¿Quien construyo el tabernáculo?

Así fué acabada la obra del Tabernáculo de la tienda de la reunión; pues hicieron los hijos de Israel conforme a todo lo que había mandado el Señor a Moshé; así lo hicieron. 39, 32

La comprensión de este versículo – que resume la construcción del Tabernáculo es nada fácil. ¿Acaso fue construido por los hijos de Israel? R. Moshé Alshej, en su comentario al Pentateuco enuncia el principio que toda actividad humana no se lleva a cabo por la fuerza y la habilidad humanas sino gracias a la asistencia del Creador:

Aún cuando el Santo, alabado sea, asiste aquellos que ejecutan Sus mandamientos, atribuye, no obstante, su ejecución a quien lo hizo. He aquí que la construcción del Tabernáculo fue atribuida por las Escrituras a los israelitas, a pesar que no eran diestros en las diversas labores y que para llevarlas a cabo contaron con la colaboración directa de Dios.

Este principio, puede decirse, es aplicable a cualquier obra humana mencionada en la Torá, pues sabemos que ningún hombre puede realizar algo por sí mismo si no es asistido por el Señor, tal como leemos:

Antes bien, te acordarás del Señor, tu Dios, porque El es quien te da poder para adquirir riquezas.                                                                             Devarim 8, 18

Pero, la dificultad persiste. Está enunciado explícitamente que los constructores del Tabernáculo fueron: “Betzalel y Oholiav y todo hombre de capacidades artísticas, en quienes el Señor ha puesto sabiduría y entendimiento para saber hacer toda la obra para el servicio del Santuario” (36, 1) y “también toda mujer hábil para ello” (35, 25), ¿cómo entonces puede la Torá atribuir la ejecución de la obra a los hijos de Israel? Rabí Jaim Ibn-Atar – autor del “Or Ha-jayim” – proporciona una respuesta muy interesante:

La intención del texto, es, evidentemente, enseñarnos la responsabilidad colectiva de la comunidad por el cumplimiento de los preceptos de la Torá, que fue promulgada para ser observada conjuntamente por todo el pueblo de Israel. Cada individuo contribuirá en su cumplimiento en la medida de sus posibilidades. Es probable que el precepto: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” alude a esto, es decir, amarás a aquel por ser como tu misma persona. El bienestar de tu prójimo contribuirá al tuyo propio. A través de él alcanzarás tu propia perfección, por lo que podemos decir, que tu prójimo no es un extraño, sino que es tú mismo. Es imposible para un solo hombre cumplir todos los preceptos que el Señor promulgó. Hay preceptos especiales para sacerdotes, para levitas, para hombres y para mujeres, etc. De modo que es prácticamente imposible para un sólo individuo observar todos los preceptos y alcanzar la perfección simbolizada por la correspondencia de los 613 preceptos con los 613 partes del cuerpo humano, 248 miembros y 365 venas. La respuesta es que la Torá sólo puede ser observada colectivamente, haciéndose meritorio cada individuo con la observancia de los preceptos de su prójimo, y viceversa. Nuestra Torá es una ley social designada para ser observada en comunidad; no fue promulgada para un Robinson Crusoe solitario en su isla. La ley fue promulgada para todo el pueblo judío, para todas las clases, para grandes y para pequeños, mediante un pacto con

“… Vuestras cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros magistrados, con todos los hombres de Israel.                        Devarim 29, 9

Vuestros niños, vuestras mujeres y el extranjero que está en medio de tu campamento, desde tu leñador hasta tu aguador …                                       29, 10

Y no solamente con vosotros hago este pacto y este juramento                  29, 13

Sino con aquel que está aquí con nosotros hoy delante del Señor nuestro Dios …”                                                                                                                  29, 14

 Todo esto significa que la Torá puede ser cumplida sólo por la totalidad de la nación. También el Tabernáculo pudo ser construído sólo con la participación de todo el pueblo. El Midrash desarrolla esta idea cuando comenta el acto de contribución de los príncipes, cuya conducta llama la atención, pues tiene lugar después del generoso torrente de donaciones del pueblo: “toda persona a quien su corazón le impulsó” y “todo aquel cuyo espíritu le movió a liberalidad”, “así hombres como mujeres”; “tanbién todo hombre presentó una ofrenda de oro”; “todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en su sabiduría”. Sólo, después de todo este despliegue de generosidad son mencionados los príncipes. El Midrash condenó su separatismo:

    Bamidbar Rabá 12, 19:

“Entonces los príncipes de Israel … presentaron” (Bamidbar 7, 2) ¿Que sucedió que los príncipes se apuraron y acudieron los primeros a ofrendar sacrificios, mientras que en la construcción del Tabernáculo se dejaron estar y sólo al final, después que todos hubieron ya contribuído, trajeron las piedras de ónix?

El motivo fue la proclama de Moshé: “Todo aquel que es de corazón liberal, traerá la ofrenda para el Señor” (35, 5). No se dirigió a los príncipes sino a todo el pueblo. Esto no fue de su agrado.

Dijeron los príncipes: Esperemos a que el pueblo contribuya con lo que pueda. Nosotros completaremos lo que falte.

Regocijóse todo el pueblo con la obra del Tabernáculo y trajeron toda ofrenda con diligencia. Mira lo que está escrito: “Vinieron, pues, así hombres como mujeres”, se agolpaban, pujaban y acudían hombres y mujeres en mescolanza. Y transcurrieron sólo dos mañanas y trajeron todo lo necesario, pues está escrito: “y mientras tanto seguían trayéndole ofrendas voluntarias mañana tras mañana” y más adelante leemos: “pues ya había materiales suficientes para hacer toda la obra, y aun sobraba”. Los príncipes quisieron traer su contribución al cabo de dos días, pero no pudieron, pues Moshé ya había ordenado que pregonaran por el campamento diciendo: “Ni hombre ni mujer prepare más material”. Los príncipes estaban afligidos por que no alcanzaron a contribuír a la obra del Tabernáculo. Decían los príncipes: Dado que no logramos contribuír para el Tabernáculo, daremos por lo menos para las vestiduras del Sumo Sacerdote. (Según leemos: “Los príncipes también trajeron piedras de ónix” [35, 27].)

Dijo el Altísimo, alabado sea: “A mis hijos, que se apuraron en contribuir, los mencionaré en la Torá que ofrendaron ‘y aún sobraba’, pero a los príncipes, que fueron remisos, les será omitida una letra de su título. En efecto, está escrito en lugar de נשיאים. Cuando el Tabernáculo fue terminado, se apuraron y ofrendaron su sacrificio con toda diligencia.

Aún cuando el Midrash observa que después de la erección del Tabernáculo se apuraron los príncipes a rectificar su falta, quedó, sin embargo, el recuerdo de su conducta como una admonición para el futuro. Rabí S. R. Hirsch, en su comentario escrito en alemán, desarrolla el tema del Midrash:

Los príncipes consideraron afrentosa para la dignidad de su rango la proclama que Moshé dirigió al pueblo. No se apuraron a participar en la contribución del pueblo pues tenían la esperanza que la contribución popular no sería suficiente. Pero, la generosidad del pueblo hizo malograr sus planes, dejándolos sólo con la posibilidad de contribuir con las piedras de ónix y otros artículos necesarios para las vestiduras del Sumo Sacerdote. Lo incorrecto de esta manera de pensar consistió en colocarse en un plano superior y aparte del resto del pueblo en un momento de tal movilización, en lugar de participar con sus hermanos en la obra. Esta falta la insinúa la escritura deficiente de su título. No merecieron el título perfecto de Nasí en aquella hora. Nuestros maestros intuyeron una alusión a la suprema importancia de la unidad entre todos los sectores del pueblo en una variación gramatical similarmente insignificante en las Escrituras. En el capítulo 19 de Shemot es relatada la travesía de los hijos de Israel hacia el desierto del Sinay, y hacia la meta, el monte Sinay donde habrían de recibir la Torá. Cada etapa de su trayecto es descrita en plural, salvo la última, que está en singular:

19, 1: “A principios del tercer mes, después de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese mismo día llegaron al desierto del Sinay

y viajaron desde Refidim,

y vinieron al desierto del Sinay,

y acamparon en el desierto,

de suerte que Israel acampó allí frente al monte”

Nuestros Sabios comentaron esta variación gramatical de la manera siguiente:

Vayikrá Rabá 9, 9:

¡¡Grande es el valor de la paz! Pues en todos los viajes de los hijos de Israel está escrito: “viajaron, vinieron, acamparon”. Viajaban divididos y acampaban divididos, pero, cuando llegaron frente al monte Sinay, acampó Israel como un solo hombre. Esto es el significado de “Israel acampó allí”. Observa bien que no está escrito “acamparon allí los hijos de Israel” sino que está escrito “Israel acampó allí”. Dijo en ese momento el Santo, alabado sea: “¡Esta es una hora propicia para dar la Torá a Mis hijos!”

Tomado de:  “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibowitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la  Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986  Págs. 124-128.

 

 

 

 

 

 

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La singularidad de la donación de oro

Mientras que en relación a la plata y al cobre la Torá destaca tanto la cantidad que se juntó como el uso que se le dio, en lo concerniente al oro la Torá menciona sólo la cantidad. Puede ser que de este modo la Torá nos enseña que el propósito de la recolección de oro fue, ante todo, no para ser destinado a los utensilios, sino como una “respuesta de peso” para la recolección del oro para el becerro.

En el capítulo anterior la Torá menciona las cantidades del oro, la plata y el cobre que fueron recolectados para la construcción del Mishkán (Capítulo 38, versículos 24-31). Pero, la estructura de estos versículos genera cierta confusión, por la notable diferencia entre la descripción del oro y la descripción de la plata y el cobre. En referencia a la plata, la Torá señala tanto las cantidades recolectadas (capítulo 38, versículo 25) como el uso que se les dio (Versículos 26-28) y del mismo modo en relación al cobre (capítulo 38, versículos 29, 30-31). A diferencia de ello, en cuanto al oro fue señalada sólo la cantidad: “Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del Santuario -el oro de la ofrenda- fue veintinueve talentos y trescientos treinta shekel, del shekel del Santuario “ (capítulo 38, versículo 24), pero la Torá no mencionó para nada el uso que se le dio a esa cantidad. ¿Cuál es el motivo de esta diferencia entre la descripción del oro y la de la plata y el cobre?

Rambá”n sugirió que la diferencia se debía a una causa técnica, ya que la mayor parte del oro fue destinada al revestimiento de los utensilios, y Moshé no sabía cuánto oro se requiere para el revestimiento, y así escribió Rabí Abraham Ibn Ezra (uno de los destacados comentaristas bíblicos y literatos del medioevo. 1089-1167): “¿y quién podría calcular cuánto oro requieren los utensilios del Mishkán?”. Pero, en esta respuesta aún vemos algo incomprensible, ya que la Torá podía haber señalado, como en los casos de la plata y el cobre, que el oro estaba destinado para los utensilios de oro (la Menorá (candelabro) y el propiciatorio), y para el revestimiento de los otros utensilios (así como en relación a la plata fue dicho que fue utilizada para el revestimiento de los pilares). Entonces, ¿por qué la Torá no adoptó esta alternativa?

Puede ser, que se deba responder a este interrogante de un modo diferente. De aquí se puede concluir, que el destino del oro era no sólo para la elaboración de los utensilios del Mishkán, sino que tenía una función adicional, que no está esencialmente relacionada con esos utensilios. La descripción de la entrega de las donaciones figura en la Torá después del pecado del becerro de oro, en la Parshá (sección) Ki Tisá, y por ello es posible, que con la entrega del oro había una especie de expiación de los hijos de Israel por el uso dado anteriormente al oro- “Se desprendieron, todo el pueblo, de los zarcillos de oro que estaban en sus orejas y se los trajeron a Aharón…e hizo de él un becerro de fundición (Capítulo 32, versículos 3-4): “¡Ha incurrido este pueblo en pecado grande! Se hicieron ídolos de oro“(Capítulo 32, versículo 31).

El valor de traer el oro, fue por lo tanto, una reparación del uso negativo hecho anteriormente con el oro, por lo que la Torá vio un valor al destacar que el oro se traía en sí mismo y no sólo por la necesidad práctica de su uso real en el Mishkán.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Nekudat Ptijá" publicado por el Instituto "Tzomet"
RabAmnon Bazak: Cursó sus estudios en las Yeshivot “Netiv Meir” y “Har Etzion”. Prestó servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel, en el marco del Rabinato del Ejército. Docente de Tana”j en el Instituto Herzog.

 

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La bendición de Moshé

Después que ya estaba todo preparado, se traen todos los utensilios a Moshé Rabeinu a fin de que los apruebe y los bendiga. Todo ello a pesar de que todo se hizo acorde a la orden de Dios a Moshé. ¿Por qué era esto necesario?

En el transcurso de nuestro capítulo, el pueblo trae todo el Mishkán (Tabernáculo) a Moshé-las tablas, los zócalos y las coberturas de las que está hecha la Tienda del Mishkán; los utensilios del Mishkán y todos sus artículos; la vestimenta de los Cohanim (Sacerdotes) y también el aceite para alumbrar, el pan de la proposición y el incienso. Todos los elementos son nombrados en un párrafo extenso y detallado. Y entonces figuran nuevamente los conceptos a modo de resumen: “De acuerdo con todo lo que había prescripto Adonai a Moshé. Así hicieron los hijos de Israel todo el trabajo. Vio Moshé toda la obra, y he aquí que la habían hecho como había prescripto Adonai; así lo hicieron. Y los bendijo a ellos Moshé (Versículos 42-43). Moshé examina todo lo que le han traído y comprueba que, efectivamente, todo fue hecho de acuerdo a las instrucciones. Y él bendice al pueblo por ello.

Aparentemente, todo está muy bien. No obstante nuestros Sabios percibieron entre líneas, un escenario dramático y cargado de tensión. ¿Por qué de repente era necesario traer los utensilios para que sean revisados por Moshé? ¿Y acaso es un control de calidad? ¿Acaso él no confía en Betzalel, que fue nombrado  por Dios para el cargo? ¿Y cuál es la finalidad de la bendición que Moshé le da a los hijos de Israel?

Y he aquí que el Midrash se encarga de completar los hechos que tan solo son aludidos en el texto bíblico.

 “Visto y considerando que finalizaron la tarea en el Mishkán, estaban sentados esperando el momento en el cual la Divinidad se posara sobre él, y se lamentaban que la Divinidad no se posara sobre el Mishkán. ¿Qué hicieron? Fueron en busca de los sabios de corazón. Les dijeron: ¿Y qué hacen sentados? Levanten ustedes el Mishkán y la Divinidad se posará entre nosotros.” Pedían que lo levantaran y no sabían o no podían hacerlo, y cuando pensaron levantarlo se caía. De inmediato se dirigieron a Betzalel y a Aholiav. Les dijeron: “vengan ustedes y levanten el Mishkán, ya que ustedes lo hicieron. ¿Tal vez con ustedes sea posible? Inmediatamente comenzaron a levantarlo y no pudieron…” (Tanjuma Pekudei 11).

Nuestros Sabios relatan que después de muchos esfuerzos invertidos en la construcción del Mishkán quedó en claro que toda esa inversión queda en la nada: la Divinidad no se halla en el Mishkán. Pues entonces, resulta que esto fue un artilugio, ya que de no ser así ¿por qué nada funciona? Y realmente el interrogador preguntará: ¿por qué Dios no acordó posar su Divinidad sobre el Mishkán, de inmediato?

El Midrash responde a este interrogante. Dios vio el pesar de Moshé que quería participar del precepto y no se le dio la posibilidad, y por ello solicitó que el público percibiera que también Moshé tomó parte en la construcción del Mishkán-en efecto, él lo estableció.

Dios demora en posar su Divinidad en el sitio en el cual todo hombre de Israel está impedido de participar de la obra. Todo aquel que desea tomar parte de la construcción del santuario del pueblo está invitado a hacerlo; y mientras falte alguien, la realización compartida será incompleta. Sólo después que se le dio a Moshé la posibilidad de tomar parte, Dios puede posar su Divinidad en el Mishkán.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Parashá baktaná" publicado por "Maguid"

Rab David Stav: es el Rabino Jefe de la ciudad de Shoham es presidente de la organización “Tzohar” y se desempeña como Rabino principal del movimiento juvenil “Ezra”.v

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¿Adivinación o esclarecimiento de la voluntad de Dios?

Tanto el Efod como el Joshen (Pectoral) eran utilizados como instrumento de consultas a Dios. Una pregunta con el Efod era más como una herramienta en manos del hombre para la planificación de sus actos. Mientras que una pregunta con el Joshen era una suerte de esclarecimiento de la voluntad de Dios, desde una tendencia de direccionar los actos del hombre hacia la voluntad de Dios.

El Joshen y el Efod estaban unidos entre sí, ambos estaban destinados para portar los nombres de los hijos de Israel como remembranza ante Dios, y a través de ambos elementos se podían realizar consultas a Dios.

Y aún así representaban dos herramientas separadas. La Torá destaca que la función principal del Joshen es la consulta a Dios, mientras que la tarea central del Efod, es la remembranza de los hijos de Israel ante Dios. El Efod representa  el nivel del vínculo básico entre el pueblo de Israel y Dios. Sobre sus hombros se hallan las piedras de ónix con los nombres de los hijos de Israel.

El Joshen , y en él los Urim Vetumim (unos rollos de pergamino sobre los cuales Moshé había escrito el Nombre Divino de 72 letras) con el nombre explícito de Dios, representa un plano más elevado del vínculo-un plano cuya fuente reside en el nombre de Dios colocado en los pliegues del Joshen, y su centro se ubica “ante Dios”.

El vínculo y la unión entre el pueblo de Israel y Dios y la presencia de la Providencia Divina en el mundo representan un elemento que posibilita preguntar y esclarecer el futuro. Pero hay una diferencia esencial entre el esclarecimiento del futuro por medio del Efod, y el esclarecimiento del futuro por medio del Joshen. Una consulta a través del Efod, se genera sobre la base del vínculo entre Dios y la congregación de Israel.

Una pregunta de estas características puede ser interpretada como conjetura y adivinación, como una herramienta que en manos del hombre ayuda a decidir según los datos que recibirá. El Efod se convierte en una “base de datos”, un instrumento que revela el futuro, y que permite que las decisiones se tomen con mayor prudencia. A diferencia de ello, el nombre de Dios ubicado en el centro del Joshen, simboliza el compromiso total de hacer la voluntad de Dios. Aquí, el hombre no se encuentra frente a un instrumento que le suministra información, sino como una persona que se encuentra frente a su Creador, y solicita conocer la voluntad de Dios en el mundo. No se trata de adivinación del futuro, de utilizar los utensilios del Mishkán a nuestro servicio, sino presentarnos ante Dios a partir del compromiso y la expectativa de hacer Su voluntad.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica "Har Etzion"
Sharón Rimon: la Rabanit Sharon Rimon es docente de Tana”j y Editora de Contenidos de Tana”j  en el Instituto Académico Herzog.

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Todos tienen parte en la construcción del Mishkán

Incluso Moshé Rabeinu debe rendir cuentas acerca del uso de fondos públicos. Pero no por el hecho de estar sospechado de haberse enriquecido a expensas del pueblo de Israel, sino a fin de dejar en claro que toda donación llegó a destino, y todo miembro del pueblo de Israel tiene una parte en la construcción del Mishkán.

El capítulo 38 finaliza con el recuento exacto de todos los materiales que fueron entregados para el Mishkán, y lo que se hizo con cada uno de ellos. Toda persona que se ocupa de fondos públicos debe informar con precisión sobre el uso del dinero, a fin de no ser sospechado. Incluso Moshé Rabeinu. No obstante, parece que no se trata de una sospecha en el sentido simple del término. No es la duda de que Moshé se ha enriquecido a expensas de ellos lo que le preocupaba al pueblo.

El pueblo de Israel recibió el precepto de donar medio shekel (siclo) para Dios, de manera que todos tengan una parte idéntica en el Mishkán. Además de ello, se le solicitó a la gente dar una donación para Dios. El pueblo de Israel se enrola para la construcción del Mishkán, dona su dinero y patrimonio, aporta sus fuerzas, de su corazón, de su espíritu. En esta instancia, con la tarea ya concluida, quieren saber que efectivamente cada uno tiene parte en el Mishkán, una parte en el servicio sagrado. Ellos quieren claridad, un registro, que de testimonio de que su dinero y patrimonio, sus fuerzas y su corazón, efectivamente fueron invertidos en la construcción del Mishkán. Ellos tienen la sospecha de que tal vez su dinero fue destinado a otros fines. Y aún cuando no sospechan de Moshé, los aturde el pensamiento de que tal vez su dinero fue desperdiciado en el marco de la gran obra, y que no quedó nada de él. Se preocupan por el hecho de que tal vez, no todo era necesario para la construcción del Mishkán y el resto fue utilizado para cuestiones innecesarias en el marco del servicio sagrado, para construir elementos externos y superfluos, y entonces, tal vez no tienen parte alguna en el Mishkán.

Puede ser también que un recuento de estas características, representa un problema, ya que el Mishkán apunta a ser una construcción general en la que cada uno es equivalente al otro, mientras que el detalle, el recuento y la revisión lo dividen, lo detallan, y aparentemente, le conceden a cada uno la parte que le pertenece acorde a lo aportado. Pero a pesar de todo, Moshé está comprometido a brindar un detalle preciso y amplio, dejar en claro que fue un emisario leal, y que el patrimonio y los bienes llegaron a destino.

De hecho, toda persona debe actuar de este modo al construir un “Mishkán”. En su servicio espiritual, la persona, en un inicio debe comprometer todas sus capacidades, hacer partícipes a todos del servicio sagrado, de la construcción de su personalidad. Después de que construya, realice la obra, la desarrolle y la modele, deberá realizar un recuento, al igual que Moshé, para rendir cuentas claras en forma precisa y amplia. Dejar en claro que todos los bienes han tomado su espacio, llegaron a destino.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza de la Ieshivat Hesder "Ierujam"
Rab Eliahu Blumenzweige: en el año 1993 fundó la Yeshivat Hesder en Ierujam, y es su Director hasta la actualidad. Es conocido por la profundidad de su investigación textual y es reconocido como un extraordinario erudito de la Torá.

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 38

El altar de cobre y la pileta (Versículos 1-8)

Tras la construcción de los utensilios ubicados en el Mishkán (Tabernáculo) y su construcción propiamente dicha, se disponen a construir el atrio del Mishkán. En el atrio del Mishkán se hallan el altar de cobre y la pileta. El altar de cobre (también denominado “altar exterior” y “altar de la ofrenda”) es de madera y revestido de cobre. También al altar le adhirieron barras para que sea posible su traslado. La pileta fue hecha de cobre y utilizaron “con los espejos de las mujeres que celebraban” (Versículo 8). En los capítulos alusivos a la orden del Mishkán, el debate sobre la pileta fue postergado hasta el final de la orden del Mishkán mientras que aquí está junto a la construcción del altar de cobre.

El atrio del Mishkán (Versículos 9-20)

El altar y la pileta fueron colocados en el atrio del Mishkán. Alrededor del atrio del Mishkán hay una cerca de lienzos apoyados en pilares de madera apostados en los zócalos de cobre. En el ingreso al atrio del Mishkán hay una cortina, en el acceso principal al atrio: “y la cortina de la puerta del atrio, labor de bordador, de púrpura violácea, púrpura escarlata y carmesí y lino fino de hilo torzal” (Versículo 18)

Los cómputos del Mishkán (Versículos 21-31)

En el inicio de la Parshá (sección) Ki Tisá leímos acerca del mandamiento de entregar el medio shekel (siclo) en beneficio del Mishkán, y ahora el texto describe cómo ese dinero ayudó para la construcción del Mishkán. El texto resume la cantidad de oro que había en el Templo, la cantidad de plata y la cantidad de cobre.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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Providencia.divina-Majatzit a shekel

Con la parashá PEKUDEI concluye el segundo de los cinco libros de la Torá, el Sefer “Shemot” (Éxodo), que relata la historia del pueblo de Israel y su estadía en Egipto y en el Desierto de Sinaí. En el transcurso del Sefer "Shemot" vemos al pueblo de Israel esclavizado para ser posteriormente liberado por Moisés, lo vemos recibir la Torá y luego construir el "MISHKÁN", el Tabernáculo.

En la Parashá "PEKUDEI" se relata la construcción del "MISHKAN". Mientras que en "TERUMA" y "TETZAVE", vemos como Dios ordena a Moisés construirlo, en esta PARASHÁ vemos al pueblo levantarlo definitivamente.

Además se relata la recolección del "MAJATZIT HASHEKEL" el medio siclo de plata (siclo: moneda antigua) como fue ordenado por D's a Moisés, con ellos fueran construido "las bases del tabernáculo" (Éxodo XXXVIII, 27). Concluye la parasha proclamando nuevamente que D's acompaña al pueblo Judío durante todas sus vicisitudes.

Todo el Sefer “Shemot" es una demostración que D's rige la historia del pueblo de Israel. La Torá se basa principalmente en la idea de la "HASHGAJA", es decir la Providencia. Todo lo que ocurre en la Historia no es de ninguna manera casual. Todo tiene su motivo y su causa. Puede ser que muchas veces nosotros no logremos entender, ni siquiera entrever lo que esto significa pero todo, absolutamente todo está guiado por las manos de D's.

Si el pueblo egipcio esclaviza al pueblo judío, la TORÁ proclama que tendrá su castigo y su merecido, y así es como vemos que las plagas de D'S caen sobre el Egipto y sus faraones, recibiendo estos el castigos de sus actos. El "Mishkan" es también un símbolo de esta especie, el mishkan simboliza que D's está en medio del pueblo de Israel, es decir que la historia de Israel, al igual que la historia de todos los pueblos está regida por D's.

Aún sin retroceder tanto en el transcurso de la historia, observando los últimos acontecimientos de nuestro pasado, llegamos a esa conclusión. Vemos como después de 2000 años de esclavitud, vuelve el pueblo judío a renacer de sus ruinas.

Era casi imposible concebir que el imperio naciste caiga y la barbarie sea derrotada. Sin embargo la maldad ha terminado por caer y sobre sus ruinas se ha levantado la "doncella de Sión, encarnada en Medinat Israel. Y si es que nosotros no vimos la mano de Ds' al observar el desastre y la destrucción, la vemos ahora, pues de esa misma destrucción apareció el Estado de Israel.

Es probable que muchos nos preguntemos cuál es el sentido de la gran destrucción que precedió al Renacimiento, sin embargo debemos saber que los caminos de Ds son inescrutables y que a pesar de toda su luz es la Justicia.

El Mishkan simboliza pues que Ds' se halla en el pueblo de Israel. Ds' se encuentra en el Santuario, y nuestros jajamim han dicho "Desde la destrucción del Santuario posee Ds' en la Tierra solamente las "Dalet Amot Shel Halaja": las cuatro varas de la ley. En los Batei Knesiot y Batel Midrashot se halla la Divinidad. Es inconcebible la trascendental importancia del "Beit Hakneset" y del "Beit Hamidrash" en la historia Judía. “Beit Hakneset” significa "La casa de       la reunión, y "Beth Hamidrash" “el hogar del Estudio". La primera es la Sinagoga Judía, la segunda la escuela y la Academia.

La Torá nos relata que cuando Bilam el más grande enemigo "científico y espiritual" de la        Israel quiso maldecir al pueblo judío, no lo consiguió, diciendo sin embargo: "Ma Tobu aleja Iaacov Mishkenoteja Israel": "Cuán buenas son tus chozas Iaacov y tus hogares Israel, y el Talmud, comentando a la Torá nos dice que respondiendo a Balak el rey de Moab, BilAm dijo: "Mientras se oiga en los hogares de Israel la voz de los niños estudiando la Torá, ninguna maldición hará en él mella". De la misma manera nos relata el Midrash que obedeciendo a Rabí Iudan Nesia, uno de los dirigentes espirituales del judaísmo en Eretz Israel, después del Jurban de la destrucción, iban los jajamim de ciudad en ciudad buscando a los "guardias de la ciudad", cuando los notables de la ciudad visitada les traían los serenos y vigías, exclamaban los Jajamim asombrados: "Estos son los vigías de la ciudad?. Estos no son sino los detractores de la ciudad los verdaderos vigías son los maestros y educadores, pues está escrito:

"Si Ds' no cuidara una ciudad, inútil serán los esfuerzos del vigía".

Vemos corno en estos párrafos de nuestro sabios está encerrada una de los principios básicos del Judaísmo: "Talmud Torá", "Este es el recuento del Mishkan el Mishkan del testimonio" así comienza la Parashá PEKUDEI.

Nuestros jajamim se detienen sobre la particularidad que la palabra Mishkan está repetida en este primer versículo innecesariamente, y en base a ésto dicen los jajamim que, he ahí un remez, (una alusión) al Templo que fue dos veces destruido. Además Mishkan tiene una gran semejanza con Mashkon que significa: "prenda o garantia". De aquí dicen los jajamim que el Mishkan es una prenda que Ds' tiene del pueblo de Israel. Y cuando Israel abandona la senda del Señor, este exige su prenda, y esa es la causa de las 2 destrucciones.

Pero si materialmente fue destruido el Templo, el Templo espiritual nunca lo fue y la Parasha termina "Porque la nube (de Ds') estaba sobre el Mishkan de día, y el fuego será de noche a los ojos del pueblo de Israel en todas sus errares" e inmediatamente comienza el Sefer Vaikra: "Habla a los hijos de Israel, y dirás a ellos: "Si un hombre sacrificara, de Uds., a Ds' un sacrificio, haréis vuestros sacrificios...."

",

En la misma Parashá se relata cómo fue juntado el Majatzit Hashekel sobre el que se había ordenado en la Parashá Ki Tisa (Exodo XXX, 11-17): "Cuando eleves el censo de los hijos de Israel, llevarás de cada uno el rescate de su persona (medio Shekel) y no habrá en ellos mortandad cuando se los cuente. Un comentador (Rab. Shmuel Vais) se detiene en éste versículo haciéndonos ver la repetición del censo: "cuando eleves el censo" y "cuando se los cuente". Se acostumbraba antiguamente antes de salir a la guerra levantar un censo de los soldados, tal como se hacía al volver de ella para así poder saber el número de los caídos en la contienda. Tal ocurrió en la guerra con los Midiamim, como está relatado en el Sefer Bamidbar. Y he ahí el sentido de esta orden. Al ser censados debía cada uno dar el Majatzit Hashekel, el medio siclo de plata, tanto el pobre como el rico, sin ninguna distinción. Si el judío debía ir a luchar por su pueblo, sabía pues que no había diferencias de clases producidas por el dinero, y que no luchaba por otros, por los intereses de los ricos, o de unos pocos capitalistas, sino que luchaba por si, por su pueblo y por la Torá. Cada uno debía dar "medio Shekel” demostrando así que él solo no es nada, y que debe juntarse aun con otro "medio Shekel”, con su compañero, con cada judío, es decir con todo el pueblo para formar una unidad.

Es decir que el "Majatzit Hashekel", le muestra que el no es "carne de cañón", y no va a morir por otros, y por algo que a él realmente no le interesa. Por el otro lado nos muestra la solidaridad del pueblo todo. A pesar de estar en guerra y de tener la muerte delante de sí el soldado debe saber que existe una moral y debe respetar la vida de sus compañeros, y no ocuparse sólo de su propia seguridad. Por otra parte el Majatzit Hashekel fué utilizado para construir las "bases del tabernáculo" es decir que solo sobre la base de la igualdad, la libertad y el respeto mutuo se puede levantar un verdadero edificio. La moneda que ellos entregaban era pues "el rescate de su persona", pues la "Tzedaká Tatzil Mimavet", la caridad, o mejor dicho la justicia (como debe ser traducido Tzedaká salva de la muerte.

El soldado que va a la guerra con la convicción de que lucha para sí y no para defender los intereses de otro, el soldado que sabe que su contribución su Majatzit Hashekel vale tanto como la del multimillonario que también deben pelear juntos con él, y que sabe que sobre su moneda se basará el tabernáculo, aquel soldado vencerá y no caerá en la contienda, y por ello "no habrá mortandad cuando se los cuente", es decir cuando se los cuente al volver de la lucha.

Vemos como en esta Parashá de los Shekalim están condensados los principios básicos de la Torá. Todos son iguales ante ella, y todos deben cumplirla. Cada hombre debe ir con la firme convicción que sus monedas, construyeron y construyen la Nación Judía, y debe saber que debe luchar por ella.

Toda la vida del hombre es una lucha y una contienda. Debe el hombre luchar por él, por su pueblo y su Torá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Informe

¿Por qué Moshé realiza el “recuento” de todos los siclos de plata, oro y cobre que eran necesarios para la tarea del Mishkán (Tabernáculo)? A partir de ello el Midrash infiere que es obligación de toda figura pública la de ser íntegro ante Dios y el pueblo de Israel.


 

La Parshá (sección) “Pekudei”-cuyo nombre le es apropiado, ya que efectivamente aborda el recuento de los siclos de plata, oro y cobre que se necesitaron para la obra del Mishkán y sus utensilios. Es digno del Mishkán, en el cual estuvo presente la Divinidad, que sean contados sus utensilios y partes tal como se cuentan a las personas. Sin embargo, el hecho mismo de este recuento detallado es desconcertante: ¿Acaso se requiere de Moshé-además de todos sus cargos- que sea el contador  y atormentar a todos los abocados al estudio de la Torá para completar columnas de números fríos? El Midrash Tanjuma le concede al informe que presenta Moshé, un sentido global y simple, lindo hoy y siempre, y así se expresa el Midrash:  

 

 “…Es que Moshé escuchó que estaban hablando a sus espaldas…y decían: mira este cuello, estos muslos, come y bebe a cuenta  de los judíos, y todo lo que posee es de los judíos. Y el interlocutor respondía: ¿Acaso no contemplas que un hombre que manejó la tarea en el Mishkán pueda ser rico? Al escuchar Moshé ese tipo de comentarios, les dijo: por vuestra vida, cuando finalice el Mishkán, dejaré las cuentas en claro con ustedes, como fuera dicho “Estos son los cómputos del Tabernáculo…” (Tanjuma Pejudei, párrafo 4).

 

De este Midrash se desprende una imagen amarga y sombría: un grupo de hombres vacíos e insolentes hablando mal de Moshé sin causa alguna. ¿Acaso a esa clase de gente Moshé debe rendirle cuentas?  La respuesta del Midrash es clara: esta clase de personas tampoco debería ser ignorada, ya que se encuentra en toda sociedad y sus conceptos pueden filtrarse en muchos corazones nobles, y por ello la figura pública no debe conformarse con reconocer que sus actos son honestos a los ojos de Dios, y él mismo debe cumplir con el mandato: “y quedarán absueltos ante Adonai y ante Israel” (Bamidbar, capítulo 32, versículo 22). El “Tur Yoré Deá” (uno de los 4 libros que conforman el Shulján Aruj, un libro del Rabino Iosef Caro, cuya resolución halájica es aceptada por todas las autoridades rabínicas en conjunto) en su ítem 257 dictaminó: “los recaudadores de Tzedaká honestos no requieren de un seguimiento exhaustivo, y en todo caso, a fin de quedar totalmente absueltos para Dios y para el pueblo, es recomendable que rindan cuentas”. Rabí Ioel Sirkish en su comentario “Bait Jadash” destaca al respecto: “tal vez (el Tur) aprendió esto de Moshé Rabeinu, que en paz descanse, que dio cuenta de las donaciones para el Mishkán…”.

 

Pero no solo aquellos que se abocan a cuestiones públicas deben despejar toda sospecha. Este principio se aplica a cualquier persona. Así, lo indica  la Guemará en el Tratado de Brajot (31, carilla 2) del episodio de Janá y Elí (Shmuel I, capítulo 1) y determina: “de ahí se aprende que aquel que está sospechado de un hecho  en forma infundada, debe anunciarlo (comunicarlo)”.

 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj de la serie "Meat min Haor", publicada por la Biblioteca Beit El con la colaboración de la organización "Orot"

 

 

Janán Porat (1943-2011): Destacado educador y pensador israelí. También incursionó en la política y fue miembro de la Knéset. Fue uno de los líderes del Movimiento “Gush Emunim”, “Bloque de los Fieles” y promotor del resurgimiento de los asentamientos en Gush Etzion.

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Especificacion de que se hizo plata y cobre

Estos materiales fueron publicados en el Jumash producido por la Editorial ‎Ner, www.kehot.com.ar    
Reproducido con autorización de Editorial Ner [email protected]   ‎
Copyright, derechos reservados y reproducción prohibida de los mismos

 

¿Por qué especifica la Torá qué se hizo con la plata y el
cobre, pero no con el oro? (v. 24-31)
KLI IAKÁR: El Midrash declara que, después de haberse hecho los
componentes del Tabernáculo, Moshé hizo una revisión, junto con
Itamár y los Levitas, de cómo todos los donativos fueron destinados
correctamente a fin de demostrar al pueblo judío que no era
culpable de malversación. Sin embargo, la revisión del oro mostró
1775 shékel sin un claro destino.
De hecho, sin embargo, estos 1775 shékel de oro se habían usado
para hacer los ganchos adosados a los postes del patio, pero este
detalle había sido olvidado. Dios percibió que la reputación de Moshé
corría peligro, por lo que hizo que una Voz Celestial anunciara: “Los
1775 shékel se usaron para los ganchos de los postes”.
Una vez que la voz celestial dio testimonio de la honestidad de
Moshé, el pueblo judío no precisaba una auditoría del oro, Así, la
Torá no menciona los detalles en cuanto a qué destino tuvo.

Torat Menajem
PROBLEMAS CON KLI IAKÁR (V. 24-31)
Kli Iakár explica en base al Midrash por qué la auditoria del oro no
se especifica en detalle. Sin embargo, en el plano de la interpretación
literal de la Torá esta solución es problemática pues:
a) Si la voz celestial ya había testificado acerca de la fiabilidad de
Moshé después de la revisión de la plata (v. 27-28), ¿para qué era
necesario hacer una auditoría del cobre (v. 29-31) a fin de demostrar que
Moshé era de fiar?
b) En el plano literal, sería ridículo sugerir que Moshé, Itamár y
cada uno de los Levitas se olvidaran, todos, de los ganchos de los
pilares.
Por lo tanto, quedamos con la pregunta de Kli Iakár: ¿Por qué no
mencionó la Torá para qué se usó todo el oro?
LA EXPLICACIÓN
Para la construcción del Tabernáculo se precisó una gran cantidad de oro:
La Menorá contenía todo 1 kikár, el Arca tenía 1,5 codos de largo,
revestido en oro, y su tapa era de 1,5 codos de largo. Cada uno de los 48
postes tenía 10 codos de largo y estaba revestido en oro.
Hasta un cálculo a grosso modo mostraría que la cifra mencionada
aquí (en el v. 24), de 29 kikárs, habría resultado escasa (menos del 50%),
respecto del oro requerido.
De esto vemos que el pueblo judío no donó suficiente oro para la construcción
del Tabernáculo y Moshé —quien era sumamente rico por derecho
propio (véase Rashi a Ki Tisá 34:1)— se vio forzado a completar el resto.
Esto explica por qué no se requería una revisión detallada para quitar
cualquier sospecha de que Moshé incurriera en malversación.
Un problema con esta explicación es que parece contradecir una
declaración de Parshat Vaiakhél, que había un superávit de materiales
donados (véase 36:7). Esto parecería sugerir que se donó más oro que el
requerido.
Sin embargo, el “superávit” aquí se refiere al excedente de aquellos
materiales disponibles al pueblo judío. Esto no excluyó la posibilidad
de que hubieran artículos que no tenían del todo, o en cantidades
insuficientes. Por ejemplo, Rashi (35:27) declara explícitamente que
no tenían piedras Shóham, y con todo la Torá habla de un superávit.
De esto vemos que se habló de un “superávit” en un sentido general,
pero quedaba la posibilidad de que algunos artículos fueran
insuficientes. Así sucedió con el oro, donde sólo había 29 kikárs
disponibles.
(Basado en Sijat Shabat Parshat Pekudéi 5744

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Infografía y síntesis del capítulo, Éxodo 37

La elaboración del Arca (Versículos 1-9)

El Arca del Testimonio es elaborada por Betzalel, como fuera ordenado por Dios, de madera y revestido de oro. En sus laterales fundió cuatro anillas en las cuales se deben introducir los varales con los cuales el Arca podrá ser trasladada. Sobre el Arca se ubica el propiciatorio compuesto por dos querubines, cuyo aspecto no ha sido esclarecido en el texto bíblico, sino que sólo figura que sus alas cubren el propiciatorio y están uno frente al otro. Dentro del Arca del Testimonio debe ser colocado “el testimonio”-los testigos del pacto no son otros que las Tablas del Testimonio.

La elaboración de la mesa (Versículos 10-16)

También la mesa, al igual que el Arca, está hecha de madera y revestida de oro. A su alrededor fue construido un marco y en él armaron cuatro anillas en las que serán colocados los varales para trasladar la mesa de un sitio a otro. Sobre la mesa estará el pan de la proposición (Lejem Hapanim) colocado ante Dios.

La elaboración de la Menorá (Versículos 17-23)

La Menorá (el candelabro), a diferencia de los dos muebles anteriores, no fue elaborada de madera sino totalmente de oro. El texto bíblico se explaya sobre los ornamentos de los brazos de la Menorá. La Menorá posee en total seis brazos y el brazo central que forma parte del cuerpo de la Menorá.

El altar del incienso (Versículos 25-29)

En el mandamiento de construcción del Mishkán (Tabernáculo), la orden de construir el altar del incienso figura al final de la nómina, mientras que en la descripción se encuentra junto a los otros utensilios del Kodesh (Santuario). El altar del incienso o altar de oro se halla dentro del Mishkán en el Kodesh. El altar está hecho de madera y revestido de oro, como la mayoría de los utensilios. El altar del incienso también tiene anillas y varales para que pueda ser trasladado de un sitio a otro. Junto con el altar son preparados el aceite de unción y la ofrenda de incienso.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

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