La resolución de las diferencias entre Moshé y el pueblo de Israel

Moshé congrega al pueblo de Israel y les transmite el precepto del Shabat y la donación. Puede ser que la convocatoria del pueblo se haya producido solamente con fines pragmáticos o para transmitir el mensaje de que Dios flexibilizó su postura y los perdonó y es posible que había aquí un objetivo adicional-la recomposición de las relaciones y la resolución de las diferencias entre Moshé y el pueblo de Israel.

Nuestro capítulo describe el evento en el cual Moshé convocó a toda la congregación de Israel. Podría explicarse que el propósito del evento era pragmático, y así lo explicó Rashba”m (Acrónimo hebreo de Rabí Shmuel ben Meir, un destacado sabio francés y nieto de Rashi. 1085-1158).

No obstante, el Rambá”n (Acrónimo hebreo de Rabí Moshé ben Najmán, Najmánides, rabino catalán, filósofo, talmudista y cabalista1194-1270) explica que la finalidad del encuentro multitudinario era diferente:

 “ Y puede que esto haya sido al otro día de su descenso, y le transmitió a todos el tema del Mishkán cuya orden recibió en un inicio antes de romper las Tablas, ya que Dios flexibilizó su postura y le entregó las segundas Tablas y acordó con él un nuevo pacto que Dios los acompañará, y he aquí que han retornado a la etapa anterior y a su vínculo afectivo, y siendo conscientes que la Divinidad estará en el seno del pueblo como lo ordenara en el comienzo, tal como manifestó: “Harán ellos, en Mi Nombre, un santuario y Yo residiré entre ellos” (Capítulo 25, versículo 8), y por ello Moshé les ordenó ahora todo lo que le fuera ordenado en un principio.”

Según los conceptos del Rambá”n, más allá de la orden propiamente dicha, Moshé le transmite al pueblo de Israel el mensaje de que Dios flexibilizó su postura y le perdonó a los hijos de Israel. No obstante, más allá de la recomposición de las relaciones entre el pueblo de Israel y Dios, en este caso, se podría hacer referencia también a la recomposición del vínculo entre el pueblo de Israel y Moshé

El pueblo de Israel tenía una relación muy especial con Moshé. Él los sacó de Egipto y se ocupó de todos sus problemas, de manera que ellos lo consideraban como un líder y un padre. Además, a posteriori del pecado del becerro de oro, fue Moshé el que se apresuró en suplicar en favor del pueblo de Israel. También en la continuidad, cuando Moshé volvió a ascender al monte Sinaí, le dijo a Dios de un modo enérgico y contundente: “y ahora, si has de perdonar su pecado... y si no, borrame ahora de Tu libro, el que has escrito” (Capítulo 32, versículo 32)

El problema es que todos los actos descriptos, fueron realizados únicamente en presencia de Dios y de Moshé. El pueblo de Israel no sabía absolutamente nada acerca de la “audacia” de Moshé

Evaluaremos los hechos desde la óptica de los hijos de Israel. En primer término, ellos estaban persuadidos de que el pecado del becerro de oro fue consecuencia de la demora de Moshé en regresar. En segundo lugar, la primera reacción de Moshé tras el pecado fue la de romper las Tablas-el estallido del logro alcanzado en el evento del monte Sinaí. Más tarde, Moshé provocó la muerte de los pecadores, y en la continuidad ascendió nuevamente al monte Sinaí y regresó con malas noticias: “pues no voy a ascender en medio de ti, ya que pueblo duro de cerviz eres tú; no sea que te extermine en el camino” (Capítulo 33, versículo 3). Luego de ello, Moshé tomó su tienda y la ubicó fuera del campamento…

Sólo cuarenta años más tarde, en el libro Devarim, Moshé le relató a la próxima generación, acerca de todos sus pedidos y súplicas a Dios. Es muy probable, que en el comienzo de nuestro capítulo Moshé congregó al pueblo de Israel para resolver sus diferencias y recomponer las relaciones entre él y el pueblo.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"

Rab Aharón Lichtenstein Z”l (1933-2015): nació en París, Francia, y escapó de la ocupación Nazi con su familia, llegando a los Estados Unidos en 1941. Después de estudiar en la Yeshivá Rab Jaim de Berlín, recibió su ordenación rabínica en la Yeshiva University y su Doctorado en Literatura inglesa en la Universidad de Harvard. Mientras estaba en la Yeshiva University, se convirtió en un discípulo del rab Joseph B. Soloveitchik, que más tarde se convertiría en su suegro. Después de desempeñarse varios años como Director de la  Yeshiva y Rosh Kolel en la Yeshiva University, el Rab Lichtenstein hizo Aliá a Israel en 1971 y se unió al Rab Iehuda Amital en el liderazgo de la Yeshivá Har Etzion en Alon Shevut. Bajo su liderazgo conjunto durante cuatro décadas, Yeshivat Har Etzion se convirtió en un importante centro de estudios avanzados de la Tora, graduando a miles de alumnos-incluyendo a cientos de educadores y rabinos de la comunidad-y ejerciendo una fuerte influencia en Israel, Estados Unidos y otros centros de la vida judía. Comprometido con el estudio intensivo y original de la Torá, Rabí Lichtenstein también articuló una audaz visión del mundo judía que abrazó elementos de modernidad dentro del marco de una vida de la Torá. En reconocimiento a su destacado aporte, el Rab Lichtenstein fue galardonado en 2014 con la más importante distinción  del Estado de Israel, el Premio Israel, en la categoría de Literatura de la Torá.

 

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La observancia del Shabat a lo largo de las generaciones

Nuestro capítulo vuelve a mencionar el mandamiento de observar el Shabat y no realizar tarea alguna en el transcurso del día. ¿Cuál era la situación reinante en la época del primer y segundo Beit Hamikdash (Gran Templo) en referencia al Shabat? ¿Acaso la situación del Shabat era similar a la de la prohibición de la idolatría y el incesto o su situación era mejor?

El mandamiento del Shabat es un precepto fundamental que figura varias veces en la Torá. ¿Acaso este precepto fue cumplido por los hijos de Israel acorde a la Halajá (Ley judía) a lo largo de las generaciones?

Una mirada profunda en los conceptos de los profetas nos indica que la referencia a la observancia de Shabat ha tenido un vuelco a lo largo de los años. Acerca de la observancia del Shabat que realizaba el pueblo de Israel en el período de los primeros profetas, se puede precisar a partir de los conceptos del profeta Hoshea: “Haré cesar todo su regocijo: su celebración, su novilunio y su Shabat, y todo su plazo festivo“(Hoshea, capítulo 2, versículo 13). De aquí se infiere que en esa época el pueblo acostumbraba a observar el Shabat y las festividades. Y más aún, del texto bíblico se infiere que en el día Shabat el pueblo acostumbraba a reunirse con el profeta para estudiar Torá, tal como se desprende de la reacción del marido de la Ishá Shunamit en el momento en que ella le dice que se dirige al encuentro del profeta Elisha: “Dijo: ¿Por qué tú has de ir a él hoy? No es ni novilunio, ni Shabat. Ella replicó: Shalom - Paz “(Melajim II, capítulo 4, versículo 23). Y así también de los conceptos del profeta Ieshaiahu “novilunio y Shabat, ¡Pregonar convocación!” (Ieshaiahu, capítulo 1, versículo 13). Además, a partir de los conceptos del profeta Amos se infiere que en el día Shabat no acostumbraban a ocuparse del comercio: “Oigan esto, los que explotan a los menesterosos, y arruinan a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza”                                                                                                  (Amos, capítulo 8, versículos 4-5).

Por lo tanto, parece que a pesar de los numerosos problemas sobre los cuales los profetas reprendían al pueblo de los reinos de Israel y Iehudá en tiempos de Elisha, Amos, Hoshea y Ieshaiahu, el cuidado del Shabat y su aprovechamiento para el estudio de la Torá eran convencionales y difundidos. De hecho, no hallamos en los conceptos de los profetas sermones alusivos al incumplimiento del Shabat, mientras que encontramos una amplia referencia al afrontamiento de la idolatría y la corrupción social.

Sin embargo, hacia finales del primer Beit Hamikdash se registró un debilitamiento en la observancia del Shabat. El profeta Irmiyahu, el profeta de la destrucción  reprende al pueblo y le dice:

“Él me manda a recordarles que el sábado es día de descanso. Por lo tanto, ese día no lleven ninguna carga, ni la introduzcan por los portones de Ierushalaim.  Ese día no saquen de sus casas ninguna carga ni hagan ningún tipo de trabajo. El Shabat es un día que deben dedicar a Dios; así se lo ordenó a nuestros antepasados. ”Ustedes, los que viven en Judá, no han querido obedecer a Dios; al contrario, se empeñan en desobedecerlo y no quieren ser disciplinados “(Irmiyahu, capítulo 17, versículos 21-23) “ “Pero si ustedes no siguen las instrucciones de Dios acerca del Shabat, sino que en ese día introducen cargas por los portones de Ierushalaim, entonces les prenderé fuego a esos portones. Ese fuego no podrá ser apagado, sino que quemará toda la ciudad, junto con los palacios de Ierushalaim” (Irmiyahu capítulo 17, versículo 27) es decir, la profanación del Shabat fue una de las causas de la destrucción.

De hecho, también en la primera etapa del Segundo Beit Hamikdash, Nejemia debía lidiar con un problema similar y resolvió la  problemática de la profanación del Shabat de un modo sumamente enérgico: “Entonces ordené que los portones de Ierushalaim se cerraran en cuanto empezara a anochecer el viernes, y que no se abrieran hasta el anochecer del Shabat. Puse a algunos de mis ayudantes para que vigilaran las entradas y no dejaran entrar ninguna carga en día Shabat “ (Nejemia, capítulo 13, versículo 19). No obstante, debido a que los mismos comerciantes vinieron de todas formas en Shabat y pernoctaron en las afueras de los portones de Ierushalaim, Nejemia los apercibió diciéndoles: “Yo discutí con ellos y les advertí que, si volvían a pasar la noche junto al muro, los sacaría de allí por la fuerza. Desde entonces no volvieron a presentarse en día Shabat” (Nejemia, capítulo 13, versículo 21).

Puede decirse, tal vez, que el pueblo de Israel acostumbró a cuidar el Shabat durante muchas generaciones, no obstante, con el correr de los años se registró un deterioro en este tema y solamente por medio de la fuerza logró la dirigencia imponer nuevamente al pueblo el cuidado del Shabat. Parece ser que los medios utilizados por la dirigencia del pueblo de Israel fueron exitosos a tal punto que algunos se abstuvieron de combatir en el día Shabat en la época del gobierno griego, y era necesario renovar el permiso para luchar en Shabat. (Jashmonaim, 1,2,34).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014
Dr. Itzjak Maitlis: Nació en el año 1954 y es Doctor en Arqueología. Se desempeña como docente de Tana”j y geografía de la tierra de Israel en el Instituto Herzog.

 

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Entre lo sacro y lo profano

Las mismas tareas que son utilizadas para el establecimiento de lo sacro en el Mishkán (Tabernáculo), y para su construcción, son justamente las tareas cotidianas de las cuales deben apartarse los observantes del Shabat. Es la obra del hombre la que genera la santidad y es también la que profana la santidad.

Para establecer la santidad se requieren dos acciones opuestas. Por un lado, hay que apartarse de lo profano: en Shabat nos apartamos de las tareas, en el Templo nos apartamos de las impurezas. Por otro lado, debemos realizar acciones para la construcción de lo sagrado: en Shabat, a través del precepto “Recuerda el día Shabat para santificarlo” (Capítulo 20, versículo 7): el encendido de velas, el kidush y la comida familiar. El establecimiento de la santidad en el Mishkán (Tabernáculo) fue logrado a través de la construcción del mismo propiamente dicha, y por medio del servicio de las ofrendas. Y he aquí que las mismas tareas utilizadas para el establecimiento de la santidad en el Mishkán, y para su construcción, son justamente las tareas cotidianas de las cuales deben apartarse los observantes del Shabat.

 

De aquí se aprende el principio básico esencial para el término santidad. El sitio sagrado, o el tiempo sagrado, no se encuentran fuera del mundo. No se trata de un escapismo de la realidad, ni se refiere a objetos o lugares singulares, con cualidades mágicas o en los que se dan milagros. El Shabat y el Templo no están en el orden del “Triángulo de las Bermudas”, en el cual aparentemente es posible sentirse fascinado y desaparecer del mundo hacia el más allá. El Mishkán no es más que un sistema de materiales comunes, que también es utilizado para la construcción de lo profano. El mismo oro que es utilizado para las joyas femeninas, puede ser utilizado para un becerro, y puede ser utilizado para los utensilios del Templo y la vestimenta de los Cohanim (Sacerdotes). La misma tierra de Israel que representa la base para la aparición del espíritu profético, es la tierra de Kenaan, en la cual tuvieron lugar las abominaciones más perversas de los kenaanitas.

 

Es la obra del hombre la que genera la santidad. Y es también la que profana la santidad. Por consiguiente, tanto la acción como el apartamiento de la misma se dan en un mismo plano: las tareas utilizadas para la construcción de lo profano, de ellas hay que apartarse en el día Shabat, para crear un tiempo de santidad; esas mismas tareas son las que se utilizan para la construcción del Mishkán pero en esta ocasión a fin de generar un espacio de santidad.

Porque al final de cuentas la finalidad no es la de escaparse del mundo de la acción hacia un mundo de plenitud, un mundo de ángeles. El objetivo es el de aprovechar al máximo los días y los lugares de santidad a fin de introducir luego la santidad en el día a día. Y entonces:” Y ustedes serán para Mí un reino de Cohanim (Sacerdotes) y una nación consagrada” (Capítulo 19, versículo 6).

 

 

 

Rab Dr.  Iehuda Brandes: es un graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, desde 1998, y se desempeña como director académico del centro Robert M. Beren. También es profesor en el Instituto Herzog en Alon Shvut, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

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El peligro del entusiasmo

Es difícil no maravillarse ante el apasionado espíritu de generosidad del pueblo judío hacia el Mishkán (Tabernáculo). No obstante nuestros Sabios leyeron los versículos y rehusaron entusiasmarse e incluso criticaron dicha generosidad. ¿Por qué Jaza”l (nuestros Sabios de Bendita Memoria) no vieron con buenos ojos esta generosidad y no se maravillaron ante ella? ¿Sobre qué querían advertirnos?


 

Tras el pecado del becerro de oro Moshé pronuncia un anuncio: se habrá de construir un Mishkán (Tabernáculo). Él congrega al pueblo y le comparte la orden de construir el Mishkán a partir de la generosidad de sus corazones. El texto bíblico no ahorra en palabras para la descripción del entusiasmo que contagió al pueblo, y el espíritu generoso que se manifestó con una gran corriente de donaciones de todos los tipos y de todas las personas; las donaciones se multiplicaron a tal punto hasta que llegaron los profesionales y le dijeron a Moshé: “Se excede la gente al traer” (Capítulo 36, versículo 5). Esto es demasiado. Y entonces el pueblo recibió una nueva orden-dejar de donar.

 

Es difícil no maravillarse ante este espíritu de generosidad, no obstante nuestros Sabios leyeron estos versículos y rehusaron entusiasmarse. Ellos recordaron lo citado en la sección anterior sobre el pecado del becerro de oro. También allí, todos donaron, y con sumo entusiasmo. Y así se expresaron nuestros Sabios: “Muchos se han preguntado acerca de la naturaleza y el carácter de este pueblo. Le piden dinero para el becerro y aportan, les solicitan aportes para el Tabernáculo y donan” (Talmud Ierushalmi, Tratado de Shkalim, capítulo 1, Halajá1)

Muchos intentaron preguntarse sobre la naturaleza y el carácter del pueblo judío. Se les pide una donación para el becerro-y ellos dan; se les solicita una donación para el Mishkán (Tabernáculo)-y nuevamente, ellos dan. Y de hecho se trata de donaciones totalmente opuestas! Es como si una persona realizara una donación al movimiento “Gush Emunim” (“Bloque de los Fieles”) y a la organización “Shalom Ajshav” (“Paz Ahora”) al mismo tiempo. ¿Cómo se puede distinguir la naturaleza de este singular pueblo?

Resulta que hay una cualidad judía que el texto nos enseña, y es la cualidad del entusiasmo. No es casual que hayamos encontrado a los judíos como participantes activos en los movimientos revolucionarios más importantes del mundo, y así también en movimientos y sitios de los más insólitos; porque cuando ellos se entusiasman, se entusiasman en forma ilimitada.

Esta característica tiene numerosos elementos beneficiosos, ya que ella puede transportar a la persona a sitios a los cuales no hubiera podido llegar sin la energía arrolladora. Pero también implica un enorme peligro. Ella se desvanece con la misma rapidez con la que fue generada. Un entusiasta sin profunda discreción no tiene razón para no convertir su objeto de admiración, e incluso puede elegir el factor que simboliza exactamente lo contrario de lo que admiraba ayer.

 

No podemos, ni nosotros ni nuestros líderes, maravillarnos del entusiasmo de la masa, porque en un instante dicho entusiasmo puede desvanecerse y convertirse en otro objeto. Los líderes están comprometidos a evaluar las vías de acción que adoptan, no según las voces de entusiasmo que provienen del público sino según la lógica, detrás de los hechos.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashá baktaná" publicado por "Maguid"

 


Rab David Stav: es el Rab Jefe de la ciudad de Shoham es presidente de la organización “Tzohar” y se desempeña como Rab principal del movimiento juvenil “Ezra”.

 

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Donativo líderes

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¿Por qué trajeron los líderes su donativo al final,
después del resto del pueblo judío? (v. 27)
RASHI: Rabí Natán dijo: ¿Qué impulsó a los líderes a donar primero
para la inauguración del Altar, y no para la construcción del Tabernáculo?
Dijeron: “Que la comunidad done lo que habrá de donar, y
cualquier cosa que falte la completaremos nosotros”. Como la comunidad
donó todo —como fue dicho: “El trabajo fue suficiente” (más
adelante, 36:7), los líderes dijeron: “¿Qué haremos?” Por lo que trajeron
las piedras shóham, etc. En consecuencia, cuando llegó el momento
de traer donativos para la inauguración del Altar, ellos los trajeron
primeros. Como al principio estuvieron ociosos, falta una letra de su
nombre, y hanesiím/הנשיאים está escrito faltando la letra iud/הנשאם, י

Torat Menajem
¿PROBLEMAS CON RASHI? (V. 27)
a) El comentario de Rashi aquí es más bien extenso. ¿No se podría
haber comprimido la idea básica en unas pocas líneas?
b) El enfoque de la Torá siempre es positivo. De hecho, hasta en
referencia a animales la Torá no habla despectivamente (Bavá Batrá
123a). ¿Por qué era necesario desviarse aquí de esta senda, y enseñarnos
que los líderes del pueblo judío eran “ociosos”?
c) Cuando los líderes se encontraron con que todo había sido donado,
¿por qué dijeron: “Qué haremos”? ¡Deberían haber dicho: “¿Qué hemos
de traer?”!
d) ¿Por qué analizó Rashi los donativos para la inauguración del Altar?
Seguramente la explicación se entiende sin tanto detalle.
LA EQUIVOCACIÓN DE LOS LÍDERES
En esta instancia los líderes copiaron el precedente de Moshé. Cuando
Moshé descendió del Monte Sinaí con instrucciones para el pueblo judío, la
Torá declara que “Moshé descendió de la montaña al pueblo” (Itró 19:14).
Rashi comenta: “Esto nos enseña que Moshé no volvió a sus propios
quehaceres, sino que fue directamente de la montaña al pueblo” (ibíd.).
Las acciones de Moshé aquí sentaron un precedente, que un auténtico
líder judío atiende las necesidades de su gente antes que las propias.
Así, en nuestro caso, los líderes consideraron impropio donar primeros
al Tabernáculo, antes que la gente. Más bien, decidieron “Que la
comunidad done lo que habrá de donar, y cualquier cosa que falte la
completaremos nosotros”. O sea, pusieron primero las necesidades
espirituales de la gente.
Por consiguiente, el hecho de que los líderes dieron su donativo últimos
no es difícil de comprender. Más bien, la pregunta es a la inversa: “¿Qué
impulsó a los líderes a donar primeros para la inauguración del Altar?”
¿Cómo pueden haberse puesto primeros los líderes y donar para la
inauguración del Altar antes que el pueblo?
Para contestar esta pregunta, Rashi encontró necesario aclarar, con
cierto detalle, el preciso razonamiento de los líderes.
Dicho brevemente, los líderes adoptaron aquí un enfoque que
comúnmente sería apropiado. En este preciso caso, sin embargo, estuvo
un tanto mal calculado.
Ellos habían razonado que el pueblo judío podría no donar en medida
suficiente para construir el Tabernáculo, y su papel como líderes sería
estimular a la gente a hacerlo en la medida necesaria.
Sin embargo, cuando vieron que, sin asistencia alguna, “la comunidad
donó todo”, se dieron cuenta de que su papel de liderazgo (como ellos lo
habían percibido) había mostrado ser redundante, por lo que
exclamaron: “¿Qué haremos?” En otras palabras: “¿Cuál es el sentido de
nuestro liderazgo si la observancia del pueblo judío es impecable sin
nosotros?”
Esto los impulsó a reconsiderar cuál debería haber sido su papel en
esta situación.
Obviamente, los líderes no eran “ociosos” en el sentido literal. Después
de todo, estamos hablando aquí de individuos virtuosos (tzadikím) cuyo
ejemplo era inspirador a todo Israel. Más bien, Rashi sugiere que, en este
caso —considerando la situación a mano— a sus acciones les faltó la
diligencia necesaria.
Se explicó arriba (véase el comentario al vers. 5), que la construcción
del Tabernáculo era una expiación por el Becerro de Oro. Como éste fue
construido con un alto grado de velocidad y entusiasmo, era crucial que
los donativos para el Tabernáculo se dieran con un grado igual, si no
mayor, de entusiasmo, para asegurar que la expiación fuera completa.
La equivocación de los líderes fue que temieron que el pueblo judío no
ofrecería suficientes donativos, y ellos precisarían inspirarlos a la acción.
En verdad, sin embargo, el pueblo judío ya estaba inspirado, y el papel
de los líderes debería haber sido inspirar a la gente a hacer sus donativos
a un paso todavía mayor, con más entusiasmo aún. Por lo tanto, a pesar
de que un líder comúnmente pone sus propios intereses luego de los de
la gente, en este caso deberían haber contribuido primeros, para dar el
ejemplo de una donación entusiasta y veloz.
Así, en el análisis final, los móviles de los líderes fueron nobles, pero su
plan estaba ligeramente mal calculado. Por lo tanto, cuando llegó el
momento de donar para la inauguración del altar, corrigieron su
equivocación.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 16, pág. 424 y ss.)

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Preguntas de Abarbanel, Éxodo 35

1   "Y reunió Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que ordenó hacer el Eterno, Seis días trabajarás y en el Séptimo descansarás, pues será día Santo, es decir, dedicado al Eterno."

(Éxodo 35, 1-2)

Pregunta: Al reunir Moisés a todo el pueblo y explicar la ordenanza del “Mishkán” (Santuario), comienza antes con el precepto del Shabat.  ¿Por qué vuelve a recalcar esta Mitzvá aún después de haberla ya incluido en los 10 Mandamientos?, ¿Qué necesidad hay de repetir este precepto y justo en este momento?

Respuesta: 

La mayoría de los comentaristas coinciden en que la Mitzvá de Shabat se recalca en este momento para enseñarnos que aún los trabajos sagrados del Mishkán (Santuario) no pueden ser realizados en este día.  Muchos podrían suponer que al tratarse de una labor dedicada a D-s mismo, no se debiera perder ni un minuto y podría profanarse el Shabat.

En la parashá pasada (Ki-Tisá), al recordarse también el Shabat,  Abarbanel profundiza más en las prioridades del hombre y los métodos ideales para el acercamiento al creador:

Uno podría argumentar que la acción física y el poder creador es más elevado y sublime que la contemplación pasiva y el descanso, a tal grado que el hombre constantemente se preocupa en preparar, anticipar y prever el futuro incierto. 

“No hay tiempo ahora para descansar ni disfrutar lo trabajado, más vale aumentar un peldaño en la escalera que ocuparse un momento en voltear hacia abajo y gozar lo escalado.”  Así entonces, la vida se nos pasa edificando plataformas para que al final otros sean los que se asienten en ellas; cuando creemos que es tiempo de hacer una pausa y reposar, nuevas escaleras se presentan para ser desafiadas

Si analizamos más a fondo los días de la creación, realmente la cúspide y sentido final de la obra de D-s no es la creación per se  sino el Shabat: “Y bendijo D-s el séptimo día y lo santificó, porque en él descansó de toda la obra que había creado”.  La palabra “descansó” lógicamente no puede atribuirse a un ser Todopoderoso en el cual no cabe el término “cansancio”,  sino más bien retomando el vocablo hebreo queda: “ki bo Shabat” (Porque en él suspendió –del vocablo “lishbot”).

Cabe la pregunta: ¿Qué suspendió D-s exactamente?; de acuerdo al RAMBAN (Najmánides) cesó la creación ex –nihilo  o sea hacer algo de la nada.  Esto significa que hasta antes del séptimo día, D-s se constreñía a sí mismo (en sentido alegórico) dejando espacio para más materia y menos espíritu. El Shabat viene entonces a recobrar la espiritualidad del mundo e inyectarle energía Divina a la creación.

Regresando pues a la obra del Santuario podemos entender ahora que el descanso espiritual del Shabat  construye más que la obra más sagrada que pueda existir, el hacer un alto en nuestras labores cotidianas nos permite regresar a nosotros mismos y a las meras raíces que nos dan sentido a la existencia.

 

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Tablas de piedra como las primeras

 “Dijo Adonai a Moshé: Talla tú dos tablas de piedra como las primeras y Yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las tablas primeras, que quebraste” (Shemot, capítulo 34, versículo 1)

Una condición para recuperar  el primer y particular vínculo entre el pueblo de Israel y Dios-es la de volver a recibir la Torá en nuestro seno, ya que sólo  ella generará ese vínculo. Después de que  el pueblo transgrediera la Torá, debe presentarle a Dios las tablas sobre las cuales aún no se ha escrito nada, y pedir que la primera Torá sea escrita nuevamente con el dedo de Dios en las nuevas Tablas. Nuestras transgresiones no modifican absolutamente nada del contenido de la Torá de Dios. Dios no renueva nada en su Torá que responda a nuestras debilidades; después que abandonamos la Torá, ella, sin ninguna modificación en su contenido, espera que retornemos a ella arrepentidos y renovemos nuestro cumplimiento de la misma doblegándonos ante ella-sin objeción alguna.

Rab Shimshon Rafael Hirsch-El Rab Shimshon Rafael Hirsch vivió en Alemania entre 1808-1888. Encabezó la lucha contra los reformistas, y junto a ello abogó por la modernización, bajo el enfoque de “Torá im Derej Eretz”. Escribió numerosos libros y entre ellos su comentario sobre la Torá.

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 34

Las segundas Tablas y el pacto renovado (Versículos 1-10)

Luego de que Dios perdonara el pecado, debe renovarse el pacto y preparar nuevos testigos (Las Tablas de piedra). Dios le ordena a Moshé esculpir dos tablas de piedra (las primeras tablas eran totalmente Divinas) “y Yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las tablas primeras, que quebraste” (Versículo 1) es decir los conceptos del pacto. A diferencia del primer evento, este nuevo evento es de Moshé y Dios a solas sin el pueblo “y que hombre alguno no ascienda contigo, ni que hombre alguno se haga ver en toda la montaña” (Versículo 3). Dios desciende al monte circundado por una nube, pasa por delante de Moshé y le “enseña” a Moshé el camino de Dios y pronuncia los trece atributos divinos. Dios resume el evento y dice “He aquí que Yo voy a concertar un pacto; frente a todo tu pueblo habré de hacer portentos que no han sido obrados en tierra alguna ni en pueblo alguno. Y verá todo el pueblo -el que tú estás en medio de la obra de Adonai, ya que imponente es lo que Yo voy a hacer contigo” (Versículo 10).

Las leyes del pacto renovado (Versículos 11-26)

Como en la ocasión anterior (Capítulo 19, versículo 20) también en el evento de este pacto Dios transmite leyes y preceptos. Esta vez no se trata de la revelación de Dios a todo el pueblo, sino que Dios transmite los preceptos solamente a Moshé. En el pequeño compendio de leyes en el evento del pacto es mencionada la prohibición de la idolatría y entre los cercos recomendados para esta prohibición, se destaca principalmente: “Dioses de fundición no habrás de hacerte” (Versículo 17) luego, el texto bíblico pasa a las leyes concernientes a las tres festividades de peregrinación, que están combinadas con las leyes del hijo mayor, del Shabat, la prohibición de desear (de la heredad) y la cocción del cabrito en la leche de su madre.

A partir de ahora, el texto retorna a las leyes del  Mishkán (Tabernáculo) y desde ahora leemos en alusión al cumplimiento de la orden Divina de la construcción del Mishkán.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Rostro resplandeciente

Dijo el Eterno a Moshé: Escribe estas palabras, pues al tenor de estas palabras establezco el pacto contigo y con Israel. Y estuvo allí con el Eterno 40 días y 40 noches, no comió pan y no bebió agua. Y escribió sobre las tablas las palabras del pacto: Los diez mandamientos. Y al descender Moshé del monte Sinai con las dos tablas del testimonio en sus manos, no advirtió que la piel de su rostro brillaba tras su conversación con Dios. Y vieron Aarón y todo Israel que resplandecía la piel del rostro de Moshé y temieron acercarse a él. Y los llamó Moshé y entonces acudieron a él Aarón y los jefes de la congregación y les habló. Luego se acercaron todos los hijos de Israel y Moshé les refirió todo lo que le había dicho el Eterno en el monte Sinai. Y cuando terminó de hablar con ellos, Moshé se cubrió su rostro con un velo. Y al ir Moshé ante el Eterno, para hablar con Él, se quitaba el velo, hasta que salía (del tabernáculo) y entonces, comunicaba a los hijos de Israel, lo que le había sido ordenado. Y vieron los hijos de Israel el resplandeciente rostro de Moshé, que se cubría con el velo hasta que iba nuevamente a hablar con Él.
Preguntas
• ¿A qué Brit –pacto- se refiere? ¿al que ya se hizo o al nuevo?
• ¿Por qué dice: “Brit iteja beet Israel –pacto contigo y con Israel"? 
• ¿Cuáles son los “debarim haele – sobre estas cosas” que se va a renovar el pacto?
• ¿Para que está Moshé 40 días y noches en la cima del monte, tanto tiempo lleva escribirlas? ¿Se refiere a los segundos 40 días o a los terceros 40 días?
• ¿Para que nos dice que no comió ni bebió?
• ¿Quién las escribió, Dios o Moshé?
• ¿Es importante o no que la cara de Moshé resplandecía? Si es importante, ¿por qué no lo dice más directamente en vez de decirlo de paso?
• ¿Cómo es posible que Moshé no se daba cuenta de que su rostro resplandecía?
• ¿Qué significa “Karan or panav – Resplandecía la piel de su rostro"? ¿qué nos enseña?
• ¿Por qué temen acercarse a Moshé?
• ¿Qué les dijo Moshé a los ancianos?
• ¿A qué prescripción se refiere?
• ¿Por qué Moshé se cubría el rostro?
• Cuando Moshé salía del Ohel Moed, hablaba con el pueblo sin cubrirse y luego se cubría ¿Para qué?
• ¿Qué relación existe entre el nuevo pacto, los 40 días, la piel que resplandecía y que se cubría el rostro? 
• ¿Qué nos enseña todo esto?
Respuestas
Veamos el contexto de la Parashá. Después del becerro la situación es la siguiente: El pacto se rompió, las tablas están  rotas, Moshé (y la presencia Divina) están  fuera del campamento y Dios dice que no va a ir con el pueblo. La situación no es para nada buena. 
Es en medio de todo este escenario que Moshé quiere arreglar las cosas. En primer lugar le pide a Dios: ¿cómo voy a llevar al pueblo si no vienes Tú conmigo? Entonces revélame Tus caminos (“Odieni na et derajeja”) para saber cómo conducir al pueblo.
Dios le responde afirmativamente;  le va a enseñar Sus caminos, Moshé, entonces pide algo más “Areni na et kevodeja - Enséñame Tu Gloria”, no nos vamos a referir ahora al motivo por el cual Moshé pide esto ahora, pero se relaciona profunda y esencialmente con nuestro tema. A esto, Dios le responde que no podrás ver Mi rostro, sino Mi espalda (ajorai) y le dice algo más, que tome dos tablas como las primeras. Ahora empezamos a ver una cierta mejoría de la situación, se escribirán dos nuevas tablas (pero esta vez serán hechas por Moshé)
Luego que Dios le hace saber a Moshé las 13 midot (los caminos de Dios), entonces Moshé le pide que sea Dios el que conduzca al pueblo, Moshé quiere también arreglar este punto (quién conducirá al pueblo, pues el tema de las lujot ya quedó arreglado, pronto habrán nuevas lujot), no obstante, este objetivo de Moshé, lo va planteando paulatinamente; Primero, Moshé pidió saber los senderos de Dios y así poder él mismo dirigir al pueblo, cuando se alcanzó este nivel, entonces Moshé quiere mejorar más este punto y pide que sea directamente Dios el que los conduzca.
La respuesta de Dios a este último punto, no es clara, no se ve una aceptación por parte de Dios, pero por lo que Dios le responde podemos entender algo más. (Versículo 10) “He aquí que haré un nuevo pacto” más aun, dice: “Haré maravillas en medio de tu pueblo y verá todo el pueblo, lo que he de obrar contigo” y es entonces cuando ordena los preceptos referentes a la idolatría y a las festividades. Toda esta preparación fue necesaria para poder llegar al punto que vamos a analizar, es decir, que Dios le dice que escriba estas cosas porque por medio de ellas es que se renovará el pacto.
El pueblo estuvo 40 días en Nidui “Excomulgados”, que fue precisamente el tiempo que Moshé estuvo en el monte por segunda vez. Y ahora Moshé baja con las nuevas tablas y el pacto renovado que Dios renueva con Israel, estos son los eventos que suceden entre los versículos 27-35 del cap. 34, Moshé se encuentra ahora en el final de los 40 días.  Cuando Dios le dice a Moshé: “Ki al pi hadebarim...” (Por el tenor de estas palabras establezco el pacto), Hay dos posibilidades, que se refiera al tema de la idolatría y las festividades o que en realidad se refiera al mismo pacto que había hecho antes. Debemos deducir que se refiere al mismo pacto que antes había hecho con el pueblo en el monte, solo que ahora Dios lo renueva. El primer pacto fue quebrantado cuando Moshé estaba en el monte, (violaron la parte principal de los 10 mandamientos: 
• Anoji Hashem Elokeja Asher otzetija mimitzraim y Lo Ihie elohim  ajerim – Yo soy el Eterno, tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto y No tendrás otros dioses delante de Mi   ellos dicen:  Ele Eloheja Israel Asher otzetija mimitzraim, Estos son tus dioses Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.  
• Lo taase leja pesel No harás para ti ninguna imagen  nos dice: Hasú lahem Eguel, Se hicieron un becerro.  
• Lo Tishtajave lahem velo taovdem No te prosternarás ante ellos ni los servirán  nos dice: Veishtajabu lo  se prosternaron ante el becerro
Ahora el segundo  pacto se hace cuando Moshé está en el  monte y es Moshé el responsable de ese pacto (“Karati iteja Brit veet Israel...” Concerté contigo el pacto y con Israel)
¿Quién escribió las segundas tablas? En Shemot 34:1 y en Debarim 10:1-2-4 se ve que el que las escribió fue Dios, pero en Shemot 34:28 se ve como que fue Moshé el que las escribió, el Midrash en  Shemot Rabba dice que Moshé las escribió y la respuesta es que Moshé las escribió con tinta sobre la piedra y Dios  talló la escritura de tinta que estaba sobre la piedra. (Meshej Jojmá) En  las primeras tablas, fue solo Dios, ahora serán los dos, Dios y Moshé, más adelante resaltaremos la importancia de esta diferencia.
¿Por qué 40 días? Con una hora hubiera alcanzado para escribir los diez mandamientos. 
Así como la primera vez estuvo 40 días y el pueblo hizo el becerro, ahora los pone otra vez a prueba  para ver si vuelven a hacer idolatría o se arrepintieron y lo esperan (tal como hizo Yosef con los hermanos, cuando los hermanos se presentan ante él, y toma a Biniamín,  como esclavo para él, para ver si repiten el error que hicieron con él o ya se arrepintieron). 
Pero hay otra explicación, al final de la perasha de Mishpatim vemos que al finalizar los 7 días, Dios llamó a Moshé, quiere decir que fueron 7 días y 33 más, estos números los vemos en la parturienta que tiene un varón  7 días esta impura y luego 33 de (“Dam Tahor” (pureza), es decir Moshé esta viviendo como un nuevo nacimiento, de él mismo, es como que va a vivir una metamorfosis, es decir va a concebir un nuevo nivel en el cual no será lo mismo que era antes. Hasta la  primera vez que subió al monte Moshé estaba en cierto nivel, cuando subió al monte la primera vez alcanzó su segundo estado  y la segunda vez que sube, llegó a su más alto nivel, el de Malaj – ángel.
¿Para qué tanto tiempo arriba?, si es para que le de los preceptos que figuran en las Parashiot de Terumá, Tetzavé y Ki tisa, hubiera alcanzado una hora. 
Rabí  Abraham ibn Ezra explica que la causa por la cual se demora tanto tiempo era para aprender el motivo de los preceptos, pues él como todos los grandes sabios de Israel, sostienen que lo primordial es entender el sentido del precepto y no solo los detalles del mismo. ¿Y la segunda vez para qué tiene que estar otros 40 días, si ya sabía el sentido de todos los preceptos?  Y más aun ¿para qué agregar ahora el tema de que no comió ni bebió? hasta ahora no lo había mencionado este detalle 
Esto se debe a que, en esta segunda vez  le va a responder a los dos pedidos de Moshé: “Hareni na et darkeja... 
 Enséñame Tus caminos  Hareni na et kevodeja.. Enséñame Tu Gloria.” Enseñarle esto, que son los conocimientos más profundos que un ser humano puede alcanzar,  le llevó todo ese tiempo, y entonces es que Moshé llegó al nivel máximo al que puede llegar un hombre (“Reiat ajor” ver Sus espaldas), normalmente si los motivos de los preceptos le llevó 40 días, temas tan importantes como los que va a captar Moshé ahora, llevan toda una vida, pero Moshé lo hizo en 40 días. “Reiat Ajor, es mucho más profundo que conocer todos los motivos de los preceptos. 
¿Qué relación tiene todo esto con la renovación del pacto? Recién ahora que Moshé está en ese nivel, de ángel y de "socio" para escribir las tablas, es entonces que se puede concretar el pacto otra vez, y él mismo lo puede escribir. Es decir, Moshé esta ahora en un nivel celestial, y es por eso que ahora Dios puede escribir las tablas por intermedio de Moshé, que ya es como un ángel.
En el versículo 29,  tres veces figura el nombre de Moshé,  para enseñarnos que si bien Moshé era un Malaj también era Moshé el profeta del pueblo. Ish Elohim, es decir, es hombre y es ángel.  Eliahu Hanabí, que también llega a este monte, si bien llega a un nivel espiritual muy alto, se quedó allí y no avanzó más en su nivel y Dios le recrimina que sólo cela a Dios, pero es muy estricto con el pueblo, en cambio Moshé, a pesar de llegar a ese nivel celestial, todavía sigue velando por el pueblo y puede estar con ellos como humano. 
12 veces figura Moshé en este texto, es decir que lo que a Moshé le interesa es el pueblo de Israel, sus 12 tribus. Es decir que el grado sublime de Moshé, era que podía ser como un Malaj pero también seguía siendo ser humano.
“Karán or panav Su rostro resplandecía” Esta es la expresión física de que Moshé era como un ángel, pues así se describe al ángel en el tanaj, por ej. En Ezequiel. (Resplandecía la piel de su rostro allí se refiere a los kerubines) en hebreo “Keren” significa: rayo de luz, (ver Tzefania 3:4)
¿Cómo es que Moshé no se dio cuenta de que brillaba su rostro?
Hay dos posibilidades: 
1. Él estaba tan concentrado en el tema del nuevo pacto, que no prestó atención a eso. Si bien Moshé llego a un grado supremo, de ser como un ángel, en el que su rostro resplandecía, no obstante él pensaba en el pueblo de Israel, como dijimos, a pesar de estar su mente en el cielo, él seguía prestando atención y ocupándose de las cosas del pueblo. No porque Israel sea lo más importante, sino para poder ayudar a todo este pueblo a alcanzar a un nivel superior (Shelemut) y eso es lo importante, no es que Moshé estaba arriba y baja ahora a ocuparse de cosas terrenales del pueblo, sino que él esta arriba y sigue ocupándose de cosas elevadas, es decir,  de elevar a todo este pueblo (y por su intermedio a todo el mundo) a un nivel superior. 
2. Moshé llegó al nivel en que él se anuló por completo (“Anav”-humilde) Moshé dice exactamente lo que Dios quería decir, exactamente la Voluntad de Dios, por eso que  decir: “Dios dijo, o Dios escribió” es similar a decir: “Moshé dijo, o Moshé escribió” Esa es la razón que en esta segunda vez, en las tablas, fue Moshé el que las escribe, pues en este nivel, que lo escriba Moshé o Dios, es lo mismo, ya que él capta exactamente la voluntad de Divina.(este es el profundo concepto del principio: Torá min Hashamaim) Esto no quiere decir que Moshé ya no es nada, y que se anuló completamente, sino que el ego de Moshé ya no existe (el intelecto verdadero, aquel que no esta mezclado con la imaginación o la fantasía, ese queda). Y ¿Por qué temieron los demás? Esa luz que vieron en el Monte es la que ven en Moshé, es como el que ve un Malaj (Todos los casos en que el Tanaj relata que vieron un Malaj, nos dice que temieron) Así como en el monte, la revelación de Dios se veía sobre él y el pueblo temía acercarse, ahora, la revelación de Dios se ve en el rostro de Moshé y el pueblo teme acercarse. 
¿Qué  es lo que Moshé les dijo? Les informó que Dios los perdonó y que se renovó el pacto.
¿Qué es lo que les ordenó? Les encomendó todo lo que dice en las parashot de Terumá y Tetzavé y que de esta manera (con el tabernáculo) Dios va a volver a estar con ellos.
¿Por qué se cubría cuando no hablaba con ellos de parte de Dios? Moshé no se aprovecha de esa luz. Solo la utiliza cuando hablaba con el pueblo en nombre de Dios, o cuando él hablaba con Dios, para que el pueblo sepa que esto no sale de él, no es lo que a él se le ocurre, sino que es exactamente la Voluntad de Dios. Pero cuando Moshé hablaba con el pueblo de otras cosas, lo hacia cubierto. Para que no piensen que él por sí  mismo es algo santo, sino que toda su santidad emana del hecho de su cercanía a Dios. De esta manera no existe el problema de que lo idolatren a él por sí mismo.
En resumen: En el monte, se comprometieron a recibir y cumplir todo lo que Dios diga por intermedio de Moshé, (Daver ata imanu Habla tú con nosotros y no Dios) También en el monte supieron que Moshé era profeta, escucharon que Dios hablaba con él. (Cuando hicieron el becerro no es que renegaron de que Moshé era profeta verdadero, como así tampoco renegaron de Dios, si no que el error  fue atribuirle santidad a algo material, como una imagen fundida) 
Es por eso que es tan importante recalcar que Moshé por sí mismo no es santo, sino que toda la superioridad y valor de Moshé, es por su cercanía a Dios, él es solo el que transmite las palabras de Dios sin agregarle nada de sí mismo (no es como un traductor que además tiene que interpretar o agregar para que se entienda) y esa fue la enseñanza para el pueblo: que aun la grandeza del ángel, no es por él mismo, sino que su grandeza es que nos puede transmitir más fielmente la ciencia de Dios.
 

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Becerro de oro - Shlosh esre Midot

En la Parasha "Ki Tisa” Ds' ordena a Moisés levantar el primer censo de los hijos de Israel: (Ki Tisa) y hacer el ungüento con el cual se debía ungir a Aarón y sus hijos. Es esta la parte "legislativa" de la Parasha.

 En ella se relata además el conocidísimo primer pecado de Israel: el "becerro de oro".

Moisés se detiene en el monte Sinaí cuarenta días, y el pueblo impaciente "viendo que Moisés tardaba en descender del monte"(XXXII,1) decide construir un becerro que los guíe en el desierto pues: "Moisés aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos que le haya acontecido" (XXXII,2). A impulsos del pueblo Aarón construye el becerro "Ante el cual dijeron: Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto (Id, 4). Moisés al bajar del monte Sinaí observa al pueblo que baila a la manera de las orgías paganas, alrededor del becerro y arroja las dos tablas de la ley que tenía en sus brazos, para después postrarse ante Ds' en una plegaria pidiendo por el perdón de los hijos de Israel, perdón que. es otorgado por Ds’ quien ordenó a Moisés grabar en dos nuevas tablas, los diez mandamientos del Sinaí. Concluye la Parashá con los Dinim (preceptos) relativos a las tres festividades: Pesaj, Shavuot y Sucot, y la reiteración de la promesa de otorgar al pueblo elegido la tierra de los antepasados Eretz Israel, más con la prohibición de seguir las costumbres paganas destruyendo los falsos ídolos y altares y conservando la independencia espiritual.-

El pueblo de Israel en el Desierto constituye la primera fase de la historia judía, es su período de juventud, juventud que habrá de renovarse reiteradamente en el transcurso de su historia. El nacimiento de Israel significó un profundo cataclismo religioso, significó el derrumbe y la caída del paganismo y la idolatría.

 Más el mismo pueblo que guiado por Moisés revoluciona el universo espiritual, elevándose hasta las máximas alturas cae en un momento al abismo del pecado, del cual se había elevado en Sinaí. Y esta caída parece ser motivada por la simple ausencia del conductor, que en el Monte Sinaí estudiaba y se compenetraba en la ley.

 Esa afirmación es sin embargo paradójica, es incomprensible que el pueblo que recibió de Ds’ la Torá caiga repentinamente en la idolatría, y lo que ésta significaba, la inmoralidad y la injusticia por el mero hecho que Moisés se haya ausentado. Es por lo demás imposible que el pueblo que recibe de Ds' la ley y como primer mandamiento el monoteísmo, caiga nuevamente en las absurdas doctrinas egipcias, ya que el becerro de oro no es sino un transformación del buey apis, animal sagrado de la Mitzraim de los faraones.

 Un profundo estudio de la Parashá nos llevará sin embargo, a la comprensión de lo ocurrido. Junto con el pueblo de Israel salió de Egipto el Erev Rav, es decir, una "gran legión" de egipcios que al ver los milagros de la salida de Egipto y al reconocer en Moisés a un gran conductor y en sus doctrinas una nueva luz, abandona la tierra de Egipto, para dirigirse con Israel al Desierto.

 Estos sin embargo vienen empapados profundamente con el paganismo y la idolatría. De la misma manera muchos judíos que siguieron a Moisés, no lo hicieron compenetrados con todos los principios del judaísmo, pues en ellos quedaron muchos vestigios de las antiguas concepciones politeístas.

 Vemos así como en el mismo pueblo que recibe la Torá, existían individuos y grupos que interiormente todavía no estaban en la “Madrega” (categoría) a la cual Moisés les quiso elevar dándoles la Torá, para ellos significaba la salida de Egipto, la estadía en el desierto y la entrega de la Torá, solamente actos mágicos de un gran hechicero que fue Moisés para ellos el judaísmo dependía únicamente del conductor, y no veían al que realmente hacía girar las ruedas de la historia, al Todopoderoso.

 Es por ello que cuando Moisés tarda en regresar del monte Sinaí, y ellos temen por su vida, construyen el Egel Hazahav, el becerro de oro, por medio del cual los sacerdotes debían hacer uso de las propiedades mágicas que debían guiar al pueblo de Israel Para estos individuos lo que Moisés había hecho era solamente un cambio de nombre, una permuta de monarcas.

 El Ds' hebreo era completamente igual a los demás dioses paganos, y había que llegar a él por intermedio de la magia, la hechicería y hasta los sacrificios humanos.

 Como posteriormente lo hicieron los hechiceros y los falsos profetas del Baal (dios supremo de los fenicios), debían desgarrar sus carnes, hasta hacer brotar la sangre y debían ejecutar las danzas paganas para llegar a recibir el influjo mágico de la Divinidad.

 Es por eso que al desaparecer Moises, erige el pueblo en su lugar el becerro. Esto no tocó en lo más mínimo la creencia en el monoteísmo y en el “Señor que nos sacó de la esclavitud", nacía todo sin embargo de una falsa concepción de la Divinidad, Por eso al aparecer Moisés destruye las tablas de la ley, pues ese pueblo es indigno aun de recibirla, ordena quemar el "Egel Hazahav" y exterminar la idolatría de los corazones de los hijos de Israel.

 La Torá, nos enseña que existe un hondo abismo entre Religión y magia, y que la superstición es su peor enemigo, la unión con Ds’ nace no gracias a influencias mágicas, a fórmulas mágicas, talismanes o amuletos, sino gracias al perfeccionamiento interior, al cumplimiento de los mandamientos divinos y al respeto por la justicia y la dignidad humana.

El "Egel Hazahav", fue pues el último peldaño en la concepción de la Divinidad. No hacen falta intermediarios y no hay que temer por la  “desaparición de Moisés”, en cada judío existe el Moisés en germen y cada judío puede llegar a la profecía y a Ds’

La oración de Moisés ante Ds' para que perdone el pecado de los hijos de Israel, es clásica,

Es la base de todas las plegarias y el modelo de todas las Tefilot (oraciones). En esta oración  están las "Shlosh-Esre Midot":"las trece cualidades" referentes a la Divinidad, que Moshe proclamó solicitando el perdón divino y que nosotros repetimos todos los años en: "Iom Hakipurim": El Día del Perdón.

 Vemos aquí uno de los pocos párrafos de la Torá que hablan de Ds' en sí. En la Torá no existe teología en la acepción corriente de la palabra, es decir, discusiones escolásticas y filosóficas sobre los atributos divinos, la Torá es un producto no de la filosofía sino de la Nebua: profecía, es decir de la unión profética y mística con Ds'. La Tora nos relata (XXXIV, 17-23) que Moisés solicitó el máximo favor de Ds’: “Muéstrame tu gloria", a lo cual  le respondió: "Mostraré todos mis bienes delante de ti, mas no verás mi rostro pues no me verá un hombre y vivirá ... y apartaré mis manos, verás mis espaldas, mas mi rostro no verás".

 Es este, como hemos dicho uno de los pocos versículos que hablan sobre la Divinidad en sí, más este versículo parecería completamente incomprensible, principalmente por las expresiones corporales que encierra. Grande es aquí incomprensión pero más grande es el pensamiento y la intención de estas palabras que nace de un profundo análisis.

Moshe pide a Ds’ que le muestre su gloria, quiere "ver" a Ds', comprenderlo, conocer todos los secretos de la Teología, que grandes filósofos creían conocer, a lo cual Ds’ responde. Mientras seas hombre, mientras seas finito, estas limitado y atado por la materia, no me podrás comprender; pues no me vera el hombre y vivirá”. Empero el hombre puede llegar a la Divinidad y debe hacerlo El hombre no solo tiene que oír sino también creer y estar convencido de que el Señor, el Ds' de Israel existe. No es este un problema común, un problema científico del cual el hombre común, no especializado puede desentenderse, un problema vital, una cuestión prácticamente de vida o muerte, algo que debe regir la conducta del hombre en su vida. Y la Torá nos enseña que podemos ver a Ds’: "Verás mis espaldas mas no mi rostro". Si es que no podemos llegar a Ds' de frente, es decir, no podemos concebirlo, no podemos entenderlo, podemos llegar "de espaldas”, es decir, elevándonos del mundo, de las consecuencias a las causas. "Mi rostro” es un símbolo de la aprehensión, del conocimiento directo de Ds', que es imposible; "Mis espaldas” significan el conocimiento de Ds’ que va de las consecuencias a las causas. Cuando nosotros estudiamos al mundo, a la naturaleza y nos compenetramos en ella, llegaremos a la. Emuna en Ds’.

Ese ha sido el camino de todos los pensadores y de todos los filósofos. De donde viene el mundo, de donde proviene el orden imperante, el admirable instinto de los animales, verbigracia que nunca se equivoca para que en general, está el mundo construido, todas estas preguntas nos llevan a una misma respuesta; Ds'. No se llega por ignorancia, sino por conciencia. Es este camino por el cual se llega a Ds' y es esto lo que Ds' le dice a Moisés "Y verás mis espaldas…” “Podrás llegar hasta mí, a pesar que a mí mismo no me veras pues eres hombre”. Las "Shlosh Esre Midot" que Moshe eleva en sus plegarias, reflejan toda la concepción judía sobre la Divinidad. De un lado nos muestra a Ds': “El "Señor Vengador", y del otro, lo llama el "Señor de la Misericordia". Estas son dos cualidades que parecerían opuestas pero que sin embargo se complementan; el Ds’ de Israel, es el Ds' de la Justicia, que premia y castiga al hombre según sus actos. No es la venganza humana, ni tampoco la misericordia, fruto de la debilidad son las dos cualidades que nacen de la justicia.

Luego de las consideraciones teóricas vienen los preceptos prácticos de las festividades, Cada festividad es un símbolo religioso y estudiándolas veremos cómo cada una de ellas-

El Shabat recuerda la creación, Ds' es el creador del mundo, que lo sacó de la nada, Pesaj y Sucot nos muestran a Da' moviendo las ruedas de la historia, es la Providencia divina que ordena y dirige todos los acontecimiento, y Shavuot nos muestra que Ds' no es el que los filósofos se imaginan, "un primer motor" lejano, que no se interesa en los humanos, sino para él el hombre, a pesar de su insignificancia, es por su espíritu el fin de la Creación; y, Insignificante "hombre", puede llegar hasta la Divinidad, y como en Sinaí alcanzar la Revelación y la Torá.-

 

 

 

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