Los reinos mencionados en este capítulo fueron mencionados en la profecía de Irmiahu como partícipes de la iniciativa de rebelión contra Bavel, Babilonia, entonces ¿cómo es que ahora se describe su alegría, con aplausos, por la destrucción de Ierushalaim?

Cuando una potencia significativa cae, también el pueblo de Israel se lamenta. No estamos desconectados de la política mundial.

Las descripciones deslumbrantes de Tiro, su gente y sus Sabios, el comercio enorme y el esplendor de su gloria llenan la elegía (lamentación) que Yejezkel recita sobre ella.

¿Por qué se dedica una elegía tan larga y detallada a una ciudad extranjera? La elegía no transmite un mensaje ni reprende, solo es lo que su nombre indica - una elegía. ¿Por qué habría de consagrarse tal elegía para nosotros dentro del Tanaj junto con el libro de Yejezkel?

Desde las profundidades de la destrucción del marco nacional, que se hizo añicos con la muralla de Ierushalaim, está destinado a brotar un cuerno para la casa de Israel, y este brote es lo que abre la boca del profeta.

"En el día que Yo les quitaré su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos, y el anhelo de su alma, es a saber, sus hijos y sus hijas,. en aquel día vendrá a ti el fugitivo, para hacértelo oír con (tus) oídos. En aquel día será abierta tu boca para con el fugitivo, de modo que hablarás, y no serás más mudo”.

Las relaciones entre Tiro e Israel pasaron por diversas vicisitudes a lo largo de los años. Al principio las relaciones eran cordiales, y reinaban relaciones de hermandad entre los dos pueblos. La gente de Tiro era conocida como artesanos de la construcción, y ellos edificaron el palacio de David e incluso ayudaron en la construcción del Templo. Pero las buenas relaciones, y quizás demasiado buenas, comenzaron poco a poco a debilitarse.

 

Tiro se asemeja a un barco de lujo, porque Tiro fue construida sobre una isla, se sustentaba del comercio marítimo, y era espléndida y muy rica. También este barco de lujo se hundirá al final.

"De encinas de Bashán hicieron tus remos; hicieron tu cubierta de marfil embutido en madera de boj (una madera muy dura), de las islas de Kitim. De lino fino recamado de Egipto era tu vela, para que te sirviese de distinción; azul y púrpura de las islas de Elishá era tu toldo (27:6-7).

"Y me fue dirigida la palabra del Señor diciendo, y tú, oh, hijo del hombre ¿no quieres, acaso, juzgar, juzgar la ciudad sanguinaria y hacerla conocer todas sus abominaciones? (Capítulo 22, versículos 1-2)

Daat Mikrá sobre el libro Yejezkel (introducción al capítulo 22):

 

Para que un Tzadik, un justo pueda salvar la ciudad, debe ser capaz de influir en ella y enmendarla, así como identificarse con su dolor y orar por ella.

 

Desde ahora que el nombre de Ierushalaim ha sido profanado, ya no hay lugar para mencionar el nombre 'Ierushalaim', sino solo usar epítetos peyorativos.

El capítulo 22 trata sobre el estatus de la ciudad de Ierushalaim.

“A los hijos del oriente se lo he dado por posesión suya, juntamente con los hijos de Amón, para que de los hijos de Amón no haya más memoria entre las naciones” (Capítulo 25, versículo 10)

En el momento en que el Templo fue destruido, Tiro logró resistir el sitio babilonio sobre ella. Yejezkel intenta lidiar con la dificultad de fe que se creó como resultado de esto.

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