En las tres festividades de peregrinación la Torá ordena peregrinar a Jerusalén y ver el rostro de Dios. La expresión “aquellos que ven el rostro del rey”, que figura en el Tana”j varias veces en referencia a palacios reales, nos enseña que los hijos de Israel, en ocasión de las tres festividades de peregrinación tienen el privilegio de estar “ubicados en la primera fila del reino”.

 

He aquí que enviaré un ángel delante de ti, para cuidarte en el camino y traerte al lugar que he designado para ti. A él acatarás y su vos escucharás, no te reveles contra él porque no lo perdonará, ya que Mi nombre está en él. Pero si escuchares Su vos y cumplieres sus mandatos, Yo seré enemigo de tus enemigos y oprimiré a tus opresores… No te inclinarás ante sus dioses, ni les servirás ni harás como hacen ellos, sino que los destruirás totalmente y sus estatuas destruirás…

“Zejer Lemaase Bereshit”-En recuerdo de la creación

Si decimos que todo el motivo del shabbat es para difundir la idea de “Jidush Haolam”, es decir la creación ex nihilo, no se entiende bien, pues aquel que ya cumple el Shabbat porque así está ordenado en la Torá, él ya va a creer en la creación del mundo porque así lo relata la Torá en Génesis y aquel que no cumple el Shabbat porque no cree en la Torá, tampoco va creer en la creación del mundo, pues el motivo del shabbat, -que Dios creó el mundo en 6 días- eso lo dice la Torá que él no cree.

Las festividades anuales están basadas en los ciclos de la naturaleza. El Shabat, a diferencia de las mismas, está desconectado del sistema natural. De ese modo, la Torá enfatiza que a pesar que el judaísmo no se opone a la naturaleza, cree en la necesidad de repararla y perfeccionarla.

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 “y soborno no habrás de aceptar, ya que el soborno enceguece a los que tienen visión y deteriora las causas justas” (Shemot, capítulo 23, versículo 8)

Aunque sea un erudito de la Torá, si acepta soborno,

Finalmente enloquecerá,

Y olvidará todo lo estudiado,

Y se oscurecerá la luminosidad de sus ojos.

La gravedad de la prohibición de cobrar interés radica no sólo en una cuestión de justicia y rectitud, sino incluso previo a ello-en la cosmovisión que subyace en la base del interés.

El Midrash describe la gravedad de la prohibición de cobrar interés con una parábola:

…”Pobre de aquel que cobre interés. ¿Qué se ha dicho en referencia a esa persona? –“Con interés ha entregado y con interés ha cobrado, y vivir no habrá de vivir”.

La Torá aborda extensamente la prohibición de maltratar  al huérfano y la viuda y advierte sobre un severo castigo, para el individuo y la sociedad, en un caso como éste. La responsabilidad por el bienestar y el ánimo de los indefensos no recae sólo en el individuo sino también en toda la sociedad.

   Si prestares a (el pobre de entre) Mi pueblo que habita contigo,

            no serás con él como usurero, no le impondréis usura.                          22, 24

 

    Este versículo, aparentemente, está constituído por una oración condicional que enuncia el caso y por una oración principal que enuncia la ley. Malbim explicó in-extenso las oraciones condicionales bíblicas en su comentario a Sifrá (Vayikrá 1, 12):

 

                Las oraciones condicionales en el hebreo se construyen del siguiente modo:

 

La fe en la providencia Divina y en el acompañamiento permanente por parte de Dios al mundo, no representa una excusa para que el hombre se desentienda de su responsabilidad. El hombre debe asumir la responsabilidad por su vida, sus acciones y sus bienes.

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