La Torá regresa al lugar donde fue estudiada

La explicación de los Sabios del Talmud para el versículo de nuestro capítulo une la educación y el aprendizaje, para la continuidad de las generaciones, y promete a quien se dedique al estudio de la Torá durante tres generaciones, que la Torá continuará siendo parte de su vida y la de sus descendientes, incluso en las generaciones futuras.

Al ingresar al mundo de la educación, mi suegra, Z"l, bendita sea su memoria, quien fue una educadora durante muchos años, me dijo: “La educación no tiene un cretificado de seguridad, nadie puede decirte qué resultará”. Todos los que se dedican a la educación conocen el gran temor y la esperanza de realmente poder influir y lograr los resultados esperados.

Precisamente a la luz de estos temores, la interpretación en el Talmud Bavlí sorprende: "Dijo Rabi Parnaj en nombre de Rabi Yojanan: Todo aquel que sea un erudito de la Torá, y su hijo sea un erudito de la Torá, y el hijo de su hijo sea un Sabio de la Torá, la Torá no cesará de su descendencia jamás. Como está mencionado: “Y en cuanto a Mí, éste será Mi pacto con ellos," dice el Señor: "Mi espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, dice el Señor, desde ahora en adelante y para siempre” (Yeshaiahu, capítulo 59, versículo 21). ¿Qué significa "dijo Dios"? Dijo Dios: "Que yo te lo garantizo". ¿Qué significa "desde ahora en adelante y para siempre"? Dijo Rabi Irmiyá: "De aquí en adelante, la Torá buscará su lugar" (Baba Metzia 85a).

La interpretación une la educación y el aprendizaje, para la continuidad de las generaciones. Promete a quien se dedique al estudio de la Torá durante tres generaciones, que la Torá continuará siendo parte de su vida y la de sus descendientes, incluso en las generaciones futuras. El Midrash continúa enfatizando que Dios es quien garantiza que así será.

¿Y cuál es la explicación de esta promesa multigeneracional? Parece que la respuesta de Rabi Irmiyá al final del Midrash es la respuesta. Quienes determinarán la continuidad no serán los estudiantes, sino la Torá. La Torá será la que vendrá a buscar su lugar y lo encontrará en las familias que le dieron un lugar en el pasado. Más que un estímulo para los educadores, es una guía para los padres: si su hogar será una morada para la Torá, la sabiduría y el conocimiento, ella llegará, y si no, la Torá buscará otras casas.

Cortesía sitio 929.

 

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Entre el justo y el malvado

 

La profecía comienza con la temática del alejamiento de los justos del mundo y culmina con la pérdida de los malvados. Ambos dejan el mundo, sin embargo, el motivo de su muerte es interpretado de un modo completamente diferente.

La profecía de nuestro capítulo trata de la pérdida y de la muerte existentes en el mundo. Primero describe situaciones en las cuales los justos desaparecen del mundo. Todos están encantados con ellos y su compañía les es agradable y he aquí que repentinamente desaparecen y nadie sabe por qué esto ha ocurrido. A veces se trata de justos ocultos, cuya desaparición no es considerada por nadie.

A menudo, este tipo de fenómenos provocan dudas sobre las virtudes de Dios que se contempla como si no fuera un juez justo, Dios libre y guarde, y que no recompensa a la persona por lo que hizo. La cuestión del “Tzadik, el justo al que le va mal” resuena en nuestros oídos y demanda una respuesta.

Y he aquí que llega la explicación: “el justo es quitado a causa de la injusticia” (versículo 1). ¿Cuál es el significado de estos conceptos? Algunos explican que el justo absorbe los pecados de la generación y con su muerte los expía, y no su pecado o que casualmente desapareció del mundo. No obstante, también se puede explicar que ocasionalmente se siente un gran mal que llega al mundo y a fin de salvar al justo de ello, Dios se lo lleva antes de tiempo. Así, podrá descansar en su lecho sin dolor ni sufrimiento (versículo 2). Pues resulta que no solo que no hay aquí una tergiversación del juicio sino que se revela aquí una protección Divina deliberada. Como parte de la protección de Dios a los justos son descritas sus acciones contra los malvados. A pesar de que Dios realiza un llamamiento a la paz para el que está alejado y para el que está cerca, aquellos malvados que no tienen remedio, Dios no les concede la paz sino que busca su muerte y acerca su final. Aquí no hay lugar para consensos “¡No hay paz, dice mi Dios, para los inicuos!” (versículo 21).

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En la oscuridad del mediodía

Ante el temor de que ya no podrían ser redimidos, el profeta describe que sólo los pecados son los que le ocultan a Israel la luz de Dios y su salvación.

Cuando una persona peca siente que se ha alejado de Dios, que ya no es posible salvarla. El capítulo aborda esta sensación en el pueblo de Israel, y anuncia que se trata de un craso error: “He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni es sordo Su oído para oír” (versículo 1). Dios es Eterno, y los seres humanos no pueden modificarlo o alejarlo. La persona debe saber que incluso si se arrepiente de su pecado y no logra desprenderse del mismo, y se siente recluida en su pecado, el hecho mismo del arrepentimiento ya hace bien y comienza a expiar sus pecados. Los israelitas argumentan que Dios se distanció de ellos, pero en el transcurso del capítulo Dios señala que Él no se ha alejado de los hijos de Israel, sino que tan solo se ocultó de ellos. Cuando la persona comete un pecado, en realidad, agrega una barrera entre ella y Dios: “sino que vuestras iniquidades separan entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han ocultado de vosotros (Su) rostro, de modo que Él no (los) oiga” (versículo 2). Entonces, resulta que cuando trata de encontrar a Dios sin abandonar el pecado, es como si caminara en la oscuridad-“Tropezamos al mediodía como en el crepúsculo” (versículo 10)-a pesar de que la luz de Dios aún está, se encuentra oculta de él y le parece como si fuera la medianoche.

El capítulo detalla los pecados de los israelitas, como si Dios hubiera revisado en cada rincón y encontró un pecado: “Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad...” (versículo 3), también sus labios, sus piernas, sus pensamientos, el camino y la senda de Israel. Si tuvieran algún mérito, aunque sea menor, o tan solo un pensamiento de Teshuvá, de arrepentimiento y retorno, serían redimidos.

El ideal es hallar un camino para arrepentirnos del pecado, y que Dios nos redima por nuestros méritos, y no solo por Su gran misericordia. Dios asegura que siempre es posible arrepentirse y aproximarse a Él, y siempre, a pesar de los pecados, el espíritu de Dios y Su Torá se encuentran con Israel: “Mi espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, dice el Señor, desde ahora en adelante y para siempre” (versículo 21).

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización “Najat”-jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.

 

 

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No estás en el centro del mundo

El hombre egocéntrico se imagina que el mundo entero fue creado para servirle, y ve a los otros como una herramienta para mejorar su situación. A diferencia de ello, aquel que internalizó la idea de que él no es mejor que los demás, no se aprovechará de ellos, sino que habrá de comprender que debe ayudarlos.

A primera vista, el tema de nuestro capítulo son los preceptos del hombre para con su prójimo y el sentido apropiado del día de ayuno. No obstante, en la raíz del asunto el problema espiritual central que aborda el capítulo es el orgullo, y el egocentrismo que se desprende de él. La observancia de los preceptos entre la persona y Dios y el dejar de lado los preceptos para con el prójimo no es sola hipocresía, sino que incluso da cuenta de que también los preceptos entre la persona y Dios son realizados a partir del deseo de beneficio propio.

Así también se infiere del argumento: “¿Por qué, (dicen ellos) hemos ayunado, y Tú no ves? ¿Por qué hemos afligido nuestra alma, y Tú (nos) desatiendes? (versículo 3). Los que plantean este argumento contemplan la observancia de los preceptos entre la persona y Dios como un medio para avanzar y mejorar su posición, y por consiguiente, la queja de ellos es que los preceptos no son productivos. En otras palabras, la persona se coloca a sí misma en el centro y no lo coloca a Dios. La persona es el ente importante, y para ella hay que observar preceptos, mientras que Dios tiene que servirle y beneficiarlo.

Este punto se vuelve a poner de manifiesto en relaciؚón a los preceptos entre el hombre y su prójimo. Comprender el valor de la importancia de la observancia de los preceptos entre la persona y su prójimo está supeditado al reconocimiento de que la persona no está en el centro del mundo, y que no es major que los demás. El hombre egocéntrico se imagina que el mundo entero fue creado para servirle, y ve a los otros como una herramienta para mejorar su situación. A diferencia de ello, aquel que internalizó la idea de que él no es mejor que los demás, no se aprovechará de ellos, sino que, por el contrario, habrá de comprender que debe ayudarlos. Dicha ayuda puede provenir del altruismo, del que desea beneficiar al prójimo y compensarlo con actos de bondad, o a partir de móviles más utilitarios. De una manera u otra, todo aquel que no contempla su existencia como si fuera todo, aspirará observar los preceptos entre la persona y su prójimo, mientras que el que está sumido en sí mismo las habrá de anular.

Este punto encuentra una expresión significativa en el precepto de la Tzedaká, la justicia social, en el cual se focaliza nuestro capítulo. Por un lado, el precepto de Tzedaká le es impuesto a la persona debido al deber de ayudar al débil. Desde ese aspecto, es un precepto que llega al mundo a partir de la necesidad humana del necesitado y la responsabilidad que recae en los fuertes de la sociedad de ayudar a los débiles. Por otro lado, en el precepto de Tzedaká hay otra dimensión, en la cual el dador se halla en el centro de la imagen. El propósito del precepto no es solamente la ayuda al pobre y el hecho de alcanzar el objetivo de “que viva tu hermano contigo”, sino también que sean arraigadas las buenas virtudes en el alma del dador.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 60

Nuestro capítulo es una profecía de consolación para Ierushalaim, que es mencionada en la profecía en un lenguaje actual. La profecía trata sobre la grandeza y la gloria de Ierushalaim.

Apertura: la luz de Ierushalaim (versículos 1-2)

La profecía comienza con un llamado de aliento a Ierushalaim “¡Levántate, resplandece, (oh Tzión), porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti” (versículo 1). El amanecer y el resplandor  de la luz simbolizan el nuevo período con el que será bendecida Ierushalaim.

Ierushalaim será una piedra imantada para todos los pueblos (versículos 4-17)

Este pasaje comienza con un llamado de aliento “¡Alza tus ojos y mira alrededor! Todos se reúnen y vienen a ti” (vesículo 4), además de los hijos de Ierushalaim también llegan a ella muchos pueblos. La profecía menciona a: Midián, Eifá, Shevá, Keidar y Nevaiot. El profeta describe cómo los pueblos servirán a Dios en el Templo “subirán como ofrenda grata sobre Mi altar; y glorificaré la casa de Mi gloria” (versículo 7), y paralelamente, Ierushalaim se enriquecerá y se transformará en elevada y excelsa “y con ellos su plata y su oro, por amor al nombre del Señor, tu Dios, y a causa del Santo de Israel, porque Él te glorifica” (versículo 9). El profeta describe cómo, en el momento de la redención los pueblos servirán a Dios “Asimismo los hijos de tierra extraña edificarán tus muros, y sus reyes te asistirán... y a las plantas de tus pies se encorvarán todos los que te trataron con desprecio; y te llamarán "ciudad del Señor", "Tzión del Santo de Israel” (versículos 10-14).

Ierushalaim será establecida sobre la justicia social y la bendición no se apartará (versículos 18-22)

Este fragmento empieza diciendo “No se oirá más la violencia en tu tierra, la desolación ni la destrucción dentro de tus términos”, como parte del enfoque de que la redención traerá consigo también la justicia para el mundo. Dios promete que el rayo de Ierushalaim no habrá de caer, ya que Ierushalaim no se hará acreedora a la luz del sol sino que tendrá el mérito de la luz de Dios “porque el Señor mismo será tu luz eterna, y tu Dios tu gloria” (versículo 19). El profeta termina con una bendición y promete que cuando llegue el momento de la redención, ocurrirá rápidamente: “Yo, el Señor, Me apresuraré a hacer esto a su tiempo” (versículo 22).

 

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Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 59

 

El capítulo está compuesto de tres pasajes que exhiben un proceso: conceptos de reproche que derivan en una lamentación y confesión del pueblo y finalmente una profecía de salvación

Reprimenda (versículos 1-8)

El profeta comienza la profecía con una declaración de que “no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni es sordo Su oído para oír” (versículo 1) y la razón por la cual la salvación se demora son los pecados del pueblo “sino que vuestras iniquidades separan entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han ocultado de vosotros (Su) rostro, de modo que Él no (os) oiga” (versículo2). En esta fase el profeta detalla los pecados del pueblo, especialmente los pecados del hombre para con su prójimos. El profeta sintetiza la lista de los pecados con una expresión generalizada: “No conocen el camino de la paz, ni hay derecho en sus pasos; han hecho para sí senderos torcidos; cualquiera que anduviere en ellos no conocerá la paz” (versículo 8).

Lamentación y confesión (versículos 9-15)

En este fragmento son citados los conceptos del pueblo. En sus palabras manifiestan lamentación (tal vez se quejan) por su situación ahora “Palpamos la pared como ciegos, y andamos tanteando como los que no tienen ojos; tropezamos al mediodía como en el crepúsculo, estamos en obscuridades como los (ya) muertos” (versículo 10). Como consecuencia de las palabras del profeta, ellos se confiesan por sus pecados “Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de Ti, y nuestros pecados testifican contra nosotros; porque nuestras transgresiones están con nosotros, y en cuanto a nuestras iniquidades, las conocemos” (versículo 12).

Salvación (versículos 16-21)

Después de la confesión del pueblo-Dios se involucre y sale a salvar al pueblo “Vio (también) que no había hombre, y se asombró que no hubiera quien se pusiese de por medio... Y se vistió de justicia, como de una coraza, y se puso yelmo de salvación sobre Su cabeza; se vistió también de ropas de venganza como de vestidura, y se cubrió de celo como de un manto” (versículos 16-17). Una vez que Dios venga a salvar a Israel, el pacto no será anulado, y será Eterno: “Y el Redentor vendrá a Tzión, y a los que se vuelven de la transgresión en Iaacov, dice el Señor. "Y en cuanto a Mí, éste será Mi pacto con ellos," dice el Señor: "Mi espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu simiente, dice el Señor, desde ahora en adelante y para siempre”. (versículos 20-21).

 

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Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 58

 

Reprimenda: la esencia del ayuno (versículos 1-12)

El fragmento comienza con la designación del profeta para ser el enviado de Dios a fin de comunicarle a Israel su pecado “¡Clama a voz en cuello, no te detengas, eleva tu voz como trompeta y declara a Mi pueblo su transgresión, y a la casa de Iaacov sus pecados!” (versículo 1). El profeta describe cómo el pueblo ayuna pero Dios no los considera “¿Por qué, (dicen ellos) hemos ayunado, y Tú no ves? ¿Por qué hemos afligido nuestra alma, y Tú (nos) desatiendes?” (versículo 3). El profeta aclara que el fundamento del ayuno no es a través de la aflicción del cuerpo ni acciones exteriores, sino “¿No lo es el partir tu pan al hambriento, y que a los pobres que no tienen hogar, los acojas en (tu) casa; que cuando veas al desnudo, le cubras, y que no te retires (despiadadamente) de tu misma carne?” (versículo 7)-la sensibilidad social, la justicia social y la justicia son la infraestructura moral que sólo tras ser adoptada plenamente “Entonces llamarás, y el Señor (te) responderá” (versículo 9). El profeta culmina con la bendición de que Israel volverán y construirán las ciudades destruidas.

Advertencia sobre la observancia del Shabat (versículos 13-14)

Paralelamente al pasaje anterior que abordó la esencia del ayuno y la base moral que se requiere del pueblo, aquí el profeta adevierte sobre la observancia del Shabat “Si apartares tu pie del sábado, sin hacer tus quehaceres en Mi día santo, y llamarás al sábado "delicia", al (día) santo del Señor "honorable"; y le hicieres honra, no haciendo tus negocios, ni hallando en él tu propio placer, ni hablando palabras ociosas; entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré de la herencia de tu padre Iaacov; porque así lo ha dicho la boca del Señor” (versículos 13-14). La bendición de Dios habrá de llegar cuando el pueblo de Israel observe el Shabat como lo indica la Halajá.

 

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Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 57

 

El capítulo está compuesto de tres profecías que tienen temáticas centrales comunes: el consuelo para los justos y la reprimenda para los malvados.

Apertura: Los Justos hoy y en el futuro (versículos 1-2)

En este breve pasaje el profeta describe cómo en la actualidad “El justo perece, mas ninguno hace caso de ello” (versículo 1), pero promete que en el futuro “Fallece en paz, descansan en sus tumbas todos los que anduvieron en su rectitud” (versículo 2), es decir, los justos serán llevados a su descanso en paz.

La reprimenda a los malvados (versículos 3-13)

A diferencia de los justos, a los que hizo referencia el pasaje anterior, aquí el profeta se dirige a los pecadores “Mas en cuanto a vosotros, ¡lleguen acá, hijos de hechicera, prole del adúltero y de la ramera!” (versículo 3). El profeta repudia al que practica la idolatría y se dirige a los dioses. El profeta aclara que a pesar de que Dios se abstiene de castigar a los pecadores “¿No es acaso porque Yo he guardado silencio por largo tiempo, por tanto tú no Me temes?” (versículo 11), en el día del anuncio, los dioses no salvarán a sus adoradores, y sólo serán salvados los que confían en Dios: “Cuando clames, ¡líbrete tu turba de dioses! Mas el viento se los llevará a todos ellos, un soplo los disipará; pero el que pusiere su confianza en Mí, poseerá la tierra, y heredará Mi santo monte” (versículo 13).

Consuelo para los justos (versículos 14-21)

Tras el reproche a los pecadores, en este fragmento hay una descripción de la inminente redención “Y dirá (el Señor): "¡Allanen, allanen, despejen el camino; quiten los tropiezos del camino de Mi pueblo!"(versículo 14). A pesar de que Dios castigó al pueblo por sus pecados “A causa de la iniquidad de su codicia Me indigné, y le castigué repetidas veces; oculté (Mi rostro), estando indignado: y él siguió andando perversamente en el camino de su corazón” (versículo 17), pero ahora, Dios está interesado en redimir al pueblo, curarlo de “su enfermedad” y consolarlo: “Yo he visto sus caminos, y le sanaré; le conduciré también, y le devolveré consuelos a él y a sus penitentes” (versículo 18). El profeta concluye el pasaje con el tema central de las profecías del capítulo, y hace hincapié en que los malvados no tendrán el mérito de ser redimidos “¡No hay paz, dice mi Dios, para los inicuos!” (versículo 21).

 

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Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 56

La redención es inminente, también para los pueblos (versículos 1-8)

Dios proclama que “cercana está Mi salvación para venir y Mi justicia para ser revelada” (versículo 1), y no sólo para el pueblo de Israel sino también para los pueblos “Y el hijo de tierra extraña que se ha unido al Señor, no hable, diciendo: "El Señor me separará totalmente de Su pueblo” (versículo 3)-incluso los pueblos que optan por “las cosas en que Yo Me complazco, y se esfuerzan en (cumplir) Mi pacto” (versículo 4), serán parte de la redención. Dios llevará a esos pueblos al Beit HaMikdash, al Gran Templo “Yo también los traeré a ellos a Mi santo monte, y los haré gozosos en Mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre Mi altar, porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (versículo 7).

Los líderes no cumplen su rol (versículos 9-12)

El profeta reprende a los líderes quienes no cumplen con su función “Sus atalayas (de Israel) son ciegos todos ellos; nada saben” (versículo 10). Los pastores, los líderes están ocupados en sí mismos “todos ellos se apartan por su propio camino; cada cual (va) tras su ganancia, sin excepción alguna” (versículo 11). Es posible que el profeta critica a los falsos profetas (Ibn Ezra y Radak) o a los líderes políticos (Rashi).

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