Las vacas del Bashán no escuchan

 

Algunos sostienen que existe un contraste fundamental entre la Torá y los profetas, como si la Torá enfatizara los preceptos rituales y los profetas, la ética, pero Amós y Yeshaiahu no conocían esta dicotomía.  

Los pecados morales (4,1) y los pecados religiosos (4,5-6) se unieron para definir el destino del reino de Israel-Shomrón, a los ojos de la profecía.

"Las vacas del Bashán (= las engordadas con riquezas, sin justicia) que están en el monte de Shomrón, que oprimen a los pobres, que aplastan a los necesitados, que dicen a sus señores: “Traigan para que bebamos' (su sangre)... Vayan a BethEl y cometan crímenes  en Guilgal (con los pecados de los becerros y los sitios altos); multipliquen (altares) sus pecados (en contra del mandamiento que prohíbe la multiplicación de santuarios; Devarim, capítulo 12, versículo16); y trayendo cada mañana vuestros sacrificios (en contra de la prohibición: “y que no pernocte hasta la mañana el sacrificio de la festividad del Pesaj” (Shemot, capítulo 34, versículo 25); cada tres años vuestros diezmos (“Pero, lo que sobrare de la carne del sacrificio, en el día tercero, en el fuego habrá de ser quemado” (Vaikrá, capítulo 7, versículo 17);

Y quemen en acciones de gracias pan fermentado (“Ninguna oblación que hayan de ofrecer ante Hashem habrá de ser leuda ya que ni levadura ni miel podrán hacer consumir como sacrificio ante Hashem”  (Vaikrá, capítulo 2, versículo 11); “Si por agradecimiento él lo acercare ... habrá de ofrecer con el sacrificio de agradecimiento tortas ázimas amasadas... (pero no lo quemará)'; (Vaikrá, capítulo 7, versículos 12-13); asimismo publiquen las ofrendas voluntarias, proclámenlas (que cualquiera que quiera pueda ofrecer y comer – “ y ningún hombre ajeno podrá comer ofrenda sacra”; (Vaikrá, capítulo 22, versículo 10);

En círculos cristianos, y entre judíos “ilustrados”, se suele hablar de una contradicción fundamental entre la Torá y los Profetas, como si la Torá enfatizara los mandamientos rituales y los Profetas la moral, pero Amós y Yeshaiahu no conocían esta dicotomía."

"Aquellos que fueron indiferentes a la moral y los mandamientos de la Torá, tampoco escucharon las advertencias que precedieron a la lamentación de la destrucción, “Mas no se han convertido a Mí dice el Señor” (5 veces; 4:7-11): limpieza de dientes... y falta de pan... les he detenido la lluvia... los he herido con el tizón... la multitud de vuestras huertas y de vuestras viñas, y de vuestras higueras, y de vuestros olivares, ha devorado la langosta; peste, espada y fuego; un terremoto muy fuerte, como la destrucción de Sedom y Amorá (aparentemente el terremoto registrado en la época de Uziahu).

Después de las advertencias, que los insensibles al mal y los que se deleitaban en el placer de Shomrón no escucharon, el Creador del mundo y del hombre,” Él es quien formó las montañas, y creó el viento, y anuncia al hombre lo que es su pensamiento (=su palabra; capítulo 4, versículo 13), traerá sobre ellos destrucción y lamentación (Capítulo 5, versículos 11-3)”.


Cortesía sitio 929

 

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Una caída sin recuperación

En la lamentación que figura en nuestro capítulo, el profeta utiliza palabras muy duras y dice “¡Se ha caído, no volverá más a levantarse la virgen de Israel!” (Versículo 2). ¿Cómo se pueden comprender las palabras de esta profecía? ¿Acaso se ha perdido toda esperanza?

Los conceptos de los Sabios en el Tratado de Brajot 4b, indican cuán dura es para ellos la lamentación que aparece en nuestro capítulo:

“Dijo Rabí Iojanan: ¿Por qué no figura la letra NUN en el capítulo de Tehilim, Salmos, ¿Ashrei? Porque hay en ella una alusión a la caída de los enemigos de Israel, como está escrito: “¡Se ha caído, no volverá más a levantarse la virgen de Israel!”(Amós, capítulo 5, versículo 2). Y en el Occidente se explicaba de la siguiente manera: cayó, y no volverá a caer más, levántate virgen de Israel. Dijo Rabí Najman Bar Itzjak: aún así David volvió y lo asoció con el Ruaj HaKodesh, el Espíritu Divino, como está mencionado: “Dios sostiene a todos los que caen” (Tehilim, capítulo 145, versículo 14).

Los Sabios de la Tierra de Israel leen el versículo sin seguir los signos de la lectura de la Torá (Teamim), a fin de interpretarlo de modo favorable.

En la Mishná, Sanhedrín, capítulo 10, Mishná 3, aparece una discusión entre los Sabios de la Mishná (Tanaim) sobre el interrogante si es que en el futuro las diez tribus habrán de regresar:

Las diez tribus no habrán de volver en el futuro, como está mencionado: “y los arrojó a otra tierra, como el día este” (Devarim, capítulo 29, versículo 27). Así como este día va y no regresa, así ellas van y no regresan-estos son los conceptos de Rabí Akiva. Rabí Eliezer señala: Así como el día se oscurece y se ilumina, del mismo modo las tribus, a pesar de que se las ha oscurecido, en el futuro serán iluminadas”. En referencia al versículo “¡Se ha caído, no volverá más a levantarse la virgen de Israel”, explica Rashi: “Desde que fueron exiliados en la época de Hoshea, hijo de Elá, no habrá más ningún rey de las diez tribus”. Es decir, no habrá más un reino separado de Israel aparte del reino de Iehudá. Rabí Abraham Ibn Ezra reduce la caída. A su criterio, no se refiere en absoluto al reino de Israel sino a la dinastía de Yehú, al morir Yarovam hijo de Yoash. También Radak (Rabí David Kimhi) explica: “¡Se ha caído, no volverá más a levantarse la virgen de Israel”-no volverá a levantarse por un tiempo prolongado, y eso lo dijo en relación a las diez tribus exiliadas en el período de Hoshea, hijo de Elá, por el rey de Ashur, que aún no han retornado a su tierra, ya que no regresaron con el retorno del exilio babilónico, pero están destinadas a regresar en el futuro, ya que muchos profetas profetizaron acerca de su retorno…

La respuesta a la lamentación de nuestro capítulo, la da Amós en el capítulo 9:

“En aquel día levantaré el tabernáculo de David, ya caído…y lo volveré a edificar como en los días de la antigüedad…Y haré tornar el cautiverio de Mi pueblo Israel; y ellos edificarán las ciudades asoladas, y las habitarán; y plantarán viñas, y beberán el vino de ellas; harán huertas también, y comerán su fruto. Y Yo los plantaré en su propio suelo; y nunca jamás volverán a ser arrancados de su tierra, que Yo les he dado, dice el Señor, Dios tuyo” (Capítulo 9, versículos 11-15).

En la Pesikta de Rab Kahana, el Midrash cita, aparentemente, la respuesta de la congregación de Israel a la profecía de consolación:

Se dirigió Amós a la consolación. Le dijo: Dios me ha enviado a ti para consolarte. Le dijo ella: ¿Qué es lo que traes? Le respondió: “En aquel día levantaré el tabernáculo de David, ya caído” (Amós, capítulo 9, versículo 11). Le dijo ella: Ayer me dijiste: “¡Se ha caído, no volverá más a levantarse la virgen de Israel!”(Amós, capítulo 5, versículo 2), y ahora me dices que sí? ¿Cuál creerte, la primera o la segunda?”

Nosotros que tuvimos el privilegio de que se cumpla en nuestro tiempo: “Y haré tornar el cautiverio de Mi pueblo Israel; y ellos edificarán las ciudades asoladas, y las habitarán; y plantarán viñas, y beberán el vino de ellas; harán huertas también, y comerán su fruto” (Capítulo 9, versículo 14).

Creeremos que también se habrá de cumplir su última parte: “Y Yo los plantaré en su propio suelo; y nunca jamás volverán a ser arrancados de su tierra, que Yo les he dado, dice el Señor, Dios tuyo” (Capítulo 9, versículo 15).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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Una guerra cultural

Amós describe el duro castigo que recibirá Israel. Pero ¿quién le dice a quién,” Cállate”? ¿Y por qué no mencionar el nombre de Dios?

“Y sucederá que si quedaren (de una ciudad) diez hombres en una casa, ellos (también) morirán. Y al muerto le alzará su tío (el cual le habrá de quemar), para sacar de la casa de los huesos; y dirá al postrero, que estará en lo más interior de la casa: "¿Hay acaso contigo otro (cadáver todavía)?" A lo que dirá éste: "No hay más". Luego aquel responderá: ¡Cállate!, porque no hemos de mentar el nombre del Señor” (Versículos 9-10).

Amós describe el duro castigo que habrá de recibir Israel. El sentido general de los versículos es comprensible- la situación será mala, pero los detalles provocan un “dolor de cabeza” a los comentaristas. Pero ¿quién le dice a quién,” Cállate”? ¿Y por qué no mencionar el nombre de Dios? Y eso, después de superar el obstáculo inherente de la palabra “Mesarfo”, “al cual habrá de quemar”.

Las dificultades que surgen en los versículos generan Midrashim creativos. En el Sifrá figura el siguiente relato que integra el versículo al relato. El contexto del relato es el versículo que aparece en el libro Vaikrá, en el marco de las descripciones de los castigos que recibirán los israelitas en el caso de que pecaran.

“Y haré caer vuestros cadáveres junto a los cadáveres de vuestros fetiches” (Vaikrá, capítulo 26, versículo 30)

¿Pero qué hacen los cadáveres junto a los fetiches?

Es que Eliahu, de Bendita Memoria, recorre todos   

Le dijo: “Hijo mío, ¿a qué familia perteneces?

Le dijo: De tal familia

Y le preguntó Eliahu: ¿y cuántos eran?

Y respondió: tres mil

Eliahu volvió a preguntar: ¿Y cuántos han quedado de ustedes?

Y su interlocutor respondió: Yo

Le dijo Eliahu: ¿Quieres expresar algo y vivir?

Respondió: Sí

Le dijo Eliahu: Pronuncia “Shemá Israel Hashem Elokeinu Hashem Ejad”, “Dios es nuestro Dios, Dios es Uno”

De inmediato, gritó y dijo: “¡Cállate!, porque no hemos de mentar el nombre del Señor” (Amós capítulo 6, versículo 10). ¡Mi padre no me enseñó de ese modo!

¿Qué hacía? Tomaba su temor y lo ponía sobre su corazón y lo abrazaba y besaba hasta que su vientre se rasgaba y caía, él y su temor, a tierra.

Por eso se dice "y haré caer vuestros cadáveres junto a los cadáveres de vuestros fetiches” (Vaikrá capítulo 26, versículo 30) (Sifrá Bejukotai 6:4)

"¡Silencio! Pues no hay que mencionar el nombre del Señor" - El Midrash interpreta el versículo como una descripción de una sociedad alienada de Dios hasta el punto de querer erradicar el uso del nombre de Dios. Así, el padre en el relato le enseña a su hijo que de ninguna manera se debe mencionar el “terrible Nombre”, ¡silencio!

He aquí una guerra cultural en toda su intensidad. ¡Ay de aquel que lleve el nombre de Dios en sus labios”.

Cortesía sitio 929.

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¿Qué es el día de Dios?

 ¿Es el Día de Dios un día de calamidad o un día de consuelo? ¿Y cómo deberían relacionarse los habitantes del reino de Israel con este día venidero? ":

Durante su visita al reino de Israel, Amós escucha que la abundancia que prevalece allí proviene de la bendición de Dios. La gente deambula con arrogante confianza en la redención y espera que el Día de Dios, llegue en un tiempo determinado. El Día del Señor trascenderá todas las leyes naturales y en él Dios mismo aparecerá y trastornará los sistemas del mundo. La creencia predominante en las ciudades de Shomrón durante el período de Yarovam II es que ese día será un día de venganza contra las naciones, un día de luz preciosa, un día en que el poder de Israel se elevará más allá de sus fronteras y se convertirá en un reino exaltado sobre toda la tierra. La conciencia de la redención inminente inunda los corazones de los israelitas con una alegría embriagadora, y en medio de esta embriaguez el profeta vierte sus amargas palabras en su interpretación del "Día del Señor":

“¡Ay de aquellos que desean (que venga) el día del Señor! ¿Para qué desean para vosotros el día del Señor? Será tinieblas, y no luz” (versículo 18).

Las palabras de Amós sobre el Día del Señor golpean a sus oyentes. No hay entre él y ellos una disputa teológica sobre si el Día del Señor será un día terrible en el que Dios descenderá a la tierra para trastornar sistemas, elevar a los humildes y humillar a los altivos. Pero mientras sus oyentes viven con la fe pura de que están en el lado iluminado de esta batalla, Amós está convencido de que deberían huir de ese día mientras aún tengan aliento.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Shmoná Neviim beAvotot Ahavá”, de ediciones Yediot.

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Asfixiar la combustión natural

En la descripción de los pecados de Israel sobresale el intento de afectar la pureza y la consagración, oprimir y asfixiar el bien natural que arde en los corazones de los que se consagran, y en oposición a ello, medida por medida, Dios apagará y debilitará el poder de Israel.

Al describir los pecados de Israel, Amós enumera también algunos pecados “a fin de hacer enojar”- “profanando así Mi santo Nombre” (versículo 7): desviar a los humildes de su senda, la profanación familiar de una joven, dar de beber vino a los ascetas, impedir la profecía de los profetas. El común denominador de todos es el intento de afectar la pureza, la consagración. Es posible que el móvil de todos esos pecados sea la envidia, que deriva en un gran odio. 

Al inicio del libro Amós se describe un incendio que tendrá lugar como castigo para todos los pueblos que exageran. Aparentemente, el fuego afectaría también a Israel, se expandiría por las murallas de Izreel y devoraría los palacios de Shomrón. Pero para el pueblo de Israel, se describe otro tipo de castigo. ¿Acaso hay alguna diferencia entre los pecados de Israel y los de otros pueblos?

A diferencia de los pueblos, cuyo mal es cual el fuego que quema a través de sus malas acciones y su lucha en favor del mal, el mal del reino de Israel se hace a través de una opresión, un adormecimiento y una asfixia de todo elemento bueno. Por lo tanto, el castigo de Israel es “medida por medida”-impedirle al fuego el oxígeno-represión y debilitamiento del poder del bien, el móvil-“Pues he aquí Yo los apretaré en todo lugar, como se aprieta el carro que está lleno de gavillas” (versículo 13), y sin la fuerza móvil todos se debilitarán, tal como han debilitado las manos de los que se consagran-“ y la huida le faltará al ligero; y el fuerte no podrá valerse de su fuerza; y el valiente no librará su vida; ni podrá resistir el que maneja el arco; y el ligero de pies no escapará, y tampoco podrá librar su vida el que anda a caballo. Además, el más esforzado de corazón entre los valientes huirá desnudo en aquel día", dice el Señor” (Versículos 14-16).

El pueblo quiere que el asceta no cumpla su promesa y que el profeta no profetice, y medida por medida, sus combatientes no logren hallar su fuerza para combatir; quieren que el modesto se aleje de su camino y que las jóvenes pierdan su pureza-así también sus arcos no podrán ser utilizados en sus puestos, direccionarlos y causar daño, y los valientes corajudos se encontrarán en fuga desnudos y perdiendo su honor.

A diferencia de los castigos del comienzo de la profecía de Amós que se manifiestan a través de un incendio gigante de los palacios y ciudades, la respuesta a los pecados de envidia de Israel se refleja en la extinción y el debilitamiento de su fuerza.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización Najat-jóvenes amantes del Tanaj, que representa el Centro Juvenil de Estudios del Tanaj.

 

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Búsquenme y vivirán

 

“Porque así ha dicho el Señor a la casa de Israel: Búsquenme a mí y vivirán” (Amós, capítulo 5, versículo 4).

 "El Rabino Shamlai enseñó: A Moshé le fueron dadas seiscientas trece Mitzvot (preceptos)...

Vino David y las redujo a once, como está escrito en (Tehilim, Salmos, capítulo 15): “Oh Señor, ¿quién podrá habitar en Tu tabernáculo, quién podrá residir en Tu santo monte? El que anda con integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón; el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni infiere afrenta a su cercano; en cuyos ojos el vil es despreciado: mas honra a los que temen al Señor; el que jura, (aun) en perjuicio suyo, y no vacila en cumplir; el que no da su dinero a usura, ni toma cohecho contra el inocente: el que hace estas cosas no tropezará jamás...”

 Llegó Yeshaiahu y las redujo a seis, como está escrito (Yeshaiahu, capítulo 33, versículo 15): “Aquel que anda en justicias y habla rectitudes, que rechaza con desprecio la ganancia de opresiones, que sacude sus manos de contacto con el soborno, que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias, y que cierra sus ojos para no ver el mal...”.

Vino Mijá y las redujo a tres, como está escrito (Mijá, capítulo 6, versículo 8): “Él te ha dicho, oh hombre, lo que es bueno, y qué es lo que el Señor pide de ti; sólo hacer justicia, y amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? ...”

Volvió Yeshaiahu y las redujo a dos, como está dicho (Yeshaiahu, capítulo  56, versículo 1): “Así dice el Señor: "Guarden el derecho y hagan justicia...”

Vino Amós y las redujo a una, como está dicho (Amós, capítulo 5, versículo 4): “Porque así ha dicho el Señor a la casa de Israel: "¡Búsquenme a Mí, y vivirán!”.

Rav Najman bar Itzjak objetó: “¡Quizás significa búsquenme a través de toda la Torá!”

Entonces vino Javakuk y las estableció en una...:" el justo, por su fe vivirá” (Javakuk, capítulo 2, versículo 4).

 

 

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En la cuarta ocasión-un castigo

 

 “Así dice el Señor, por tres crímenes de Damesek, y por el cuarto, no apartaré su castigo, por haber trillado a Guilad con trillos de hierro” (Amós capítulo 1, versículo 3)

 He aquí que imaginamos que Dios no castiga al hombre por la primera, segunda y tercera transgresión, pues es parte de Sus atributos que perdona la iniquidad y pasa por alto la transgresión, y dijo Eliú: " He aquí todas estas cosas suele obrar Dios, dos y tres veces con el hombre" (Iyov capítulo 33, versículo 29) y en la cuarta lo castigará.

Y he aquí que no supervisa a las naciones del mundo para bien o para mal sino por causa de Israel, excepto cuando hay una gran violencia involucrada, como en la generación del diluvio y Sedom y Amorá, pues la violencia destruye la civilización y Dios desea la civilización del mundo.

Y he aquí que Damesek hizo mal a Israel tres veces: En los días de Basha rey de Israel y en la época de Ajav.

Y en los días de Yehoram hijo de Ajav, aunque luchó contra Israel no se le contó, porque Aram fue golpeado en su época cuando vinieron a la tierra de Israel, pero la tercera vez fue en los días de Yehoajaz hijo de Yehú, como está escrito: " pues que los había destruído el rey de Aram, y los había puesto como el polvo que se pisa” (Melajim II, capítulo 13, versículo 7),

Y la cuarta vez que vino contra Iehudá en los días de Ajaz, entonces fue castigado por todo, cuando vino sobre él el rey de Ashur y capturó Damesek y exilió a Aram a Quir y mató a Retzín,

Y todo esto profetizó Amós cuando dijo: "Y romperé el cerrojo... y el pueblo de Aram irá en cautiverio hasta Quir" (Amós, capítulo 1, versículo 5). Y esta profecía la profetizó Amós 65 años antes de que ocurriera, como se dice en la profecía de Yeshaiahu: "Y tan solo dentro de sesenta y cinco años Efraim será quebrantado y dejará de ser pueblo" (Yeshaiahu, capítulo 7, versículo 8) como se explica allí.

Y el significado de "no apartaré su castigo" (Amós, capítulo 1, versículo 3) - no lo devolveré a mi perdón, pues lo perdoné tres veces y lo devolvía cada vez a mi perdón si no hubiera vuelto a su transgresión, pero después de que volvió nuevamente a su transgresión, lo habré de  castigar por todo, y mencionó la más severa de ellas que es "por haber trillado a Guild con trillos de hierro" (Amós, capítulo 1, versículo 3), como está escrito: " pues que los derrotó Jazael en todas las comarcas de Israel, desde el Iardén, al oriente, todo la tierra de Guilad..." (Melajim II, capítulo 10, versículos 32-33).

Radak- Rabí David ben Iosef Kimhi, vivió en el sur de Francia, entre los años 1160-1235. Se hizo famoso como gramático a través de su libro "Mijlol", y se dedicó extensamente al estudio de la filosofía y las ciencias. Escribió comentarios sobre el Tanaj para los libros de Bereshit, Neviim Rishonim, los Primeros Profetas, Neviim Ajaronim, los Últimos Profetas, Tehilim, Salmos y Divrei Haiamim, Crónicas. Sus comentarios se centran principalmente en asuntos lingüísticos, tradición (Masorá) e interpretación de palabras. También trata la cuestión de la composición de los libros y la época de los profetas, cuestiones históricas y geográficas, y debates con la interpretación cristiana de las Escrituras.

 

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La dependencia de la persona en el Creador

 

El texto nos relata acerca de varias personas que durante su enfermedad optaron por consultar al profeta sobre el significado de su enfermedad. ¿Qué podemos aprender de ello? ¿Por qué no le consultaron a medicos y en lugar de eso, sí lo hicieron con el profeta? 

Ben Hadad, el rey de Aram está enfermo y envía a Jazael a consultar con el profeta de Israel y esclarecer si es que sobrevivirá a la enfermedad o no. Algo similar encontramos en el caso de Yarovam, el rey de Israel (Melajim I, capítulo 14) cuando su hijo Avihá enfermó y él envió a su esposa, disfrazada, al encuentro del  profeta Ajiá el Shiloní (de Shiló) para saber qué le sucederá al joven. En ambos casos se envió un emisario a consultar al profeta y se le entregó al profeta un regalo importante a fin de complacerlo.

¿Cómo debemos contemplar este fenómeno, según el cual, en los momentos de enfermedad no solo buscan la ayuda de los médicos  sino que se dirigen al profeta a fin de consultar la palabra de Dios, a pesar de que a lo largo de todo el camino desprecian los conceptos del profeta y el mandamiento de Dios?¿Acaso no es esto hipocresía y adulación? Parece que aquí se puede señalar un factor profundo en el alma de la persona. De un modo general, cuando la condicióno física de la persona es plena y buena, ello le brinda una mayor confianza en sí mismo y entonces se coloca a sí mismo y a su cosmovisión en el centro sin la capacidad de reflexionar sobre ella y evaluar las verdades que hay en ella.

No obstante, justamente en los momentos de enfermedad, la persona revela su nulidad y dependencia absoluta en una fuerza superior y por consiguiente, la consulta al profeta que refleja la palabra de Dios en el mundo, se impone y es deseada. No solo entre los israelitas sino también en otros pueblos, como lo hizo el rey de Aram. Hay situaciones en las cuales la persona se autoengaña y se niega a sí misma y se pone intransigente en no creer en una fuerza superior e incluso en los momentos de dolor no retorna a su Dios. Así lo vimos en el caso de Ajaziá, el hijo de Ajav, rey de Israel, (1) que al caer del altillo de su terraza y enfermar, envió emisarios a consultar a Baal Zvuv, el dios de Ekrón, para preguntarle si es que sobrevivirá a esta enfermedad. A raíz de ello, Eliahu le reprochó por el hecho de haber ido a consultar a otros dioses y no realizar la consulta al profeta de Dios. También en el caso de Yoram, el hijo de Ajav, optaron, en el momento de la enfermedad, que se cure en Izreel y no consultar al profeta y arrepentirse y retornar a Dios (versículo 29).

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Un pequeño milagro

El relato sobre la Shunamita citado en el inicio de nuestro capítulo plantea interrogantes sobre la base milagrosa del mismo. Se ve que no se trata de un milagro más de Elishá sino que debe verse en él una insinuación de otras cuestiones.

A primera vista, parece que los elementos se ordenaron en el episodio de la Shunamita, como en el caso de Elishá, de un modo milagroso, precisamente en el momento en que Guejazí contó acerca de la mujer y su hijo, ellos se presentaron ante el rey. No solo un “milagro” se registró aquí, sino incluso “un milagro dentro de otro milagro”-una maravillosa sucesión de hechos provocó el reencuentro entre Guejazí y la Shunamita, exactamente en el momento en que él le contaba al rey acerca del milagro de ella, y justo en el momento en que ella necesita de la ayuda del rey.

En realidad, este milagro doble, no es más que un falso milagro. Aquí no ha ocurrido nada fuera de lo natural, sino tan solo una rara sucesión de hechos, y este milagro no se asemeja al resto de los milagros de Elishá, en los cuales modificó el orden del genesis.

Y no más que eso, es que el milagro registrado en este episodio está demás. Este rey admiraba al profeta, y era suficiente con mencionar el nombre del profeta para resolver el problema de la mujer. Si ella le hubiera contado que Elishá la envió a residir en la Tierra de los Pelishtim, los filisteos, de inmediato se hubiera puesto de su lado. La Shunamita no necesitaba este “milagro” pequeño de Guejazí.

Los Sabios fueron aún más lejos  y convirtieron el milagro en un “antimilagro”. Según ellos, aquí no hubo milagro alguno, ni una sucesión de hechos de este modo, sino para detener la boca de ese malvado a fin de que no relatara acerca de las maravillas de Dios (Ialkut Shimoni II 232). La cuestión de la importancia y el lugar de este milagro, sigue siendo un acertijo que requiere una solución.

Esta historia puede contemplarse como un hecho cerrado que no está entretejido en el marco de los milagros de Elishá. Y puede ser que que en esta historia particular haya también una expresión y una parábola de la redención del pueblo y de la Tierra en general.

La salida al exilio fue forzada, pero los exiliados esperan poder vivir allí, mientras la Tierra está destruída. En el período del exilio, el pueblo pierde todo lo logrado en la Tierra, pero el exilio no es un punto fnal, el vínculo con la Tierra no fue interrumpido, y cuando llegue la redención, el pueblo regresará a su Tierra. Entonces, recuperará no solo lo adquirido en ella en el pasado, sino también “todos los frutos de su campo, desde el día que dejó el país hasta ahora” (versículo 6).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Mikdash Melej-Iyunim beSefer Melajim”, de ediciones Midreshet HaGolán

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¿¡Ajav llama a su hijo “Yehoram”!?

La alianza entre Ajav y Yehoshafat se reflejó también en el hecho de haber llamado a sus hijos con el mismo nombre: “Yehoram”. Dicho nombre expresa compromiso hacia Dios, que también Ajav lo sentía así.

Yehoram, el hijo de Yehoshafat, rey de Iehudá era contemporáneo de Yehoram, el hijo de Ajav, rey de Israel. El nombre “Yehoram” aparece a veces reducido como “Yoram”, y no hay diferencia alguna en el sentido de ambas formas. No está clara la cuenta exacta de los años de sus reinados, pero de todos modos, resulta claro, que Yehoram, el rey de Iehudá comenzó a reinar cuando ya Yehoram era rey de Israel, y el rey Yehoram de Iehudá murió, mientras el rey Yehoram de Israel aún vivía, y resulta que no se trata de algo meramente casual que en un mismo período hayan reinado en dos reinos vecinos dos reyes con nombre idéntico. El hecho es consecuencia de la alianza, acordada por los padres de estos reyes, Yehoshafat, el rey de Iehudá, y Ajav, el rey de Israel. Y como símbolo de la unión entre ambos, le pusieron a sus hijos un nombre, el nombre “Yehoram”, nombre que expresa la idea, de que el Dios de Israel es sublime y enaltecido. Y de ese modo, Yehoshafat y Ajav proclamaron que ambos se someten a Dios, y acuerdan la alianza en nombre de Dios, y que esperan y aspiran, que a través de la unidad de las dos Casas de Israel, el nombre de Dios se habrá de elevar.

Y a pesar de que Ajav adoraba al Baal y era considerado como uno de los reyes más malvados de Israel que hubo-he aquí que desde el punto de vista del mismo Ajav, su servicio al Baal no contradice su fe en Dios y la declaración de que que Dios es sublime y enaltecido. Ajav, a su manera, se creía leal a Dios, y admitía que Dios era el Dios de Israel, ya que Ajav consideraba que a la par del servicio a Dios, se podía desarrollar también el servicio al Baal, en particular porque el Baal era el dios de los sidonitas, y visto y considerando que Ajav acordó una alianza con el rey de Tzidón, y fortaleció dicha alianza a partir de su casamiento con la hija del rey de Tzidón, así Ajav acordó una alianza con Yehoshafat, el rey de Iehudá, y la fortaleció a partir del casamiento de su hija Ataliá con el hijo de Yehoshafat, Yehoram. Y de esa manera, los dos reyes con el nombre “Yehoram” se convirtieron en cuñados. Su reconocimiento del Dios de Israel, Ajav lo manifesto mediante los nombres otorgados a sus dos hijos, “Ajaziahu” y “Yehoram”, que son dos donmbres en los que está incluído el nombre de Dios.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Extraído de los cuadernos de Amos Jajam, con los capítulo diarios que fueron emitidos por la radio.

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