Apertura (Versículos 1-6)
En la apertura el padre alienta a su hijo a escuchar sus palabras: "Hijo mío, atiende a mi sabiduría, inclina tu oído a mi inteligencia" (Capítulo 5, Versículo 2) y describe los caminos de la mujer extranjera (no judía): "Porque los labios de la extranjera destilan miel, y más suave que el aceite es su paladar. No obstante su fin es amargo como el ajenjo (una planta medicinal amarga), agudo como una espada de dos filos" (Capítulo 5, Versículos 3-4).
