención de Dios quien provee al hombre, como por casualidad de todo lo que necesita … Pero, la intervención de Dios no tiene lugar sino como consecuencia del pedido y de la acción humana, puesto que la bendición divina es impartida sólo en las obras del hombre.

 Abraham es quien abre la acción de este capítulo. El es quien llama a su siervo, su mayordomo: él es quien ruega, juramenta y previene. Con esto termina su parte. Cuando el fiel emisario vuelve de su misión no es Abraham quien lo recibe – es a Yitzjak, su hijo, a quien se dirige el siervo. “A Yitzjak contó el siervo todo lo que había hecho”. La primera generación de los patriarcas cede su lugar a la siguiente.

Cabe plantear, sin embargo, una cuestión en relación con la misión que Abraham recomendó. Examinemos las palabras de Abraham a su siervo:

Y te juramentaré por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los Kenaanitas entre quienes habito;  24, 3

Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás una mujer para mi hijo Yitzjak.                                                                                                            24, 4

    Abravanel - lo mismo que otros comentaristas – pregunta:

¿Porqué le ordenó Abraham que no tomara por mujer de las hijas de los Kenaanitas? También del otro lado del río eran paganos. ¿Que ganó con su orden? Es comprensible que Yitzjak le ordenara a Yaakov, porque lo había experimentado por si mismo. Las hijas de Jet fastidiaron a Yitzjak y a Rivká su mujer; pero Abraham no pasó tal experiencia. ¿Porqué alejó a las hijas de Kenaan, pero no a las hijas de Betuel y de Najor, que eran malvados y pecadores al igual que los Kenaanitas; cuanto más, que si observamos los términos que Abraham utilizó: “Entre quienes habito” – que fue interpretado por nuestros Sabios como refiriéndose a Oner, Eshkol y Mamré, quienes eran gente buena, de su confianza, a pesar de lo cual los excluyó?

Son pocos los comentarios que pasan por alto la primera parte de la pregunta ¿Porqué ordenó Abraham que no tomara por mujer de las hijas de Kenaan? Y se ocupan sólo en responder a la segunda parte de la pregunta: ¿Porqué no prohibió las hijas de Betuel y de Najor? El Midrash Hagadol trata esta cuestión:

“Sino que irás a mi tierra y a mis parentela”: ¡Pero si todos son paganos! – según leemos (Yehoshúa 24, 2): “En los tiempos antiguos, vuestros padres habitaban el otro lado del río (Eufrates) es a saber, Teraj, padre de Abraham y padre de Najor, y servían a otros dioses” - ¡y Abraham salió de ellos! Mas Abraham dijo así: “Puesto que me dedico a hacer prosélitos, convertiré primero a los de mi familia, pues ellos están antes que nadie, y más aún – ellos están dispuestos a tomar la buena senda”. En primer lugar, debe uno preocuparse de sus familiares, que si los tiene, debe procurar su bien, puesto que está escrito (Yeshayá 58, 7): “No te retires (despiadadamente) de tu misma carne"”

La Torá nos enseña que los familiares de uno son previos a otra gente, cuando se trata de ayudarlos con préstamos, con caridad, o de beneficiarlos. ¿Se puede en verdad comparar el hacer proselitismo con lo mencionado? Mas aún - ¿era voluntad de Dios que se fortaleciera y se estrechara el vínculo entre Abraham y su familia? ¿No muestra la orden de: “Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre” que era la voluntad de Dios  que Abraham cortara este vínculo? Que no se le ocurra a nadie pensar que Abraham quiso salvaguardar la “pureza racial”. No puede haber idea más extraña al Judaísmo. El versículo citado en Yehoshúa demuestra que Abraham no era hijo de una progenie distinguida, temerosa de Dios, por el contrario, era hijo de Teraj y hermano de Najor, pero, sólo él descubrió a su Creador y se convirtió en Su servidor, mientras que su hermano y toda la descendencia de Teraj permanecieron paganos. Abraham no eligió para Yitzjak a la hija de una raza superior como tampoco fue Abraham padre de una “raza”, tal cual lo declara Rambam en el fallo de la cuestión que le planteara el converso Ovadia de Bagdad, de si debe pronunciar en la oración “Dios nuestro y de nuestros padres”, siendo que él no es descendiente de Abraham ni de su raza. Rambam dictaminó:

Abraham es padre de toda la descendencia legítima que sigue su camino y padre de todos sus alumnos – los prosélitos – por tal motivo debes orar: “Nuestro Dios y Dios de nuestros padres, pues Abraham, q.e.p.d., es tu padre”.

Contra la opinión del Midrash Hagadol y los que le siguen cabe preguntarse: ¿Acaso Abraham ordenó que el siervo se dirigiera a su familia y trajera una mujer de la casa de su padre? ¿Fueron estas las palabras de Abraham?

    Puesto que allí leemos sólo:

Sino que irás a mi tierra y a mi parentela y tomarás mujer para mi hijo Yitzjak.

             24, 4

La Respuesta a nuestra pregunta depende de la interpretación que se da al término “Moledet”. Rashí lo interpretó en su comentario al versículo 7 de nuestro capítulo de la misma manera como la hacemos hoy en día: el lugar de nacimiento:

                “De la casa de mi padre”: de Jarán.

                “De la tierra de mi nacimiento”: de Ur Casdim.

Rambán propone dos posibilidades (aún cuando no identifica el lugar del nacimiento con Ur Casdim): 1) el lugar, 2) su familia, pero no decide entre ambas. Aparentemente hay que aceptar la primera explicación, pues vemos de las peripecias del siervo que no le fue encomendada una dirección determinada, sino un cierto lugar, por lo que realizó un examen de las hijas del lugar.

La pregunta principal no es entonces: ¿Porqué lo envió Abraham allí? sino la primera mitad de la pregunta de Abravanel: ¿Porqué le ordenó que no tomase de las hijas de los Kenaanitas? Shadal (S.D. Luzatto) piensa que el motivo fué una preocupación política:

Que si se hubiera aparentado con ellos no habría sido posible expulsarlos del país, pues serían como hermanos, del mismo modo que no debían provocar a la guerra a Moab, a Amón y a Edom.

Es difícil aceptar este argumento puesto que Dios prometió la tierra a sus hijos, e incluso le señaló los límites y la generación en la que volverían al país, que no sería suyo hasta que la “maldad del Emorita se hubiera completado”. Nada le fue dicho de si la tierra sería conquistada por las armas o por algún otro medio. Abraham preguntó: “¿En que conoceré que la he de heredar?” mas no obtuvo respuesta. ¿Cómo es posible que Abraham, el creyente por antonomasia, haga cálculos después de haber recibido una promesa y sellado un pacto? Más aún. Si sus cálculos fueron políticos, lo que precisamente convenía era emparentarse con los Kenaanitas y obtener el país mediante matrimonios y herencias. Según parece, es otro el motivo de la repulsión de las hijas de Kenaan, repulsión que según vimos no es su causa la diferencia de opiniones y creencias tal como leímos en Yehoshúa 24-2:

En los tiempos antiguos vuestros padres habitaban el otro lado del río (Eufrates), es a saber Teraj, padre de Abraham y padre de Najor, y servían a otros dioses.

            La diferencia entre los Kenaanitas y los Arameos era, según parece de otro carácter. Ran (Rabenu Nisim) responde en tal sentido en uno de sus discursos:

Los mandamientos y los delitos enumerados en la Torá son de dos clases: aquellos que impresionan al cuerpo y al espíritu, tal como lo hacen las cualidades y las acciones, y aquellos que impresionan solamente al espíritu, tales como las creencias. Las acciones que impresionan al cuerpo y al espíritu afectan también a la descendencia de quienes las ejecutan, tales como el odio, la venganza, la crueldad, la prostitución y la avaricia, que impresionan al espíritu, pues son pecados, e impresionan al cuerpo pues las cualidades impresionarán a los humores, del mismo modo que los humores promoverán las cualidades. Así como cuando la sangre del corazón hierve el hombre es irascible, así también quien se irrita hará que hierva la sangre en su corazón. Vemos entonces que aquellas cualidades moldearán los temperamentos, que se transmitirán por herencia a los hijos: éste es pues el defecto de los Kenaanitas. Pero las acciones que impresionan sólo al espíritu, es decir, las creencias, a pesar de ser falsas y defectuosas, no serán necesariamente heredadas a los hijos. Por lo cual, Laván y Betuel a pesar de ser idólatras, no era necesario que sus ideas pasaran por herencia a sus hijos, por ello los prefirió Abraham por sobre las hijas de los Kenaanitas.

Dejemos a un lado sus conceptos biológicos y hereditarios, basados en la ciencia de su tiempo y resumamos su opinión de la manera siguiente: Las creencias y las opiniones de la familia de cuyo seno saldrá la mujer destinada a ser madre del pueblo judío no ponen en peligro a la nación – sea por herencia biológica o por medio de la educación – sino los malos hábitos.

La Torá condena en más de una oportunidad a la gente de Kenaan no sólo como paganos – en esto no se diferenciaban de ningún otro pueblo de aquel entonces – sino como ejecutores de acciones abominables. El mismo capítulo, en el que la Torá prohibe las abominaciones sexuales, y donde declara que nuestra existencia depende de la observación de los preceptos de la pureza sexual – “en los cuales vivirá el hombre que los hiciere” – comienza así:

            No haréis según práctica de la tierra de Egipto, donde moráaistes.

            Ni obraréis conforme al uso de la tierra de Kenaan, adonde Yo os llevo;

            Ni seguiréis sus leyes.                                                                            Vayikra 18, 3

Rashí cita al respecto el comentario de “Torat Kohanim”:

Según práctica de la tierra de Egipto: nos enseña que los egipcios y los Kenaaneos eran los más corrompidos de entre todas las naciones.

Adonde Yo os llevo: nos enseña que los pueblos que Israel conquistó eran los más corrompidos de entre todos los pueblos.

    Rabí S. R. Hirsch agregando otro motivo comenta así la expresión:

De las hijas de los Kenaanitas entre quienes habito: la influencia de la mujer Kenaanea sobre su hijo será mucho más fuerte puesto que habitamos en su medio; mi hijo será influenciado no sólo por su mujer sino también por su familia, sus parientes y sus amistades.

             Lo que Rabí Hirsch pretende decirnos es que Yitzjak y sus hijos se asimilarán, de tomar una mujer de las hijas del país; pero si tomará mujer de algún lugar lejano sería inevitable que ella se asimile en la familia de Abraham.

            Por tal motivo fue extraído Abraham de su tierra para que no tenga contacto con su familia y para que sea un extraño, él y su descendencia, en otra tierra, con cuyos habitantes no tendrá contacto, a pesar que  lo respetarán; no deseará dar sepultura a su mujer en sus cementerios ni tampoco tomar mujer entre sus hijas para Yitzjak.

               Nuestros Sabios comentan así el término “ivrí” (=hebreo) con que fue denominado Abraham: “Todo el mundo está de un lado (= “ever”, de donde se deriva “ivrí”) y Abraham está del otro lado”.  

 “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986 págs33 -38.

 

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La mayor obra de bien

¿A qué retos se enfrentó Eliezer? ¿Qué estaba tratando de lograr con la prueba decarácter que le realizó a Rivká? ¿Qué mujer estaba buscando para su Amo?

En el núcleo central de la sección de Jaiei Sará hallamos el episodio del acuerdo matrimonial entre Itzjak y Rivká, y en ese marco conocemos la figura de Eliezer, al que se puede calificar como: el casamentero más célebre de la Torá.

Eliezer tiene una doble misión, difícil de sobrellevar: por un lado debe hallar una mujer virtuosa, adecuada como para contraer enlace con Itzjak y construir junto a él la casa de Israel, y por otra parte-debe encontrar la forma para convencerla a ella y a su familia a fin de que abandone su lugar de residencia.

La prueba realizada por Eliezer resuelve los dos problemas que tenía por delante.Por un lado, no se trata solamente de una “prueba a ciegas” sino de una prueba de carácter, a fin de determinar el grado de bondad de la joven adecuada próxima a ingresar en la familia de Abraham, el gran referente de las buenas acciones. Por otra parte, de ser superada la prueba, será una señal de que “Esto ha sido de Dios” y por esa vía será posible convencer a la familia de la joven para que no le impidan la partida junto a Eliezer. Y en realidad, Labán y Betuel reconocieron a regañadientes que “esto fue obra de Dios”.

Además, en la prueba de carácter realizada por Eliezer se puede descubrir una dimensión más elevada y más pura. El texto describe la reacción de Eliezer en el momento en el cual Rivká vertía agua: “Y el hombre la miraba con asombro, sumido en silencio; para saber si el Señor le había conducido por la senda del éxito o no”. (Capítulo 24, versículo 21). ¿Por qué Eliezer no está seguro del éxito alcanzado? ¿Acaso la entusiasta respuesta de Rivká y sus buenas acciones no equivalen a cien testimonios que dejan evidencia de la ayuda de Dios para coronar su tarea con éxito?
 
El comentarista Sforno (Obadiah ben Iaacov Sforno, rabino italiano, 1475-1550) explica que Eliezer pretendía saber si es que esta cualidad era pura e inocente y totalmente desinteresada. Si al final llegara a solicitar alguna recompensa, ya no sería éste el grado de pura bondad que él buscaba. Al no ser extendida la mano “con la expectativa de recibir algo a cambio” entonces él toma el aro de oro y las dos pulseras-y se las entrega a Rivká como presente por la conformación de la pareja.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

 

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El casamientode Itzjak y la toma de la tierra

Abraham le solicita al sirviente que preserve dos elementos: no sacar a Itzjak de la tierra, y que no le presente una mujer canaanea. ¿Cuál de estos dos valores es más importante? ¿Acaso es posible renunciar a uno de ellos en beneficio del otro, en la medida que surja una contradicción entre ambos valores?

 

Abraham recibió la promesa de Dios de que la tierra será de él. Sin embargo, en esta etapa, la tierra le pertenece a los canaaneos. ¿Cómo pasará la tierra a manos de Abraham?

Abraham puede casar a su hijo con una de las mujeres de la tierra, y así convertirse en un residente de esa tierra, recibir una parcela de tierra, y en la continuidad de las generaciones sus hijos se multiplicarán en la tierra y en forma natural, la heredarán.

 

No obstante, en el capítulo 24 Abraham deja en claro que no es esa la vía. Abraham no está dispuesto a tomar una mujer canaanea para su hijo Itzjak. Los canaaneos son conocidos como defectuosos precisamente en la esfera sexual (a raíz del episodio de Jam descripto en el capítulo 9, y como es recordado en la continuidad del texto bíblico, en el libro Vaikra, capítulo 18), y cuando Abraham busca una mujer para su hijo Itzjak, es más que claro que no querrá que se case con una mujer de Canaan, cuya esencia es defectuosa justamente en esa esfera, vinculada con la continuidad de la simiente. Abraham querrá casar a su hijo únicamente con una mujer de Shem, que tienen una tendencia de acercamiento a Dios.

 

Abraham no recibió fácilmente la tierra que le fuera prometida y comprende que fue traído a la tierra no para entreverarse entre los canaaneos y ser como ellos, sino por el contrario-Abraham fue traído a la tierra para plantear una alternativa a la cultura canaanea. Abraham llegó a la tierra para desalojar a los canaaneos y heredar la tierra en su lugar, y la lucha por la adquisición de la tierra es paralela a la confrontación cultural. Abraham debe confrontar con la cultura canaanea e imponerse sobre ella, y mientras tanto irá adquiriendo la tierra. La tierra no le fue entregada a Abraham  sino que fue adquirida por Abraham a través del pago con dinero y el desarrollo espiritual. Se trata de un proceso largo y difícil, pero muy significativo.

 

Cuando el sirviente lo coloca a Abraham frente a la incógnita acerca de la prioridad, ¿asentarse en la tierra o el casamiento con una de las mujeres de Shem? Abraham deja en claro que no hay ninguna duda en este caso, sino que estos son dos lados de la misma moneda: el hecho de asentarse en la tierra y el distanciamiento de los canaaneos, no son dos valores contrapuestos(que puedan chocar entre sí), sino que el alejamiento de los cananeos y la creación de una cultura diferente de su cultura defectuosa (justamente en el ámbito matrimonial) es la que permite heredar la tierra. Renunciar a uno de los valores habrá de tirar todo por la borda. Por eso, Abraham le exige a su sirviente estos dos elementos: no tomar una mujer canaanea para su hijo, sino a una de las hijas de Shem, pero además no renunciar al asentamiento en la tierra ni sacarlo a Itzjak de la misma.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

 

 

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¿Qué significa Majpeilá?

*Estos materiales fueron publicados en el Jumash producido por la Editorial Ner, www.kehot.com.ar 
Reproducido con autorización de Editorial Ner, [email protected]  
Copyright, Derechos Reservados y Reproducción Prohibida de los mismos

RASHI: Una casa con altillo.
Otra interpretación: fue duplicada para parejas (Rashi sobre el v. 9).
Cuatro parejas fueron enterradas allí, hombre y mujer: Adam y Javá,
Avraham y Sará, Itzjak y Rivká, Iaacov y Leá (Rashi sobre el v. 2, arriba).
RAMBÁN: El versículo 17 dice “El campo de Efrón que estaba en
Majpeilá”, lo que sugiere que era el área, y no la cueva, lo que se
llamaba Majpeilá. Rashi no acierta en intentar explicar por qué la
cueva se llamaba Majpeilá.
El Midrash dice que la cueva era llamada Majpeilá (lit. “doble”)
porque Dios duplicó la altura de Adam y lo enterró allí. Por esta razón
el área se había hecho conocida como Majpeilá, pero la población
local no sabía esto. Efrón vendió el lugar al valor normal de
mercado, pues no sabía que Adam estaba enterrado allí.

Torat Menajem

LA CUEVA DE MAJPEILÁ (V. 9)
Los comentaristas no discuten que la palabra Majpeilá signifique “doble”,
pero sí vemos una diferencia de opinión respecto a qué se refiere este
“doble”. El comentario de Rashi nos presenta los siguientes problemas:
a) ¿Por qué usa Rashi la palabra “casa” cuando seguro que pretendía
decir que era una cueva doble?
b) ¿Cómo podemos defender a Rashi del ataque de Rambán?
c) ¿Por qué cita Rashi dos interpretaciones y no le basta con una?
d) Del bajo precio que pagó Avraham podemos suponer que Efrón no
sabía que Adam y Javá estaban enterrados en la cueva (como escribe
Rambán). ¿Por qué entonces (según la segunda interpretación de Rashi)
se refirió Avraham a ella como una cueva “duplicada para parejas”?
LA EXPLICACIÓN
En este relato, el término Majpeilá se menciona tres veces, cada una
con una connotación diferente:
1) “Su Cueva de Majpeilá, que está al final de su campo” (v. 9). Esto
sugiere que la cueva era llamaba Majpeilá.
2) “El campo de Efrón que estaba en Majpeilá” (v. 17). Esto sugiere que
el área era llamada Majpeilá.
3) “La cueva en el campo de Majpeilá” (v. 19). Esto sugiere que alguna otra
cualidad en el campo, además de la cueva, le dio el nombre de Majpeilá.
Los últimos dos versículos sugieren fuertemente que no era la cueva lo
que se llamaba Majpeilá, sino alguna otra característica local. Por eso,
Rashi explicó que había una “casa con un piso encima”. Es decir, Rashi
no está sugiriendo, como uno podría suponer, que la cueva consistía en
una cámara inferior y una superior, pues entonces resultaría que el campo
recibió el nombre por la cueva, y esta idea es refutada por el versículo 19.
Más bien, para resolver la contradicción entre estos tres versículos, Rashi
escribe que en el campo había una característica adicional que le dio su
nombre, a saber, una casa de dos pisos, lo que, es de suponer, consistía una
característica bastante notoria en aquella época, suficiente como para
darle nombre al área. Esto explica por qué la Torá usa la expresión “la
cueva en el campo de Majpeilá”, pues el campo obtuvo su nombre debido
a la casa de dos pisos (“el campo de Majpeilá”) y no por la cueva misma.
LA SEGUNDA INTERPRETACIÓN DE RASHI
Sin embargo, Rashi percibió un problema con esta interpretación: Ciertamente,
¡el término “Cueva de Majpeilá” proveía suficiente información
para identificar la cueva! ¿Por qué precisó Avraham agregar “pidan a Efrón,
el hijo de Tzójar, que me dé su Cueva de Majpeilá, que está al final de su
campo”? (v. 9).
Debido a este problema, Rashi consideró necesario traer una explicación
alternativa: “fue duplicada para parejas”, es decir, la cueva tenía espacio
suficiente para sepultar parejas juntas. Según esta interpretación, la “Cueva
de Majpeilá” no era una ubicación sino una descripción que indicaba
su capacidad. Por eso Avraham tuvo que agregar también la ubicación,
pidiendo la “Cueva de Majpeilá, que está al final de su campo”.
No obstante, esta segunda interpretación también resulta problemática,
pues torna las palabras de Avraham un tanto inconsistentes: primero, Avraham
pidió solamente “enterrar a mi muerto”, en singular, y luego pidió
una cueva lo suficientemente grande para ocho personas.
Como Rashi consideró este problema más serio que la dificultad con su
primera interpretación, citó esta solución en segundo lugar.
(Basado en Likutéi Sijot, vol. 5, pág. 105 y ss.)

 

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La Cueva de los Patriarcas

La Cueva de los patriarcas, adquirida por Abraham para darle sepultura a Sará, refleja hasta la actualidad un centro de atracción para judíos y musulmanes por igual. El interrogante de qué es lo que se oculta en la cueva de los patriarcas siempre ha sido un misterio.

El inicio de la sección refiere al fallecimiento de nuestra matriarca Saráy a la adquisición de la Cueva de los Patriarcas como parcela de tierra para la sepultura de la familia de Abraham (con excepción de Rajel, que fue sepultada en Beit Lejem).

Durante generaciones, los judíos han tenido la costumbre de visitar Hebrón para postrarse en las tumbas de los patriarcas y rezar en la zona aledaña a la cueva de los patriarcas. Generalmente, no era posible el ingreso al interior de la cueva de los patriarcas, por lo cual los judíos se vieron forzados a rezar en las escalinatas ubicadas en el acceso a la misma, hasta el lugar que les era señalado por los gobernantes musulmanes (hasta la actualidad, pueden verse los restos del hollín de las velas que fueron encendidas en el recinto de la plegaria). La liberación de los sitios sagrados en todo Israel, tras la guerra de los seis días, posibilitó la reanudación del libre acceso a la cueva de los patriarcas. Este hecho, que los judíos puedan rezar en los sitios que durante años  tenían prohibido, fue desconcertante a los ojos de los otros pueblos. Ellos continuaron siendo hostiles con el Estado de Israel en todo escenario posible, y en particular en las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.
En relación al interrogante acerca de aquello que se oculta en la Cueva de los Patriarcas, ha sido siempre un misterio. Ello se debe a que incluso en la actualidad, está vedado el ingreso al interior de la cueva a fin de investigar sus secretos, debido a la prohibición de los musulmanes residentes en Hebrón. Lo único que nos queda es impresionarnos con la impactante estructura construida en la parte superior de la cueva.

Esta estructura, que fue construida en la época de Herodes, es muy similar en sus características a las murallas del Monte del Templo, y entre ellas, el Muro Occidental. Piedras de sillería grandes con márgenes estrechos y bien alineados.

Aquel que observa el plano del complejo (34,59 metros) encontrará que la ubicación de las seis lápidas, que ocupan un lugar de honor dentro del complejo, estaba en la mente de los planificadores. En la época de Herodes, era un espacio abierto al cielo, y sólo en la época bizantina (la época del Talmud) fue allí construida una iglesia que después de la conquista se convirtió en una mezquita. En la época de las Cruzadas volvió a ser una iglesia y una vez más, desde el siglo XIII el complejo volvió a ser utilizado como mezquita.

El Rab Benjamín de Tudela, que visitó el complejo en el siglo XII describió tres cuevas, una detrás de la otra.

Moshe Dayan, en su libro “Vivir con el Tanaj” describe el ingreso al interior de  la cueva en el año 1967 (5727 según el calendario hebreo) con la ayuda de una joven de nombre Mijal, la cual se arrastró a través de una ventana estrecha en el piso de la mezquita. Mijal le informó a Moshé Dayan sobre todo lo que vio y ese informe escrito él lo conservó como recuerdo. Los hallazgos de Mijal demostraron que efectivamente se trata de una cueva de sepultura y con lápidas en su interior.

Extracto del libro "Mapat Shabat-Mapat Haaretz al Shulján Hashabat" publicado por la Biblioteca Eliner

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