Los Jivim son identificados en el texto bíblico y en el ámbito de la investigación con el “Jori”, un pueblo diferenciado de los otros pueblos de Kenaan en el idioma y la cultura, lo cual puede explicar el apuro de Israel de aceptarlos en su condición de extranjeros “de una tierra lejana”.

El paralelismo entre el episodio de Ierijó y los preceptos de Shmitá y Iovel enseña, que así como los preceptos de Shmitá y Iovel dan cuenta del hecho de que la tierra es de Dios, y llevan al pueblo a un estado iniciático en el que cada uno recibe la heredad de Dios, del mismo modo la conquista de Ierijó representa un nuevo comienzo en el cual la tierra es posesión de Dios y le es entregada al pueblo de Israel en heredad.

La Guemará nos enseña que a pesar de que Aján pecó, antes de ello ya recibió un castigo, ni bien el pueblo de Israel cruzó el Iarden. El Maharal explica, en otro contexto, que sólo en la tierra de Israel se une el pueblo de Israel y se convierten en responsables uno por el otro y a partir de ello asumen el compromiso con las “Nistarot”(los pecados cometidos por un individuo en forma oculta).

Guemará Sanhedrin 43b

Están aquellos que ven una virtud en el paso a una guerra militar nacional. No obstante, es probable que desde un inicio estuviera previsto que toda la conquista fuera milagrosa si no hubiera causado el pecado. Parece ser que el pecado no fue solo de Aján, sino también de Yehoshua y sus espías, que a través de sus acciones manifestaron el alejamiento del pueblo del ideal divino.

Ierijó fue el comienzo de la conquista de la tierra por parte del pueblo de Israel, por ello no fue una conquista más, sino un hecho que definió el carácter de toda la conquista de la tierra.

El relato de la guerra de los reyes del sur es similar al relato de la guerra de los reyes del norte, pero mientras que en el capítulo 10 está descripta la guerra que se registró en un lapso de tiempo muy breve, por medio de grandes milagros y con la participación de todo el pueblo; he aquí que en el capítulo 11, es descripta la guerra llevada a cabo con dificultades y a lo largo de un tiempo prolongado. Parece que el espíritu de muchos de los hijos de Israel se debilitó, y a la par del debilitamiento espiritual también decayó la ayuda divina.

Yehoshua le ordena a los Cohanim (Sacerdotes) que hagan sonar los Shofarot durante siete días y al pueblo le pide que no griten. Sólo en el séptimo día, tras las siete vueltas, él le permite al pueblo gritar ¿Cuál es el significado de la diferencia entre las clases de sonidos del Shofar y entre los diferentes momentos?

Parece ser que para evaluar la relación entre Tekiá y Teruá, debemos ver el episodio de las trompetas que figura en el capítulo 10 del libro Bamidbar.

Este fue el momento al que condujeron las etapas previas-la caída de las murallas y la rendición de las ciudades. El ejército emorita-kenaaní salió de las murallas y se aprestó para el sitio sobre Guivón. Y así, se convirtió en un objetivo accesible para el ejército de Israel.

 “Y todo Israel, sus ancianos, sus oficiales y sus jueces, estaban de pie a ambos lados del arca frente a los sacerdotes, los Leviim que portaban el arca de la alianza del Eterno, tanto el converso como los miembros del pueblo, la mitad frente al monte Guerizim y la mitad frente al monte Eval. Tal como ordenó Moshé, siervo de Dios al principio, bendecir al pueblo de Israel” (Yehoshua capítulo 8, versículo 33)

El juicio público que fue llevado a cabo contra Aján a fin de quitar el oprobio del pecado, le transmite un mensaje importante al pueblo-no busquen otros culpables de la caída; Aján, y solamente él, con su actitud transgresora provocó la derrota en la batalla.

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