Deleitarse con Dios

Las personas creen que la proximidad a Dios necesariamente viene a costa de los placeres corporales y requiere su represión. Yeshaiahu nos enseña que también es posible de otra manera. La conciencia del ser humano es la que determina su cercanía a Dios, no necesariamente el aspecto material.

 Desde siempre, un acto de acercamiento a Dios venía a costa de la dimensión material humana. Si una persona quería arrepentirse y retornar a la buena senda, ayunaba y se mortificaba para volverse más espiritual y así creía que se acercaba más a Dios. Este enfoque se basa en que Dios está abstraído de la materia y, por lo tanto, la materia constituye una barrera entre Él y nosotros. Cuanto más nos despojemos de la materia y nos concentremos sólo en nuestro aspecto espiritual, estaremos más cerca de Dios. Así son los ayunos según el profeta Yeshaiahu, la aflicción del cuerpo y el alma con el deseo de acercarse a Dios.

Parece que este enfoque es fundamentalmente erróneo. Dios colma toda la tierra con Su gloria y, por ende, también la materia es parte de Él. No en vano nos creó Dios como un alma divina dentro de un cuerpo formado de materia de la tierra. Su voluntad es que nos acerquemos a Él junto con todos nuestros miembros y materialidad, elevándolos a un nivel espiritual. Si la materia se convierte en un vehículo para la presencia divina a través del cumplimiento de los mandamientos, no nos separará de Dios, sino que será un factor de conexión. No es la materia lo que constituye una barrera entre nosotros y Dios, sino los pecados asociados a ella (59, 2).

Esta es la razón por la que, además de las reprensiones sobre la necesidad de corregir la realidad material mediante la realización de la justicia social, el profeta agrega y recuerda el precepto del placer del Shabat, que en su totalidad es una expresión de ocupación con la materia y los placeres corporales, pero desde un mandamiento y santidad. Una persona que se encuentra en la conciencia de un siervo de Dios puede y debe servirle tanto en lo espiritual como en lo material. Sólo así concreta su propósito como ser humano formado de materia que proclama la realeza de Dios sobre toda la realidad.

 

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Infundir contenido espiritual en las acciones externas

La esencia de ayuno no son las acciones externas, las mismas no son más que aquello que envuelve el contenido esencial. Se debe infundir contenido espiritual en las acciones externas, y ello es lo correcto también en lo concerniente al Shabat y las festividades.

La profecía en el capítulo 58 de Yeshaiahu, que es también la Haftará (la porción de los profetas que se lee tras la lectura de la Torá) de Iom Kipur, constituye una guía e instrucción sobre cómo cumplir “el ayuno que Yo escojo”. El principio central de la profecía es que la esencia del ayuno no son las acciones externas: no el ayuno, ni la inclinación de la cabeza ni vestir saco y ceniza (debajo del saco) (versículo 5). Las cinco aflicciones formuladas en la Mishná como las practices de luto de Tishá BeAv y Iom Kipur son tan solo el envoltorio que cubre el contenido esencial del ayuno. El ayuno deseado por Dios es puesto a prueba y evaluado acorde al arrepentimiento y retorno a la buena senda y las correcciones prácticas en la vida de la persona y la sociedad que surge de ella. “¿No es más bien éste el ayuno que Yo escojo: soltar las ligaduras de maldad, desatar las coyundas del yugo, y enviar libres a los oprimidos, y que rompan todo yugo? ¿No lo es el partir tu pan al hambriento, y que a los pobres que no tienen hogar, los acojas en (tu) casa; que cuando veas al desnudo, le cubras, y que no te retires (despiadadamente) de tu misma carne? (versículos 6-7). Yeshaiahu continua la tendencia establecida como base en el comienzo del libro: Dios no desea sacrificios ni festividades ni celebraciones sino justicia y rectitud (capítulo 1, versículos 26-27).

La exigencia de infundir contenido espiritual en las acciones externas del ayuno aparece más adelante en la profecía también en relación al Shabat y las festividades. No basta con abstenerse de realizar trabajos para crear una atmósfera apropiada de Shabat. " Si apartares tu pie del sábado, sin hacer tus quehaceres en Mi día santo, y llamarás al sábado "delicia", al (día) santo del Señor "honorable"; y le hicieres honra, no haciendo tus negocios, ni hallando en él tu propio placer, ni hablando palabras ociosas (versículo 13), solo entonces "te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré de la herencia de tu padre Iaacov; porque así lo ha dicho la boca del Señor" (versículo 14).

Los Sabios basaron en estos versículos todas las obligaciones rabínicas del Shabat, que crean la atmósfera de santidad. El honor y el deleite del Shabat: vestir ropas de Shabat, evitar acciones mundanas y hablar de asuntos profanos, la santificación del día y su disfrute con comida, bebida y vestimenta limpia.

Es imposible que exista el ayuno sin la abstención de comer y es imposible que exista el Shabat sin las prohibiciones de trabajo. El profeta no sustituye los mandamientos materiales solo por contenidos espirituales, pero enseña que no es suficiente con los elementos materiales. Es necesario infundirles un contenido espiritual e ideológico significativo, para que la festividad no quede solo como un conjunto de acciones externas, sino que sea un día significativo, lleno de contenido e inspiración para toda la vida del hombre.

 

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¿Qué comerán los pobres al final del ayuno?

 

Si para los fuertes y ricos el ayuno dura un día ceremonial, y para los pobres es un estilo de vida permanente - Dios no aceptará el ayuno, ni las plegarias, los gestos rituales ni las confesiones.

La idea fundamental del ayuno es la igualdad básica entre las personas, ya que todos fueron creados "a imagen de Dios". Cuando se ayuna, todos tienen hambre, cuando se ayuna, las diferencias se hacen a un lado. En contraste, cuando algunos comen como el Rey Shlomó y otros comen pan seco, la competencia socioeconómica se desata, las brechas rompen récords, y con ellas el avasallamiento de los débiles y pobres, y actos de injusticia y opresión sin fin.

Un día de ayuno y abstinencia puede convertirse en un impulso para el cambio y la reparación, si se entiende correctamente su significado y se actúa en consecuencia. Pero si el día de ayuno se convierte en un día ceremonial donde se golpea "con el puño de maldad" un pecho hinchado, lleno de planes de competencia y maldad - el ayuno no tiene valor alguno.

Un punto crítico de prueba está en la pregunta: ¿qué comerán los pobres al final del ayuno – acaso continuará simplemente el sufrimiento una y otra vez? Si para los fuertes y ricos el ayuno dura un día ceremonial, y para los pobres es un estilo de vida permanente - Dios no aceptará el ayuno, ni las plegarias, los gestos rituales ni las confesiones.

El Shabat es un mandamiento divino, y la mayoría de los días de ayuno son iniciativa de los seres humanos. En el juicio injusto de Navot el Izreelí, que fue ejecutado en una conspiración de falso testimonio planeado, se dice: " Proclamen un ayuno, y pongan a Navot, entre los principales del pueblo (Melajim I, capítulo 21, versículo 9); la gente de Ninvé (Nínive) proclamó ayuno y se vistieron de harapos por el decreto divino pronunciado por Ioná (Ioná, capítulo 3, versículos 5-10).

Sin embargo, hay un aspecto común entre el Shabat y el ayuno - el Shabat también se basa en la igualdad entre las personas, cuando la competencia socioeconómica se detiene y se fortalece la igualdad. Sin embargo, si durante el Shabat los pudientes planifican la continuación de la carrera en los negocios y la continuación de la injusticia, entonces el Shabat tampoco tiene valor.

La misma crítica profética de Amós sobre los “observantes” del Shabat (Amós, capítulo 8, versículos 4-7), la escuchamos de Yeshaiahu y sus discípulos (capítulo 1, versículos 13-17; capítulo 58, versículos 13-14).

Cortesía sitio 929

 

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Finalmente, el consuelo

Después de las profecías de la redención y el arrepentimiento y retorno a la buena senda, tras las duras discusiones y luego de las descripciones aterradoras de la ejecución del siervo de Dios y la idolatría, finalmente, algo de consuelo. ¿Qué ocurrió?

Entre los capítulos 40 al 49 hay un llamado de “Consuelen, consuelen a mi pueblo” (capítulo 40, versículo 1) y la profecía de la redención, a la par de una dura y profunda discusión:¡Créanme! ¡Yo y nadie más!¿Para qué quieren ídolos que no hacen absolutamente nada y con la mitad de ellos hornean y cocinan?

En los capítulos del 50 al 59 hay profecías de redención y arrepentimiento y retorno a la buena senda, a la par de descripciones aterradoras de la ejecución del “siervo de Dios”, el derramamiento de sangre de inocentes, el abominable paganismo con el sacrificio de hijos al Molej.

En los capítulos 60 a 62 finalmente hay descripciones de consuelo y salvación, desbordantes y completas, con un cántico fervoroso. ¿Qué ocurrió?

En los capítulos de venganza y destrucción (61; 63-64) se revela una respuesta terrible: la destrucción total y la desolación en Tzión y Ierushalaim. Cuando la destrucción alcanza su punto culminante, el consuelo también lo alcanza, porque solo una visión del futuro maravilloso puede dar fuerza para resistir: "... para asignar a los que están de luto en Tzión, dándoles hermosura en lugar de ceniza" (capítulo 61, versículo 3). Así también en las profecías de consuelo de Irmiahu (capítulo 30 al 33), que se pronunciaron justo ante la inminencia de la destrucción.

Actualmente, tenemos el mérito y privilegio de ver muchos de estos capítulos de consuelo, más que en toda la época del Segundo Beit HaMikdash, Segundo Gran Templo, y aún así, esta visión es más grande que cualquier realidad conocida.

“Pues he aquí que oscuridad cubre la tierra,

y tinieblas las naciones;

mas sobre ti brillará el Señor,

y en ti será vista Su gloria...

¡Alza tus ojos y mira alrededor!

 Todos se reúnen y vienen a ti:

tus hijos vendrán de lejos...” (Capítulo 60, versículos 2-4)

Todos los comerciantes de los otros pueblos traerán a los hijos e hijas de Tzión en caravanas de todo el mundo, como presente para Dios para Su casa de gloria, traerán con ellos regalos de oro y plata para el altar y los tesoros de los pueblos ingresarán día y noche por los portones de Ierushalaim:

“Porque la nación o el reino que no te sirviere,

perecerá; sí, aquellas naciones serán completamente desoladas

Asimismo vendrán a ti humildemente los hijos de los que te maltrataron,

 y a las plantas de tus pies se encorvarán todos los que te trataron con desprecio;

 y te llamarán "ciudad del Señor", "Tzión del Santo de Israel” (Capítulo 60, versículos 12-14).


Cortesía sitio 929

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Acerca de las luminarias y los días postreros

 

En el capítulo 24 se describe cómo Dios castigará a los ejércitos celestiales, incluyendo el sol y la luna, hasta que se avergüencen y se retraigan. En contraste, el capítulo 30 indica que en el futuro su luz brillará mucho más que ahora. ¿Cómo se pueden conciliar estas dos descripciones? ¿Y qué otra descripción del futuro se presenta en nuestro capítulo?

El capítulo 24 describe una realidad muy dura. Dios descarga su ira sobre la tierra y la alegría cesa. No hay banquetes de vino ni música. La delgadez y el miedo se vuelven el destino de todos los habitantes de la tierra.

Como continuación de esta profecía de calamidad, Dios ordena a los ejércitos celestiales que no se rebelen contra Él, quien los creó y ahora causa su humillación y disminución de su honor y valor. Entre los reprendidos están los cuerpos celestiales - el sol y la luna, que tienen un aspecto que aparentemente compite con Dios desde la perspectiva de las criaturas del mundo, y por lo tanto cuando Dios se revela, ellos disminuyen: " Y la luna será abochornada, y el sol se avergonzará, por cuanto el Señor de los ejércitos reina” (capítulo 24, versículo 23).

No obstante, en el capítulo 30, Yeshaiahu escribe aparentemente lo contrario sobre el sol y la luna. Allí dice (capítulo 30, versículo 26): " También, la luz de la luna será como la luz del sol, y lá luz del sol será septuplicada, como la luz de siete días; en el día en que vendare el Señor la quebradura de Su pueblo y sanare la llaga de su herida".

¿Cómo se pueden conciliar estas dos descripciones proféticas de Yeshaiahu?

Parece que se trata de dos procesos diferentes que ocurrirán uno después del otro y juntos constituirán un proceso completo de arrepentimiento y retorno a la buena senda - primero es necesario fortalecer y consolidar la posición exclusiva de Dios en el mundo, por lo que cuando Él sea exaltado, todos los demás reyes potenciales se disminuirán para que todos sepan que el reino es sólo de Dios. Solo después de que esta conciencia se expanda, llegará la etapa en que todas las criaturas se unirán activamente a la coronación de Dios mediante los poderes que Él les otorgó. Por ende, cuando Dios cure la herida del pueblo de Israel, será el turno de las luminarias de crecer y brillar con su luz para sanar y curar también las aflicciones y heridas del pueblo de Israel, Su pueblo elegido.

Sin embargo, el punto culminante será que en el futuro no habrá necesidad de la luz del sol para iluminar el mundo, sino que Dios será la fuente de luz en el mundo y Él brillará sobre Israel e iluminará la oscuridad de todas las naciones (capítulo 60, versículos 1-2,20). El sol y la luna continuarán cumpliendo su propósito e iluminando con su luz, pero sin competir aparentemente con Dios, cuya luz brillará sobre todo.

 

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El ayuno y la tristeza no son el ideal

 

En su profecía, Yeshaiahu sale en contra de la religiosidad que atrae hacia la tristeza y aclara que el ideal no es el ayuno y la tristeza, sino la acción y la alegría.

Se dice que la gente quiere ser feliz, pero a menudo nos dirigimos (o somos arrastrados) hacia estados de tristeza y depresión. Muchas religiones, desde el comienzo de la historia hasta nuestros días, se estructuran sobre profundidades de tristeza, con ayunos y sufrimientos en el centro de su existencia. En el mundo de los cinco libros de la Torá, los ayunos y sufrimientos ocupan un lugar marginal y no están en el centro de la vida del creyente, al igual que en los primeros libros proféticos.

Al llegar a los libros del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo, la vida religiosa adquiere nuevos matices y los ayunos toman un lugar central en la vida del creyente. Ezrá ayuna en su camino a la tierra, y cuando llega al Templo, ayuna nuevamente. Daniel ayuna, y en el libro de Nejemía hay una historia sobre un gran ayuno después de la peregrinación. En todos los casos, el ayuno va acompañado de oraciones, donde la palabra clave es “Vidui”, “confesión”-“El día veinticuatro de este mes se congregaron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de harapos y con polvo sobre sí. Y los descendientes de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres... y otra cuarta parte confesaron y se postraron ante el Eterno su Dios” (Nejemiá, capítulo 9, versículos 1-3), una profunda sensación de pecado y de justificación del juicio acompaña las plegarias del ayuno-“Mas Tú eres justo en todo lo que nos ha sobrevenido, porque Tú has obrado con verdad, pero nosotros obramos perversamente” (Nejemiá, capítulo 9, versículo 33). La plegaria de Daniel, también está acompañada por sensaciones de culpa y pecado-“Oré, pues, al Señor, mi Dios, e hice confesión, diciendo: ¡Ay! yo Te ruego, ¡oh Señor, Dios grande y temible, guardador del pacto y de la misericordia para con los que Le aman y guardan Sus mandamientos! nosotros hemos pecado y hemos cometido iniquidad, y hemos hecho maldad” (Daniel, capítulo 9, versículos 4-5).

No es necesario ser un psicólogo profundo para notar que el trauma de la destrucción creó una religiosidad centrada en el auto-tormento y la auto-flagelación. Los sentimientos de culpa y auto-flagelación no son simples y conllevan peligro, y conocemos fenómenos donde la religión llevó a sus creyentes a una posición mental profunda de auto-flagelación sin fin. Tales fenómenos pueden explicar el trasfondo de la profecía en Yeshaiahu en el  capítulo 58. Contra la religiosidad que atrae hacia la tristeza, el profeta que vivió en la época del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo llama a realizar acciones que traigan justicia social y no enfocarse en costumbres de dolor.

“¿Acaso como éste ha de ser el ayuno que Yo escojo, día en que aflija el hombre su alma? ¿Es por ventura traer encorvada su cabeza como junco, y que extienda saco y ceniza (debajo de sí)? ¿A esto llamarán ayuno, día agradable al Señor? ¿No es más bien éste el ayuno que Yo escojo: soltar las ligaduras de maldad, desatar las coyundas del yugo, y enviar libres a los oprimidos, y que rompan todo yugo? ¿No lo es el partir tu pan al hambriento...”(versículos 5-7).

El capítulo termina con el precepto del Shabat - "Si apartares tu pie del Shabat, sin hacer tus quehaceres en Mi día santo, y llamarás al Shabat "delicia", al (día) santo del Señor "honorable"; y le hicieres honra, no haciendo tus negocios, ni hallando en él tu propio placer, ni hablando palabras ociosas; entonces te deleitarás en el Señor..." (versículos 13-14). El Shabat es una alternativa religiosa al ayuno - no tristeza, sino un día de descanso que permitirá al siervo y a la sierva descansar.

Una profecía similar leemos en Zejariá, quien también profetizó en la época del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo. A Zejariá le consultaron sobre la anulación de los ayunos con la construcción del Templo: "Cuando ayunaban y se ‎lamentaban en el quinto y el ‎séptimo mes durante estos ‎setenta años, ¿Acaso tiene que ‎ver conmigo el ayuno?... Juicio verdadero ‎juzguen, y misericordia y ‎compasión practiquen cada uno ‎con su hermano; no opriman a la viuda, al huérfano, al extranjero, ni al pobre..." (Zejariá, capítulo 7, versículos 5-9). "El ayuno del cuarto mes,  el ayuno del quinto... serán para la casa de Iehudá en gozo, regocijos y fiestas alegres" (capítulo 8, versículo 19).

El ideal no es el ayuno y la tristeza, sino la acción y la alegría. Parece que este es también el secreto del Tratado de Taanit. El Tratado de Taanit aborda los ayunos, pero la última Mishná del Tratado trata sobre la alegría - "No hubo días más felices para Israel como el quince de Av y Yom Kipur... y las hijas de Ierushalaim salían a danzar en las viñas".

Que con la ayuda de Dios tengamos el mérito de hacer buenas acciones, con alegría y satisfacción, sin tristeza ni dolor.

Cortesía sitio 929.

 

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Paz interior para los justos

Frente al revuelo interno en el alma del malvado, la figura del justo se caracteriza por la paz. La paz no es solo un regalo y una recompensa para el Tzadik, el justo, al final de sus días, sino un logro por el que lucha toda su vida. 

El contraste entre el justo y el malvado no se limita a que el justo elige el bien y cumple los mandamientos mientras el malvado opta por el mal y comete transgresiones. En nuestro capítulo, el profeta señala otro nivel más profundo de diferencia entre el Tzadik, el justo y el malvado: el plano de la paz y la serenidad. El justo vive en paz y deja este mundo en paz (versículo 2), mientras que para los malvados no hay paz (versículo 21).

Los malvados son " como la mar agitada, la cual no puede sosegarse, y sus aguas revuelven el barro y el cieno” (versículo 20). Su espíritu está turbulento como las olas rugientes del mar, las pasiones y deseos hacen surgir barro y cieno de las profundidades del alma, y no tienen la fuerza para enfrentarlos y superarlos.

En contraste con el revuelo interno del malvado, la figura del Tzadik, el justo se caracteriza por la paz: " Fallece en paz, descansan en sus tumbas todos los que anduvieron en su rectitud" (Versículo 2). El versículo describe no solo la muerte del justo, sino también la vida hasta su fallecimiento.

La paz no es solo un regalo y una recompensa para el justo al final de sus días, sino un logro por el que lucha toda su vida. El versículo " Y dirá (el Señor): "¡Allanen, allanen, despejen el camino; quiten los tropiezos del camino de Mi pueblo!" (versículo 14), Rashi lo interpreta: "Pavimenten un camino elevado, quiten la mala inclinación de sus caminos... remuevan las piedras en las que tropiezan sus pies - estos son los pensamientos malvados". La vida de toda persona, incluso del justo, está sembrada de obstáculos, pero a diferencia de la imagen de los malvados que son "como la mar agitada", un mar tormentoso sin dirección ni propósito, el justo es como aquel que camina por una calzada, avanzando paso a paso por un camino pavimentado, mientras supera los obstáculos que se acumulan en su camino.

Incluso una persona que en su juventud anduvo "perversamente, en el camino de su corazón" (versículo 17), puede arrepentirse y, con la ayuda de Dios, encontrar paz en su alma: " Yo he visto sus caminos, y le sanaré; le conduciré también... Paz, paz al que estaba lejos (de Mí) y al cercano", dice el Señor, "pues le sanaré" (versículos 17-18). La efervescencia de la juventud y la rebeldía juvenil se calman, y logra alcanzar una paz interior que incluye la corrección del carácter y la serenidad mental.

 

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La luz oculta

El capítulo 60 describe una profecía de los días postreros, momento en el cual la naturaleza del mundo se modifica y el nexo entre el mundo material y el espiritual retorna a la realidad en la cual el espíritu controla la materia y define la realidad.

La declaración de la apertura del capítulo refiere a la gloria divina que se revela a ojos de los seres humanos e ilumina su camino:

“¡Levántate, resplandece, (oh Tzión), porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti. Pues he aquí que oscuridad cubre la tierra, y tinieblas las naciones; mas sobre ti brillará el Señor, y en ti será vista Su gloria” (versículos 1-2).

El cambio de la iluminación natural del mundo creado a partir de la luz divina-espiritual, es una clara expresión de la violación de los límites entre el mundo espiritual y el natural, límites que existen en el mundo natural habitual conocido por todos nosotros. Dicho cambio es una de las señales de la llegada del Mashiaj y los días postreros.

La luz primordial en el mundo no era una luz sujeta a los órdenes de la naturaleza, sino una luz que emanaba del poder de la presencia de la Divinidad en el mundo, y por lo tanto se veía afectada por el pecado y la corrupción. Es por ello que el Midrash describe que Dios decidió ocultarla solo para los Tzadikim, los Justos. Su ocultación debido al pecado que ocurrirá en el futuro indica que no se trata de un castigo, sino de una comprensión de que desde el principio de la creación era preferible trasladar el gobierno del mundo de un camino material influenciado directamente por la espiritualidad a un liderazgo que opere según las leyes de la naturaleza.

La idea de que existe una luz espiritual que aparecerá en el futuro e iluminará el mundo con una luz proveniente de la presencia de la Divinidad, y no de las fuerzas de la naturaleza, que se expresa en ese mismo Midrash sobre la ocultación de la luz, proviene de nuestros versículos. La luz que brilla sobre Israel no es la luz del sol, sino la gloria de Dios: "Despierta y resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria de Dios ha resplandecido sobre ti". Por lo tanto, no se ve afectada por los procesos atmosféricos normales que dictan luz y oscuridad: " Pues he aquí que oscuridad cubre la tierra, y tinieblas las naciones; mas sobre ti brillará el Señor, y en ti será vista Su gloria." (Yeshaiahu capítulo 60, versículo 2). La tierra (=la naturaleza) y las naciones (=la providencia natural en el mundo) están influenciadas por oscuridad y niebla, pero sobre ti amanecerá Dios y su gloria dará luz. Este motivo, que abre el capítulo, también se repite al final.

“El sol no será más tu luz de día, ni para resplandor te dará la luna su luz; porque el Señor mismo será tu luz eterna, y tu Dios tu gloria. Y este Sol tuyo no se pondrá más, y esta Luna tuya nunca se retirará; porque el Señor será tu luz eterna, y los días de tu duelo se habrán ya acabado. Y tu pueblo, todos ellos serán justos, heredarán para siempre la tierra; renuevo plantado por Mí mismo, obra de Mis manos, para glorificarMe” (versículos 19-21).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía del sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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El Shabat como formador de la identidad israelí

 

De todas las Mitzvot, los preceptos, el profeta menciona en relación con los extranjeros y los eunucos específicamente la observancia del Shabat. Esto nos enseña que el Shabat es un pilar muy significativo en la fe de Israel, al cual no se puede negar.

A modo de preparación para la revelación de la salvación de Dios, el profeta llama a regresar a la forma de vida de aquel que sirve a Dios. Resulta interesante examinar lo que elige el profeta presentar como elementos significativos en el servicio a Dios. Incluye tres cosas, todas en lenguaje de preservación: preservar la justicia, cuidar el Shabat y cuidarse a uno mismo de hacer el mal. Aquí hay una hermosa combinación de justicia social por un lado y compromiso religioso hacia el Creador del mundo, por el otro.

A continuación, el profeta describe la queja de los eunucos y los conversos, quienes dicen que no tienen una parte en la tierra: los eunucos porque no tienen descendencia, y los conversos porque no tienen herencia en la tierra. Se sienten desconectados, por así decirlo, de la nación israelita y se preguntan ¿cómo podrán unirse entonces a la vida eterna del pueblo de Israel?

La respuesta del profeta es que Dios es su herencia, al igual que los hijos de Leví, que no tienen parte ni parcela en la tierra. No obstante, sorprende ver que el profeta repite tres veces la condición para ello, que es que cuiden los Shabatot: el Shabat de la tierra y el Shabat del tiempo (versículos 2, 4, 6). ¿Qué significa este énfasis y qué podemos aprender de ello sobre el significado del Shabat en la formación de la identidad del pueblo de Israel?

Parece que la razón de esto es que el Shabat es una señal distintiva entre el pueblo de Israel y los pueblos no judíos. El Shabat establece el reconocimiento universal de Dios como el Creador del mundo por un lado, y por el otro es también un recordatorio del éxodo de Egipto y una manifestación del descanso del siervo israelita. Así se refleja, tanto en el Shabat del tiempo como en el Shabat de la tierra. En las palabras de la profecía que tenemos ante nosotros, Dios coloca la base de la identidad del pueblo de Israel en la observancia del Shabat. Solo un extranjero que se identifica con este principio tiene un lugar junto al pueblo de Israel y con Dios.

 

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Una integración a toda costa

El grupo que rodeaba a Menashé consideraba el camino de Jizkiahu como la razón principal de la campaña de Sanjerib y la destrucción de Lajish y las ciudades de la llanura. Y la solución que encontraron originó horrores y hechos extremadamente difíciles.

Después de haber visto la ejecución (conmocionante) de "el siervo de Dios" (capítulo 53), leemos la historia de Menashé con mayores detalles. El drama comienza con la "invitación" ("etayu") de "sus fieras del campo" a un enfrentamiento directo con "las fieras del bosque" (Yeshaiahu, capítulo 56, versículo 9). Los espectadores que deben ser persuadidos - "ciegos", los perros guardianes les gusta dormir, y los perros de ataque * "voraces e insaciables" (Yeshaiahu, capítulo 56, versículos 10-11). Los "pastores" (= los líderes) " todos ellos se apartan por su propio camino; cada cual (va) tras su ganancia, sin excepción alguna” (Yeshaiahu, capítulo 56, versículo 11), disfrutando de la situación, mientras que aquellos que ya se habían rendido- bebían y se emborrachaban, y tenían visiones delirantes sobre " y mañana será como el día de hoy, o mucho más abundante " (Yeshaiahu, capítulo 56, versículo 12).

Y mientras tanto, "El justo perece, mas ninguno hace caso de ello "y los hombres piadosos” mueren y descansarán en paz "en sus tumbas" (Yeshaiahu, capítulo 57, versículos 1-2) – ya no verán la continuación del horror.

¿Y cuáles son esos horrores? Prostitución ritual y un servicio pagano repugnante en cada hogar, detrás de "la puerta y la jamba". Y el punto culminante de la abominación: el Molej – "los que degollan a los niños junto a los torrentes, en las hendiduras de las peñas" (Yeshaiahu, capítulo 57, versículos 3-8).

Mientras tanto, el rey de Iehudá recibe costosos regalos ("y fuiste al Molej con ungüentos"; Yeshaiahu, capítulo 57, versículo 9), lleva a cabo una política regional ("y enviaste tus mensajeros lejos” Yeshaiahu, capítulo 57, versículo 9), y vela por la supervivencia bajo el control asirio ("y descendiste hasta el abismo"; Yeshaiahu, capítulo 57, versículo 9).

Aquí está oculta la clave de los terribles acontecimientos: el grupo que rodeaba a Menashé (como el grupo de Ajaz en su momento), consideraba el camino de Jizkiahu como el principal motivo de la campaña de Sanjerib y la destrucción de Lajish y las ciudades de la llanura. Por lo tanto, veían como una necesidad de supervivencia la integración en el espacio político y religioso. Quienes se asociaban con la política y el camino de Jizkiahu eran considerados enemigos del reino.

Yeshaiahu y sus discípulos luchaban contra la idolatría grotesca que se había extendido por Ierushalaim, fueron perseguidos por sus vidas, torturados severamente y ejecutados. "Además de esto, Menashé derramó la sangre inocente en grande abundancia, hasta llenar a Ierushalaim de cabo a cabo; fuera de su pecado con que hizo pecar a Iehudá, haciendo lo malo (la idolatría) a los ojos del Señor" (Melajim II, capítulo 21, versículo 16).

* Regímenes opresores siempre utilizaron perros guardianes crueles.

Cortesía sitio 929.

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