Inauguración del Mishkan. Texto: Éxodo 40:34-38
"Y cubrió la nube el Ohel Moed. Y la Gloria del Eterno llenó el Mishkan- tabernáculo. Y Moshé no pudo entrar en el Ohel Moed –tienda de reunión- al posarse allí la nube, pues la Gloria del Eterno llenaba el Mishkan. Y al alzarse la nube marchaban los hijos de Israel en su andar, si la nube no se alzaba ellos no se marchaban, solo lo hacían cuando la nube se alzaba. Y la nube del Eterno estaba sobre el Mishkan de día y con fuego durante la noche, a los ojos de la casa de Israel en todos sus viajes"
Preguntas
• ¿Qué es la nube?
• ¿Cómo funcionaba esto de la nube?
• ¿Se tratan de dos columnas o de una sola?
• ¿A qué se refiere cuando dice que la Gloria de Dios llenó el tabernáculo?
• ¿Qué es la Gloria de Dios?
Respuestas
Los dos primeros versículos (34 y 35) tratan acerca del tabernáculo una vez que se ha finalizado su construcción. Estos dos versículos suman 26 palabras en total, que es el valor numérico de las letras del nombre de Dios. Esto nos insinúa que Dios habita dentro del pueblo de Israel con la columna de humo y fuego.
Los otros dos versículos (36 y 37) nos hablan acerca de cómo se desplaza el pueblo de Israel por el desierto por mandato Divino.
Todos sabemos qué es una nube, pero lo que no nos queda claro es ¿Qué es la Gloria Divina?, ¿es algo que se puede ver? Varias veces veremos que la Torá nos relata que la gloria de Dios se le revela al pueblo, ¿Qué es? ¿Cómo lo ven?
En nuestros cuatro versículos siempre nos habla de la nueve y la Gloria de Dios, en el 38 nos habla de la nube y el fuego, podríamos desprender una conclusión: la nube sigue figurando como en los versículos anteriores, sin embargo la gloria de Dios fue remplazada por el fuego. Es decir, que la gloria de Dios es un fuego.
A lo largo de la Torá vemos que Dios se revela al pueblo mediante una nueve o mediante el fuego, por ej. en Éxodo 13:21 donde nos dice que Dios los guiaba durante el día con la columna de humo y por la noche con la columna de fuego. En Éxodo 24 nos dice que Dios llamó a Moshé en el séptimo día desde la nube y la apariencia de Dios era como un fuego ardiente. Y hay otros ejemplos más no solo en la Torá sino también en los profetas, por ej., Isaías 4:5.
¿Para qué hace falta la nube y también el fuego? Si el objetivo es que la gente lo perciba, entonces ¿para qué hacen falta las dos cosas, la nube y el fuego?
En realidad veremos que la nube y el fuego son una misma cosa. Un fuego que es rodeado por humo. Es los que dice el versículo 40:34, que la nube cubrió la tienda de reunión (todo, incluyendo el patio exterior del tabernáculo) y la gloria de Dios llenó el tabernáculo, es decir la parte más interior.
En el versículo 38 dice que de día veían la nube y de noche veían el fuego. Esto es natural, pues de día no se ve bien el fuego, lo que si se ve es el humo, es por eso que de día veían la nube y de noche el fuego. Si tenemos un fuego rodeado de humo, es lógico que de día no se vea el fuego. Es como un fruto que tiene el contenido y la cáscara, y ambas cosas son necesarias. De esta misma manera la nube recubre al fuego y lo oculta, como la cáscara al fruto.
Por lo tanto, no es que se trataba de dos columnas, una de fuego que venía de noche y otra de humo que venía de día, sino que era la misma, solo que de noche no se ve el humo y se ve el fuego y de día no se ve el fuego solo se ve el humo.
Acorde con esta explicación es posible que cuando salieron de Egipto y los egipcios los persiguieron, allí nos dice que la columna se puso entre el campamento de Israel y el de Egipto, para unos (los hebreos) era luz y para los egipcios era humo y oscuridad, pues la nube alumbraba para el lado del campamento de Israel y el viento hacia correr el humo hacia el campamento egipcio.
Es por eso que cuando Dios lo llama a Moshé, primero está la nube de humo y el fuego adentro. Dice que Dios lo llama desde adentro de la nube, y la apariencia de Dios era como fuego, es decir, lo que había dentro de la nube.
En otros lados se compara a Dios con un fuego que consume. Y en el monte Sinaí (Éxodo 19) dice que el monte estaba todo ardiendo en fuego pues había descendido sobre él la presencia Divina.
De esta manera se entiende lo que dice en el versículo 36, que cuando se elevaba la columna de humo, entonces viajaba el pueblo de Israel, esto es así, porque las travesías por el desierto comenzaban siempre de día y lo que se ve de día es el humo.
Hemos dicho que la nube cubría la tienda de reunión (que es lo mas externo) y el fuego el tabernáculo (que es la parte interna). El versículo dice que cuando subía la nube del tabernáculo el pueblo se desplazaba. La pregunta que surge es: dijimos que la nube estaba en la tienda de reunión y el fuego estaba sobre el tabernáculo Debería haber dicho que la nube subía desde la tienda de la reunión. Podemos responder que cuando se iban a trasladar el humo se condensaba y se estrechaba alrededor de la columna de fuego y la cubría y de ahí se elevaba y lo que se veía de afuera era el humo. No obstante, el hecho que la nube de humo cubría toda la tienda de reunión fue solo cuando se inauguro, pero luego no, solo estaba alrededor de la columna de fuego, como si fuera su revestimiento, su envase, lo que la cubría.
De esta manera queda resuelto el dilema de la columna de nube y la de fuego, que en realidad se trataba de una sola columna, una era la parte interna y la otra la externa, que era lo que se veía de día y cuya función era recubrir y ocultar la columna de fuego.
La nube y el fuego
Kevod Hashem
"Y cubrió la nube el Ohel Moed. Y la Gloria del Eterno llenó el Mishkan- tabernáculo. Y Moshé no pudo entrar en el Ohel Moed –tienda de reunión- al posarse allí la nube, pues la Gloria del Eterno llenaba el Mishkan. Y al alzarse la nube marchaban los hijos de Israel en su andar, si la nube no se alzaba ellos no se marchaban, solo lo hacían cuando la nube se alzaba. Y la nube del Eterno estaba sobre el Mishkan de día y con fuego durante la noche, a los ojos de la casa de Israel en todos sus viajes"
Preguntas
• ¿Qué representa la nube? ¿La nube es lo mismo que el “Kevod Hashem" (la gloria del Eterno)?
• ¿Qué representa el fuego?
• ¿Por qué Dios se representa de esta manera?
• ¿El Mishkan es lo mismo que el Ohel Moed, o son dos cosas diferentes?
• ¿Por qué, cuando la nube cubrió el Ohel Moed, Moshé no podía entrar?
• ¿Por qué primero se refiere al pueblo como: “Los hijos de Israel” y luego como: “La casa de Israel”?
• ¿Para qué hace falta dos columnas, una de fuego y otra de nube?
• ¿Por qué no alcanza solo con una columna?
Respuestas
En varios lugares Dios se representa como fuego: en la zarza ardiente, en la columna de nube y fuego, en el monte Sinai cuando Moshé sube al monte etc.
La nube y el fuego son dos cosas distintas. El fuego representa la Gloria de Dios. Lo vemos claramente al final de Mishpatim donde dice que “la Gloria de Dios se parecía a un fuego devorador” 24:17. Además allí nos dice que la nube estaba a los pies del monte y el fuego en la cima.
Sin lugar a dudas el fuego es algo más impactante que la nube. El fuego es más elevado, es luz, por eso representa la revelación. No obstante el fuego también consume, tal como dice acerca de Dios “Es un fuego que consume” es decir, impone distancia y respeto.
La función de la nube es cubrir, ocultar, como en un día de neblina que no se ve nada claro. Tal como está escrito en Reyes I 8:12, cuando el rey Salomón inaugura el Templo de Jerusalem allí dice “El Eterno ha dicho que habitará en medio de densas nubes” es decir que Dios habita en medio de la nube.
También podemos indicar que la nube es la “pamalia”- la guardia real del rey. El rey, no se mueve solo, siempre es acompañado por su séquito. De este modo, si veo la cohorte del rey o la guardia real, esto me hará deducir que el rey se encuentra en ese lugar, aunque en realidad no lo estoy viendo a él.
Análogamente, los ángeles también cumplen la función de la nube, me refiero a que ocultan a Dios. Al hacer ellos las tareas en este mundo, ocultan a Dios, pues Él maneja este mundo a través de los ángeles, que ejecutan fielmente Su voluntad.
¿Por qué Moshé no entra? No es que no podía entrar porque había algo que se lo impedía, sino que él mismo decide no entrar, porque ve que está la nube-niebla, que representa la presencia de Dios en ese lugar, es por eso que espera hasta que el Rey lo llame, tal como ocurrió con la reina Esther cuando se va a presentar ante el Rey, primero se acerca hasta el patio y luego si el rey la llama, entonces se adentra hasta donde está el soberano, de lo contrario no avanza. Así actuó Moshé en el Monte Sinaí, luego de que Dios le dijo los diez mandamientos. Allí nos relata que subieron al monte junto a Moshé, Aharón, sus hijos y los sabios, en ese momento la cumbre del monte estaba cubierta por una nube, es por eso que no continúa subiendo. Dios llamó a Moshé y recién entonces ascendió a la cima. No obstante, encontramos que hubo quienes no actuaron con ese respeto que se impone, como por ejemplo los dos hijos de Aharón que murieron al acercarse a Dios sin haber guardado la distancia adecuada; ya antes habían actuado en forma similar, es lo que nos relata al final de Mishpatim, cuando subieron junto a Moshé y Aarón con los 70 ancianos. Allí nos dice que “vieron” al Dios de Israel y bajo sus pies como baldosas de zafiro resplandeciente, es decir una descripción bastante material, cosa que no existe en Dios. En otras palabras lo que les ocurrió es que por no poner cercos y aproximarse demasiado, comenzaron a sacar conclusiones erróneas con respecto a Dios.
De esta manera debe ser entendido cuando nos dice que los profetas al estar delante de Dios, se cubren el rostro para no ver. En realidad por más que abrieran los ojos no hay lo qué ver, porque Dios no es algo físico que se pueda ver. Por lo tanto, no se refiere al ojo visual, sino al ojo de nuestra mente, lo que nuestra mente capta y razona, y es ahí en donde los profetas no querían apurarse a “mirar” y sacar conclusiones apresuradas, sino que preferían no hacerlo en ese momento y tomarse un tiempo para reflexionar, de esa manera evitaban caer en errores o imaginar cosas equivocadas con respecto a Dios.
El pueblo percibe su cercanía a Dios, y por ser que Dios reside entre ellos, es menester tener cuidado, conservar la distancia y no “acercarse” demasiado, ya hemos mencionado que aun la gente más elevada, como los dos hijos de Aarón pueden caer y no guardar distancia y respeto (Irat Hashem – Temor/distancia a Dios), es por eso que hace falta un cerco, y ese cerco es la nube.
Ese es el motivo por el cual cuando el sumo sacerdote, entraba al Kodesh Hakodashim en Kipur, lo hacía en medio de la nube que era causada por la quema del incienso; para no ver. La Menorá es el fuego y el incienso la nube.
El fuego es la revelación de la presencia de Dios y también ello es peligroso, por lo tanto se precisa de la nube para que oculte.
La columna de humo que constantemente estaba sobre el tabernáculo, no es la misma niebla que llenó el Mishkan el día de su inauguración.
El Ohel Moed, es la tienda interior en donde estaban la Menorá, el arca, etc. El Mishcan incluye el Ohel Mohed y el patio exterior en donde estaba el altar.
Cuando la nube se eleva por sobre el Mishkan, entonces ellos marchaban, pues percibían que Dios no estaba ya entre ellos, que Él se marcha, entonces también el pueblo lo hace detrás de Él, como los niños que van detrás de su mamá.
El motivo por el cual dice primero Bene Israel- los hijos de Israel, es porque es algo más genérico, en cambio “Bet Israel” es algo más íntimo, del pueblo de Israel. Uno se refiere más al mérito de nuestros patriarcas y el otro más al mérito propio.
Así es como finaliza el libro de Shemot, diciéndonos que Israel está en un nivel muy elevado en el cual Dios está entre ellos y ellos van detrás de Él y guardan respeto y distancia.
El mensaje es justo lo contrario de los que decía Aristóteles, que por hacerlo a Dios tan trascendente, lo alejaba de este mundo y decía que Dios no tenía nada que ver con lo que aquí sucede.
La idea judía es que Dios está presente, pero también sigue trascendente, pues se oculta.
Levantarse cada mañana para una misión
En nuestro capítulo se describe el modo de purificación de los Cohanim (Sacerdotes) para el servicio en el Mishkán. Desde entonces, cada mañana los Cohanim recibían la orden de lavar sus manos y sus pies en la pileta, antes de iniciar su tarea. ¿Cuál es el significado de dicho lavado? ¿Acaso hay alguna relación entre ese lavado y nuestro lavado de manos cada mañana?
Cada mañana, los Cohanim (Sacerdotes) lavaban sus manos y sus pies en la pileta del Beit Hamikdash antes de comenzar el servicio sagrado (Versículos 30-32). Esta acción es denominada en el lenguaje bíblico como “Rejitzá” (Ablución), no obstante en la literatura de nuestros Sabios de Bendita Memoria es llamada “purificación de las manos y los pies” (Mishná Tamid, 1,4). Esta modificación no es casual. El vocablo “Rejitzá” (Ablución) puede ser interpretado como un acto por medio del cual se quita la suciedad o la impureza, pero el vocablo “Kidush” (santificación) utilizado por nuestros Sabios de Bendita Memoria, tiene una connotación positiva. ¿Cuál es el significado de la purificación de los Cohanim, cada mañana?
Cuando Aharón y sus hijos fueron consagrados al sacerdocio ellos se sumergieron, vistieron la indumentaria de los Cohanim y fueron ungidos con aceite (Versículos 12-15). Desde entonces, cada día replicaron los Cohanim los tres componentes de la ceremonia original de transición: inmersión, vestir la indumentaria de los Cohanim y la santificación en las aguas de la pileta. El lavado es un componente significativo en la función de los Cohanim, a tal punto que el Cohen que desarrolla la tarea o siquiera ingresa al Heijal (salón principal) sin santificarse, es considerado como un ajeno, y su castigo es la muerte.
En el texto bíblico figura explícitamente que la función encomendada a Aharón y a sus hijos, de prestar servicio en el santuario, tiene vigencia perpetua (Versículo 15). Pues entonces, ¿por qué debían los Cohanim purificarse cada día nuevamente? La respuesta parece estar en una concepción fundamental de la vida por la cual cada día renacemos. En la plegaria con la cual inauguramos cada mañana, “Modé Aní” (Agradezco yo), el hombre le agradece a Dios por haberle restituido el alma, como si fuera una recepción renovada del alma, cual si fuera la renovación del nacimiento. La posibilidad de mirar la vida que comienza cada día de nuevo, nos permite ver con nuevos ojos a ella y al mundo que nos rodea.
El gran peligro de la vida es olvidar lo principal, y el desafío es el de vivir siendo conscientes de las cosas realmente importantes. Una ceremonia de estas características, que se lleva a cabo cada mañana, y refleja cada día el objetivo de la vida, nos puede permitir vivir siendo conscientes del interrogante acerca de quiénes somos y cuál es nuestra función en la vida. La ampliación de la ceremonia de purificación de los Cohanim como un precepto diario, que tiene cada hombre y mujer, está explicada en el Kitzur Shulján Aruj (un resumen del Shulján Aruj, escrito por el Rabino Shlomo Gantzfried y publicado en 1864): porque la persona que se levanta cada mañana de su cama es como una nueva criatura para servir al Creador Bendito Sea, por ende, debe purificarse, y lavar sus manos, como el Cohen que purificaba sus manos cada día antes del comienzo de su tarea. (Kitzur Shulján Aruj 2,1).
No obstante fue dicho sobre el pueblo de Israel que son “un reino de Cohanim y una nación consagrada” (Capítulo 19, versículo 6), sin embargo dicho estatus no depende de la raza sino de la concreción del objetivo, para preservar el pacto con Dios (Capítulo 19, versículo 5). Si toda persona se asemeja al Cohen, pues el mundo en el que vive y actúa es como un santuario. Cuando la persona se lava las manos por la mañana debe recordar que tiene un objetivo y una misión en su vida, tiene un objetivo y una misión hoy.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Lehitorer leiom jadash: kriá mitjadeshet shel haTorá veshel jaJaim" ("Despertar a un nuevo día: una lectura renovada de la Torá y de la vida"), publicado por Maguid
El Rab Dr. Iaacov Meir Nagen es un rabino y autor israelí. Nagen enseña en la Yeshivá “Otniel” y ha escrito extensamente sobre Filosofía Judía y Talmud. Es líder en iniciativas de paz interreligiosas entre judaísmo e islam y en encuentros entre judaísmo y religiones orientales.
El Mishkán (Tabernáculo)-corazón y centro del pueblo
¿Cuál es la intención al construir una casa para Dios, si de hecho “toda la tierra está colmada de su Gloria”? ¿Qué significa que le preparan un lugar y le dicen: “Aquí te ubicarás”?
En realidad, la Divinidad se halla en todo lugar, pero no en todo lugar hay una apertura para la revelación. Para que pueda existir un santuario terrenal, es necesario que el corazón se abra hacia él, puede ser el sitio indicado para el santuario, mas no llega al nivel de concreción. El Beit Hamikdash es un lugar donde drenan los deseos de un gran público. No es el deseo individual de una persona, sino de todo el pueblo de Israel, cuando los deseos convergen, se crea algo que va más allá del ámbito del deseo personal del individuo, y también hay un lugar terrenal donde Dios puede morar desde lo celestial.
Los deseos de muchas personas provienen de algo que no siempre está al alcance de los ojos: cuando se produce una conexión correcta entre los miembros del pueblo de Israel, hay como una amplificación-del doble, del triple o de diez mil veces o más- de lo que hay en cada uno de ellos.
El Mishkán y el Templo irradian hacia el interior, hacia lo sagrado, pero al mismo tiempo influyen sobre todo lo mundano y profano. Desde el momento en que fue constituido el Mishkán, tiene sentido no sólo cuando yo estoy dentro, sino también cuando simplemente recorro el desierto. Desde el momento en que se estableció el Mishkán –todo el espacio a su alrededor recibe un punto central, a cuyo alrededor se conforman campamentos, círculos: el campamento de los Leviim, e incluso el de Israel ya tienen un significado de santidad, y por ello, hay personas que ahora tienen prohibido estar dentro. Una vez que se establece el Mishkán, mi tienda particular tampoco es lo que era previamente.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Jaiei Olam: Sijot al Parshat Hashavua", publicado por "Maguid"
Rab Adin Even Israel (Steinsaltz): Maestro, filósofo, crítico social y mentor espiritual, que ha sido aclamado por la revista “Time” como un “erudito de una vez en el milenio”. Nació en Ierushalaim en el año 1937 y ha dedicado toda su vida a que el Talmud sea accesible para todos.
Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 40

La orden de construir el Mishkán (Tabernáculo) (Versículos 1-16) y su establecimiento (Versículos 17-33)
Dios le habla a Moshé y le dice que el primero de Nisán debe ser establecido el Mishkán. El establecimiento del Mishkán, incluye la colocación de los utensilios del mismo en su lugar: el arca, la mesa, la Menorá (Candelabro), y el altar de oro en el santuario, colocar el velo y la cortina de la tienda y finalmente también consagrar a Aharón y sus hijos para el servicio en el Mishkán. Moshé hace “De acuerdo con todo lo que había prescripto Adonai, así hizo" (Versículo 16) y establece el Mishkán con todos sus detalles.
La inauguración del Mishkán y la presencia de la Divinidad (Versículos 34-38)
Después que Moshé establece el Mishkán Dios puede posar su Divinidad. “Recubrió la nube la Tienda de Reunión y la Gloria de Adonai colmó el Tabernáculo” (Versículo 34). Moshé no podía acercarse al Mishkán debido a que la nube estaba sobre el Mishkán. El libro de Shemot concluye con un tono positivo en el que Dios acompaña al pueblo de Israel en su travesía “Pues la nube de Adonai estaba sobre el Tabernáculo durante el día y visión de fuego durante la noche en el, a ojos de toda la Casa de Israel, en todos sus desplazamientos“(Versículo 38).
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Preguntas de Abarbanel, Éxodo 39
"E hizo Moisés como todo lo que le había ordenado Hashem a él, y así lo hizo. Y en el primer mes del segundo año en el primer día del mes se erigió el Mishkán (Santuario)"
(Éxodo 40, 16-17)
Antecedente: A lo largo de las últimas cuatro Parashot (Caps. 25-40), la Torá se ha dedicado, en su mayor parte, a describir la ordenanza y construcción del Mishkán. Se detalla cada una de las partes que lo compone, desde sus cimientos hasta los utensilios.
Preguntas: ¿Por qué dedica la Torá dos parashot (Trumá y Tezavé) para la ordenanza de la construcción del Mishkán y otras dos (Vayakel y Pekudey) para describir la actual obra? ¿Cuál es la razón de extenderse tanto en este tema?
Respuesta:
Una de las respuestas que menciona Abarbanel se basa en el siguiente Midrash: "Dijo Rabí Yaacov hijo de Rav Yosi: ¿Por qué está escrito: Hashem, he amado los aposentos de Tu casa y el lugar de Tu honorable Santuario (Salmos 28,6)?", ya que se compara con la misma creación del mundo de la siguiente manera:
En el Mishkán está escrito (Éxodo 25):
En la creación menciona (Génesis 1):
"Y separará el Parojet (cortina)"
"Sea la expansión dentro de las aguas y separe entre las aguas..."
"Y harás un lavabo de cobre, y pondrás ahí agua"
"...Y júntense las aguas"
"Y harás la Menorá (candelabro) para dar luz"
"Háganse las grandes lumbreras"
"Y los Querubines tenían extendidas sus alas"
"Y las aves que vuelan sobre la expansión de los cielos"
"Y ahora tú acerca a Aharón tu hermano"
"Y la trajo (a Eva) hacia el Hombre (Adán)"
"Y se terminó todo el trabajo del Tabernáculo"
"Y fueron terminados el cielo y la tierra"
"Y los bendijo a ellos Moisés"
"Y bendijo D-s el séptimo día"
"Y lo santificó y a todos los utensilios"
"Y lo santificó (al Shabat) ya que en él reposó"
La anterior comparación insinúa que el Mishkán y sus utensilios no eran simplemente un lugar físico para reunir al pueblo en oración o plegaria, sino mucho más que eso. Esta construcción evoca la edificación espiritual del mundo; así como hubo una creación física, durante los seis días del Génesis, hubo también aquí un paralelo en la dimensión de lo sagrado.
Cada uno de los detalles que aparecen descritos en la construcción del Santuario es tan necesario como el diseñar el vuelo de una mariposa. Esto nos hace reflexionar que cada uno de los componentes del mundo físico tiene su contraparte espiritual que se encarga de darle sentido y razón de ser. ¿Qué sería de un universo sin propósito?
La Torá, como un libro que guía nuestras vidas, compuestas tanto de elementos materiales como espirituales, nos enseña cómo aprovechar de la mejor forma este mundo, complejo como rompecabezas, el cual muchas veces no sabemos ni por dónde se empieza a armar.
¿Y qué bendición les dio?
Una vez concluida la obra del Mishkán (Tabernáculo) Moshé bendice al pueblo. Nuestros Sabios interpretaron que se trató del cántico 90 del libro Tehilim (Salmos) que fue pronunciado por Moshé al bendecir al pueblo para que la Divinidad pose en sus acciones y el pueblo le respondió “Que el deleite de Dios, nuestro Dios, esté sobre nosotros…”
Tras concluir la obra del Mishkán, Moshé puede bendecir al pueblo por la obra terminada: “Vio Moshé toda la obra, y he aquí que la habían hecho como había prescripto Adonai; así lo hicieron. Y los bendijo a ellos Moshé” (Capítulo 39, versículo 43). ¿Cuál es la naturaleza de la bendición de Moshé? ¿Acaso se trata de una bendición de agradecimiento por el pasado o se trata de un pedido para el futuro? Al respecto se expresaron nuestros Sabios, en el comentario “Torat Cohanim” de la parshá (sección) Shminí, y dijeron: “¿Cuál es la bendición que les dio? Les dijo: que la Divinidad se pose sobre sus actos. Y ellos dicen: “Que el deleite de Dios, nuestro Dios, esté sobre nosotros. Que Él haga prosperar la obra de nuestras manos, que el trabajo de nuestras manos prospere“(Tehilim, Salmos capítulo 90, versículo 17)
Aparentemente no se trata de comentarios infundados, sino una aproximación a la profundidad del texto bíblico literal. Ya que este versículo está tomado del capítulo 90 de Tehilim, Salmos que comienza con las palabras: “Plegaria de Moshé, hombre de Elokim”.Y si efectivamente esta es la plegaria expresada por Moshé, ¿Por qué es apropiada la frase “que Él haga prosperar la obra de nuestras manos“más allá que sobre la obra del Mishkán? Pero es que aún debemos profundizar y revelar, ¿por qué justamente fue utilizada esta clase de frase para el final de la obra del Mishkán? Veamos tres puntos, en síntesis:
“Ama el trabajo”. No en vano enfatizan nuestros Sabios “les dijo: la Divinidad se posará sobre sus actos”, ya que de hecho el texto bíblico relaciona a la bendición con la acción: “Y he aquí que la habían hecho como había prescripto Adonai; así lo hicieron- Y los bendijo a ellos Moshé” (Capítulo 39, versículo 43). La asociación humana en la realización es la clave para la presencia de la Divinidad en la tierra.
2. A partir del pedido de deleite de Dios, aprendemos que puede darse una situación en la cual el Mishkán sea construido e incluso el servicio sea realizado acorde a la Halajá (Ley judía), pero que todo permanezca seco y congelado sin la sensación de deleite. El deleite, no obstante, no es el propósito del servicio, pero con eso, la sensación de deleite que llena el corazón de la tarea con amor, le revela que su servicio fue bien recibido
3. Los hijos de Israel, no piden solamente “que Él haga prosperar el trabajo de nuestras manos”, que tengamos el mérito de disfrutar de nuestro trabajo, sino también “que el trabajo de nuestras manos prospere”, o sea, que el elemento sea acondicionado y exista por sí mismo y sea una obra eterna, aún después de que la persona abandone este mundo.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"
Janán Porat (1943-2011): Destacado educador y pensador israelí. También incursionó en la política y fue miembro de la Knéset. Fue uno de los líderes del Movimiento “Gush Emunim”, “Bloque de los Fieles” y promotor del resurgimiento de los asentamientos en Gush Etzion.
La construcción del Mishcan
Y vinieron los de corazón generoso y trajeron las ofrendas para el Eterno para la obra del tabernáculo, para todo su servicio y para las vestimentas sagradas. Tanto hombres como mujeres, todos de corazón generoso, trajeron broches aros sortijas y brazaletes y otros objetos de oro para el Eterno. Y todo varón que tenía telas teñidas de celeste, purpura o carmesí o lino fino, pelo de cabra o cuero de carnero tenido de rojo, los trajeron.
También presentaron al Eterno, ofrendas de plata y de cobre bruñido, como así mismo madera de acacia para las obras del servicio. Y toda mujer de mano hábil, hilaba tejidos teñidos de celeste, purpura y carmesí y también de lino. Todas las mujeres de corazón sabio hilaban el pelo de cabra.
Y los príncipes trajeron piedras de ónix y las piedras de los engarces para el efod y para el pectoral. También trajeron especias, aceite para las luminarias y para el oleo de la unción e incienso. Todo hombre y toda mujer de corazón dispuesto trajeron sus ofrendas para contribuir a la obra que el Eterno había ordenado a Moshé.
Las dos últimas parashiot del libro Shemot, vuelven a repetir toda la labor para instaurar el tabernáculo y cómo todo fue hecho tal como fue encomendado.
La pregunta que surge es: ¿Para qué repite todo nuevamente?
Las parashiot Vaiakehel y Pekude es toda una repetición de las parashiot Teruma Tetzave.
¿Por qué no obviar repetir todo y simplemente decir que hicieron todo tal como lo dijo Moshé?
El verbo “Y trajeron” aparece diez veces, es la palabra que más se repite en el texto. La importancia de recalcar esta actitud dadivosa del pueblo es para demostrar el cambio que experimentó el pueblo, así como cuando fue el episodio del becerro de oro, dice que todos trajeron sus joyas para hacer el becerro, ahora ya enmiendan eso, pues esa actitud la encaminan hacia algo más elevado. Ahora lo traen para el Santuario, para Dios y no para la idolatría.
Cuatro veces dice que fueron todas las mujeres las que trajeron los donativos para hacer el santuario, dos veces dice que todos los hombres trajeron y una vez dice que todos los líderes trajeron. Vemos dos puntos claros: primero que todos participan, segundo: las mujeres son las que más sobresalen.
Si analizamos cuál fue el sentimiento que se escondía detrás de la actitud de dar, la Torá dice que fue con “corazón generoso” luego dice “corazón dispuesto” y por último con “espíritu virtuoso”. Es decir, que dan mucho, pero no por algún interés mezquino o para remediar algo, sino que lo hacen de todo corazón.
En el versículo 21 dice que trajeron todo lo necesario para su servicio, en 36:3 dice: tomaron todas las ofrendas” En conclusión, hemos visto que todos traen, mujeres, hombres y líderes, y aquí nos recalca que trajeron todo lo que fue necesario, Vemos que todos hacen todo y para todos los aspectos del tabernáculo. Todos participan en todo. Debemos recordar que esto fue hecho sin estar obligados, sino que fue por motus propio, lo que cada uno quiso. Es tanto lo que traen, que Moshé debió dar la orden de que no traigan más.
En total aparece 39 veces el verbo “Hacer” tal como las 39 melajot de Shabbat. (De aquí la idea de que las 39 tareas prohibidas de realizar en Shabbat tienen que ver con las 39 tareas que eran necesarias para la construcción del tabernáculo)
Características importantes que nos recalca cuando nos dice cómo fue hecho el Mishkan:
Nos dice que eran todos de corazón sabio. No se trata solo del aspecto sentimental, en donde todos estarían dispuestos a contribuir y participar pero sin un orden, en donde todos traen lo que quieren y se amontona todo en cualquier sitio; sino que nos recalca que lo hicieron con sabiduría, saben cómo construir, dónde poner cada cosa, cómo hermosearlo más, etc.
En el capítulo 39 está escrito tres veces seguidas “Tal como Dios lo ordenó” es decir, se podía correr el riesgo de que ante tanto entusiasmo, cada uno haga las cosas como se le ocurriera, pero en realidad, las cosas no fueron así, sino que a pesar del fervor, había gente sabia que era la encargada de hacer todo tal como Dios lo dispuso y esto nos habla de la obediencia y sometimiento absoluto a Moshé y lo que Dios le había encomendado. Aquí el artista no ponía nada de sí mismo, sino que todo lo que hizo era exacto lo que Moshé dijo. Muchas veces en el fervor por hacer las cosas, se hace por demás y eso luego en definitiva es negativo.
Luego nos dijo que el kior, es decir, la fuente de donde los cohanim sacaban agua para lavarse, estaba hecha de los espejos de las mujeres que se reunían en la puerta del tabernáculo. Esto, según Rashí, nos habla del nivel de las mujeres, que donaron lo más precioso que tenían. Estos espejos eran los que utilizaban en Egipto cuando los hombres volvían a sus casas agotados y deprimidos, frente a esos espejos, las mujeres se arreglaban para conquistar a sus maridos y poder tener más hijos.
El comentarista Ibn Ezra dice que entregaron su adorno más preciado con el cual se hermoseaban, y lo cedieron para el servicio Divino, es decir renunciaron a su hermosura para embellecer el tabernáculo.
No se trataba de mujeres sencillas, eran aquellas que estaban cercanas a lo espiritual. Por eso nos especifica que eran de las que se reunían en la puerta del tabernáculo.
¿Cuál fue la intención de toda esa gente que donaba?
Todo este párrafo comienza con las palabras: “ofrendas para el Eterno” y termina diciendo: “Donación para el Eterno” y en el medio también Versículos 35:21-22-24-29 repite que era para Dios. Es decir, todo lo que hacían era en honor a Dios, no por un interés propio.
Con respecto a los utensilios, dice que fueron hechos, pero con respecto al arca, dice específicamente que fue hecho por Betzalel, esto es así porque el arca representa el trono celestial, y se ubicaba en el sitio más sagrado, es por eso que debe ser realizado directamente por la persona más experta y ese era Betzalel que era nieto de Hur, que fue el que dejó Moshé junto a Aarón cuando subió al monte Sinai y que según el Midrash fue muerto cuando quiso oponerse a la realización del becerro de oro. Por ser que él se mantuvo firme en contra de la idolatría, entonces su nieto fue el que construyó el arca del pacto, en el lugar más sagrado. De esta manera podemos estar seguros que la intención de quien lo hizo es la más correcta.
Un solo utensilio fue hecho una sola vez, el arca. Los demás, fueron vueltos a hacer en el segundo templo, pero el arca no, es por eso que nos recalca por quién fue hecho.
De todo esto podemos deducir:
• Tenemos ahora un pueblo mucho más maduro y elevado que aquel que cometió el pecado del becerro.
• Vemos el arrepentimiento y cómo se corrigió el pueblo.
• Hay varios versículos parecidos que figuran con el becerro de oro y ahora con el tabernáculo, lo cual nos refleja que el tabernáculo fue la expiación de ese pecado.
• Dice con el becerro que se reunió todo el pueblo para hacer el becerro y ahora dice que se reunió todo el pueblo para hacer el tabernáculo.
• Con el becerro dice muchas veces: Todo el pueblo y aquí también.
• Con el becerro dice una vez que hicieron dioses de fundición y aquí dice 39 veces que hicieron las cosas para el tabernáculo.
• Allí llevaron sus aros para la idolatría, aquí traen todas sus alhajas y joyas para el tabernáculo.
• Allí dice que habían hecho una fiesta y se levantaron a juguetear (probablemente es un lenguaje limpio para referirse a promiscuidades) y aquí nos dice que las mujeres entregaron sus espejos para el servicio a Dios. Es decir la pasión aquí no juega el papel central.
De todo esto vemos que no se trata de repetir una y otra vez las cosas, sino que nos revelan detalles de la situación del pueblo, la intención, la devoción y el espíritu con el que fue hecho el tabernáculo.
A la creación del mundo la Torá le dedicó 31 versículos. A la realización del tabernáculo le dedicó más de 400 versículos. Esto nos habla de que el tabernáculo es el objetivo de la creación, pues el tabernáculo representa el servicio y apego a Dios.
La lección de Moshe
Con la lectura de esta semana finalizaremos nuevamente el libro Shemot, al que Ramban –Najmánides- llamó el libro de la Redención, o seferHagueulá. El texto continúa el Génesis y finaliza con la construcción del mishcán que atestigua la fidelidad renovada de los judíos al D-os de Israel.
El libro que había comenzado con el reino del tiempo con el establecimiento del primer mes de nuestro calendario (Shemot 12:2), finaliza con el establecimiento del reino del espacio provisional hasta la obtención del espacio definitivo en la Tierra de Israel. Todo ello en un tiempo record.
Ya IbnEzra nos dice que el mishcán fue erigido el primer día del mes primero, y el Primer Templo lo fue el segundo del mes segundo, como marcando la continuidad en nuestra vida como pueblo. Como que todo lo que construimos después está basado en ese primer mishcán.
Pero, entre tantos detalles del mishcán, la primer parte de la parashá semanal se dedica a la presentación del informe especial que Moshé brindara al pueblo, acerca de los manejos del oro, la plata y el cobre que fue empleado en la construcción del mishcán. Luego nos cuenta acerca de la bendición como resultado de que "los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a todo lo que H' había ordenado a Moshé. Y Moshé examinó toda la obra, y he aquí, la habían llevado a cabo; tal como H' había ordenado, así la habían hecho. Y Moshé los bendijo" (Shemot, 39:42-43).
Hay aquí una maravillosa combinación del pueblo, con la shejiná, con la orden recibida, como que el dicho talmúdico de Brajot 45 a, que nos indica que se debe tomar en consideración lo que el pueblo acostumbra, se hubiera hecho realidad. Como en este caso, por intuición, como nos dicen los sabios, fueron intuyendo solos las medidas que debía tener ese santuario.
Pero, hay aquí otro principio deseado por el pueblo, aunque no fuera explicitado, que es el de la rendición de cuentas de parte de los dirigentes. Moshé que a su sabiduría tenía un gran conocimiento de la psicología del pueblo de Israel, intuye que debe hacer un acto fundamental y por eso, se detiene a hacer un balance más que minucioso de todo lo que hizo con el oro, la plata y de todas las donaciones que recibiera para el mishcán. Moshé enumera incluso hasta los detalles más nimios y los objetos de menor valor.
Con ello nos brinda una lección maravillosa: Todo aquel que se ocupa de la cosa pública debe rendir cuentas.
El servidor público debe tener la vocación de servir al prójimo y a la sociedad y tener las manos limpias. No deben esperar que les exijan los informes, balances y reportes. Deben brindarlos.
De pronto a Moshé las cuentas no le salen bien... Hay una diferencia de mil setecientos setenta y cinco siclos. Ingresaron pero no encuentra en qué fueron gastados. Y se encuentra muy incómodo, como si oyera el cuchicheo detrás de su espalda de la gente que podría pensar que su riqueza se debe al mal manejo de los bienes colectivos y públicos. Pero, Moshé se ilumina y recuerda que no había apuntado el gasto menor de los clavos y goznes que había sobre las columnas, y su corazón se alegra porque ahora sí su balance está equilibrado. El conductor del pueblo y de la comunidad no puede despreciar ni siquiera los pequeñísimos gastos de la caja chica. Aquellos que si se tratara de la economía del hogar no se molestaría en reparar en ellos.
Es sumamente aleccionador destacar que también Moshé puede equivocarse en las sumas y restas, pero, no puede descansar hasta averiguar dónde se equivocó. No puede permitirse despreciar ni siquiera el gasto insignificante.
La parashá nos enseña que así como el Gran Maestro actuó debemos hacerlo nosotros también y no sólo en la administración de los bienes públicos sino también en la tutela de un bien que no nos pertenece y cuya importancia no valoramos, que es nuestro propio tiempo. Quizás preparándonos para la lectura del Shemá antes de dormir, debamos actuar como Moshé y revisar que hicimos con los bienes que nos concedieron: los preceptos y las acciones y ver si no estamos cerrando el balance sin verificar las sumas y las restas. No sea que nos olvidamos de "clavos y goznes" que no valoramos lo suficiente y estamos en déficit.
Ese balance no es pasivo. Si no encontramos manera de ahorrar el gasto dispendioso del tiempo, y de aumentar considerablemente nuestros ingresos de buenas acciones, tampoco servirá el balance, aun cuando hayamos comprobado que las sumas fueron correctas.
Al otro día nos despertaremos con el corazón alegre, sabedores que vamos bien. No tendremos el temor de recibir el llamado de nuestro "banquero" que nos dice que nos van a cerrar la cuenta porque nos excedimos en el gasto y se nos acabó la cobertura del crédito que nos concedieron.
Nosotros debemos aprender de nuestros maestros.
Moshé, en esta parashá nos da una lección que si la siguiéramos nos permitiría ser más justos, más judíos y más felices.
Y su bendición, dada para quienes supieron hacer el mishcán, podría ser dirigida también a nosotros, que la necesitamos, no menos que ellos, nuestros antepasados.
Shabat - Neshama ietera “el alma adicional”
Vuelve la Torá nuevamente a detenerse sobre el Shabat, y ahora de manera más trascendental, recalcando su importancia y trascendencia.
La Mitzva de Shabat es recalcada aquí, cumpliendo la palabra divina (XXXI 12-17), en el periodo de construcción del Mishkán. El Mishkán el Santuario, es el símbolo de la santidad suprema, el símbolo de la omnipresencia de la Divinidad. Sin embargo la Torá especifica la prohibición de construir el Mishkán en el Shabat, pues el Shabat es la principal unión, el nexo íntimo que une al hombre con Ds', el Brit (pacto) y el Edut (testimonio).
Ya nos hemos detenido innumerables veces sobre los distintos significados y sentidos del Shabat, pero aquí se nos aparece en uno de sus caracteres primordiales, el de la liberación.
Más de una vez se enseñó la sátira Romana con el Shabat. Cómo es posible que un día entero los hombres, mejor dicho los esclavos dejen su trabajo? La esclavitud, eso lo que la naturaleza les había impuesto; "La naturaleza teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer. Ha querido que al ser dotado de razón y precisión mande como dueño, así como también que el ser capaz por sus facultades corporales de ejecutar las órdenes, obedezca como esclavo, y de esta suerte el interés del señor y el del esclavo se confunden.
La naturaleza ha fijado por consiguiente, la condición de la mujer y el esclavo (Aristóteles, Política I, 1). Este es el mismo criterio que proclamó el "derecho divino" de los reyes y opresores.
Estas ideas, quizás en distinto sentido son las que aún imperan en la generalidad de las mentes modernas y sus legislaciones. El hombre se convierte en un esclavo ya sea por imposición del Estado, ya sea por la "libre competencia", por el absolutismo o por el liberalismo y la idea del Shabat continúa siendo un absurdo.
Quizás sean estas palabras incomprensibles. Mas sin embargo nos muestran el carácter peculiar del Shabat judío. El verdadero sentido de la liberación humana.
En estos escritos se detiene el Rab Amiel sobre una pequeña peculiaridad que distingue al Shabat judío de las diversas formas similares que existen entre los pueblos. El Judaísmo observa al Shabat, los demás pueblos al primer día de la semana.
“Cuando se comienza con lo profano (Julin) y se termina en la Santidad (Kedusha) se demuestra que lo "profano" es el medio, y lo "santo” el fin. Cuando se comienza con lo "santo" y se termina en lo “profano", la relación se invierte y el "julin" es el "ideal”.
Esta pequeña y singular observación nos abre una nueva perspectiva para observar las dos distintas observaciones al problema que hemos embozado. En todas las naciones del mundo es el sentido del "descanso" simple. El hombre no es una máquina que sin cesar puede trabajar a condición que se encuentre en perfecto estado. El hombre necesita descansar, pues su fisiología y psicología se lo prescriben. Es una interrupción imprescindible que el “empresario” o el “Estado" deben tomar en cuenta para la marcha exacta de su industria. El hombre es en fin una máquina, que trabaja y descansa. El descanso tal como es generalmente entendido, es solo parte de la esclavitud del hombre!, y por ello moralmente quitas lo deprime más. El sábado de los pueblos precede al trabajo, es el primer día de la semana.
El Shabat de Israel por el contrario no se limita a ser simplemente un día de descanso. El Shabat no es un concepto negativo, sino positivo y no es solamente Shamor (observar), sino también Zajor (recordar). El Shamor es la prohibición, el Zajor es el sentido positivo la “obligación”. El Shabat de espiritual del mal, lo profana, lo despoja.
Y es esta espiritualidad e idealidad superior lo que da sentido e inspira la vida de toda la semana. El Shabat de Israel cierra la sem Israel entrega al judío la “Neshama ietera" literalmente, “el alma adicional”, le entrega un sentido, es su fin e ideal
Y esta es la diferencia esencial entre las dos sendas. Completamente divergentes, nos muestran dos distintas posiciones ante los problemas del Universo, y la comprensión del verdadero sentido del judaísmo nos lleva a la comprensión del Shabat y su legislación.
El Shabat es pues el día de la elevación espiritual. El Midrash nos relata que Moshe al ver los sufrimientos de los judíos en Egipto, exigió al Faraón permita a los judíos descansar un día a la semana, el Shabat, a lo cual el Faraón accedió.
" Y díjo al Faraón: Aquel que tiene un siervo, si no descansa un día a la semana, muere, y tus esclavos? si no les dejas, ciertamente morirán!" (Shmot Raba 1). El Faraón accede pues a la exigencia de Moshe, como ya lo habíamos visto. Dentro de sus consideraciones sociales, se encierra la eterna explotación. Mas éste no es el Shabat de Israel, el que recalca; “Recuerda (Zajor) el Shabat, para santificarlo..."
En el Shabat se encierra un neto contenido social, que si es abandonado desvirtúa totalmente el verdadero significado del Shabat. Recuerdalo pues, pero para "santificarlo". Y por ello es que el Shabat es donde se concentra totalmente el significado de “Vaiakel”: y reunió.
La Mitzva del Shabat fue dada ante el pueblo reunido. El Shabat significa también la unión nacional, pues la nación es la unión de los elementos espirituales, y la unión se consolida alrededor de la "Neshama Ieteira”.
Así pues los significados social, nacional y religiosos del Shabat se unen en estrecho nexo: “Más de lo que el Pueblo judío conservó, al Sábado, conservó el Sábado al pueblo judío”. El Shabat transformaba al judío, tal como lo han contado los poetas, de perro en príncipe, como por mágico hechizo. Esta milagrosa transformación se debía a la "liberación” del pueblo judío.
El Shabat se nos aparece en los Asereth Hadibrot después de la Mitzva de la creencia de Ds' y la prohibición de toda forma de politeísmo. La prohibición del politeísmo y el Shabat son pues las dos formas de liberación espiritual y psicológica del hombre, y por ello el Shabat significaba aun en el Galuth la liberación del pueblo judío de sus opresoras cadenas. Era la liberación individual y la liberación nacional.
“Así hablarás al hogar de Iaacov….” El hogar de Iaacov son las mujeres agrega el Talmud. Matan Torá, la entrega de la Torá, como las Mitzvot y en especial la del Shabat fueron dadas por igual a hombre y mujeres. En el ya citado Aristóteles hemos visto la posición moral-pagana sobre la "mujer y el esclavo".
La Hadlakat Haner, las velas sabáticas, nos muestran el imperio de la mujer en su hogar.
El Talmud agrega:
“האי מן דרגיל בשרגא הויין ליה בנים תלמידי חכמים" (שבת)
Aquel que es cuidadoso con las velas sabáticas, tendrá hijos Talmidei-Jajamim.
La Ley es el símbolo de la Torá:
“כי נר מצוה מורה אור" (משלי ו´ ג´)
La Mitzva y la Torá son cual luz, y las velas sabáticas simbolizan el espíritu y almas judíos.
La Hadlakat-Haner es una de las Mitzvot específicas de la mujer y madre judía, y allí es donde se observa este precepto, allí donde la mujer enciende las velas sabáticas los hijos ciertamente irán por las rectas sendas. El judaísmo de la mujer y la madre son la Salvaguardia de la familia judía.
El Shabat fue por otra parte uno de los principales factores de la unión familiar.
En general el Shabat está simbolizado por el VAIAKEL: “Y reunió”. Iguala a las clases, libera a los oprimidos, consolida a la nación y une a la familia, todo ello por la liberación y elevación del hombre.
El Shabat es, quizás la máxima de las Mitzvot del Judaísmo. El Brit, el pacto de Israel con el Señor, el símbolo de la Torá entera el Redentor y liberador del hombre y del pueblo.