El portón cerrado (Versículos 1-4)
El hombre que acompañaba a Yejezkel lo condujo de regreso "por el camino de la puerta exterior del santuario, que mira hacia el oriente, la cual estaba cerrada" Entonces el Señor se dirige al profeta y le explica que la puerta permanecerá cerrada: " Esta puerta estará cerrada, no se abrirá, ni entrará nadie por ella, por cuanto el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto estará cerrada”(versículo 2).
Sin embargo, hay una excepción notable: el nasí —el príncipe o rey— tiene permitido sentarse allí a comer pan ante el Señor.