Una persona que robó, pero no tiene a quién restituirle el objeto robado, debe darle el dinero al Cohen. Esta Halajá (Ley religiosa judía) indica que el Cohen no está desconectado de lo que acontece en el pueblo, sino que debe estar involucrado en las cuestiones civiles.

Uno de los temas que aborda nuestro capítulo es “el hurto a un extranjero”-un caso en el que el deudor fallece sin dejar herederos, y por ende no hay nadie que reclame el objeto hurtado. La Torá establece que en un caso así el objeto hurtado le será entregado al Cohen.

Nuestro capítulo trata sobre la tarea de los Leviim en el Mishkán (Tabernáculo), y la divide entre las familias de la tribu Leví: Kehat, Guershón y Merarí. Al final del capítulo, es descripto el censo de los hijos de Leví abocados a la tarea sacra.

Los hijos de Kehat (Versículos 1-20)

La Parasha Bamidbar nos relata el censo de los hijos de Israel, en la Parasha Naso la Torá relata el censo de los levitas los que estaba destinados á cuidar el Mishkán, el Tabernáculo y les enseres sagrados (Bamidbar IV, 21 - 49). La Torá nos relata luego la disposición de separar a los esposos, el caso de la mujer infiel (SOTA) y el del NAZIR (nazareno) el hombre que ha hecho el voto de no beber vino, no cortarse el cabello. Termina la Parasha con el relato de los sacrificios de los NESIIM, es decir los dirigentes de las tribus.

Durante los traslados, todos los elementos eran cubiertos con distintas coberturas. Parte de los enseres, eran cubiertos con revestimientos que eran colocados uno sobre el otro. La observación profunda de la locación de las coberturas nos indica que el nivel del celeste combinado con otros hilos es más elevado que el nivel de la púrpura violácea pura. ¿Cómo se relaciona esto con nosotros?

El mandamiento de cubrir los elementos del santuario nos enseña que una aproximación desmedida al santuario no es menos peligrosa que el distanciamiento del mismo. El hombre debe mantener un delicado equilibrio entre ambos extremos.

De acuerdo al método de Rabí Iehudá, incluso en el marco de las travesías por el desierto no apagaron el fuego del altar  sino tan solo lo cubrieron. De ese modo, la Torá nos insinúa acerca del deber de preservar el fuego ardiente en nuestro interior, incluso en los tiempos difíciles.

Los capítulos 3-4 tratan sobre los Leviim y su tarea. Nuestro capítulo se concentra en el censo de los Leviim y en el rescate de los primogénitos israelíes por los Leviim.

Las generaciones de Aharón (Versículos 1-4)

La Torá en Parashat Bemidbar habla del censo que Dios le ordenó a Moshé realizar antes de la partida de Benei Israel del Monte Sinaí. A Moshé se le ordenó que contara a los varones de veinte años o más, y que realizara un censo separado contando a los varones de Leviyim desde la edad de un mes (3:15).

La Torá reitera varias veces la cuestión del aprestamiento del pueblo de Israel en el campamento. En nuestro capítulo, ella describe el campamento de los hijos de Leví y sus familias. ¿Por qué la Torá vio la necesidad de extenderse tanto en esta cuestión y detallarla varias veces? Esto tiene lugar por la importancia de la preservación del orden.

Rabí Ierujam cita una parábola que solía expresar Rabí Simja Zisel, a fin de explicar la importancia del orden:

¿Cuándo fueron elegidos los Leviim para servir a Dios? ¿Acaso sólo en el segundo año en forma diferenciada de los Cohanim (Sacerdotes), o tal vez en el primer año después del pecado del becerro de oro? Parece que las dos respuestas son correctas y la doble elección surge a partir del mérito doble: por un lado fueron elegidos por sus actos pero por otro fueron elegidos de un modo especial

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