El significado del incienso

A través del incienso asoma al mundo una luz espiritual suprema, que ilumina el alma interior de todas las criaturas, y vincula todo con lo sagrado. Y es por ello que era elaborada en base a ingredientes aromáticos, ya que la fragancia es el placer más fino y espiritual existente en el mundo.

 

El incienso era quemado todos los días, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde. El incienso viene a reflejar el profundo vínculo interior entre el pueblo de Israel y Dios. Y por ello se elevaba el incienso sobre el altar interior dentro del Templo. La ofrenda del incienso es fina espiritualmente, que es el aroma agradable que emana de sus ingredientes.

 

A través del incienso asoma al mundo una luz espiritual superior, que ilumina el alma interior de todas las criaturas, y relaciona todo con lo sacro. Y por ello era elaborada en base a ingredientes que proyectan una rica fragancia, ya que la fragancia es el placer más fino y espiritual que existe en el mundo. Y la fragancia se expande, para insinuar la influencia interior para la luminosidad espiritual de todas las criaturas, conectarlas con la santidad y elevar su nivel.  (Olot Reaiá, parte I, página 135).

 

Once ingredientes habían en el incienso,  y se los molía muy bien para unirlos totalmente, y de ese modo su buena fragancia se elevaba. Y lo que esto insinúa, es que por medio de la unidad total de todas las capacidades en pos de un fin sagrado-el mundo mejora. Y uno de los ingredientes importantes del incienso es el gálbano, que hace referencia a los pecadores de Israel, quienes también están vinculados a la santidad de Israel. Y la fragancia de este gálbano era muy desagradable, pero en la particular mezcla del incienso su aroma se transformaba en agradable, y en lugar de malograr el aroma del incienso, a partir del agregado del gálbano el aroma del incienso mejoraba notablemente. Para enseñarnos que, cuando todas las fuerzas de Israel se unen en pos de un objetivo sagrado, se revela la virtud interior de los pecadores de Israel, e incluso ellos se unen y aportan al mejoramiento del mundo. (Ver Olat Reaiá, parte I, páginas 136-138).

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj y Maor Horowitz, Academia Rabínica "Har Brajá"

 

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Sobre el Sacerdocio y sus peligros

La sección de “Tetzavé” comienza con una gran apertura a la existencia de un sacerdocio espiritual. Esta es una parte indivisible de la estructura del pueblo de Israel-sólo con precaución.

En nuestras fuentes encontramos dos tendencias contradictorias en relación al sacerdocio. Por un lado, encontramos una enorme admiración por la existencia del sacerdocio, y ellos tienen roles centrales en la estructura del pueblo de Israel. Los Cohanim son los que prestan servicio en el Santuario, y los que están destinados al Tabernáculo y a la tarea que se desarrolla en él. Y no sólo eso, sino que encontramos en la Torá disciplinas adicionales a los que fueron destinados los Cohanim. Uno de los ejemplos es el estudio de la Torá y la enseñanza de las leyes al pueblo de Israel: “Habrán de enseñar Tus leyes a Iaacov, y Tu Torá a Israel” (Devarim, capítulo 33, versículo 10), y así también en otras fuentes. Y no sólo eso, sino que en el simple episodio del Sabio que transmite una ley religiosa opuesta al espíritu de la ley religiosa definida por el Sanhedrín (el tribunal conformado por el Consejo de Sabios) hallamos a los Cohanim en función de jueces, y hacia ellos se dirigen cuando algo quedare oculto entre herida y herida o entre pleito y pleito.

Por otro lado, encontramos los equilibrios constantes que vienen en defensa de los grandes peligros de este sacerdocio. En la historia de los pueblos y en especial en la historia del cristianismo hemos estudiado lo que ocurre cuando una autoridad espiritual y religiosa acumula poder. Nada más peligroso que ello, y el hecho deriva generalmente en un cruel derramamiento de sangre, y en la acumulación de capital a cuenta de los pobres y los creyentes. Por ende, frente al sacerdocio se ubicaron diversas tendencias. La estructura jurídica de la Torá impide a los Cohanim heredar la tierra, y no son ellos parte de los dueños de las tierras ni del patrimonio de la tierra; los profetas de Israel se apostaron frente a los Cohanim en reiteradas ocasiones, y les endilgaron la responsabilidad por haberse aprovechado de su estatus para mal. No sólo en sus discursos, sino también en los fragmentos relatados, como por ejemplo la lucha intransigente del libro Shmuel con los hijos de Elí, nuestros Sabios nos han enseñado que “si hay un bastardo sabio y un Cohen Gadol ignorante el bastardo sabio se antepone al Cohen Gadol ignorante” (Horaiot, 13, carilla 1). El Rambá”n enfatizó la importante prohibición del Cohen Gadol de invadir el ámbito de la realeza, y vio en la casa de los Jashmonaim un ejemplo de la violación de esta prohibición, y la causa del desmoronamiento de los Jashmonaim, y más.

Es decir: el marco del sacerdocio posibilita la elevación espiritual, pero no la garantiza. Hay en el sacerdocio una consagración de una parte del pueblo de Israel para mantener vivo el núcleo interior de lo sacro, y desarrolle de modo constante el singular vínculo con el Tabernáculo y el Templo. Aún en los tiempos difíciles de guerras los Cohanim no salen al campo de batalla (así lo dictaminó el Ramba”m), y ello a fin de cumplir el principio espiritual eterno sin influencia de la realidad cambiante. No obstante, como ocurre en todo marco-“ Los justos transitan por ellos, mas los impíos tropiezan en ellos“ (Hoshea, capítulo 14, versículo 10). Precisamente la santidad suprema del sacerdocio puede provocar el peor deterioro, y como fuera dicho-el episodio de los hijos de Elí es uno de los ejemplos dolorosos del aprovechamiento del estatus de la santidad con fines repudiables y pervertidos.

La sección de “Tetzavé” es tal vez una excelente oportunidad para abordar la significativa importancia de aquellos que prestan servicio en el ámbito sagrado, incluidos los entes de liderazgo. es un gran privilegio para la sociedad dedicar parte de la misma al servicio sagrado y no sólo eso, sino que hay una importancia suprema en los temas del liderazgo en general. Aquellos que lideran los puestos de liderazgo-espiritual y gubernamental-desempeñan una sagrada e importante tarea, y son ellos los asignados para el desarrollo normal de la sociedad y llevarla a altos niveles. Sin embargo, justamente debido a ello ellos deben tener mucho cuidado en no aprovechar su estatus, y no olvidar el hecho de que son servidores públicos, y que desempeñan roles que tienen su fortaleza e intensidad en el público. No se trata de un regalo que se les ha concedido o un premio por su esfuerzo, sino de una gran misión, que los compromete a actuar en beneficio de todo el público.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza del sitio de la Academia Rabínica "Orot Shaul"

 

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Los mandamientos divinos, las mitzvot y la tefila

La PARASHA TETZAVE nos relata los mandamientos divinos (VEATA TETZAVE: y tú ordenarás), traer aceite puro para la Menorá, y confeccionar las vestimentas para el Sumo Sacerdote. Los vestidos que harán son estos: el racional (JOSHEN), el "efod, el manto, la túnica labrada, la mitra y el cinturón”, (XXVIII,4) , aparte nombra la Torá la “plancha de oro" (TZIT HAZAHAV), y "los pañetes de lino para cubrir la carne vergonzosas” (MIJNESEI BAD) (ver 36,42). Nos relata luego la Torá la consagración de Aarón y sus hijos para el sacerdocio, y la MITZVA del holocausto continuo. (KORBAN TAMID).

Todas las MITZVOT KEHUNA, que rigen a los sacerdotes, hijos de Aarón, están destinadas, proclama la Torá para que se realice la promesa divina: “y me hallaré ahí con los hijos de Israel y será santificado con mi gloria... Y morar entre el pueblo de Israel y seré para ellos Ds’. Y reconocerán que yo El Señor vuestro Ds’ os ha sacado de Egipto para morar con Ustedes. Y soy el Señor vuestro Ds’: (XXIX 43-46)

Quiso Ds’ acercar más hacia él al pueblo de Israel, y le dio; por ello las MITZVOT de la construcción del Templo y la confección de las vestimentas del Sumo Sacerdote. "Y tú ordenaras", (VEATA TETZAVE), le fue dicho a Moisés, pero la confección de las sacras vestimentas estuvo a cargo del pueblo de Israel mismo. Por medio de esas acciones, como por intermedio de todas las MITZVOT MAASIOT, se debían grabar las verdades eternas en el pueblo judío. Las MITZVOT prácticas están principalmente destinadas a que las ideas y los principios no sean meramente aceptados, sino que se conviertan en el pueblo de Israel en una segunda naturaleza, tan imperiosa como el mismo instinto. En todos los actos de la confección de las vestimentas estaban simbolizados los principios del judaísmo, y es el simbolismo, esa dependencia lo que debíamos buscar en el estudio de la parsha.

Todos los Exegetas analizan estas MITZVOT, resulta sin embargo la magistral interpretación del Midrash, en el cual están condensadas las ideas de los TANAIM y AMORAIM. Esta explicación del Midrash a su vez sirvió de base para la posterior labor de los exegetas clásicos.

 El Midrash nos muestra la significativa contigüidad que en la PARASHA tienen los KORBANOT (sacrificios) y las vestimentas sacerdotales, en efecto estas están unas detrás de la otra.

 Aquí vemos, dice el Midrash, que al igual que los holocaustos, las vestimentas sacerdotales significan la redención y la purificación del pecado. El “JOSHEN”, purifica la justicia, el “EFOD”, la creencia en Ds’, el “manto” de la maledicencia, la “Túnica” del crimen, la ”mitra” (especie de gorra sacerdotal) de la grosería y la insolencia, el cinturón de los pensamientos impuros; los “pañetes” de oro del descaro y la de vergüenza. Este simbolismo está basado, nos demuestran nuestros jajamim en el estudio comparativo de los versículos.

 Los comentadores posteriores, nos demuestran sin embargo que esto nace de un profundo estudio de las características de las vestimentas; dignos de mención son en este sentido dos exegetas clásicos: “KLI IAKAR” y “AKEDAT ITZJAK”, que desarrolla ampliamente estas ideas.

El "JOSHEN" es llamado en la Torá JOSHEN MISHPAT es decir "el racional de la justicia" Y la vestimenta de la justicia. El Cohen - Gadol (Sumo Sacerdote) debía cubrirse con el manto de la justicia para ser realmente el jefe espiritual de la comunidad. En el "joshen" estaban engarzadas doce piedras simbolizando cada una de ellas una de las tribus de Israel, que estaban ordenadas según su nacimiento; en el "joshen" además estaba grabado el sacro nombre de Ds’: el Tetragrama.

Para simbolizar realmente a la Torá, debe cubrirse el COHEN con el manto de la Justicia, los detalles además del monto simbolizan los principios del derecho hebreo, Es singular que las doce tribus están ordenadas por orden de nacimiento y no de importancia o poderío; he ahí el primer y primordial carácter "Todos son iguales ante la ley" y no existen prerrogativas de ninguna especie. Además entre las 12 piedras alternan las preciosas con las comunes, corresponde esto a la norma judía de que no existe juicio sin importancia: “DIN-PRUTA KEDIN  MEA" ,"un juicio de un céntimo posee los mismos derechos que aquel que implica fortunas" No tiene importancia la magnitud del juicio, lo importante es “hacer justicia" y restituir al desposeído su propiedad. Esto está simbolizado en la desigualdad de las piedras, que sin embargo son todas iguales.

 Por último, el nombre de Ds’ sobre el JOSHEN simboliza que el que ilumina la justicia es el todopoderoso, y ante él deberán los jueces ser juzgados. "LO TAGURU MIPNEI ISH" nos dice la Torá "No temeréis a simple mortal", la Justicia se halla por encima de la arbitrariedad del hombre y ninguno, ya sea por decreto o por terror podrá sofocarla, pues el nombre de Ds’ está, en ella velando por su Integridad y cumplimiento.

Sí el joshen simboliza la Justicia, el primer peldaño simboliza el "EFOD", la "EMUNA" (Fe) en el Todopoderoso, El. "EFOD" era entre los pueblos paganos el oráculo, era un instrumento en las manos de caciques y hechiceros para realizar sus ambiciones personales. Era el instrumento por el cual los falsos ídolos hablaban a los ingenuos pueblos de la antigüedad.

 La Torá une el EFOD al JOSHEN diciendo que una legislación, una Religión cuyos principios no sean morales y justos es falsa y absurda, El Efod tenía 2 hombreras y dos piedras preciosas, "para piedras de memoria a los hijos de Israel" (XXVII, 12). Es evidente el significado las dos piedras nos recuerda las dos tablas de la ley que fueron rotas por el pecado del "Becerro de oro" (Éxodo XXXII). Por ello es que el mandamiento debía ser ejecutado por el pueblo de Israel, mientras que Moisés no es recordado en absoluto.

 El pueblo que pecó y destruyó su santidad con el pecado, debe repararlo y purificarse de él. Las dos piedras, nos muestran además que no debemos buscar la verdad por otros caminos, como lo hacían los paganos, la verdad está en la Torá. Pero no sólo exige la TORÁ de nosotros principios, exige pureza, pureza en el pensamiento, en el lenguaje y en los actos.

El "ABNET" un especie de cinto que se colocaba el COHEN a la altura de su corazón significaba que no se permitía el libertinaje en los pensamientos, de la misma manera el "TZITZ HAZAHAV”, la plancha o chapa de oro, que estaba sobre la frente del Cohen- quería significar que el hombre no debe considerarse elevado y por tanto orgulloso; debe poseer en su frente el nombre sacro, que estaba en el TZITZ, recordando su insignificancia ante la Divinidad. La manta tenía en sus pequeñas campanitas que debían sonar al venir el Cohen al santuario. Es inmediata la relación del badajo de la campana con la lengua que no debe utilizarse para el mal, sino para la santidad.

Por último la túnica es un vestido pacífico y condena el crimen y la guerra y los "MIJNASEI  BAD", los pañetes, nos indican el camino de la pureza,

Vemos así como todas las vestimentas poseían el simbolismo y su significado. Es imposible agotar el tema, por su profundidad y su extensión, solo hemos desarrollado siguiendo a los jajamim los principales significados de estos mandamientos. El Sumo Sacerdote debía compenetrar en todos estos principios, y por ser él el dirigente espiritual, el enviado de la Comunidad ante Ds’, debían hasta sus vestimentas poseer un carácter sagrado. Tal es el sentido de estos talles. Cuando más grande es el individuo, más deben penetrar en él los principios religiosos  y más debe empapar con ellos hasta los más ínfimos actos de su vida.-

El Midrash citado establece una relación entre los "KORBANOT” los sacrificios, y las sacras  vestimentas. Y esta relación y semejanza tiene doble sentido. No solamente significa que también las vestimentas significan purificación, significa además que de la misma manera que los KORBANOT, el sentido de estas MITZVOT es eterno. Si es que los sacrificios fueron interrumpidos por la destrucción del Templo de Jerusalem, el estudio de lo que las KORBANOT significan y la "TEFILÁ", es decir la oración, lo reemplazan.

 Dado que lo trascendental e importante es el contenido interno de estas MITZVOT, nuestro

deber actual es compenetramos en lo que eso significa, y eso es siempre posible, y siempre necesario. Y es así como muchas de las MITZVOT que los jajamim han establecido es decir las “MITZVOT MIDERABANAN" tienen ese sentido, el de inculcar TORÁ en el alma humana y convertir al hombre en un sacerdote, su hogar en un templo y su mesa en un altar y su alma en la MENORA, iluminada por Ds’. Cuando el judío se sienta en su mesa debe  previamente purificarse, cual el Sacerdote al hacer el Sacro-Servicio la "AVODA"; debe luego bendecir al Ds’ que le proporciona su sustento y por último agradecer en la "BIRKAT HAMAZON".

Cada  uno de estos detalles elevan al hombre, le muestran que cada uno de sus actos tiene realmente una  importancia trascendental y de sus pensamientos, palabras y actos es responsable ante el Creador.- La que la Torá sin embargo quiso celosamente evitar es que el sacerdocio se transforme en una casta y deje de realizar sus funciones. No describiremos ahora los caracteres de esta tribu, es ilustrativo sin embargo recordar que no podían poseer bienes inmuebles pues solo "Ds’ es su heredad”.

La torá sin embargo exigió de cada judío que sea su propio sacerdote. La "Mitznefet", la mitra era  una especie de gorra sacerdotal que el Sumo Sacerdote debía vestir. Dicen los jajamim que debía  purificar al hombre de la grosería y la insolencia; debía mostrarle que hay un ser superior ante él.

El cubrirse la cabeza en sus diferentes formas es un símbolo religioso, el solideo es hasta conocido por los católicos. Sin embargo, el "cubrirse" es un signo de hidalguía, de superioridad, y el descubrirse delante de una persona cubierta un símbolo de sumisión, de inferioridad. Significaría luego, que el símbolo sacro el "MITZNEFET"', es solo pertenencia del Sumo Sacerdote, solo él “mantiene relaciones" con la Divinidad y es nuestro "ministro plenipotenciario" ante el todopoderoso. Sin embargo no es así. Todo el que entra al Santuario hebreo debe cubrirse, pues cada uno puede llegar a la Divinidad y cada uno “habla" con ella. No puede ni debe el hombre confiar su servicio religioso en un tercero.

 Ante el judaísmo, todos son iguales y el “JAZAN” tiene un papel secundario, no hace el servicio para todos, es solo un "SHELIAJ TZIBUR" y no exime a la comunidad de  sus deberes religiosos.

 Cada uno por lo tanto debe cumplir con sus deberes religiosos. Pero ahí no  sé ha detenido el judaísmo. No quiere el judaísmo reducir los sentimientos religiosos, la vida superior el “Ghetto” de la Sinagoga o del Templo, toda la vida debe estar inspirado por la Divinidad y donde estamos debemos tener a Ds’ presente “SHIVITI HASHEM LENEGDI TAMID”, siempre he considerado a Ds’ cual si lo tuviera frente a mí. La consigna del judaísmo es introducir la Santidad a  la vida profana, cada acto debe estar inspirado por la Torá, y es por lo tanto ése símbolo el de “cubrirse”, un símbolo de que toda mi vida debe estar regida por Ds’ y su ley. La “MITZNEFET” de “COHEN GADOL” que llevo me impone trabas, no materiales o espirituales, me impide ir donde no debo y  me obliga a cuidarme y a vivir como la TORÁ me lo impone. Hasta el ínfimo de mis actos debe estar inspirado por la ley divina. No existen, vemos leyes pequeñas. Una MITZVA casi sin importancia tiene sus principios en las vestimentas del COHEN GADOL donde la más ínfima transgresión significaba la muerte, pues significaba el error espirituales lo que los jajamin han querido significar.

 Si el hombre se aplicará en aquellos preceptos que le parecen insignificantes, llegará a la verdad y a la SANTIDAD. Pues más que precepto son símbolos, que encierran todos los principios del judaísmo y que prueban al alma su grado de perfección.-

 

 

 

 

 

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La perseverancia en el despertar del corazón

Los dos nombres de las secciones del Tabernáculo-“Trumá” y “Tetzavé”- aluden a dos fases importantes en el servicio de Dios: en principio es imprescindible el despertar del corazón. La donación. Luego de que el hombre se ofreció y aceptó voluntariamente, debe acatar la orden y estar a la altura del compromiso a lo largo del tiempo.

 

Dos secciones abordan la construcción del Tabernáculo: Trumá y Tetzavé. Los dos nombres son opuestos uno al otro: Trumá alude a la condición voluntaria, mientras que Tetzavé expresa un deber. Al final de la sección Trumá, termina el orden de la construcción del Tabernáculo. De aquí en adelante la Torá se ocupa de los Cohanim, asignados para su servicio-no en el orden del servicio propiamente dicho, que es la temática del libro Vaikra, sino que aborda la capacitación de los Cohanim para su servicio, tanto desde la preparación de las vestimentas, y desde el aspecto de su consagración para el servicio.

Vemos pues, que en la sección de “Trumá’ es destacada la construcción, y en la sección de “Tetzavé”-la preparación para el servicio en el Templo. Hay una diferencia muy significativa entre la construcción y el servicio. La primera construcción del Tabernáculo y sus utensilios es un evento excepcional. La preparación excepcional es un evento emocionante. Como en todo emprendimiento importante de construcción, es relativamente fácil conseguir donantes. Y efectivamente, el pueblo donó en forma dadivosa  hasta que fue propagado en el campamento el mensaje “y se abstuvo el pueblo de traer” (Capítulo 36, versículo 6).

 

No es así en el caso del servicio del Tabernáculo. El servicio requiere perseverancia, constancia, y ya no tiene ese primer entusiasmo. Hay en ese servicio una dimensión de rutina, que a veces lo hace tedioso y relajante. Mientras que a fines de la construcción se debía apoyar en el voluntariado, he aquí que en el continuo servicio del Tabernáculo no era posible apoyarse en ello. Ya que en caso que cesara el entusiasmo y el voluntariado, el Tabernáculo quedará desierto, despreciado, y hubiera sido preferible que no fuera construido. Es por ello que la Torá no deja el encendido de las velas, supeditado a la buena voluntad, sino que la impone como un precepto permanente.

 

En toda cuestión relacionada con el servicio a Dios hay dos fases como esas. Primero es imprescindible el despertar del corazón. La donación. Sin esa primera donación no es posible que la persona asuma el yugo de los preceptos, o cualquier otra acción. No obstante, luego de que el hombre se ofreció y aceptó voluntariamente, debe acatar  la orden y estar a la altura del compromiso a lo largo del tiempo. La primera llama del entusiasmo  requiere de un suministro constante de energía, y ésta no es hallada en todo momento, y por supuesto que no es hallada con el mismo nivel de intensidad. Por ello, en esta fase debe figurar una orden que compromete, que le provoque a la persona afrontar todas las consignas que asumió en momentos del primer entusiasmo.
 

Rab Profesor Yehuda Brandes: graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, entre 1998 y 2014. Preside Herzog College desde el 2014, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

 

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El aceite de unción

El aceite es un producto requerido en el Tabernáculo, tanto para el encendido del candelabro como para la unción del Tabernáculo y sus utensilios. ¿Qué otros usos adicionales se le daban al aceite en tiempos antiguos? ¿Y cuál es la singularidad de la tierra de Israel que fue denominada “tierra de olivares de aceite” (Devarim, capítulo 8, versículo 8).

Una de las características de la tierra de Israel es el aceite de oliva, a diferencia de las aceitunas comestibles. Esta característica es tan importante que la Torá denomina a la tierra con el nombre de

“tierra de olivares de aceite” (Devarim, capítulo 8, versículo 8). Parece ser que la identificación de la tierra de Israel con el aceite de oliva era tan contundente, a tal punto que la Guemará en el Tratado de Nedarim (13, carilla 1) escribe que cuando una persona en la tierra de Israel mencionaba la palabra “aceite” estaba claro para todos que aludía al aceite de oliva, mientras que en Babilonia era claro que se refería a otro tipo de aceite, aceite de amapolas.

El aceite de oliva era utilizado para la comida (Iejezkel, capítulo 16, versículo 13), para untar en el cuerpo (Kohelet, capítulo 9, versículo 8), para iluminación (Shemot, capítulo 27, versículo 20, Mishná, Shabat 2,2), para unción (Vaikra, capítulo 8, versículo 12), para fines médicos (Ieshaiahu, capítulo 1, versículo 6) y para las ofrendas (los sacrificios) (Vaikra, capítulo 2, versículos 1-2). Además de ello, el material sólido que quedaba después de la producción del aceite es llamado “Guefet )Alperujo)” y era usado como un muy buen material para calefacción (Mishná, Shabat 3, 1-2). En este contexto puede comprenderse por qué había tanta demanda de aceite de oliva, que era, al parecer, el petróleo del mundo antiguo. Es interesante destacar que también en la actualidad la palabra “oil” en inglés significa tanto aceite como petróleo.

En el texto bíblico se hallan numerosos testimonios del hecho de que la tierra de Israel era una de las principales productoras de aceite de oliva en el mundo antiguo. En el libro Melajim (Reyes) se relata que a cambio de los cedros adquiridos por Shlomó a Jiram rey de Tzor para la construcción del Beit Hamikdash (Gran Templo) él le vendió una cantidad importante de aceite machacado (Melajim I, capítulo 5, versículo 25), y más tarde se relata que el reino de Israel abasteció de aceite a Egipto  (Hoshea, capítulo 12, versículo 2). Además de ello, el profeta Iejezkel relata que los habitantes de Tiro compraron en la tierra de Israel aceite y bálsamo (Iejezkel, capítulo 27, versículo 17), y también en la época del retorno a Tzion los inmigrantes de Babilonia adquirieron cedros para la construcción del Beit Hamikdash a cambio de aceite de oliva (Ezra, capítulo 3, versículo 7).

Se infiere pues que el secreto de la fortaleza  de la tierra en la época bíblica estaba oculto en gran parte en el aceite de oliva, el rubro económico número uno de los reinos de Iehudá e Israel.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones
 semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014

 

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Una expresión del mundo interior

 “Habrás de hacer ropajes sacros para Aharón, tu hermano, para gloria Y esplendor.” (Capítulo 28, versículo 2)-se refiere a prendas cuya función es la de revelar el mundo interior que hay detrás de ellas.

La primera vez que nos encontramos con vestimentas es en la creación del mundo. Tras el pecado de Adam y Javá, Dios les hizo prendas-túnicas de piel. Simplemente, la cuestión de las prendas es la de cubrir la desnudez. La función de las prendas es la de ocultar aquello que yace detrás de ellas.

En nuestro capítulo hallamos una nueva clase de prendas. Sobre las vestimentas de los Cohanim (sacerdotes) está citado: “para gloria y esplendor” (Capítulo 28, versículo 2), la finalidad de estas prendas no es la de cubrir lo descubierto sino la de revelar lo oculto. Precisamente a través de las prendas se revela el mundo interior que yace por detrás. Más aún, precisamente el Cohen que tiene el inmenso honor de ingresar a un sitio en el que nadie puede ver lo que allí ocurre, en un lugar tan oculto, justamente allí hubiéramos esperado que no se le diera importancia a la vestimenta, no obstante en la práctica-sus prendas tienen suma importancia. Él debe dirigirse con prendas especiales, ya que de no ser así habría de morir-“Serán vestidos por Aharón y por sus hijos al entrar ellos a la Tienda de Reunión, o al acercarse ellos al altar para servir en el Santuario para que no carguen iniquidad y mueran” (Capítulo 28, versículo 43)                            

La expresión “para gloria y esplendor” (Capítulo 28, versículo 2) oculta en su interior dos dimensiones. La primera es la orden al Cohen de presentarse con la vestimenta de los Cohanim (sacerdotes) por la necesidad del pueblo de Israel. Los miembros del pueblo de Israel, no pueden ingresar al sitio sagrado, hay aquí una presentación por sobre su estatus, y por ello deben recibir la ayuda del Cohen. Por medio de las prendas el Cohen logra expresar y traducir para aquel que no comprende este sistema tan elevado de conceptos su mundo interior sagrado y elevado. Nadie podría distinguir al Cohen en su imponente nivel si no vistiera esas prendas.

La segunda dimensión es la orden de presentarse con las vestimentas del Sacerdocio que emana del propio Cohen. Su mundo interior está tan colmado, a tal punto que por sí mismo cuenta con un atuendo sagrado que expresa todo la energía oculta en su interior.

Estas dos caras se reflejan en las dos descripciones de la prenda; “gloria”-en referencia al trato del pueblo de Israel hacia el Cohen, ‘y esplendor”-por parte del mismo Cohen, como proyectando algo interior y profundo.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj Gentileza de la Ieshivat Hesder "Ierujam"

 

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Sobre perchas y personas

Las prendas tienen numerosas funciones positivas: nos diferencian de los animales y nos ayudan a manifestar nuestra personalidad. La misma Torá aprovecha el significado social de las prendas a fin de fijar un trato de respeto y reconocimiento al Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) y en especial para Dios y su tarea. No obstante hay que ser cuidadosos con el hecho de  que las vestimentas dejen de ser un medio y se transformen en un fin.

¿Para qué necesitamos la ropa? Las vestimentas aparecen por primera vez tras el pecado del jardín de Eden. Adam y Javá descubren su desnudez, y cosen cinturones de laureles. Más adelante, Dios se apiada de ellos, y les entrega túnicas de piel. Dichas prendas estaban destinadas a cubrir la desnudez de Adam y Javá. Desde el momento en que se liberó el instinto, a raíz del pecado, la prenda es necesaria ante todo, para cubrir la desnudez. La prenda distingue entre el animal, que da rienda suelta a su instinto, y la persona, que domina su instinto y lo controla.

Las vestimentas tienen otra función en la sociedad humana: ayudan a definir y simbolizar diferentes estratos en la sociedad. Los obreros tienen su indumentaria, los abogados su atuendo característico, y todos reconocemos de inmediato el aspecto informal de la gente que trabaja en High-tech. Los soldados, los médicos, las enfermeras y los policías visten sus particulares uniformes. Están quienes se preocupan por mostrarse siempre desaliñados y ése también es un claro mensaje social. La vestimenta nos ayuda a transmitir el mensaje que nos interesa. Este mensaje puede ser: “presto servicio en el ejército y cumplo órdenes”, soy una persona seria y ocupada”, soy una enfermera piadosa”, o “soy un bicho raro”. Esta es la función social productiva que desempeñan las prendas. Es importante que sean medios a través de los cuales la persona pueda manifestar su posición en la sociedad y sus aspiraciones sociales.

En la sección de “Tetzave” la Torá aprovecha el significado social de las prendas. En el comienzo de la sección, en el capítulo 28, figura la orden: “Habrás de hacer ropajes sacros para Aharón, tu hermano, para gloria y esplendor” (Capítulo 28, versículo 2). La sección continúa con una detallada descripción de esas prendas del Cohen. Una descripción similar hallamos también en el capítulo 39. El objetivo central de las prendas espectaculares es descripta en el versículo que hemos citado: “para gloria y esplendor”. El Rambá”n sostiene que las prendas del Sacerdocio fueron hechos a semejanza de las prendas de la realeza. La Torá quiere establecer por medio de las prendas, un trato de respeto y reconocimiento para el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote), y en especial- para Dios y su tarea. Este es un claro ejemplo del aprovechamiento positivo de las prendas como recurso social.

Pero las prendas, que son un medio, pueden convertirse en un fin. En lugar de expresar valores y sentimientos de las personas, las prendas pueden convertirse en valores propiamente dichos. En una época la gente compraba ropa cuando su ropa vieja estaba muy gastada. Luego, comenzaron a comprar nuevas prendas cuando se hastiaban de la ropa antigua. Actualmente, ellos  salen de compras cuando uno decide que sus antiguas prendas ya “no están de moda”. Esta es la instancia en la cual se debe frenar y preguntarse ¿qué es lo que sucede? Las prendas, dijo Thomas Carlyle, nos han convertido en personas; debemos ser cuidadosos de que no nos conviertan en perchas.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Perashot" publicado por "Maaliot"

 

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Las prendas sacerdotales

Leemos en nuestra parashá una descripción detallada de la ropa de los cohanim:

“Y tienes que hacer prendas de vestir santas para Aharón tu hermano, para gloria y hermosura.  Y tú mismo has de hablar a todos los que son sabios con un corazón que yo he llenado del espíritu de sabiduría, y ellos tienen que hacer las prendas de vestir de Aharón para santificarlo, a fin de que me haga trabajo de cohen. ”Y estas son las prendas de vestir que harán: un pectoral, y un efod y una vestidura sin mangas y un traje talar de obra escaqueada, un turbante y una banda; y tienen que hacer las prendas de vestir santas para Aharón tu hermano y para sus hijos, para que él me haga trabajo de sacerdote. Y ellos mismos tomarán el oro y el hilo azul y la lana teñida de púrpura rojiza y la fibra escarlata carmesí y el lino fino…” (Shemot 28: 2-5).

Nuestra parashá establece que cada prenda del cohen debe ser hecha por expertos artesanos y creada con los mejores y más hermosos materiales. La ropa especial, distingue a un cohen y les sirve como constante recordatorio de sus sagrados deberes y responsabilidades y la importancia del servicio. Del mismo modo, la ropa que la gente usa hoy refleja sus funciones. Por ejemplo, reconocemos a un oficial de policía que ha llegado a simbolizar la ley y el orden, y asociamos una bata hospitalaria con la profesión médica.

La forma en que un individuo viste proyecta una imagen o manifiesta muchas características sobre esa persona. Cuando realizamos un trabajo especial, a menudo nos vestimos de una manera que nos refleja. En última instancia, sin embargo, lo que es más importante que la prenda es la persona que la lleva puesta. Los cohanim tenían deberes específicos y sagrados para llevar a cabo. Debían realizarlos de la manera correcta y con santidad. Si se desviaban de las instrucciones que les fueron dadas como Nadav y Avihú dos de los hijos de Aharón, eran castigados (Vaikrá 10: 1-2). Aunque Nadav y Avihú usaron la ropa adecuada, no se comportaron correctamente. 

Por lo tanto, mientras que la ropa ayuda a una persona a proyectar la imagen adecuada, son sus acciones las que determinan si él o ella han cumplido su rol de manera apropiada. Sin embargo, lo que una persona usa, importa. Pero quién es una persona debajo de la ropa es aún más importante que cómo se ve. Aharón y sus hijos debían ser tan santos como la ropa que usaban para cumplir con sus responsabilidades como sacerdotes.

“Pero .A. dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, [de Eliav, hijo mayor de Yishai] porque lo he rechazado. Porque no de la manera como el hombre ve [es como Dios ve], porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a .A., él ve lo que es el corazón”. (I Shmuel 16: 7)

Cuando la disonancia entre la vestimenta y el usuario es palpable, si no se comporta como se muestra. Estamos en un grave problema que puede llevar al JilulHashem si se trata de personas que ejercen funciones públicas o comunitarias.

Si la realidad es como dice .A. a Shmuel, ¿por qué hay tanto énfasis en esta parashá sobre los detalles de la vestimenta sacerdotal? Porque es esencial que el sacerdote sea tan santo como las vestiduras que usa y cada uno de nosotros, debe asegurarse que nuestro interior coincida con nuestro exterior y procedamos a desenmascarar a aquellos que con su conducta vuelven indignas sus ropas.

Cohen y Naví

 

  Basamos el comentario de esta semana en un brillante artículo escrito hace años por el ravYaakovTzvi, más conocido como Jonathan Henry Sacks, que enriquece el pensamiento de nuestro pueblo.

El ravSacks hace, a propósito de esta parashá, la distinción entre las funciones del cohen y el nabí, a pesar de que algunos profetas, como Yejezkel, eran también sacerdotes.

1 – El papel del sacerdote era dinástico, el del profeta carismático. Los sacerdotes eran los hijos de Aarón. La paternidad no tenía importancia en el profeta. Los propios hijos de Moshé no lo eran.

2- El sacerdote llevaba ropas de oficio. No había uniforme oficial para el naví.

3- El sacerdocio era exclusivamente masculino; No así la profecía. El Talmud enumera a siete mujeres profetas: Sara, Miriam, Devorá, Janá, Abigail, Juldá y Esther.

4- El papel del sacerdote no cambió con el tiempo. Había un calendario anual preciso de sacrificios que no variaban de año en año. El profeta, por el contrario, no podía saber cuál sería su misión hasta que Dios se le revelara. La profecía nunca fue una cuestión de rutina.

5 – Como resultado, el profeta y el sacerdote tenían diferentes sentidos de tiempo. El tiempo para el sacerdote era lo que era para Platón: la “imagen en movimiento de la eternidad”, una cuestión de eterna recurrencia y retorno. El profeta vivió en el tiempo histórico. Su hoy no era lo mismo que ayer y mañana sería diferente de nuevo. 

6 – El sacerdote era “santo” y por lo tanto separado del pueblo. Tenía que comer su comida en un estado de pureza, y tenía que evitar el contacto con los muertos. El profeta a menudo vivía entre el pueblo y hablaba un idioma que entendía. 

7 – Las palabras clave para el sacerdote eran tahor, tamé, kodesh y jol: “puro, impuro, sagrado y secular”. Las palabras clave para los profetas fueron tzedek, mishpat, jesed y rajamim, “justicia, amor y compasión”. No es que los profetas estuvieran preocupados por la moral mientras los sacerdotes no lo eran. Los cohanim piensan en términos de un orden moral incrustado en la estructura de la realidad, a veces llamada una “ontología sagrada”. Los profetas tendían a pensar no de las cosas o actos en sí mismos, sino en términos de relaciones entre personas o clases sociales.

8 – La tarea del cohen fue el mantenimiento de los límites. Los principales verbos sacerdotales son lehavdil y lehorot, para distinguir una cosa de otra y aplicar las reglas apropiadas. Los sacerdotes daban juicios, los profetas advertencias.

9 – No hay nada personal sobre el papel de un cohen. Si uno – incluso un Sumo Sacerdote – era incapaz de oficiar en un servicio dado, otro podría sustituirlo. La profecía era esencialmente personal. Los sabios dijeron que “ningún profeta profetizó en el mismo estilo” (Sanedrín 89 a). Cada profeta tenía una voz distintiva.

10 – Los cohanim constituyeron el “establishment” religioso. Los profetas, al menos aquellos cuyos mensajes han sido eternizados en Tanaj, no eran el anti-establishment, crítico de los poderes.

Los roles del cohen y naví variaron con el tiempo.

Los cohanim oficiaban en el servicio del Templo. Pero también eran jueces. La Torá dice que si un caso es demasiado difícil de ser tratado por el tribunal local:

“Vayan a los cohanim, a los levitas, y al juez que está en el cargo en ese momento. Preguntadles y ellos te darán el veredicto “(Devarim 17: 9).

Moshé bendice a la tribu de Leví diciendo que “enseñarán tus ordenanzas a Yaacov y tu Torá a Israel” (Devarim 33: 10), sugiriendo que también tenían un papel educativo.

Malají, un profeta del Segundo Templo, dice:

“Porque los labios del cohen han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de .A. de los ejércitos.” (Malají 2: 7). El cohen era el guardián del orden social sagrado de Israel.

Sin embargo, está claro en el Tanaj que el sacerdocio estaba expuesto a la corrupción. Hubo momentos en que los cohanim aceptaron sobornos, otros cuando comprometieron la fe de Israel y eran idólatras. A veces se involucraban en la política. Algunos se mantenían como una élite distinta y desdeñosa hacia el pueblo en su conjunto.

En esos momentos, el naví se convertía en la voz de Dios y en la conciencia de la sociedad, recordando al pueblo su vocación espiritual y moral, invitándolos a regresar y arrepentirse, recordando a la gente sus deberes para con Dios y sus semejantes.

El sacerdocio se volvió masivamente politizado y corrompido durante la época helenística, especialmente bajo los seléucidas en el segundo siglo a.e.c. Los Sumos Sacerdotes helenizados como Jasón y Menelao introdujeron prácticas idolátricas, incluso en una etapa, a una estatua de Zeus en el Templo. Esto provocó la revuelta interna que llevó a los acontecimientos que recordamos en la fiesta de Janucá.

Sin embargo, a pesar de que el iniciador de la revuelta, Matitiahu, era un cohen justo, la corrupción resurgió bajo los reyes asmoneos. La secta de Cumrán que conocemos a través de los Rollos del Mar Muerto, era particularmente crítica al sacerdocio en Jerusalén y no le faltaron razones.

Es sorprendente que los sabios trazaran su ascendencia espiritual a los profetas, no a los sacerdotes (Avot 1: 1).

Los cohanim eran esenciales para el antiguo Israel. Dieron su estructura y continuidad, sus rituales y rutinas, sus fiestas y celebraciones a la vida religiosa. Su tarea era asegurar que Israel seguía siendo un pueblo santo con Dios en su centro. Pero eran el establishment y, al igual que todos, en el mejor de los casos eran los guardianes de los más altos valores de la nación, pero en el peor, se depravaban, usando su posición para aumentar su parte en el poder y participando en la política interna para obtener ventajas personales. Ese es el destino de los que son asociados del poder, especialmente aquellos cuya función les permite hacerles favores.

Por eso los profetas eran esenciales. Eran los primeros críticos sociales del mundo, ordenados por Dios a decir la verdad al poder. Todavía hoy, para bien o para nada, ciertos funcionarios religiosos se asemejan al sacerdocio de Israel. ¿Quién, sin embargo, son los profetas de Israel en el tiempo presente? pregunta el ravSacks.

La lección esencial de la Torá es que el liderazgo nunca puede confinarse a una clase o rol. Siempre se debe distribuir y fragmentar. En el antiguo Israel, los reyes trataban con el poder, los sacerdotes con la santidad y los profetas con la integridad y la fidelidad de la sociedad en su conjunto. En el judaísmo, el liderazgo es menos una función, que un campo de tensiones entre los diferentes roles, cada uno con su propia perspectiva y voz.

El liderazgo en el judaísmo es un contrapunto, una forma musical definida como “la técnica de combinar dos o más líneas melódicas de tal manera que establezcan una relación armónica manteniendo su individualidad lineal”.

Es esta complejidad interna la que da al liderazgo judío su vigor.

El ravSacks cree que el liderazgo debe ser siempre así. Cada equipo debe estar formado por personas con diferentes roles, fortalezas, temperamentos y perspectivas que deben estar siempre abiertos a la crítica y estar siempre en alerta contra el pensamiento grupal. La gloria del judaísmo consiste en su insistencia de que sólo en el cielo hay una voz dominante. Aquí en la tierra nadie puede tener el monopolio del liderazgo. Fuera del choque de perspectivas – rey, cohen y naví – llega algo más grande que cualquier individuo o rol podrían lograr.

 

Las piedras preciosas

 

Esta parashá continúa directamente Trumá, por ello, no hace falta que aparezca el nombre de Moshé. Dado que Moshé no tuvo que donar para el Mishcán, en nuestra parashá es invitado a brindar al tabernáculo su espiritualidad. Lo primero es conseguir el aceite que pueda iluminarnos con su luz y alegrarnos los corazones. Y de allí hasta siempre entendemos que el servicio divino debe hacerse con alegría como dice Mishlé 27:1 “El perfume y el incienso alegran el corazón”

ParashatTetzavé nos dice que en la segunda fila de las piedras preciosas en el pectoral usado por el Sumo Sacerdote había una llamado “Yahalom” (Shemot 28:18). Los comentaristas difieren en cuanto a la identificación de esta joya, pero en el transcurso del tiempo el nombre Yahalom ha sido irrevocablemente ligado con el diamante.

Este tema nos permite reflexionar un poco sobre el destino de nuestro pueblo, que debió buscar en los largos años del exilio distintas profesiones, empujado más por las persecuciones que por su decisión autónoma. Nos perseguían, nos empujaban a encontrar trabajos para apenas subsistir y cuando lo lográbamos comenzaban campañas para despojarnos de los logros. La envidia y el antisemitismo larvado, tanto hace siglos como hoy surgen en Europa y las consecuencias las vemos hoy día.

En el siglo XVI los comerciantes de la comunidad de anusim en Portugal viajaban hacia el norte de Europa y algunos llegaron a Amberes, todavía bajo el dominio español, pero donde la opresión religiosa que sufrían, era menor que la que caracteriza la Península Ibérica. Más refugiados llegaron a los Países Bajos (Holanda), que se había rebelado contra España en la década de 1570, logrando una mayor libertad. Cuando el gobierno español en Amberes se dio cuenta durante la segunda mitad del siglo XVI, que los marranos estaban observando en secreto los preceptos del judaísmo decidieron expulsarlos, pero se encontraron con la oposición de las autoridades municipales por que no deseaban perder los beneficios que obtenían de su trabajo.

Los éxitos comerciales de los marranos en Holanda fueron muy importantes. El ritmo acelerado del comercio dio lugar a una demanda para el desarrollo de la industria local de procesamiento de los diamantes. Esta necesidad aumentó en el siglo XVII, cuando pulidores de diamantes cristianos emigraron desde Amberes a Ámsterdam y los judíos aprendieron la técnica de pulido de diamantes de los artesanos cristianos. 

Poco a poco, los judíos asquenazíes, que comenzaron a llegar a Ámsterdam durante el curso del siglo XVII, también entraron al comercio de diamantes, como pulidores, y como comerciantes. Cuando los judíos consiguieron progresar en ese ramo, nuevo para ellos, en 1784 los pulidores de diamantes cristianos intentaron crear un ” alianza de pulidores de diamantes” que podría impedir la participación judía forzando de este modo que los judíos quedaran fuera de la industria. Sin embargo las autoridades municipales de Ámsterdam rechazaron su petición.

En el año 1865 la industria del diamante en Ámsterdam empleaba alrededor de 1.400 trabajadores, la mayoría de ellos judíos. Durante ese tiempo se habían producido grandes fluctuaciones en la rentabilidad de la industria, con un desempleo generalizado particularmente durante la década de 1860. Sólo en ese momento las cosas mejoraron.

Entre los años 1867 y 1870 fueron descubiertos las minas de diamantes en Sudáfrica y debido a las relaciones especiales existentes entre Holanda y Sudáfrica la industria del diamante holandés disfrutó de un crecimiento sin precedentes (“la era del Cabo”, llamada así por el cabo de Buena Esperanza). Inicialmente, los trabajadores ganaron sueldos de proporción legendaria, pero hacia 1875 surgieron nuevas crisis – y los niveles salariales se hundían bruscamente.

Estos acontecimientos provocaron que los trabajadores de diamantes holandeses fueron los primeros en expresar un fuerte sentido de la conciencia social. Más tarde, el sindicato de trabajadores de diamante   se convirtió en la piedra angular del Partido Socialista holandés y su líder, Henri Volk, fue una de las figuras más importantes en el movimiento socialdemócrata en Holanda  (ingresó al parlamento y era un partidario del Sionismo). Los comerciantes que operaban a pequeña escala fueron empujados fuera del mercado en un tiempo muy corto, y los grandes capitalistas   formaron un consorcio con sede en Londres (1890).  

Antes del Holocausto todavía había 3000 trabajadores de diamantes judíos en la ciudad, así como una serie de grandes casas de pulido. 

  Después que Bélgica obtuviera su independencia en 1830 varios pulidores de diamantes de Ámsterdam se establecieron allí.  La inmigración judía de Europa del Este   después de los pogromos de la década de 1880, y una política de promoción industrial adoptada por el gobierno municipal de Amberes y la crisis en Holanda provocó un despertar en la industria belga del diamante. Durante la Primera Guerra Mundial, cuando muchos judíos belgas huyeron a Holanda después de la conquista alemana de su propio país una vez más, Amberes se convirtió en un importante centro del diamante en el que los judíos han jugado un papel significativo.

La ocupación nazi de Holanda y Bélgica, obviamente, daño seriamente a la industria del diamante en ambos países, aunque los nazis inicialmente dieron un margen de maniobra para la actividad continuada de la industria debido a su necesidad de diamantes (principalmente para la industria). Sin embargo, varios de los comerciantes de diamantes de Amberes lograron escapar y sacar de contrabando cantidades de mercancía justo a tiempo – a los Estados Unidos y otros países.

Durante 1930, judíos expertos en el pulido de diamantes llegaron a la tierra de Israel y comenzaron a desarrollar la industria local en una escala muy limitada. De este modo, sentaron las bases de la industria de pulido de diamantes en Israel que creció de forma espectacular después de la creación del Estado.

Leer la parashá detenidamente a veces nos lleva a asociar situaciones históricas, sociales y económicas a las que llegamos sin proponérnoslo.

La placa dorada del cohen

 

El Tzitz – la placa dorada llevada por el cohen gadol – trajo expiación por “la iniquidad de las ofrendas sagradas que ofrecen los israelitas” (28:38). La Guemará (Yomá 7a) explica que el tzitz proporcionó expiación para situaciones en las que los sacrificios se hicieron temeim (ritualmente impuros). La Torá prohíbe ofrecer en el altar sacrificios que se habían convertido en tamé, y el tzitz sirvió para traer expiación por violaciones de esta naturaleza.

            En otras partes (Zevajim 88a, Arajin 16a), sin embargo, la Guemará señala una función diferente del tzitz – expiar el azut panim, o comportamiento descarado, una falta de sentido de vergüenza. El descaro se refiere a menudo como “azut metzaj” – insolencia, atrevimiento, impertinencia, desvergüenza, cinismo, una característica que se expresa en la frente de uno – y así el tzitz, que fue llevado en la frente, para expiar por la transgresión.

 Surge la cuestión de la conexión entre el azut panim y las violaciones del tumatkodashim (la impureza de los sacrificios a través de la impureza). La Torá declara explícitamente que el tzitz sirve para expiar el mal manejo de los sacrificios. ¿Cómo, entonces, puede la Guemará comentar que se trata por el descaro?

            RavBarujYitzjakYisajarLeventhal, en su BircatItzjak, sugiere que Jaza”l tal vez se refieren aquí a un tipo particular de azut panim, que de hecho se asemeja, en cierto nivel, a las violaciones de tumátkodashim.

El mal uso de los asuntos religiosos para objetivos pecaminosos. Pocas cosas son tan descaradas como la corrupción de los kodashim – nuestros valores sagrados, principios, objetos e instituciones – al usarlos con fines prohibidos, tales como ganancias financieras ilícitas, para crear conflicto o para afirmar el control. Desviando la Torá y la santidad de los pecados los despoja, y es, pues, simbólicamente comparable a la contaminación de los sacrificios por contacto con tumá.

  En la cabeza del cohen gadol, el tzitz lleva la inscripción “kodeshlaHashem” – “sagrada a Dios” – y representa así su estado de designación exclusiva para la santidad. Debemos reconocer que cuando trabajamos en el “Mikdash”, cuando nos involucramos en asuntos “sagrados”, actuamos como el cohen gadol en el Templo, exclusivamente designado para el elevado propósito de AvodatHashem. No podemos realizar el trabajo sagrado con nuestros intereses personales en mente, con el objetivo de cumplir nuestras propias ambiciones egoístas. Cuando entramos en el “Mikdash”, cada vez que emprendemos cualquier esfuerzo sagrado, debemos recordar que somos “kodeshlaHashem“, sólo un servidor de nuestro Creador, fielmente dedicado a Su voluntad, en lugar de utilizar Sus sagradas mitzvot para cumplir con nuestras mitzvot sagradas.

La Túnica del Cohen

 

Una de las prendas especiales que llevaba el cohen gadol era la túnica – meíl – que estaba llena de campanas a lo largo de su fondo, de modo que el cohen gadol producía un sonido resonante mientras caminaba. La Guemará (Zevajim 88b, Arajin 16a) comenta que la ropa del cohen gadolsirvió como fuente de expiación por el pecado de lashón hará-. El sonido producido por el meíl significaba la rectificación de los “sonidos” prohibidos hechos por personas que hablaban negativamente de sus semejantes.

            Se ha sugerido que el color del meíl también se puede entender sobre la base de esta asociación entre el meíl y el lashón hará. La Torá requiere que el meíl en su totalidad se tiñe tejelet, un color que la Guemará en un contexto diferente (Sota 17a) dice se asemeja al azul del océano y el azul de los cielos. La forma en que rectificamos el pecado de lashón hará es a través de tejelet – al ver el mundo desde la perspectiva de los “cielos”, desde una vista de pájaro. Si observamos de cerca a cualquier persona, cualquier grupo de personas, cualquier institución, o cualquier evento o experiencia, encontraremos qué criticar. Si cavamos lo suficientemente profundo, encontraremos algo negativo para diseminar y protestar. Tanto de lashón hará que se habla resultados de la tendencia natural a examinar y juzgar escrupulosamente, para ejecutar una lupa sobre la gente que nos rodea en busca de una mancha que podemos entonces con condescendencia trompeta. El simbolismo del meíl, tal como lo entienden nuestros Sabios, implica, en parte, el mensaje de tejelet, de retroceder y ver a la gente a distancia, en lugar de ahondar en sus personajes para identificar sus defectos.

Y así el meíl provee la expiación para lashón hará, aludiendo a nosotros la manera de evitarlo – asegurando que la gente perciba de lejos, en su totalidad, ver la totalidad de sus caracteres en lugar de prestar excesiva atención para encontrar sus deficiencias.

    Es quizás significativo que el meíl es el único de los vestidos sacerdotales que la Torá describe como teniendo un “pé” (“boca”). La Torá usa este término en referencia a la abertura a través de la cual la cabeza del cohen gadol sobresalía mientras vestía el manto (28:32). Curiosamente, la “boca” del meíl estaba en el extremo opuesto de donde se produjo el sonido del meíl. La “boca” estaba situada en la parte superior del meíl, pero el sonido era producido por las campanas que bordeaban el borde inferior. La “boca” y la fuente del sonido estaban situadas en extremos opuestos del meíl – la boca estaba cerca de la cabeza del cohen gadol, y el sonido emanaba cerca de los pies del cohen gadol.

            Las campanas del meíl tal vez nos enseñan que la mayoría del “sonido” que producimos no debe venir de nuestras bocas, sino de nuestros pies – de nuestras acciones. Si queremos ser “escuchados” y tener un impacto, entonces tenemos que actuar, trabajar, participar en el tipo de comportamiento y actividades que influirán positivamente en las personas que nos rodean. El discurso, por supuesto, puede ser un activo muy valioso, pero los “sonidos” primarios que debemos producir deben emanar de la manera en que nos comportamos, no de las palabras que hablamos.

            Lashón hará, a menudo, es una reacción impulsiva y de mentalidad pequeña a las cosas que encontramos perturbadoras. Nosotros desaprobamos algo que alguien ha hecho, y por eso sentimos la necesidad de hablar sobre eso. El meíl tal vez nos recuerda que el enfoque más correcto es “emormeatvaasé harbé” – tratando de hacer nuestra parte para mejorar el mundo principalmente a través de la acción, aunque el ejemplo personal, y no a través de la boca, a través de la condena verbal. Así como el sonido del cohen gadol se produjo muy lejos de su boca, de cerca de sus pies, nosotros también debemos producir más “sonido” de la manera en que nos conducimos que de nuestras bocas.

Las campanas son como los Tzitzit

Leemos en ParashatTetzavé del meíl, la túnica especial llevada por el cohen gadol, que fue alineado en el fondo por las campanas y las decoraciones formadas como granadas. Rashí (Shemot 28: 33-34) explica que las campanas y las granadas fueron colocadas en el fondo del meíl de manera alternada, con una campana entre cada par de granadas. Cuando la Torá habla de campanas colocadas “en medio” de las granadas (“betojam” – Íb. 28:33), significa, según Rashí, que cada campana estaba colocada entre cada par de granadas.

RavYaakovMecklenberg, en HaketavVehakabala, señaló que este debate tiene implicaciones importantes con respecto al volumen del sonido producido por las campanas como el cohen caminó. Según el Ramban, este sonido fue amortiguado, y por lo tanto no muy fuerte, mientras que según Rashí, las campanas produjeron un fuerte ruido que se podía oír desde la distancia.

RavMecklenberg se basa en la opinión de Ramban en avanzar su teoría sobre la función de las campanas del meíl. La comprensión convencional es que las campanas eran necesarias para anunciar simbólicamente la entrada del cohen gadol en el Mishcán. Sería irrespetuoso que el cohen gadol entrara en la habitación privada de Dios, por así decirlo, sin “llamar” y anunciar su llegada de antemano, y así las campanas sirvieron para anunciar simbólicamente que estaba entrando. RavMecklenberg, sin embargo, explicó la función de las campanas de manera diferente, alegando que el sonido era para el propio cohen gadol. Mientras que otros miembros de la nación usan tzitzit como un constante recordatorio de sus obligaciones con Dios, RavMecklenberg escribe, el cohen gadol requiere no sólo este recordatorio visual, sino también el recordatorio auditivo de las campanas. Al representar el ideal espiritual al que todos debemos esforzarnos, el cohen gadol que servía en el Mikdash tuvo que conducirse con un nivel especialmente intenso de conciencia espiritual. Como tal, mientras que el resto de nosotros sólo llevan tzitzit, el cohen gadol también llevaba campanas para recordarle sus obligaciones para con el Todopoderoso. Por lo tanto, escribe RavMecklenberg, las campanas estaban cubiertas de material – las granadas decorativas – que amortiguaba su sonido, ya que el sonido sólo debía ser escuchado por el cohen gadol, y no por otros.

 

 

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“Las Vestiduras Sacerdotales!”

Y harás vestiduras para el santo servicio … y los harás vestir (con estas cosas).

28, 2

            A Aharón tu hermano y a sus hijos con él.                                                         28, 4

 Los asuntos extraños que encontramos en los capítulos de la Construcción del Tabernáculo, de sus utensilios y de la vestidura sacerdotal, son numerosos. Un capítulo íntegro está dedicado a la confección de las vestimentas y el modo de usarlas:

Y los llevarán Aharón y sus hijos, siempre que entren en la tienda de reunión, o cuando se lleguen al altar para administrar en el santuario, para que no lleven iniquidad y así mueran.                                                                          28, 43

 Nuestros Sabios dedujeron de este texto la norma que establece al sacerdote que oficia sin vestidura, la pena de muerte. Así es como Rashí comentó la expresión, “y así mueran”.

En el tratado de Zebajim 17a, leemos también:

Mientras que sus vestimentas están sobre ellos, están investidos con el sacerdocio; si sus vestimentas no están sobre ellos, no están investidos con el sacerdocio. ¿Cuál es el significado de esta vestidura? Los intérpretes alegóricos llaman la atención tanto por el significado general de las vestimentas como por el simbolismo de cada artículo en particular. En general, comparan el arroparse con la adquisición de buenas cualidades morales. Citamos a continuación un extenso pasaje de “Akedat Yitzjak”:

Encontramos en las Escrituras que los mismos vocablos son usados para denotar cualidades humanas y  vestimentas, lo mismo que en otras lenguas, por ejemplo, el término de origen latino “hábito”, debido a que son muy próximos uno con el otro en la idea que encierran. Por ejemplo ולבש הכהן מדו בד  (= “y el sacerdote se vestirá su ropa de lino”) donde la palabra מדו (= su ropa) es la misma que se usa para indicar cualidad moral. (En Kohelet 9, 8): “Sean tus ropas en todo tiempo blancas”, es sinónimo al término בגד (= ropa) con la conducta moral. (Es decir, que es usual que el vestirse rica y limpiamente sirva de metáfora para denotar al hombre que adquiere cualidades morales nobles).

Del mismo modo que un hombre puede ser identificado por su exterior si es civil, militar o ermitaño, asimismo, nuestro interior y nuestros dones espirituales pueden conocerse por la observación de nuestras acciones visibles. La profecía ha utilizado el sentido figurado de estos términos con referencia a la Divinidad, pues El puede ser percibido sólo a traves de sus acciones, por ejemplo (Tehilim 104, 1): “Te has revestido de gloria y de majestad”, o (ibid. 93, 1): “El Señor reinó; se vistió de majestad; se vistió y se ciñó el Señor de fortaleza”.

Una metáfora similar encontramos en Zejaria (3, 3): “Y estaba Yehoshúa vestido de ropas sucias; y así estaba delante del ángel.” Leemos inmediatamente después (3, 4): “¡Quitadle las ropas sucias! Y a él le dijo: Mira que he hecho pasar de ti tu iniquidad, y te voy a vestir de ropas de gala.” La remoción de la vestimenta es comparada con la remoción de los pecados y de las cualidades inicuas. Más adelante leemos: (3, 5): “Pongan un turbante sobre su cabeza …” y luego: “Y le vistieron las ropas; y el ángel del Señor estaba presente”, mientras que antes no podía estar en presencia del ángel del Señor. Nuevamente, después de todo esto, está escrito (4, 2): “He mirado y he aquí un candelabro, todo de oro” – es decir, que no lo vio arder en todo su esplendor sobre su tazón sino después que hubo purificado y cambiado sus ropas. Pero, quien no acepta el método alegórico, debe tratar de comprender cuál es la función de la vestimenta, con arreglo al sentido liso y llano del texto bíblico. Recordemos, en primer lugar, que la primera vestimenta que cubrió al hombre, la recibió del Señor, que también se la vistió (Bereshit 3, 21). Esto es notable. Ningún otro artículo de la civilización le fue otorgado al hombre, sino que debió crearlo por si mismo con la inteligencia con la que lo dotó el Señor. Su Creador no le enseñó cómo encender fuego ni cómo arar la tierra ni cómo construir una casa. Debió descubrirlo todo por si mismo, sólo las vestimentas le fueron dadas por el Señor. Tampoco el acto de vestirlas fue dejado en manos del hombre.

 Leemos allí: “E hizo el Señor Dios para el hombre y para su mujer túnicas de piel, y los vistió.”

Veamos cómo explica esto Benno Jacob en su comentario a Bereshit:

La vestimenta no es sólo  protección contra el frío o un adorno. Constituye el signo primario e indispensable de la sociedad humana; la vestimenta – en la conciencia moral del hombre – hace que se sienta superior a la bestia. El estado y la dignidad del hombre se reflejan en su vestidura. El hecho de estar vestido es un signo de honor para el hombre. Los sacerdotes reciben vestiduras especiales “para honra y hermosura” (Shemot 28, 2). La más alta dignidad que puede alcanzar un mortal es la del Sumo Sacerdote al entrar al Sancta Sanctorum en el día de la Expiación, vestido de blanco, símbolo de la pureza, a fin de parecerse al hombre “vestido de lino” (Yejezquel 9, 2 y Daniel 10, 5). Por tal razón está escrito acerca de él lo siguiente: “Se vestirá la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos estarán sobre su carne, y se ceñirá el cinturón de lino …; bañará, pues su cuerpo en agua, y así se las vestirá.” La vestimenta es entonces símbolo de la dignidad del hombre; la desnudez, propia de la bestia, significa inmoralidad en el hombre.

La vestimenta, don del Señor a la primera pareja humana no es sólo una convención social, es tambien una adición a la labor de la creación; es una especie de segunda piel con la que fue agraciado el hombre; es un revestimiento más noble, aunque material. Rabí Meir (ver Bereshit Rabá XX, 29) quiso elevar al hombre a la altura de su Creador, por lo que escribió en su rollo de la Torá: כתנות אור (= túnicas de luz), en lugar de כתנות עור (= túnicas de piel), pues el Santo, alabado sea, es decrito como si se cubriera de luz como con una vestidura (Tehilim 104, 2).

Benno Jacob opina entonces, que el Señor vistió a la primera pareja humana para santificarla y consagrarla a su misión de padres de la humanidad civilizada. Moshé hizo lo mismo conforme al mandato divino, cuando consagró a Aharón y a sus hijos para el sagrado miniterio.

Y tu harás llegar a ti a Aharón, tu hermano (y sus hijos juntamente con él), de entre los hijos de Israel para que cada uno de ellos sea constituído Mi sacerdote …                                                                                                                  28, 1 Y harás vestiduras para el santo servicio a Aharón  tu  hermano,  para  honra  y

hermosura.                                                                                                       28, 2

            … para que hagan las vestiduras de Aharón, para consagrarlo, a fin de que él sea

 Mi sacerdote.                                                                                                  28, 3

            Y los harás vestir (con esas cosas) a Aharón,  tu hermano y  a  sus hijos con él; y

los ungirás, y los consagrarás, y los santificarás,  para que sean  Mis  sacerdotes.

           28, 41

Hemos aprendido entonces, que el hombre, que fué creado a Su imagen, no debe conformarse con su manera natural de ser, sino que debe elevarse por sobre ella. El hombre es la única criatura en la naturaleza a la que no basta su piel natural, sino que cubre su desnudez con la vestimenta que le donó el Señor, junto con la que lo consagró como sacerdote en el mundo.

Siendo que el culto en el Templo no es parte de la rutina diaria, ni tampoco una actividad espontánea y natural, sino deliberada y planteada conforme al mandato divino; es Su voluntad que se distinga entre lo sagrado y lo profano; en consecuencia, ordenó a Moshé hacerles vestiduras sagradas, para honra y hermosura.

Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  págs.  112-115.

 

 

 

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Las dos funciones del pectoral

El pectoral es una tabla que porta los nombres de las tribus de Israel y tiene el propósito de recordar al pueblo de Israel ante Dios. El pectoral es también el recipiente para el “Urim veTumim” que con su ayuda se ejecuta la pregunta a Dios. ¿Cuál es la relación entre las dos funciones del pectoral?

La realización del pectoral es descripta en la Torá en dos fases, separadas, que describen dos cuestiones existentes en el pectoral.

El pectoral es una tabla con los nombres de las tribus de Israel, cuya función es la de recordar al pueblo de Israel ante Dios y simbolizar el hecho de que el Cohen representa al pueblo de Israel al ingresar al recinto sagrado (así está descripto en los versículos 16-28 y es sintetizado en el versículo 29) .El pectoral es también el recipiente para el “Urim veTumim”, cuya función es el juicio-la pregunta a Dios, y simboliza estar delante de Dios (tal como se describe en el versículo 30)

Cada una de las funciones del pectoral tiene una gran importancia. El pectoral también tiene sentido aún sin la pregunta a Dios (y es por ello que había un pectoral en tiempos del segundo Gran Templo a pesar de que el mismo no tenía “Urim veTumim”). Pero parece ser que hay un nexo entre ambas funciones del pectoral:

La consulta a Dios no es realizada con la ayuda de la tabla de letras carente de sentido (como por ejemplo una tabla ordenada alfabéticamente), sino precisamente con la ayuda de la tabla del pectoral, sobre la cual están grabados los nombres de las tribus de Israel.

La consulta a Dios es una petición de todo el pueblo de Israel a Dios. La misma tiene la connotación de que el pueblo de Israel está parado ante Dios. Por ello la consulta a Dios es realizada justamente con la ayuda de la tabla que porta los nombres todas de las tribus de Israel, y su función es la de portar los nombres de los hijos de Israel “por remembranza ante Adonai, siempre” (Versículo 29). En el momento de la consulta a Dios todo el pueblo de Israel se dirige, a través de sus representantes- el Cohen, quien porta la tabla de las piedras del pectoral, y se paran ante Dios, y Dios ve a todo el pueblo de Israel y “recuerda” el particular vínculo entre  Israel y el Padre Celestial. Las palabras coincidentes en las dos síntesis (en los versículos 29 y 30) son las adecuadas para resumir la función global del pectoral- y portará Aharón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón, ante Adonai, siempre.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

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