Solo cuando el Monte del Templo crezca, en el tiempo de la redención, podrán construir sobre él un edificio tan grande como el que se describe en Yejezkel.
"En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez del mes, catorce años después que fue expugnada la ciudad, en ese mismo día se posó sobre mí la mano del Señor, y Él me llevó allá; en visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una ciudad, por la parte del sur" (versículos 1-2)