La urgencia de establecer el Mishkán (Tabernáculo)

Dios ordena construir el Mishkán (Tabernáculo) en el transcurso del primer año, tras la salida de Egipto. ¿Cuál es el significado de la urgencia en construir el Mishkán? ¿Acaso no es conveniente esperar que lleguen a Israel, nombren a un rey y entonces construirán el Templo?

El orden correcto de los hechos debería haber sido, que solamente cuando todo esté en su lugar-conquisten la tierra, nombren un rey y hagan desaparecer a la descendencia de Amalek-se podrá construir el Beit Hamikdash (Gran Templo). Este orden tiene lugar cuando  el hombre se encuentra en una “tierra buena y amplia”. Y verdaderamente, mientras todo el pueblo de Israel estaba totalmente en orden, tras cruzar el Mar Rojo-el Beit Hamikdash, realmente era algo perteneciente al futuro próximo. No obstante hay situaciones en las cuales el “Mikdash” (Templo) no es sólo una cuestión de comodidad; aquí, no aguardaron cuatrocientos años hasta poder gozar de una época de calma, de tranquilidad,en la que pueda ser construido el Mikdash. Aquí, ya desde el primer momento, construyen el Mikdash.

En la realidad de los hijos de Israel tras el pecado del becerro de oro, yace un gran peligro. El pueblo de Israel se halla ante cuarenta años como errantes en el desierto, y en el transcurso de los mismos no es posible dejarlos en un estado de dispersión, en un vagabundeo meramente particular. Hay situaciones en las cuales si no se motiva a las personas a realizar algo que supere sus propias aspiraciones, pueden llegar a caer mucho más de lo que desean. En su situación actual, el pueblo de Israel necesitaba algo que se halla por encima de su naturaleza particular, ellos necesitaban una naturaleza que los elevara, ya que de lo contrario, quien sabe si hubieran llegado a ingresar a la tierra de Israel.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Jaiei Olam: Sijot al Parshat Hashavua", publicado por "Maguid"

Rab Adin Even Israel (Steinsaltz): Maestro, filósofo, crítico social y mentor espiritual, que ha sido aclamado por la revista “Time” como un “erudito de una vez en el milenio”. Nació en Ierushalaim en el año 1937 y ha dedicado toda su vida a que el Talmud sea accesible para todos.

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El Arca-un espacio para la creación humana

Solamente en referencia al Arca está mencionado explícitamente que Betzalel lo elaboró totalmente solo. Puede ser, que la causa de ello sea la relativa  libertad de acción existente en la elaboración de este utensilio, la cual emana del hecho de que el Arca simboliza la asociación humana en el descubrimiento de la Torá.

Betzalel hijo de Uri y Aholiav hijo de Ajisamaj fueron los asignados para la tarea del Mishkán (Tabernáculo) y “y todo hombre sabio de corazón, a quienes ha dotado Adonai con sabiduría  e inteligencia para saber hacer toda labor del trabajo del Santuario” (Capítulo 36, versículo 1). Pero en los versículos no queda claro cuál era la división de tareas entre ellos.

El capítulo 36 describe la tarea en el marco del Mishkán-los paños, las tablas y el velo. En el comienzo de la tarea, en lo concerniente a los paños inferiores (el “Tabernáculo”) figura: “E hicieron todos los sabios de corazón -entre los que hacían la labor- el Tabernáculo, diez paños…” (Capítulo 36 versículo 8), y en la continuidad es mencionado con pocas palabras-“E hizo paños de pelo de cabra” (Capítulo 36, versículo 14), “E hizo una cobertura para la tienda” (Capítulo 36, versículo 14), “E hizo las tablas para el Tabernáculo” (Capítulo 36, versículo 20), “E hizo el velo” (Capítulo 36, versículo 35), y simplemente se refiere a “todo hombre sabio de corazón” (Capítulo 36, versículo 8).

El capítulo 37 describe la elaboración de los utensilios del Mishkán, y comienza con las siguientes palabras: “Hizo Betzalel el arca” (Capítulo 37, versículo 1). En la continuidad, vuelve a repetir esta simple frase-“Hizo la mesa” (Capítulo 37, versículo 10), “Hizo un candelabro” (Capítulo 37, versículo 17), “Hizo el altar para incienso” (Capítulo 37, versículo 25), “Hizo el altar para el holocausto” (Capítulo 38, versículo 1). El Rambá”n sostiene  que Betzalel hizo solamente el Arca, y vuelve a mencionarse la frase “todo hombre sabio de corazón” citada en el capítulo 36. Según su opinión, la causa por la cual Betzalel hizo justamente el Arca es la espiritualidad: “siendo que él está colmado de espíritu divino en sabiduría, inteligencia y conocimiento, para que pueda observar y hacerlo con la debida intención, ya que no hay tanto arte en su obra.”

Posiblemente, se pueda señalar un motivo adicional, acerca de por qué Betzalel realizó justamente el Arca. No podemos abstraernos del hecho que el único utensilio sobre el cual está explícitamente citado que fue hecho por Betzalel, es el único utensilio en referencia al cual la Torá cambió su lenguaje imperativo en la sección “Trumá”: mientras que en relación al resto de los utensilios la voz imperativa estaba siempre dirigida a Moshé-“ Y harás una mesa “ (Capítulo 25, versículo 23), “Habrás de hacer un candelabro de oro puro” (Capítulo 25, versículo 31), “Y habrás de hacer paños” (Capítulo 26, versículo 7), y similares, he aquí que en referencia al Arca fue dicho-“Habrán de hacer ellos un arca” (Capítulo 25, versículo 10). ¿Cuál es el sentido de dicha diferencia? Parece que, en referencia al resto de los utensilios, la Torá no deja un espacio para la creación, sino que enfatizó: “Conforme con todo lo que Yo te hago ver a ti…y así habrán de hacer” (Capítulo 25, versículo 9). A diferencia de ello, precisamente la realización del Arca-no fue dirigida a Moshé, y por ende no cae en ella esta limitación. Ya que de este modo, había un espacio para la creación humana, y este objetivo podía ser alcanzado por un solo hombre-Betzalel.

¿Por qué esta creatividad se pone de manifiesto justamente en el Arca? Posiblemente, el hecho esté relacionado con la idea reflejada en el Arca. Por un lado, el Arca expresa el lugar de las Tablas, que son un símbolo de la Torá escrita; no obstante, por otro lado, el Arca manifiesta  también la dimensión de la Torá oral renovada-“Me reuniré allí contigo y habré de hablar contigo de por sobre el propiciatorio” (Capítulo 25, versículo 22). Precisamente en el Arca hay lugar para la participación creativa humana del hombre, como manifestación simbólica de la asociación del pueblo de Israel en el proceso creativo de la Torá Oral a través de las generaciones.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Nekudat Ptijá" publicado por el Instituto "Tzomet"

Rab Amnon Bazak: Cursó sus estudios en las Yeshivot “Netiv Meir” y “Har Etzion”. Prestó servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel, en el marco del Rabinato del Ejército. Docente de Tana”j en el Instituto Herzog.

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 36

El pueblo aporta una donación para el Mishkán (el Tabernáculo) (Versículos 1-7)

A Betzalel y a Aholiav se le suman hombres sabios de corazón para construir el Mishkán. El grupo de artesanos y constructores toman la donación traída por los hijos de Israel y entonces le dicen a Moshé “Se excede la gente al traer más de lo necesario para el trabajo para la obra que ha prescripto Adonai para hacerla” (Versículo 5). Moshé transmite una orden general a fin de que dejen de traer donaciones. Y ahora es posible iniciar la tarea.

Los paños del Mishkán (Versículos 8-13)

A pesar de que en la orden del Mishkán, los utensilios del mismo precedieron a su construcción, aquí el orden es inverso y la construcción del Mishkán es previa a la elaboración de sus utensilios. La tarea se inicia con los paños del Mishkán. Los paños cubren al Mishkán en varias capas. La primera de ellas es de diez paños elaborados con lino fino de hilo torzal, púrpura violácea, púrpura escarlata y carmesí. El texto detalla cómo deben estar ordenados los paños: los paños están unidos con cincuenta corchetes de oro.

Los paños de la tienda (Versículos 14-19)

Por sobre los paños del Mishkán había una segunda capa de revestimiento-los paños de la tienda. Se trata de paños hechos de pelo de cabra unidos entre sí por corchetes de cobre. Por encima de esas dos capas hay una tercera que es la cobertura superior de la tienda “con pieles de carneros teñidas de rojo y una cobertura de pieles de tehashim (un animal de piel dura y varios colores), por arriba” (Versículo 19).

Las tablas, los travesaños y los zócalos del Mishkán (Versículos 20-33)

En el Mishkán había cuarenta y ocho tablas: veinte tablas “para el Mishkán”, veinte tablas para el costado del Mishkán; seis tablas para los fondos del Mishkán y dos tablas “para los ángulos del Mishkán”. A fin de que las tablas estén dispuestas en forma adecuada se las debe estabilizar, por lo cual cada tabla tenía dos espigones que fueron introducidos en los zócalos, de modo que había dos zócalos para cada tabla. Los zócalos eran de plata. Los travesaños unían a las tablas de una pared con las de la otra. Cada pared tenía cinco travesaños: dos arriba, dos abajo y uno en el medio (“el travesaño central”)

El velo y el portón principal (Versículos 35-37)

Tras la orden del revestimiento del Mishkán y la construcción del mismo, el texto pasa al interior del Mishkán. Lo primero que es mencionado por el texto que se debe realizar en el interior del mismo es la separación entre el “Kodesh” (Santuario) y el “Kodesh Hakodashim” (Sancto Santorum)-el velo. Además, como lo indica la orden, es construida también la cortina para la tienda del Mishkán.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Los keinitas-los maestros de orfebrería en el Tabernáculo

¿De dónde llegaron los artesanos de metales que colaboraron con Betzalel y Aholiav en la construcción del Mishkán (Tabernáculo)? ¿Cómo es que los hombres que hasta hace un tiempo eran esclavos y trabajaban con barro conocían la delicada y compleja tarea de la orfebrería?

En los próximos capítulos es descripta en forma pormenorizada la tarea de la construcción del Mishkán, que fue ejecutada por todo “hombre sabio de corazón” (Versículo 1) bajo la dirección de Betzalel y Aholiav. ¿Dónde adquirieron  estos artistas el conocimiento para trabajar con oro, plata y cobre? Si de hecho, el pueblo de Israel era un pueblo de esclavos abocado a la construcción y la fabricación de ladrillos. La misma Torá hace referencia a ello, y describe que Dios los ayudó en esa tarea. ¿Acaso se trataba solamente de un hecho milagroso o tal vez había algún fundamento natural para su tarea-artesanal?

Si buscamos quiénes son los hombres capacitados para ocuparse de la tarea artesanal con oro, plata y cobre, pues encontraremos que los candidatos más naturales eran los Keinitas. Los Keinitas eran conocidos en el mundo antiguo como artesanos en metales, y de hecho, los vocablos hebreos “Kiná” y “Keiní” son explicados en arameo y sirio como “Jarash Matejet” u “orfebre de oro y plata”. Es por ello que Ionatan ben Uziel traduce: “Tzoref-Kiná” (“Orfebre-Celos) (Shoftim, capítulo 17, versículo 4; Irmiyahu, capítulo 10, versículo 9).

El hallazgo arqueológico indica que los madianitas, pueblo del que los Keinitas formaban parte, se especializaron en la producción de cobre. A partir de excavaciones en el valle de Timna, al norte de Eilat fue descubierto un amplio centro de minería de cobre y en él numerosos utensilios de arcilla característicos de los madianitas, como así también un templo madianita que estaba cubierto por numerosas cortinas de tela de color rojo y amarillo en cuyo interior se entretejieron eslabones. En la construcción no se hallaron evidencias de idolatría con excepción de la serpiente de cobre, cuya cabeza es dorada.

Así escribe el ya fallecido arqueólogo Nelson Glick: prácticamente sin duda alguna, los Keinitas son los que le revelaron al pueblo de Israel los secretos de la metalurgia (Ciencia de los metales), y fue de ellos que Moshé aprendió a hacer la serpiente de cobre. Más aún: el keinita fue el primer fabricante de utensilios de cobre y hierro. Su nombre fue Tubal Cain, es decir Tubal el Keinita o Tubal el afilador de toda herramienta forjadora de cobre. Una pista adicional del vínculo entre los Keinitas y el Mishkán fue descubierto en Tel Arad, donde fue hallada una estructura definida como santuario del período del Primer Beit Hamikdash. Se trata de una estructura alargada, que al igual que el Mishkán está construida en el eje Este-Oeste y dividida en tres partes: Ulam (salón de acceso), Heijal (salón principal) y Dvir (Santo Sanctórum). En el patio que antecede a esta estructura fue descubierto un altar construido de piedras de campo y ladrillos y sus dimensiones son similares a las del altar de cobre mencionado en el Mishkán. En una casilla pequeña ubicada en la parte occidental de la construcción, el Dvir, fueron hallados dos pequeños altares de piedra, que aparentemente eran utilizados para la quema del incienso.

¿Quién construyó este templo y por qué justamente en Arad? El extinto investigador Biniamín Mazar propuso que el santuario fue construido por los Keinitas, en base al versículo citado en el inicio del libro Shoftim: “Y los hijos del Keiní, suegro de Moshé, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está en el Neguev cerca de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo” (Shoftim, capítulo 1, versículo 16). Dicho versículo alude de manera clara al vínculo entre Iehudá y los hijos de Keiní y al hecho de que habitaban en la región de Arad. Resulta que en nombre de sus habitantes toda esa zona es llamada: “el Néguev del Keinita” (Shmuel I, capítulo 27, versículo 10), y el recuerdo de sus nombres aparentemente fue preservado  hasta la actualidad en “Vadi al Keini” al sur de Tel Arad. Es probable que cuando se construyó el Beit Hamikdash (Gran Templo) en Ierusahalaim, los Keinitas del Néguev  también construyeron su santuario, que fue programado según el Mishkán que conocían de la etapa de vagabundeo compartida con el pueblo de Israel en el desierto, que hasta podría ser que colaboraron en la construcción.

Si efectivamente los Keinitas estuvieron involucrados en la construcción del Mishkán y aportaron de sus conocimientos para la fabricación de utensilios de metal, esto deja en claro los conceptos transmitidos por Shaúl a ellos antes de la guerra contra Amalek: “Y dijo Shaúl a los Keinim: Retírense, apártense y sagan de entre los de Amalek, para que no los destruya juntamente con ellos; porque ustedes mostraron misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los Keinim de entre los hijos de Amalek “ (Shmuel I, capítulo 15, versículo 6). Puede ser que la buena acción a la que hace referencia Shaúl se haya manifestado no solamente a través de la idea de Itró a Moshé sino también por medio de la ayuda para la construcción del Mishkán. Pues entonces hemos aprendido que tal vez, los artesanos ocultos que estuvieron detrás de la construcción del Mishkán fueron también los hijos de Keiní.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashat Drajim: Mabat arjeologui vegueografi beparshiot hashavua" ("Encrucijada: una mirada arqueológica y geográfica de las secciones semanales de la Torá") publicado por "Maguid", 2014

Dr. Itzjak Maitlis: Nació en el año 1954 y es Doctor en Arqueología. Se desempeña como docente de Tana”j y geografía de la tierra de Israel en el Instituto Herzog.

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La brecha entre la visión ideal y la realidad

Shemot capítulo 36

Del episodio del Mishkán (Tabernáculo) aprendemos que incluso el creador del mundo tiene una brecha entre el  ideal celestial y la realidad terrenal. Leemos el episodio en dos ocasiones a pesar de su extensión, y no tiene desperdicio ni está demás. En una ocasión, abordamos el ideal y en la otra la realidad. Nos alegramos por los logros, y asimilamos las enseñanzas de las situaciones que reflejan brechas.

En nuestro capítulo es descripto el proceso de concreción del programa de construcción del Mishkán y sus utensilios. Mientras que en la sección del mandamiento comenzaron por la cuestión del Arca, y tan sólo después de la mesa y la Menorá (Candelabro) pasaron a la descripción de la estructura del Mishkán propiamente dicho (desde el interior hacia afuera), he aquí que las secciones de la implementación comienzan del Mishkán y luego se pasa a los utensilios (del exterior hacia el interior). El Midrash asocia el cambio con Betzalel, quien argumentó que no es digno para los utensilios que sean colocados en el exterior, y por ello es apropiado que la construcción del Mishkán preceda a la construcción de los utensilios.

¿Pero cómo habremos de entender los conceptos de Jaza”l (nuestros Sabios de Bendita Memoria) desde lo literal, siendo que todo el Mishkán fue construido de una sola vez, tras haber sido completada toda la tarea, y no hubo una fase en la cual el Mishkán ya estaba listo y en él fueron construidos los utensilios? La intención del Midrash es la de señalar la diferencia básica entre el primer enfoque, el teórico, y el enfoque de la ejecución práctica. En el nivel de profundización, lo que figura en los episodios de la orden de construcción y la planificación, el elemento importante central en el Mishkán es el Arca del Testimonio, en el cual se plasma la revelación de la Divinidad. La Menorá (Candelabro), la mesa y el altar,  son los utensilios con los cuales se lleva a cabo el servicio sagrado interno, y por ello son prioritarios a los paños y a la tienda.

Y sin embargo, en la fase de ejecución, al plasmar la idea en forma concreta, los contenidos espirituales e internos no tienen vigencia, sin un marco material a través del cual se pueden plasmar. Por ello, en el mundo de la acción, el marco precede al contenido. Y por consiguiente, es necesario repetir el episodio y mostrar el cambio entre la concepción  de los elementos en el mundo del pensamiento y el espíritu-en el mandato Divino, y el enfoque de los elementos en el mundo de la acción-al ser ejecutado por la persona.

A la luz de estas diferencias puede explicarse también por qué, en estos episodios hay una repetición detallada sobre datos similares mencionados en ambos relatos. No queda sobreentendido que algo planificado sea ejecutado precisamente tal como fuera programado, por ello es necesario enfatizar cuándo efectivamente las cosas fueron realizadas de acuerdo a lo previsto.

Y así como sucedían las cosas en el Mishkán, del mismo modo ocurren en nuestro mundo. La buena voluntad, le bella planificación, no se convierten inmediatamente en acción. Las brechas entre lo deseado y lo real pueden provocar pesar y frustración, desilusiones, y en algún modo, también indiferencia: si no hay probabilidad de que los proyectos ideales sean plasmados-pues dejemos de planificarlos. Otro tipo de reacción puede ser el cinismo: pensar solamente en la realidad y en lo real. No tiene sentido que hablemos sobre aquello que queremos que ocurra aunque sabemos que no acontecerá, sino limitémonos a nosotros mismos en lo vigente y posible.

Del episodio del Mishkán aprendemos que incluso el Creador del mundo tiene una brecha entre el ideal celestial y la realidad terrenal. Y más aún, no se debe renunciar a nada: repetimos el relato dos veces a pesar de su extensión, y no hay en ello desperdicio alguno. En una ocasión abordamos el ideal y en la otra la realidad. Nos alegramos por los logros, y aprendemos las lecciones de las situaciones en las cuales se revelan las brechas.
Rab Dr.  Iehuda Brandes: es un graduado de Yeshivat “HaKotel” y recibió la ordenación rabínica del Gran Rabinato de Israel. Tiene un Doctorado en Talmud, recibido de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2003. Ha dirigido “Beit Morasha”, el Centro de Estudios Judaicos Avanzados y Liderazgo en Jerusalén, desde 1998, y se desempeña como director académico del centro Robert M. Beren. También es profesor en el Instituto Herzog en Alon Shvut, fue uno de los fundadores de la “Escuela Maalé de Televisión, Cine y las Artes”.

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El pueblo trae en cantidades excesivas

¿Cómo se entiende que una institución como el Mishkán (Tabernáculo) puede solicitar la interrupción de las donaciones? ¿Cuál es el concepto detrás de esta solicitud?

En el inicio de la Parshá (sección) Vaiakhel está descripta la importante donación para el Mishkán. Luego de la descripción de la donación los sabios que tienen a su cargo la tarea del Mishkán se dirigen a Moshé y le piden que el pueblo interrumpa las donaciones para el Mishkán: “Se expresaron a Moshé diciendo: Se excede la gente al traer más de lo necesario para el trabajo para la obra “(Versículo 5). Moshé y los sabios no esperaban las numerosas donaciones como fuera descripto anteriormente, y por ello Moshé le solicita al pueblo dejar de traer donaciones para la construcción del Mishkán: “Ordenó Moshé e hicieron proclamar pregón en el campamento diciendo: Todo hombre o mujer que no hagan más trabajo para la ofrenda del Santuario “(Versículo 6). El pedido de los sabios suena lógico, no se requieren más materiales y ya tenemos lo suficiente para construir el Mishkán. A diferencia de ello, la reacción de Moshé provoca sorpresa. Toda otra institución que recibe donaciones, ya sea en dinero o su equivalente, no se oponía a seguir recibiendo  más y más donaciones aunque sea para incrementar sus fondos de ahorro, pero aparentemente, en el Mishkán las cosas funcionan de otro modo y Moshé transmite el mensaje. No se necesitan más donaciones. El dinero del que disponemos, es suficiente para la construcción del Mishkán.

La concepción económica presentada en nuestro capítulo es revolucionaria, para las arcas del Mishkán no fue recaudado dinero y donaciones en forma ilimitada, sino tan sólo lo que se requiere y cuánto se necesita. Esta concepción es seguramente diferente de las que se dan actualmente, según las cuales “cuanto más, pues mejor”. Debemos pensar, ¿cómo esta concepción económica puede combinarse con la concepción económica moderna? Está claro que en el mundo moderno es difícil y prácticamente imposible plasmar la concepción económica bíblica aquí presentada. Pero, definitivamente parece que debemos cuestionarnos sobre la concepción vigente en la actualidad y la brecha reinante entre ella y la de los tiempos del Mishkán.

Netanel Spigel: Editor del sitio de internet del Instituto Herzog.

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 35

En los próximos capítulos, hasta el final del libro Shemot, leeremos acerca de la construcción del Mishkán (Tabernáculo) y sus utensilios, tal como fuera ordenado por Dios en los capítulos previos al pecado del becerro de oro.

El precepto del Shabat (Versículos 1-3)

El texto repite nuevamente el precepto del Shabat. En esta ocasión, Moshé congrega al pueblo y antes de dirigirse a ellos en alusión a la donación para el Mishkán él les transmite el precepto del Shabat “Seis días se habrá de hacer trabajo, pero el día séptimo será para ustedes consagrado, Shabat, día de descanso ante Adonai. Todo el que hiciere en él trabajo habrá de ser muerto“(Versículo 2)

La donación del pueblo de Israel para el Mishkán (Versículos 4-29)

Tras el mandamiento del Shabat, Moshé pasa a referirse al tema en sí mismo: se debe realizar una donación para el Mishkán. ¿Quiénes son los que deben donar? “Todo aquel generoso de corazón” (Versículo 5). La donación del pueblo de Israel hará posible la construcción del Mishkán como lo ordenó Dios. De hecho, resulta que numerosas personas se ofrecieron como voluntarios y trajeron diversos materiales para el Mishkán.

Los constructores y los artesanos del Mishkán (Versículos 30-35)

Después de reunir los materiales se les puede solicitar a los artesanos y a los constructores que comiencen con la tarea. Moshé le transmite al pueblo de Israel los conceptos de Dios, diciendo que Betzalel hijo de Jur y Aholiav hijo de Ajisamaj son los asignados para la construcción del Mishkán.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Shabat y el Tabernáculo


Introducción: Moshé subió y estuvo cuarenta días en el monte, esto fue relatado a lo largo de dos parashiot y media, en donde Dios le dio todos los detalles del tabernáculo, es ahí que recibió las tablas que fueron las que iban a estar en la parte más central y santa del tabernáculo. Antes de que baje, Dios le encomienda acerca del Shabbat, diciendo Shemot 31:12: Y le dijo el Eterno a Moshé: 13: dile  los hijos de Israel, ciertamente guardaréis Mis sábados porque es una señal entre Mi y vosotros por vuestras generaciones, para recordar siempre que Yo soy el Eterno que los santifica. 14: Y guardareis el Shabbat, pues santo es para vosotros, quien lo profanare morirá, porque el alma que trabajare en Shabbat, será extirpada de entre su pueblo. 15: Seis días  trabajarás y el séptimo, cesarás, pues es consagrado para el Eterno. Todo el que hiciere en él alguna labor, habrá de morir. 16 Y respetarán los hijos de Israel el Shabbat, a lo largo de todas sus generaciones, como pacto eterno. 17 Entre Mí, y los hijos de Israel; será una eterna señal, pues en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra y el día séptimo, cesó 
Es entonces cuando surge el problema del becerro de oro, Moshé desciende, rompe las tablas, ajusticia a los culpables, todavía no le dice nada al pueblo acerca del tabernáculo, solo se aboca a restaurar la relación del pueblo con Dios y vuelve a subir por otros cuarenta días. Luego Moshé baja por segunda vez reúne al pueblo y lo primero que les dice es lo relacionado al Shabbat.
Preguntas:
• ¿Por qué no comienza hablando del tabernáculo? La Torá utilizó 236 versículos para hablar del tabernáculo y solo 6 versículos al final en donde nos habla del Shabbat.
• ¿Qué tiene que ver el tema del tabernáculo con el Shabbat? ¿Por qué la Torá los pone juntos? ¿Qué relación tienen?
• Cuando Moshé baja y les va a transmitir al pueblo lo que Dios les dice 35: 1-3: Y reunió Moshé a toda la congragación de los hijos de Israel y les dijo: "Esto es lo que ordenó hacer el Eterno: Seis días trabajarás y en el séptimo será para ustedes consagrado, Shabbat solemne para Dios, todo el que realice una labor (prohibida) en él será muerto. No encenderéis fuego en vuestras moradas el día de Shabbat.  ¿Por qué Moshé no dice exactamente lo que Dios le dijo acerca del Shabbat en Shemot 31:12-17?  ¿Por qué utiliza otras palabras? Dios cuando habla del Shabbat utiliza 6 versículos y Moshé utiliza solo 3. No solo hay diferencia de cantidad, sino también en el contenido de lo que dijo. Por Ej. Dios dice que esto va a ser un pacto eterno, y Moshé no dice nada de eso. Dios dice que es porque en 6 días creó el mundo y el séptimo cesó y Moshé no dice nada de esto, como así tampoco menciona que el que lo transgrede tiene la pena de Caret - muerte espiritual.
Respuestas
Cuando Dios le encomienda a Moshé acerca del Shabbat en Éxodo 31:12-17 vemos que se divide en dos partes: 
1. Lo que Dios le dice a Moshé para que se los transmita al pueblo (del versículo 12 al 15) y 
2. lo que Dios le revela solo a Moshé (versículos 16 y 17) 
En total son 4 versículos para el pueblo y dos para Moshé.  También  en palabras la relación se duplica, 62 palabras cuando se dirige al pueblo y 31 cuando se dirige a Moshé.
La prueba de que hay cosas que le dijo solo para Moshé y cosas para que se los transmita al pueblo, es el versículo 12. Este es como un título: “Le dijo el Señor a Moshé”, esto es solo para Moshé y luego le dice: “Y ahora habla a los hijos de Israel diciendo:” es decir que vemos que hay una parte que es para el pueblo y otra para Moshé.  
Lo que Moshé tiene que transmitir al pueblo comienza específicamente del versículo 13 que dice: “Pero Mis sábados cuidarán… porque Yo soy el Señor que los santifica” Es decir, que a pesar de la construcción del tabernáculo, el sábado no debe ser transgredido para su construcción.  Si bien el tabernáculo es importante y santo, no es santo por sí mismo, sino que es Dios quien lo santifica, es por eso que el Shabbat interrumpe la construcción. (Debemos analizar luego por qué, para el servicio en el tabernáculo sí se pueden hacer labores prohibidas en Shabbat)
En el versículo 14 dice: “Cuidarán el Shabbat, el que transgreda el Shabbat, morir, morirá, pues todo el que realizare una tarea prohibida en el día de Shabbat, su alma será truncada” Este versículo viene a hablarnos acerca de la gravedad de la transgresión del Shabbat.
No obstante no se entiende el motivo que el versículo trae a la pena de muerte. Dice  que tiene pena de muerte porque al realizar a propósito -en contra de Dios- una tarea prohibida en Shabbat, su alma está truncada.  En el libro Meshej Jojmá aborda este dilema y dice: Nosotros sabemos que ante el peligro de muerte se puede transgredir el Shabbat, pues para salvar una vida se pueda violar el Shabbat. 
Vemos que el valor de la vida está por sobre el valor del Shabbat, por lo tanto hay una aparente contradicción, por un lado la vida desplaza al Shabbat y por el otro, estamos quitándole la vida a quien viola el Shabbat a propósito.
Para entender este dilema debemos comprender que en realidad, la vida no está por sobre el concepto del Shabbat. Pero una vida, que se dedica a preservar, cumplir y de esa manera transmitir el concepto del Shabbat, en ese caso sí merece ser salvada, aunque para ello se deba profanar el Shabbat.
Pero aquel que viola el Shabbat a propósito, en contra de Dios, él mismo está contradiciendo este valor, es decir es la antítesis de lo que representa el Shabbat, por lo tanto el Shabbat no se desplaza por él. Es por eso que dice que tiene pena de muerte, el motivo de esto es porque él se desconectó de Dios (por eso tiene la pena de caret) y al ser que está desconectado de Dios, entonces no hay conflicto alguno al matarlo, pues el motivo que se desplaza el Shabbat para salvar una vida, es porque esa vida testimonia y obedece a Dios, pero este otro, que viola el Shabbat a propósito, en contra de Dios, de esta manera está revelándose a Dios.
En síntesis, aquel que con su vida testimonia la autenticidad de los valores verdaderos, merece ser salvado a pesar que para ello se deba transgredir el Shabbat, en cambio, aquel que toda su vida es una negación obstinada en contra de Dios y los valores verdaderos, en ese caso no se desplaza el Shabbat para salvarlo.
El versículo 15 nos viene a hablar acerca de los detalles legales del Shabbat, por ejemplo: que no se deben realizar ciertas tareas prohibidas.  Es  la primera vez en la Torá que nos habla acerca de no hacer ciertas tareas en Shabbat y el que las realiza a propósito, en contra de Dios y frente a dos testigos que le advirtieron acerca de la gravedad de su acción y las graves consecuencias que tendrá, entonces el sanedrín le da la pena de muerte. Vuelve a agregarnos que el Shabbat es santo para Dios. En el resto de los versículos que nos habla de las festividades, nos dice que son festividades santas para nosotros, pero en Shabbat, no dice que es santo para nosotros, sino que dice que es santo para Dios. De este pequeño detalle se aprende que a diferencia de los días festivos, en donde se puede cocinar, transportar en la vía pública y encender un fuego desde otro fuego encendido, (que son tareas necesarias para poder facilitar el placer de la festividad) en Shabbat esto no rige, no están permitidas,  pues es un día santo para Dios y no para nosotros.
Los últimos dos versículos es lo que Dios le dice sólo a Moshé, no para que se lo transmita al pueblo. Aquí está contenido el motivo del Shabbat, el gran mensaje del Shabbat.
1. El Shabbat es llamado pacto eterno. Como la Torá fue llamada pacto eterno.
2. Entre Dios y el pueblo de Israel, es como algo íntimo entre Dios y el pueblo de Israel que no poseen las demás naciones.
3. Es una señal eterna.
4. El Shabbat es el motivo por el cual Dios creó el mundo en seis días y el séptimo cesó. (este concepto lo hemos abordado en profundidad en nuestro libro: "El Shabbat: el objetivo de la creación o la creación de un objetivo" )
Todo esto es lo que Dios le había dicho al final de la parashá anterior, Ki Tisá. 
Ahora veamos qué es lo que Moshé, en nuestra parashá, le va a decir al pueblo de Israel, una vez que los  haya congregado.
1. Lo primero que dice es que seis días harán tareas, pero el séptimo no, ni siquiera para el tabernáculo.
2. El que transgrede el Shabbat a propósito, en contra de Dios, tiene pena de muerte.
3. No encender fuego en Shabat, es decir los aspectos legales del Shabbat.
¿Qué es lo que no les dijo? No dice nada acerca del pacto eterno, no dice que es una señal eterna entre Dios y el pueblo; no dice tampoco que el Shabbat es porque Dios creó el mundo en seis días y el séptimo cesó. El motivo de esta omisión, tal como dijimos antes, es que estos temas eran para Moshé y no para el pueblo.
Los sabios del Talmud mencionan ciertos preceptos que el que los cumple es como si cumpliera todos los preceptos de la Torá, ellos son: Brit milá, habitar en la tierra de Israel, Tzitzit, el shabbat y renegar de la idolatría.
Maimónides al final de las leyes de Shabbat dice que aquel que transgrede cualquier precepto es considerado como un trasgresor, pero todavía sigue perteneciendo al pueblo de Israel, en cambio aquel que transgrede el Shabbat a propósito, en contra de Dios, lo compara con el que hace idolatría con todas las implicancias que eso acarrea. ¿Por qué hace esta comparación? El motivo es muy profundo. Para esto volveremos a recurrir al Meshej Jojmá, allí cuando explica el motivo por el cual Moshé rompe las tablas, dice que Moshé al ver que el pueblo tenía la necesidad de adorar algo material que represente a Dios, temió que el pueblo no haya aprendido la lección del becerro y ahora en vez de adorar al becerro trasladen eso a las tablas, se postren y adoren las tablas de la ley que fueron hechas por Dios. Entonces las rompe para demostrarle al pueblo que en este mundo no hay nada digno de alabar, fuera de Dios, ni siquiera las tablas que fueron dadas por Dios. Es decir que quiere alejar la idea de que hay cosas que tienen valor o santidad por sí mismo, sino que las cosas poseen santidad porque la presencia Divina se las otorga, es por eso que cuando el pueblo de Israel comete transgresiones gravísimas, como idolatría, asesinato y perversiones sexuales, es cuando la presencia Divina se aparta de ellos y es entonces que el malvado emperador Tito entra al lugar más sagrado del Templo y lo profana, esto lo pudo hacer pues Dios, que era el que le proporcionaba la santidad al lugar, se apartó de él, entonces quedaron solo las piedras huecas, sin santidad, pues las piedras por sí solas no poseen santidad. Aun el monte Sinai, en el momento en que Dios hablaba con Moshé, nadie podía acercarse a ese sitio, el que lo hacía tenía pena de muerte, pues era un lugar sagrado, pero en cuanto Dios concluyó de hablar con Moshé, cualquiera podía ir allí, inclusive el ganado. 
Entonces, entendemos por qué Moshé al bajar del monte, no comienza diciéndoles cronológicamente lo que Dios le dijo, y en vez de hablarles del santuario les habla del Shabbat, que fue lo último que Dios le dijo. ¿Por qué? Porque precisamente este es uno de los motivos profundos del Shabbat, pregonar justo lo contrario de la idolatría, es decir que solo Dios es la fuente de la santidad y la grandeza espiritual. Es por eso que el que entiende el motivo de Shabbat, comprende que la grandeza de ese día es precisamente que durante los seis días de la creación, Dios se ocupó de las cuestiones materiales de este mundo y luego en el séptimo día, cesó toda la creación y se elevó. Es decir, la grandeza del Shabbat me enseña que este mundo no es lo principal, como así tampoco lo material, pues precisamente en el día que se elevó fue en el día que no se ocupó de este mundo material.
Cuando construyeron el becerro, buscaban algo material que sea sagrado por sí mismo, y entonces poder adorarlo, besarlo, tocarlo y pensar que con eso están en contacto con lo sagrado y elevado.
Es por eso que ahora, lo primero de todo,  antes de informarles  sobre los detalles del santuario, Moshé les dice que la construcción del tabernáculo no desplaza el Shabbat; justamente para entender que el santuario no es santo por sí mismo, por eso en Shabbat cesó toda labor creativa, pues eso es lo que me demuestra que este mundo no es lo principal y no hay nada material  que sea sagrado por sí mismo.
No obstante el servicio del santuario, sí desplaza el Shabat, esto es así porque el servicio Divino, no es algo físico y no hay temor a que por medio de eso lleguen a pensar que algo material es sagrado por sí mismo, como sería el caso de la construcción del santuario, que pueden creer que las piedras, por ser parte del templo ya son santas por sí  mismas y así, erróneamente podría pensar que por solo tocar esas piedras, ya va a tener buena suerte, independientemente de sus actos. En cambio en el servicio Divino, no se sirve a cosas físicas, sino que se lo sirve a Dios, no al santuario.
Justamente antes de comenzar la construcción del santuario, y teniendo en cuenta el contexto de que acababan de adorar formas materiales, atribuyéndoles santidad, es muy importante dejar en claro estos conceptos que nos transmite el Shabbat, para que no sea un cambio meramente formal en el que sigan manteniendo las ideas erróneas del becerro y ahora pasarlo al santuario.
Inclusive el Shabbat, es un medio para esta idea, pues es un intermedio para reconocer a Dios que es el que está elevado por sobre todo.
 

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Recordar y Observar el shabat

En la Parasha VAIAKEL se relata la construcción del templo y la confección de las vestimentas del Sumo Sacerdote, tal como Moisés había sido ordenado por Ds' en la parashá anterior.

El pueblo respondió cálidamente al pedido de Moisés, y trajo sus ofrendas (Teruma) con las cuales los símbolos sacros habían de ser construidos, y Betzabel y Oliab, los dos principales artífices dirigen la construcción, que es finalizada bajo las órdenes de Moisés.

Al comenzar la construcción, nos recuerda la Torá uno de sus primeros mandamientos: la observancia del Shabat (sábado). A pesar de la construcción del Templo es un precepto religioso no te está permitido, proclama la Torá, profanar la Santidad del Sábado.

Nuevamente encontramos repetido en esta Parashá, el precepto del Shabat que es uno de los diez mandamientos del Sinaí. En las dos tablas de la Ley nos enseña la Torá a "recordar" y “observar" al Sábado. Aquí es la observancia más explícita: "Seis días harás todo tu trabajo, y el  séptimo será para ti día de santidad, el que en él haga cualquier trabajo, morirá. No encenderéis fuego en todos vuestros hogares el día Sábado" (XXXV — 2,3)

El Shabat es una parte integrante de la legislación hebrea de la Torá, y como tal debe ser aceptado. Sin él, pierde el judaísmo uno de sus más valiosos tesoros y gran parte de su carácter verdaderamente judío. Es por ello, que el Shabat ha tenido una influencia enorme en el pensamiento judío y ha dejado su rastro aun en aquellos que se han alejado de la religión y del pueblo judío.

El "Akedat Itzjak", uno de los más grandes comentadores bíblicos desarrolla la idea, que en el Shabat se hallan concentrados los 3 principios y postulados básicos de la Torá y del Judaísmo, es decir: la creencia en Ds' el creador, la inspiración divina de la Tora (Tora MIn Hashamaim) y la inmortalidad del alma, y ciertamente, eso resalta de analizar los principios y preceptos del Shabat.

El Shabat el primeramente un ZEJER LEMAASEE BRESHIT es decir una evocación de la creación del mundo por Ds' representada en el ciclo de los seis días y el sábado del Creador. Este es uno de los principios del Judaísmo que proclama junto con los cielos y la tierra que existe Ds' el creador. Por más que se investigue y se emitan diversas teorías, más o menos lógicas o científicas, siempre se llega a un punto ante el cual debemos detenernos, con la eterna pregunta: "De donde". El mundo es un eterno cambio y tiene un comienzo, y ese comienzo es simbolizado por el Shabat. "Seis días harás tu trabajo, mas el séptimo día descansarás" repite con ello el hombre toda la creación, y al descansar en el Shabat proclama que cree en el Creador.

Si la creación es el primer principio de la Torá, esta no se detiene ahí. Puede el hombre creer en Ds' pero mantenerlo alejado de sí, al creer que Ds' está alejado del mundo y no se preocupa con nuestro mísero e imperceptible mundo.

Hay hombres que al observar los cielos reconocen en ellos la gloria del Señor y al creador, pero recordando que la tierra es solo un pequeño punto en la inmensidad del espacio y del tiempo llegan a la conclusión de que el hombre es demasiado insignificante, y Ds' que es infinito es demasiado elevado para él. Todo depende sin embargo, se ha dicho, del Ds' en el cual creemos. El Ds' de la Torá es todopoderoso, y sus "ojos", observan aún al insignificante hombre.

 Es suficientemente grande como para descender a la Tierra y dar a su pueblo la Torá. El Judaísmo reconoce la "Torá Min Hashamaim", es decir que le Torá fue escrita por inspiración y mandato divino y sus preceptos son divinos e irrevocables.

El día Shabat es en ese sentido una Revolución en la vida humana. Nos relata el "Midrash” que el Shabat elevó sus quejas y protestas a.la divinldad: "A todos los días has dado su pareja, más no a mi". Al sexto día, el primero, al quinto el segundo, al cuarto el tercero en cambio a mi me has dejado a un lado sin pareja ni compañía. A lo cual el todopoderoso respondió: "No te duela eso, Israel será tu compañero".

Nuestros jajamim quisieron significar aquí, que todos los días de la semana forman una unidad, y el Sábado otra. Los seis días de la semana, son una continua búsqueda y persecución tras la materia y sus necesidades, el Shabat en cambio significa la revolución espiritual, el hombre abandona todos sus pensamientos y preocupaciones materiales, dedicándose a los placeres del espíritu. El Shabat es el día del estudio de la Torá por excelencia. Nuestros jajamim dicen que en el Shabat le es entregado al hombre un “alma adicional” (Neshama Ieteira). Es decir el hombre posee en el Shabat una predisposición especial por el espíritu y por la Torá que durante la semana le quitan las preocupaciones y las necesidades materiales.

Es el Shabat, pues el día del Talmud Torá, que equilibra a todos los demás días de la semana. Es por eso que el verdadero compañero del Shabat es el pueblo judío. Si el Shabat significa al espíritu, mientras que los seis días de la semana simbolizan la materia; el Sabat nos quiere significar el "Iom Shekulo Shabat” el da que es todo Sábado, es decir el mundo espiritual, la inmortalidad del alma. El trabajo semanal y el descanso sabático, son una representación de la vida terrestre y mortal y la vida espiritual y eterna. El hombre se desentiende totalmente de las preocupaciones materiales, y solo se preocupa de aquello que es verdaderamente eterno.

Nuestros jajamim nos dicen en el Talmud que el Shabat solo fue dado a los hijos de Israel. El Shabat en si no tiene ningún significado, es solamente un armazón que debe ser completado en un envase cuyo contenido debe ser llenado por el que lo cuida.

Y el Shabat tiene verdadero valor solamente cuando el contenido es realmente judío y de acuerdo con las eternas bases de la moral y la religiםn de la Torá. De otra manera se transforma, el receptáculo de la Kedusha (santidad), en algo que no posee ningún valor, tal es así que el profeta ha llegado a exclamar en nombre de Ds’: "Vuestras santidades, odia mí espíritu”.

El Shabat de la misma manera, como es una revolución religiosa, es también un logro social de primera categoría.

El pueblo judío es el que introdujo en el mundo la idea de descanso obligatorio que luego fue adoptado por el Universo entero. “Seis días trabajarán, más el séptimo día descansarás”,

Si es que el trabajo cumple una misión social y económica más importante aún es el descanso semanal cuya misión es Impedir que el obrero se convierta en una tuerca dentro de la maquinaria industrial. El obrero conserva su dignidad humana pues su patrón, está obligado a darle a su pesar, el descanso, que permite al obrero encontrarse a s mismo, y reconocer en sí al ser espiritual.

Nos cuenta el "Midrash” que el Emperador pregúntale a Rabí Joshua Ben Janania: "porque era tan apetitosa la comida sabática" contéstale el sabio «Un condimento tenemos los judíos, y su nombre es el Shabat. Es interesante observar que todos los historiadores y grandes escritores romanos satirizaban y criticaban a sus pueblos porque adoptaban la ridícula costumbre judía de observar el sábado, y perder allí un día de la semana. De tal manera nos dicen, “los vencidos vencerán a sus vencedores”. Y así ocurrió, a pesar de todas las vicisitudes la idea del Sábado triunfo. Sin embargo nos podemos preguntar, porque no es igual el Sábado al día de descanso de todos los demás pueblos? Porque no tienen sobre el hombre la misma influencia, no tan solo espiritual sino principalmente social y psíquica? Qué es lo que el judío saca del Sábado, del verdadero Sábado, y que es lo que sacan de los días de descanso habituales?

Porque es que gracias al Sábado el judío no perdió su espíritu, su dignidad, su ser a pesar la Diáspora, y allí a pesar del día de descanso, hay muchos que se convierten en máquinas, o más aún en sus esclavos? Eso es lo que el Emperador preguntó Cuál es la causa del carácter peculiar del Sábado Judío? A lo cual el sabio Tanaita respondió: "Nosotros poseemos el condimento del Shabat”; el judío lleva su Shabat con el verdadero espíritu, moral y religioso.

 El Shabat no es un día de descanso "optativo", que le fue dado al hombre, sino que el hombre debe observar. Puede, pues ser el Sábado pesado, lleno de preceptos, pero cada uno de esos preceptos llenos de la sabiduría de la Torá y la inspiración divina, otorgan al hombre el "condimento del Shabat" y le otorgan el espíritu y el alma del Judaísmo.

Es por eso que si bien el pueblo judío ha observado el Shabat, más aún el Shabat ha resguardado y protegido al pueblo judío de la desaparición y asimilación permitiéndole renovarse! en una eterna juventud.

 

 

 

 

 

 

 

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La tarea del encendido

La tarea del encendido es uno de los trabajos singulares que la Torá menciona explícitamente como prohibido en Shabat. ¿Qué es lo que motivó que la Torá destacara esta tarea por sobre todos los 39 trabajos prohibidos en Shabat?

Leemos en la Torá: “pero el día séptimo es Shabat, para Adonai tu Dios; no harás trabajo alguno” (Capítulo 20, versículo 10), y los comentaristas explicaron que la intención de la Torá es la de prohibir en Shabat todas las 39 clases de trabajos que fueron realizados a fin de construir el Tabernáculo. Y aún siendo que la tarea de encendido de fuego se encuentra entre ellas, ya que se encendía fuego para preparar colores y pintar las cortinas del Tabernáculo, de todos modos, la Torá mencionó explícitamente la tarea del encendido, como está dicho: “No encenderán lumbre dondequiera que habitaran, en el día de Shabat” (Capítulo 35, versículo 3). Y los sabios preguntaron, ¿para qué era necesario mencionar la tarea del encendido en una forma particular?

Rabí Natán explicó, que la Torá quiso detallar una tarea en forma pormenorizada a modo de ejemplo, para indicarnos que aún cuando todos los 39 trabajos que fueron prohibidos en Shabat fueron aprendidos de un versículo-“ no harás trabajo alguno” (Capítulo 20, versículo 10), de todos modos, cada una de las tareas es considerada como una prohibición propiamente dicha, y por ello, aquel que realiza varias tareas sin intención-debe traer una ofrenda Jatat por cada una de las mismas (Tratado de Shabat, 70, 1).

Parece que a través de la intensidad del fuego el hombre puede dominar las fuerzas naturales y aprovecharlas a su servicio. Por medio del fuego, el hombre creó las herramientas de hierro, mejoró su alimento, y en la continuidad produjo autos de gran potencia. Tal vez por ello, haya sido elegida la tarea del encendido entre todas las tareas, como un ejemplo que pone de manifiesto la enorme capacidad del hombre de actuar en pos de la sofisticación del mundo. No obstante en Shabat cada judío debe descansar y elevarse por sobre todas las acciones creativas, y recordar al Creador que nos sacó de Egipto, y disfrutar placenteramente del Shabat a través del estudio de la Torá y las comidas.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj y Maor Horowitz, Academia Rabínica "Har Brajá"
Rab Eliezer Melamed: Rab israelí que se desempeña como Directos de la  Yeshivá “Har Brajá”, es el Rabino de la Comunidad “Har Brajá” y autor de la serie de libros “Peninei Halajá”, “Perlas de la Halajá”.

 

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