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En la ciudad de Ierushalaim fueron encontrados hallazgos significativos que representan un testimonio directo de las batallas de la destrucción.
En la misma ciudad de Ierushalaim fueron encontrados hallazgos significativos, que representan una evidencia directa de las batallas de la destrucción. A partir del texto bíblico se infiere que a fin de derribar la muralla, los babilonios utilizaron armas avanzadas, pero a pesar de ello, el texto bíblico señala, que el factor decisivo en la caída de la ciudad fue la dura hambruna, que, ciertamente se incrementó enormemente por la afluencia de miles de refugiados de las ciudades y aldeas rurales, que buscaron refugio en Ierushalaim. Finalmente, el día 9 de Tamuz, en el año once de Tzidkiahu, equivalente al año 586 antes de la era común, fue derribada la muralla de la ciudad y Ierushalaim cayó en manos de los babilonios.
En algunos lugares de la ciudad, tanto en las zonas de la colina occidental como en la colina de la Ciudad de David, se encontraron evidencias de las batallas y de sus daños. Así, por ejemplo, en las excavaciones de Najman Avigad se descubrió lo que él denominó “la torre israelita”. La torre se conservó a una altura de 8 metros y parece haber sido parte de un complejo sistema arquitectónico que incluía, entre otras cosas, también la torre de entrada. Es de suponer que esta robusta estructura se utilizó para defender a Ierushalaim de los batallones babilónicos, y a sus pies, incluso, se libró una feroz batalla: puede encontrarse evidencia de ello en los restos de ceniza y hollín, que aún cubren la parte inferior de la torre, y cuatro puntas de flecha, características de las armas que eran utilizadas por los ejércitos de Iehudá y Bavel en esos tiempos, que fueron descubiertas cerca. Entre ellas, puntas de flecha y una punta de flecha de bronce de tres lados, conocida como “flecha escita”, y que era utilizada en esa época por los ejércitos mesopotámicos.
Otras evidencias arqueológicas de las batallas de la destrucción fueron descubiertas en la extension de la Ciudad de David, y especialmente, al pie de la región denominada como zona gubernamental (Áreas G). En esta zona se encontraron una serie de viviendas cuya planificación es típica de la arquitectura de esos tiempos. Las habitaciones de una de ellas fue hallada cubierta por una gruesa capa de ceniza, por lo que fue denominada por los excavadores como la “Habitación Quemada”. Dentro de la capa de ceniza, se hallaron restos de muebles carbonizados y decenas de puntas de flechas de metal, testimonio de la batalla librada aquí.
Junto a la habitación quemada fue descubierta otra casa, denominada por los excavadores “La Casa de los sellos”: en esta estructura, tal vez uno de los archivos del reino, se encontraron 51 sellos, con nombres de personas que, se supone, formaron parte de la alta oficialidad del reino de Iehudá, en sus últimos años de existencia. La excelente conservación de los sellos, da cuenta, probablemente, del fuego caliente que ardió en esta construcción y conservó los trozos de estaño. En uno de los sellos, está grabado el nombre de Guemariahu Ben Shafan, contemporáneo de Yehoiakim, el rey de Iehudá, mencionado en el libro Irmiahu.
Otra casa excavada en este barrio de viviendas se denomina “Beit Ajiel”, “La casa de Ajiel”, por el nombre de dos óstracos escritos en hebreo antiguo que llevan su nombre. Algo muy singular, entre los otros hallazgos descubiertos aquí, es una instalación de baño que incluía un inodoro de piedra ubicado sobre un tanque séptico. A partir del estudio de los sedimentos encontrados en el pozo, los investigadores concluyeron que el menú en la víspera de la destrucción consistía, entre otras cosas, también en plantas silvestres, como testimonio de la dura hambruna en la ciudad.
Todo esto y mucho más, son evidencias directas de la batalla final con los babilonios que se abalanzaron sobre la ciudad de Ierushalaim, derribaron sus murallas, quemaron el Templo y saquearon sus pertenencias, las casas fueron incendiadas y los habitantes restantes fueron exiliados.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Cortesía sitio 929
A pesar de la relativa rectitud de Tzidkiahu y Hoshea el hijo de Elá, precisamente, en su época llegó la destrucción. Parece ser que ante sus acciones, sobresalió el pecado de la generación, que, aún en el peor momento fue abordado sin sensibilidad ni perspectiva de arrepentimiento y retorno. El pecado de Iehudá se agravó aún más cuando optaron por desentenderse de la inscripción que estaba en la pared con la forma de la destrucción de Shomrón.
Sorprendentemente, la destrucción no se produjo en el período del rey malvado y odiado Yehoiakim, sino en la época de Tzidkiahu, que era infinitamente mejor. Sus hijos fueron degollados ante sus ojos, luego le extrajeron los ojos y murió en prisión, mientras que de la simiente del malvado Yehoiakim, de Yehoiajín, asomó el futuro vástago del reino.
También Irmiahu lloró por su destino, que lo transformó en el profeta de la destrucción y dijo: “¿En la época de Menashé, Israel cometió pecados peores, y no los has destruido, pero sí lo hiciste en mi gestión?”(Bamidbar Raba, 9,7).
De modo similar, se registraron los hechos en la destrucción del reino de Israel:”No fue Pekaj, que luchó contra el reino de Iehudá, el último de los reyes, sino Hoshea, quien abrió las puertas”.
Los Sabios sostenían que justamente la apertura de Hoshea, el hijo de Elá y la rectitud de Tzidkiahu es lo que selló la sentencia-su relativa rectitud resaltaba el pecado de la generación y causaba una excesiva expectativa y una gran desilusión. Ahora, el pueblo no podia endilgar su culpa a los líderes, sino que fue castigado por su pecado, ya que aún al borde del precipicio, continuó actuando del mismo modo, sin arrepentirse ni retornar a la senda del bien. El pecado del pueblo se vio agravado por la destrucción de Samaria (Melajim II, 17), que quedó como una herida abierta a ojos de Iehudá. La provincia asiria que se constituyó allí con colonos nuevos, instruyó a Iehudá claramente sobre el destino del pueblo que viola el pacto con su creador, y a pesar de ello, Iehudá continuó pecando con una total falta de sensibilidad. La inscripción en la pared llegó para que el pueblo se arrepienta, pero retrospectivamente, causó el agravamiento de la problemática.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Mikdash Melej-Iyunim beSefer Melajim”, de ediciones Midreshet HaGolán
Los aspectos centrales del episodio de la destrucción no refieren a la debacle política de la ciudad capital, sino a la destrucción del centro espiritual y el ámbito de la “Shejiná”, la Divinidad.
El libro Melajim concluye con la destrucción del primer Gran Templo y la salida al exilio.
La descripción de la destrucción comienza con la descripción del impacto en las estructuras e infraestructuras (versículos 9-10), pasa al patrimonio (versículos 13-17) y por último, a las personas importantes de la congregación (versículos 18-21).
En cada una de las partes, el Beit Hamikdash, el Gran Templo ocupa un lugar central: la primera estructura destruida es la Casa de Dios; la primera persona que los babilonios ejecutan, es el Cohen Gadol, el Sumo Sacerdote, y entre ambas cuestiones,el relato del saqueo, dedicado enteramente a los utensilios del Beit Hamikdash.
Todo esto viene a indicarnos que el centro de la historia no es la destrucción de Ierushalaim en su sentido politico-sino en el sentido espiritual, que está representado por el Beit Hamikdash. Está claro que el ejército del rey de Bavel saqueó toda la ciudad y también tomó numerosos tesoros de la casa del rey y de la gente de la ciudad, pero a criterio del autor del libro, lo importante son los elementos del Beit Hamikdash, hasta la última de las palas.
En el marco de la conmoción y el dolor por la destrucción físico-política, es fácil verlo solo a él y olvidar la destrucción espiritual que derivó en ello; principalmente, en nuestros tiempos, resulta fácil verlo desde otro aspecto-contemplar la ciudad construida y el retorno del gobierno, y pensar que todo ha vuelto a su lugar; pero el profeta nos recuerda: lo más importante de la destrucción es, ante todo, lo espiritual, y también condujo a un eventual colapso físico.
Los referentes que escriben en esta sección son miembros de NAJAT-jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios de Tanaj para la juventud
División del capítulo:
Versículos 1-7: El sitio y la destrucción de la ciudad
Versículos 8-21: La destrucción y el exilio a Bavel
Versículos 22-24: El nombramiento de Guedaliá
Versículos 25-26: El asesinato de Guedaliá
Versículos 27-30: La liberación de Yehoiajín
1. Versículos 1-7: El sitio y la destrucción de la ciudad
a. Versículos 2-3-A pesar de que aquí figura que la destrucción de la ciudad tuvo lugar en el año 11 del reinado de Tzidkiahu, no se menciona en qué mes ocurrió. En Irmiahu capítulo 39, versículo 2, se explica que se refiere al cuarto mes (Tamuz) y si es así, aprendemos que el sitio se extendió casi un año y medio.
b. Versículo 4-el versículo es explicado acorde al versículo 4, en el capítulo 39 de Irmiahu: “Y aconteció que como los viesen Tzidkiahu, rey de Iehudá, y todos los hombres de guerra, huyeron, y salieron de la ciudad de noche, por el camino del jardín del rey, por la puerta de entre los dos muros; y salió (el rey) por el camino de la Aravá”
2. Versículos 8-21: La destrucción y el exilio a Bavel
Versículo 8-aquí se menciona que el Templo se incendió el siete del quinto mes (7 de Av), no obstante, en Irmiahu, capítulo 52, versículo 12 figura que esto sucedió el diez del mes. El comentarista Radak (Rabí David Kimchi) cita los conceptos de Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, según los cuales los Kasdim ingresaron al Templo el siete pero en la práctica, lo quemaron el nueve casi al anochecer y el Templo ardió, principalmente, el diez.
b. Versículo 9-tengan en cuenta que el versículo no diferencia entre la Casa de Dios y la casa del rey y las otras casas en la descripción de su incendio. Vean también en Irmiahu, capítulo 39, versículo 8, allí ni siquiera es mencionada la Casa de Dios.
c. Versículo 12-la razón por la cual los dejó es, aparentemente, por el hecho de que la Tierra de Israel es una tierra de tránsito importante para el ejército y el comercio y ellos podrán abastecer a los transeúntes sus necesidades.
3. Versículos 25-26: El asesinato de Guedaliá
Versículo 25-el hecho de que se enfatice que Ishmael el hijo de Netaniá es de la estirpe real, señala, aparentemente, una de las razones del asesinato. Pensaba que sólo él tenía el derecho de reinar en Iehudá.
4. Versículos 27-30: La liberación de Yehoiajín
Se puede ver que con todas las dificultades de la destrucción, el libro culmina con cierto tono positivo cuando el rey libera a Yehoiajín.
Nevujadnetzar corona a Mataniá y cambia su nombre por el de Tzidkiahu. ¿Qué es lo que este nombre insinúa?
Tras el exilio del reino de Shomrón, se aproxima el final del reino de Iehudá. Yoshiahu fue abatido en la batalla de Meguido por Paró Nejó y quien corona a su sucesor es, ni más ni menos que el rey de Egipto. El reino de Iehudá se convierte en una provincia de Egipto. Para reflejar la subordinación del reino de Iehudá a Egipto, el rey de Egipto le cambia el nombre a Eliakim, el hijo de Yoshiahu, llamándolo Yehoiakim. Aparentemente, no hay ningún cambio del sentido a partir del nombre nuevo, a excepción de que el nombre de Dios “El” que fue reemplazado por otro de sus nombres.
Otra medida adoptada por Nevujadnetzar que toma el control de la región a posteriori. Somete a Yehoiakim durante tres años y tras su muerte exilia a su hijo Yehoiajín con todos los príncipes y valientes a Bavel. Deja en la Tierra de Israel sólo a los pobres y corona al segundo hijo de Yoshiahu, Mataniá. Y también cambió el nombre de Mataniá por el de Tzidkiahu, como lo hiciera el rey de Egipto. ¿Acaso en este caso, el cambio de nombre conlleva sentidos adicionales, además de reflejar la subordinación del reino de Iehudá al rey de Bavel?
Parece que hay una diferencia esencial entre los nombres. Yoshiahu denomina a su hijo con un nombre que manifiesta el regalo concedido por Dios-un hijo que podrá ser el heredero del trono y continuar eternamente la dinastía de la Casa de David. Sin embargo, el rey de Bavel, a partir del cambio del nombre, expresa involuntariamente otra declaración Divina, y es que debe justificarse el juicio del reino de Iehudá. Aunque Dios prometió que la Casa de David sería eterna, resulta imposible abstraerse de sus malas acciones.
Nevujadnetzar, muestra involuntariamente al pueblo que quedó en Tzión, que debe aprender de los episodios de exilio previos, justificar su juicio y retornar a Dios, ya que,de lo contrario, el Templo será destruido, como finalmente, efectivamente ocurrió. La ceguera de Tzidkiahu en manos del rey de Bavel (capítulo 25, versículo 7) es una muestra de que no aprendieron del pasado y se encaminron ciegamente hacia su castigo.
El profeta Irmiahu maldijo a Iejoniá con una vigorosa maldición. Y he aquí, que ni bien fue exiliado el rey a Bavel, Irmiahu ya lo extraña a él y a la gente de su exilio. ¿Cuál es la razón del significativo cambio en la actitud del profeta?
El reinado de Iejoniá fue un episodio breve, él alcanzó a reinar en reemplazo de su padre Yehoiakim tres meses hasta el ascenso de Nevujadnetzar a Ierushalaim y Yehoiajín se entregó a él y salió al exilio con los príncipes y los jefes de las fuerzas, los artesanos y los herreros. A pesar de la juventud de Yehoiajín y el corto tiempo que gobernó, el texto ilustra su carácter como malvado: “ E hizo lo malo a los ojos de Dios, conforme a todo lo que había hecho su padre” (Melajim II, capítulo 24, versículo 9) Irmiahu incluso, lo maldijo con una maldición vigorosa: “aunque fuera Koniahu, hijo de Yehoiakim, rey de Iehudá, el anillo (de sellar) sobre Mi diestra, de allí te arrancaría... Escriban a este hombre como sin hijos, hombre que no prosperará en sus días; porque ningún hombre de su linaje prosperará de modo que se siente sobre el trono de David, y gobierne más en Iehudá” (Irmiahu capítulo 22, versículos 24-30)
Y he aquí que el rey acaba de ser exiliado a Bavel e Irmiahu ya lo extraña a él y a su gente: “A semejanza de estos higos buenos, así reconoceré para bien a los del cautiverio de Iehudá, a quienes he expulsado de este lugar a la tierra de los kasditas” (Irmiahu, capítulo 24, versículo 5).
No parece que hablara con el pueblo exiliado y aún guardara rencor contra el que lo encabeza-a Iejoniahu. Tampoco es suficiente con la desilusión de Irmiahu por la mala conducta de los que quedaron en Ierushalaim, para embellecer a sus ojos los recuerdos del pasado y la imagen de los exiliados. Tal vez, en el exilio se dio un cambio fundamental y revolucionario, y ello provocó una actitud diferente. Es por ello que el libro Melajim concluye con la restitución de los derechos y los honores del rey Yehoiajín.
El hecho mismo de que Yehoiajín aceptara el decreto del profeta, de reconocer la relación de poderes en la realidad, y renunciar a su reinado en pos de la paz del pueblo y el Beit Hamikdash, el Gran Templo,hubo un cambio brusco y esencial en el pensamiento de los últimos reyes de Iehudá. Por consiguiente, así describieron los Sabios su salida al exilio: “¿Qué hizo Iejoniá? Juntó todas las llaves del Templo, y ascendió a la terraza del Beit Hamikdash, y dijo: “Soberano del mundo, visto y considerando que no hemos sido fieles tesoreros ante Ti...de aquí en más, he aquí las llaves ante Ti”(Vaikrá Raba 15,6). La rendición Yehoiajín fue la aceptación del juicio y la Teshuvá, el arrepentimiento y retorno. Se puede ver en ello más aún. El reconocimiento del pecado y la salida al exilio, según los conceptos del profeta, convirtieron al exilio en un proceso de refinamiento y expiación. De este modo, la destrucción y el exilio se transformaron de tragedia y castigo en el comienzo de la construcción futura.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Mikdash Melej-Iyunim beSefer Melajim”, de ediciones Midreshet HaGolán.
El rey de Bavel corona en Ierushalaim a Mataniá y cambia su nombre por “Tzidkiahu”. ¿Cuál es el significado de este nombre otorgado por un rey no judío?
El rey de Bavel corona en Ierushalaim a Mataniá y cambia su nombre por “Tzidkiahu”. ¿Cuál es el sentido de este nombre otorgado por un rey no judío? Este fenómeno de cambio de nombre por medio de un gobernante, nos es conocido de varias fuentes e el Tanaj, entre ellas, el cambio del nombre de Iosef a “Tzofnat Paaneaj” (Bereshit, capítulo 41, versículo 45) y el de Daniel, por “Belshatsar” (Daniel, capítulo 1, versículo 7). Dicho cambio de nombre, por lo general, manifestaba el control y la posesión del dominio sobre esa persona. Pero, a diferencia de los casos mencionados anteriormente, en los cuales el nuevo nombre es en el idioma del rey gobernante,en nuestro caso, el nombre nuevo es un nombre hebreo, e incluso contiene una mención del nombre de Dios: “Iá”:
En la Guemará, Tratado Horaiot 11b, explicaron del siguiente modo la intención del rey de Bavel con el cambio del nombre a “Tzidkiahu”: “Le dijo: “Iá” (Dios) te habrá de justificar el juicio en el caso que te rebeles contra mí, como está escrito: “Y también contra el rey Nevujadnetzar se rebeló, el cual le había hecho jurar por Dios; pero él endureció su cerviz, y obstinó su corazón para no volverse al Señor, Dios de Israel” (Divrei Haiamim II, capítulo 36, versículo 13), según el Midrash, el rey de Bavel hizo un uso particular del cambio de nombre, a fin de garantizar su dominio sobre Tzidkiahu. Este nombre no solo alude a la rendición política de Tzidkiahu ante él, sino que viene a indicarnos que Dios será testigo entre el rey de Bavel y Tzidkiahu, y él castigará a Tzidkiahu en el caso que se rebele contra él.
Dichos conceptos se fortalecen a la luz de la profecía de Yejezkel (capítulo 17, versículos 13-14) referida a Tzidkiahu: “Y tomó uno de la simiente real, e hizo pacto con él, y le trajo bajo juramento: y también se llevó a los poderosos de la tierra. para que fuese el reino humilde, y para que no se alzase; a fin de que, guardando el pacto, permaneciese en pie”. Es probable que el juramento al que alude Yejezkel, es el juramento expresado en el nombre Tzidkiahu. La violación del juramento es, en efecto, la que finalmente arrastró una dura crítica Divina y un castigo severo.
El nombre Tzidkiahu expresa la expectativa y la demanda de que sea un hombre justo que cumpla su palabra. En la profecía de Irmiahu (capítulo 23, versículos 5-6) figura la esperanza de que un rey como éste habrá de salvar a Iehudá y su nombre será similar-“Hashem Tzidkenu”, “Dios, nuestra justicia”: “He aquí que vienen días, dice el Señor, en que levantaré para David un vástago justo, el cual reinará como rey, y prosperará; y ejecutará juicio y justicia en la tierra. En sus días Iehudá será salvo, e Israel habitará seguro; y éste es su nombre con que le llamarán: El SEÑOR, JUSTICIA NUESTRA”. Tal vez, estas eran las esperanzas del profeta por parte del propio Tzidkiahu, y quizás la expectativa de que el rey Mashiaj repararía la destrucción provocada por el último rey de Iehudá.
Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT-jóvenes amantes del Tanaj, un Centro de Estudios del Tanaj para la Juventud.
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