Desde las profundidades de la destrucción del marco nacional, que se hizo añicos con la muralla de Ierushalaim, está destinado a brotar un cuerno para la casa de Israel, y este brote es lo que abre la boca del profeta.
"En el día que Yo les quitaré su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos, y el anhelo de su alma, es a saber, sus hijos y sus hijas,. en aquel día vendrá a ti el fugitivo, para hacértelo oír con (tus) oídos. En aquel día será abierta tu boca para con el fugitivo, de modo que hablarás, y no serás más mudo”.