Una Torá de esperanza

La Torá de Israel es una Torá de esperanza. No de desesperación. Incluso en medio de la catástrofe y la tempestad, el desastre y la destrucción, siempre hay esperanza.

Al igual que en una partida de ajedrez o un partido de tenis, todo autor de un libro o expositor de un discurso sabe que una de las cosas más importantes — si no la más importante — es la apertura. El tono hace la música, y la apertura marca el ritmo. No pocas veces, tiene el poder de atraer el corazón del lector o el oyente, o de alejarlo de inmediato.

El libro de Najum se abre con una gran tempestad: Dios celoso. Vengador y guardador de rencor. Iracundo. De ningún modo dejará impune. Sequedad. Desolación. Reprimenda. Furor. Fuego. Destrucción. Diluvio. Aniquilación. Persecución. Tinieblas. Aflicción. Un poderoso crescendo. Un tsunami de maldiciones.

Todas las palabras jubilosas del diccionario completo de la ruina irrumpen aquí en una danza tempestuosa. Después de semejante apertura, ¿qué más podríamos pedir? Tras semejante tormenta, ¿adónde más se puede ir?

Y sin embargo, en medio de ese mar de cólera y celos, de ira y ardor de furor, se esconden tres palabras suaves, luminosas, de semblante amable: "El Señor es lento en iras" (versículo 3). A primera vista pareciera que llegaron aquí por error, por casualidad. Por un momento da la impresión de que su GPS se averió y deben recalcular la ruta.

Pero un estudio sistemático de los capítulos de ira y reprimenda en el texto bíblico revela que junto al Dios de las venganzas aparece también el Señor, lento en iras, abundante en misericordia y verdad, que hace misericordia a millares, que perdona la iniquidad y pasa por alto la transgresión.

La Torá de Israel es una Torá de esperanza. No de desesperación. Incluso en medio de la catástrofe y la tempestad, el desastre y la destrucción, siempre hay esperanza.

Junto al atributo de la justicia se encuentra siempre también el atributo de la misericordia. Junto a la venganza y el rencor están presentes la gracia, la bondad y la compasión. El ser humano — solo él, con sus actos y sus pensamientos — determinará cuál de ellos prevalecerá.


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¿Enviado o líder?

"Me pondré sobre mi puesto de guardia" (versículo 1), dijo Javakuk, acuñando así un concepto en la teoría de los representantes públicos. Pero la pregunta es: ¿puede el representante público mantenerse en su propio puesto de guardia, o debe mantenerse en el puesto de guardia de quienes lo enviaron?

Javakuk, el profeta oscuro sobre quien poco se sabe, acuñó un concepto en la teoría de los representantes públicos: "¿Hasta cuándo, oh Señor, he de clamar, sin que oigas, daré voces a Ti, a causa de la violencia, sin que salves… Me pondré sobre mi puesto de guardia, me colocaré sobre la atalaya" (capítulo 1, versículo 2; capítulo 2, versículo 1).

¿Puede el representante público mantenerse en su propio puesto de guardia, tal como nos enseña Javakuk — quien, aunque pensaba en el conjunto del pueblo, lo refirió a sí mismo —, siendo que él es el enviado del pueblo? ¿Debe acaso mantenerse en el puesto de guardia (en plural) de quienes lo enviaron? Y en general, el concepto de "guardia" suena conservador y no innovador, lo contrario de lo que debe ser un líder que abre caminos.

Existe una confusión frecuente entre los cargos electos acerca de quiénes son y cuál es su función. ¿Son representantes del público o líderes del público? ¿Es la función del electo ser un representante público en calidad de brazo extendido de sus votantes, o es su función trazar un camino innovador y pionero, aunque sus votantes no siempre aprueben su actuación?

Este es el dilema cotidiano del cargo electo.

En efecto, no es seguro que la función del profeta sea la de ser representante público; a veces incluso actúa contra la voluntad del pueblo. En cambio, en la función del cargo electo se combinan tanto la representación como el liderazgo, y de hecho muchos de los reyes de Israel se reunían y consultaban con los profetas.

Ojalá Dios nos conceda ser a la vez enviados y líderes. Y que también sin profetas en nuestra generación, sepamos mantenernos en nuestro puesto de guardia presente y futuro, colocarnos sobre la atalaya de nuestra ciudad, y santificar el Nombre del Cielo con amor y temor.


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La venganza de Dios contra Ashur

Najum utiliza la expresión "Dios celoso y vengador" y la expresión "lento en iras" de manera distinta a la habitual en el texto bíblico y en las palabras de los profetas, con el fin de describir la venganza de Dios contra Ashur, Asiria, cuya guerra estaba dirigida contra el propio Señor.

El profeta Najum comienza su profecía con la declaración de que el Señor es "Dios celoso y vengador" (versículo 2), y pasa luego a la expresión "El Señor es lento en iras y grande en poder, y de ningún modo deja impune" (versículo 3).

La interpretación de estos versículos parece simple y clara: Najum describe los modos de castigo del Señor, y los presenta con dos facetas: Dios celoso y vengador por un lado, y lento en iras aunque sin dejar impune por el otro. Pero hay en estas expresiones algo extraordinario en el libro de Najum, y trataremos de dilucidarlo.

La expresión "Dios celoso" aparece en el texto bíblico siete veces. En seis de ellas, la expresión se refiere a la reacción de Dios ante la idolatría. Solo en un lugar — en nuestro capítulo — la expresión "Dios celoso" se refiere a otras transgresiones y a otro pueblo. Así pues, el profeta Najum alteró la fórmula corriente en el texto bíblico y la sustituyó: describe la expresión "Dios celoso" como referida a la venganza del Señor contra Ashur, y no a la venganza de Dios contra los idólatras.

Es más: la expresión "lento en iras... y de ningún modo dejará impune", que en el libro de Shemot pertenece al marco del castigo — a pesar de ser lento en iras, no dejará impune —, cambió su significado en las palabras de los profetas, y en todos los lugares donde aparece describe precisamente el perdón. Por ejemplo, en Yoel, capítulo 2, versículo 13 se dice: "y rasguen vuestros corazones y no vuestros vestidos, y retornen al Señor, vuestro Dios; porque Él es clemente y compasivo, lento en iras y grande en misericordia, y Se arrepiente del mal (que amenaza traer)”. También el profeta Ioná utiliza una expresión similar.

Debemos entonces comprender por qué Najum altera los modos de expresión habituales y los invierte: la expresión "Dios celoso" la aplica a Sanjerib y no a los que abandonan al Señor, y la expresión "lento en iras" la interpreta según su sentido en la Torá, y no según su sentido en las palabras de los profetas, quienes la ven como descripción del atributo de la misericordia.

Parece que la solución a estas preguntas puede encontrarse en las palabras del Midrash, que ve en la guerra de Sanjerib contra Israel una guerra contra el Dios de Israel. Y si así son las cosas, entonces Najum utiliza las expresiones apropiadas: las formas de conducta del Creador hacia quienes le hacen la guerra. Y así dicen las palabras del Midrash (Eliahu Rabá, parashá 8):

"De manera semejante puedes decirlo acerca de Sanjerib rey de Ashur, que se encolerizó y tomó venganza de Israel, y el Santo, bendito sea, se encolerizó y tomó venganza de él y de su ejército, con celo y venganza, con artificio y soberbia."

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio Daat.

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Los pies del mensajero

Los pies del portador (mensajero) de albricias en la profecía de Najum son distintos a los pies del portador de albricias en la profecía de Yeshaiahu. El núcleo de la buena nueva de Najum está en la salvación misma.

El capítulo 2 del libro de Najum se abre con la descripción del portador de albricias: "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias (buenas noticias), que proclama la paz: Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos, porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso, él ha sido completamente destruido" (1).

Esta descripción del portador de albricias es similar a la de Yeshaiahu en el capítulo 52, versículos 7-10:

"¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies del mensajero de albricias, del que publica la paz; que trae buenas nuevas de felicidad, que publica la salvación, que dice a Tsión: "¡Tu Dios reina! ¡La voz de tus atalayas! Alzan la voz, cantan juntos; porque ojo a ojo ven cómo el Señor se vuelve a Tzión. ¡Prorrumpan en regocijos, canten juntas, oh ruinas de Ierushalaim!, porque el Señor tiene compasión de Su pueblo, ha redimido a Ierushalaim. El Señor desnudó Su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los fines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios”.

Los pies del portador de albricias en la profecía de Yeshaiahu son hermosos: "¡ Cuán hermosos son sobre las montañas los pies del mensajero de albricias!" Los pies del portador de albricias en la profecía de Najum están presentes, hablan al corazón de quien los ve: "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias, que proclama la paz: Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos."

El profeta Najum utiliza la imagen de los pies del portador de albricias. Pero a diferencia de la imagen en Yeshaiahu, enfatiza aspectos distintos en su profecía: Yeshaiahu dice "¡ Cuán hermosos son sobre las montañas los pies del mensajero de albricias” mientras que Najum dice "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias." Najum no califica los pies del portador, sino que establece un hecho: "sobre las montañas los pies del portador de albricias." ¿Y cuál es el significado de estos pies del portador? En Yeshaiahu: " que publica la paz; que trae buenas nuevas de felicidad, que publica la salvación, que dice a Tsión: "¡Tu Dios reina! En Najum, en cambio, el significado de su llegada es breve y conciso: "que proclama la paz." No hay salvación, ni reino. Pero hay algo distinto: liberación — "Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos, porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso, él ha sido completamente destruido."

Los pies del portador de albricias recuerdan a los vigías de Ierushalaim en la profecía de Yeshaiahu la realeza, la redención, el bien. Los pies del portador de albricias en la profecía de Najum recuerdan a quienes los contemplan la salvación, la paz. ¿Y qué es la paz? "porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso, él ha sido completamente destruido."

La imagen deslumbrante de Yeshaiahu, que describe los pies del portador de albricias renovando el reinado, se empequeñece en la profecía de Najum. La buena nueva se condensa en una sola expresión: "que publica la paz", y la asociación se centra en otros pies — los que pisotean con arrogancia el suelo de la tierra. Y la buena nueva es: paz, en el sentido de libertad respecto a los hijos de la perversión que pisotean con arrogancia el suelo de Israel.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio Daat.

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Najum, el que consuela

¿Qué ocurre en tiempos de Najum en Iehudá? ¿Cuáles son las posiciones políticas de Najum? ¿Y cuál es el mensaje de consolación que intenta transmitir al pueblo?

La profecía de Najum fue pronunciada cerca de la caída de Nínive (612 a.e.c.) y cerca de la muerte de Yoshiahu (609 a.e.c.), pero su contenido corresponde al tiempo de la celebración del Pesaj en los días de Yoshiahu (619 a.e.c.).

Imaginen a los habitantes de Ierushalaim tras la caída de Nínive. Escuchan que la gran potencia que dominaba Iehudá se ha derrumbado, y como todo ciudadano razonable se preguntan: ¿y ahora qué? Saben que la coalición de Bavel, Babilonia y Media acumula una gran fuerza — ¿se mantendrá esta alianza al frente de los reinos? ¿Nos irá mejor bajo el dominio caldeo?

La nube de la duda flotaba sobre las cabezas del pueblo que habitaba en Tzión. En este estado de incertidumbre, el profeta hizo oír su voz. Pertenecía al grupo que creía que Bavel sería una buena socia para Iehudá. Este pensamiento profundo acompañó al partido judío, arraigado y nacionalista, cuyos orígenes se remontan a la casa real de Jizkiahu, rey de Iehudá, quien estableció el primer contacto con el rey de Bavel, Merodaj-Baladán.

Frente a las voces atemorizadas por el poder de Bavel y temerosas del futuro de la Ierushalaim asiria, Najum promete que "no se levantará dos veces la tribulación" (capítulo 1, versículo 9). Najum le dice a Yoshiahu "Celebra, oh Iehudá, tus fiestas" (versículo 1) — continúa con las festividades de la redención, pues yo escucho los pasos del portador de buenas noticias: "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias" (versículo 1)— el derrumbe de Ashur, Asiria es la redención. ¿Quién sabe si no fue en la fuerza de Najum que Yoshiahu fue a Meguido para frenar a Egipto en su campaña bélica? Najum le dice: tú eres la generación de la redención, crece y fortalécete, pues a ti está destinado todo el reino de la tierra de Israel con todas sus tribus.

Najum es el gran consolador de Israel al final de los días de Yoshiahu; es el gran despertador del reino de David, y por ello mismo también causó la gran desilusión que se produjo a raíz de la destrucción de Ierushalaim a manos de Bavel.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Shmone Neviim beavotot ahavá”, editorial Yediot Sfarim

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La derrota de la ciudad invencible

¿Por qué Najum compara la caída de Nínive precisamente con la caída de No-Amón?

En el capítulo 3, Najum termina de describir la destrucción de Nínive presentando su grandeza, sus pecados y su castigo. En medio del capítulo, en los versículos 8–11, Najum le promete a Nínive un destino semejante al de No-Amón, capital del Alto Egipto:

"¿Eres tú acaso mejor que No-Amón, asentada entre los ríos... También ella ha sido deportada, ha sido llevada en cautiverio; sus niños también fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles... Tú también te embriagarás, quedarás desmayada..." (capítulo 3, versículos 8–11)

¿Por qué se compara Nínive precisamente con No-Amón? En términos simples, podría proponerse que tanto Nínive como No-Amón estaban asentadas sobre grandes ríos (el Tigris y el Nilo respectivamente), y que sus fortificaciones se apoyaban en gran medida en ese hecho: "asentada entre los ríos, que tenía alrededor de sí las aguas; cuyo baluarte era el Nilo; y su muralla se levantaba desde el río" (versículo 8). Pero si fuera solo eso, ¿por qué Najum añade una descripción detallada de la destrucción de No-Amón y a partir de ella le promete a Nínive el mismo destino?

Una breve consulta a los libros de historia permite ver que Ashur, Asiria, en la cima de su poder, destruyó No-Amón y conquistó el Alto Egipto. Puede proponerse entonces que el profeta le promete a Ashur un castigo de medida por medida. Y quizás aún más que eso.

Retrocedamos unos 60 años. Asarhadón, rey de Ashur, conquista finalmente el Bajo Egipto, lo convierte en provincia asiria y se proclama "gran rey, rey del universo, rey de Asiria, regente de Bavel, Babilonia, rey de Shumer y Acad, rey de reyes de Egipto, Patros y Cush" (de la inscripción triunfal de Asarhadón, Nahr el-Kalb). A pesar de la grandilocuente declaración, eso no fue lo que ocurrió en la práctica. Durante los diez años siguientes se producen nada menos que cuatro rondas de rebelión: algún príncipe egipcio se subleva contra Ashur, conquista el Bajo Egipto, Ashur envía un ejército, recupera el control de la región, y así sucesivamente. Finalmente, Asurbanipal, el mayor de los reyes asirios, harto de las rebeliones repetidas, decide destruir definitivamente No-Amón, capital del Alto Egipto, para que todos vieran y temblaran. No-Amón —y con ella todo Egipto— nunca volvió a su antigua grandeza.

Ahora se comprende por qué Najum elige precisamente No-Amón como modelo para la destrucción de Nínive. No-Amón, que ya había resistido ataques asirios, era considerada una ciudad militarmente invencible, y también el último bastión de la resistencia contra el monstruo asirio. Cuando Ashur la destruyó y masacró a su pueblo, fue un golpe moral devastador para todos los que esperaban la caída de Ashur. Así, la mención de No-Amón en la profecía de venganza contra Nínive adquiere un significado doblemente profundo. Najum le dice a su auditorio: ¿Recuerdan la caída de No-Amón? ¿Cuánto nos entristeció aquella masacre terrible, y cuánto pareció entonces que no volvería a levantarse un rival frente a Ashur? Pues bien —ese es el destino que le espera a Nínive. Y así como Egipto no volvió a ser potencia, tampoco Ashur tendrá resurrección.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización Najat-Jóvenes Amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la juventud

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¿Quién eres Javakuk?

¿Quién fue Javakuk? ¿En qué época vivió? ¿Y por qué el texto no lo menciona explícitamente?

A diferencia de los profetas anteriores de los Doce Profetas Menores (Trei Asar, en hebreo), sabemos muy poco sobre Javakuk. No conocemos el nombre de su padre, ni dónde ni cuándo profetizó.

Los Midrashim y los comentaristas completan el panorama:

Según el Seder Olam, el período de su profecía fue en los días de Menashé hijo de Jizkiahu (véase el comentario del Radak). Como consecuencia, cuando en el libro  Melajim II (capítulo 21, versículo 10) se le da a Menashé una dura profecía que comienza con las palabras: "Y habló el Señor por medio de sus siervos los profetas, diciendo", Rashi explica que esos profetas eran Najum y Javakuk. La razón por la que no se mencionaron sus nombres es que Menashé sera un rey malvado, y no era apropiado que los justos fueran asociados con su nombre.

Esta datación también concuerda con su lugar en el orden de los Doce Profetas Menores, suponiendo que dicho orden tiene alguna dimensión cronológica: hasta Mijá identificamos a los profetas en el rango de tiempo que va desde Uziahu (y Yarobam hijo de Yoash) hasta Jizkiahu; Javakuk y Tzefaniá corresponden al final del período del Primer Beit HaMikdash, el primer Gran Templo, mientras que Jagai, Zejariá y Malají son los profetas del Retorno a Tzión.

En cuanto a la identidad personal de Javakuk, el Zohar aclara que Javakuk es el hijo de la mujer shunamita a quien Elishá resucitó. Una alusión a esto se encuentra en la promesa de Elishá, formulada así: " Para este tiempo, el año que viene, abrazarás un hijo" (Melajim II, capítulo 4, versículo 16), y Javakuk recibe su nombre por ese abrazo con el que su madre lo sostuvo, y por el abrazo con el que Elishá lo estrechó.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización Najat-Jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios de Tanaj para la juventud

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Aquellos que calculan la fecha de llegada del Mashiaj

En su profecía de nuestro capítulo, Javakuk dice: "Porque la visión todavía tardará hasta el plazo señalado, y habla del fin (de los tiempos) y no mentirá; aunque tardare, aguárdala, porque de seguro vendrá, no tardará" (versículo 3). Sobre la actitud ante los cálculos del fin de los tiempos podemos aprender de las palabras del Talmud y de las palabras de Maimónides en su obra Mishné Torá.

Talmud Bavlí, Tratado Sanhedrín, folio 97b

Dijo Rabí Shmuel bar Najmaní en nombre del rabí Ionatán: "Que cunda la desesperación entre quienes calculan los tiempos del fin, pues decían: una vez llegado el plazo y no habiendo venido, ya no vendrá. Pero hay que aguardarlo, como está dicho: 'aunque tardare, aguárdala'" (Javakuk, capítulo 2, versículo 3).

Maimónides, Leyes de los Reyes, capítulo 12, Halajá 2

Dijeron los Sabios: no hay diferencia entre este mundo y los días del Mashiaj sino el sometimiento a los reinos. Parece desprenderse del sentido literal de las palabras de los profetas que al comienzo de los días del Mashiaj habrá la guerra de Gog y Magog, y que antes de esa guerra se levantará un profeta para enderezar a Israel y preparar sus corazones, como está dicho: "He aquí, que yo les envío al profeta Eliahu" (Malají, capítulo 3, versículo 23); y no viene ni para declarar impuro lo puro, ni para declarar puro lo impuro, ni para inhabilitar a quienes se presumen aptos, ni para habilitar a quienes se presumen inhábiles, sino para instaurar la paz en el mundo, como está dicho: "y hará volver el corazón de los padres hacia los hijos" (Malají, capítulo 3, versículo 24). Y hay entre los Sabios quienes dicen que antes de la llegada del Mashiaj vendrá Eliahu.

Todas estas cosas y las semejantes a ellas, nadie sabe cómo ocurrirán hasta que ocurran, pues son asuntos sellados para los profetas; tampoco los Sabios tienen tradición sobre ellos, sino solo según la inferencia de los versículos, y por eso hay entre ellos discrepancias en estos asuntos. En todo caso, el orden en que sucederán estas cosas y sus detalles no son un principio fundamental de la fe. Nunca debe la persona ocuparse de las palabras de las Agadot ni extenderse en los Midrashim que tratan de estas materias y sus semejantes, ni hacerlos un principio fundamental, pues no llevan ni al temor ni al amor a Dios. Tampoco debe calcular los tiempos del fin. Dijeron los Sabios: "Que cunda la desesperación entre quienes calculan los tiempos del fin." Más bien, debe aguardar y creer en la esencia del asunto, tal como hemos explicado.

Maimónides — Rabí Moshé ben Maimón, nacido en España en el año 1135. Se trasladó a Egipto, donde ejerció como rabino, líder comunitario y médico. El mayor de los decisores legales y filósofos judíos. Compuso el Mishné Torá, en el que reunió, dictaminó y ordenó todas las leyes, así como la Guía de los perplejos, obra de filosofía. Falleció en el año 1204.

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El rollo del Pésher (reinterpretación profética) de Najum

El Rollo del Pésher de Najum encontrado en las cuevas de Qumrán interpreta la profecía bíblica como el cumplimiento de los eventos históricos que ocurren en el tiempo del autor.

El Rollo del Pésher de Najum fue encontrado en la Cueva 4, cercana a Qumrán. Se data en el período herodiano y de él se han conservado entre 5 y 6 columnas. Al igual que en los demás pésherim de los rollos, este rollo interpreta la profecía bíblica como el cumplimiento de los eventos históricos que ocurren en tiempos del autor, con especial énfasis en los últimos días. Este método interpretativo refleja las creencias y la cosmovisión de los miembros de la comunidad del "Iajad", una secta judía que actuó en los últimos tiempos del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo. Esto contrasta con la tradición interpretativa que conocemos hoy, que explica o amplía los versículos bíblicos de manera más llana.

En el libro de Najum, el profeta prevé la caída del reino de Ashur, Asiria como castigo por la opresión que ejerce sobre Iehudá. Los miembros de la secta citan versículos seleccionados de los tres capítulos del libro y los interpretan como la victoria de los miembros de la comunidad del "Iajad" sobre sus enemigos internos —"Efraim" y "Menahsé"— y externos —los "kittim". Muchos investigadores identifican a "Efraim" como apodo de los fariseos, quienes gozaban del favor popular pero eran considerados por la secta como hipócritas y malvados, siendo también llamados "buscadores de cosas lisonjeras"; y a "Menashé" como apodo de los saduceos.

Los "kittim" son mencionados varias veces en los Rollos del Mar Muerto; en el Pésher de Najum la referencia es probablemente a los romanos. Los miembros de la secta esperaban y creían que en la guerra venidera de los últimos días, el Mashiaj los derrotaría.

A diferencia de otros pésherim, el Pésher de Najum menciona nombres de personajes históricos: los reyes griegos Demetrio y Antíoco. Además, según los investigadores, el rollo hace referencia al gobierno de Alejandro Janneo, de la reina Salomé Alejandra y a la guerra civil entre sus hijos.

Autores: Personal de la Unidad de Proyectos de los Rollos del Mar Muerto, Autoridad de Antigüedades de Israel.


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Contemplar el cuadro completo

Cuando contemplamos el cuadro completo, vemos a un profeta que escucha a su Dios y Le teme, aun cuando se dirige a Él de manera dura e incisiva. Y ese mismo profeta despliega ante nosotros en su plegaria una imagen de los caminos del Señor que es más grande que la realidad que se revela ante nuestros ojos.

Y al final, una plegaria. Javakuk se atreve a hacer lo que nosotros deseamos y no siempre nos atrevemos.

Javakuk se dirige a Dios y clama que permanece sin respuesta. Javakuk cuestiona el orden del mundo y se pregunta si éste refleja una presencia divina. Javakuk inquiere cómo es posible suponer que la Torá de Dios es divina, frente a las injusticias que existen en un mundo conducido por Quien la dio. Javakuk vuelve, exige y no cede, hasta recibir una respuesta divina.

Y entonces llega su plegaria.

La imagen que se revela ante nuestros ojos cuando tenemos el privilegio de contemplar el cuadro completo es la de un profeta que escucha a su Dios y Le teme. Y comprendemos que sólo habíamos visto la mitad del cuadro. La actitud de dirigirse a Dios puede ser algo duro y penetrante, pero ello expresa únicamente un lado de la relación entre Javakuk y su Dios. El profeta que supo mantenerse erguido y clamar, inclina ahora la cabeza y describe el poder del Señor y Su grandeza. Despliega ante nosotros en su oración una imagen que es más grande que la realidad que se revela ante nuestros ojos — una realidad que abarca los cuerpos celestes y toda la extensión de la tierra.

Cuando contemplamos el cuadro completo, nos resulta difícil distinguir entre la realidad concreta y la realidad divina. Y aprendemos junto con Javakuk que hay razones para no atreverse. Que la imaginación supera a la realidad. Y que los caminos del Señor son más grandes que la imaginación humana. Por ello, el acorde final de Javakuk es el regocijo y la alegría. Éstos nos permiten soltar la idea de que debemos atrevernos, nos ayudan a sentir que no siempre podremos recibir del Señor una respuesta comprensible.

Gentileza sitio 929.

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