Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 50

Reprimenda (versículos 1-3)
El profeta reprende a Israel por no despertar a la redención. Comienza su reprimenda con una pregunta retórica "¿Dónde está la carta de divorcio de vuestra madre, con la cual yo la repudié?" (versículo 1): ¿Acaso Dios dio una carta de divorcio al pueblo de Israel y cortó el vínculo para siempre? La respuesta es no, sino que "por vuestras iniquidades fueron vendidos, y por vuestras transgresiones fue repudiada vuestra madre". Es decir: el exilio y las tribulaciones vinieron como consecuencia de los pecados de Israel. El profeta continúa con la reprensión diciendo "¿Por qué, pues, cuando vine (a redimirlos), no hubo quien Me recibiera; cuando llamé, no hubo quien Me respondiera?” - a pesar de que Dios vino a redimir a Israel, ellos no están interesados en la redención.
Siervo de Dios - tercer cántico (versículos 4-11)
En este párrafo se presenta el tercer canto del Siervo de Dios, quien se presenta como un discípulo de Yeshaiahu. El narrador da cuenta sobre sí mismo que siempre escuchó las palabras de profecía que recibió de Dios, a pesar de que lo humillaron con golpes o escupiendo en su rostro: "No escondí mi rostro de las afrentas y salivazos" (versículo 6). Pero a pesar de que le escupieron, él sabía que Dios le ayudaría y por eso no se avergonzó: "Por eso he puesto mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado" (versículo 7). Como resultado de su experiencia personal, también exige a los oyentes que confíen en Dios: "¿Quién hay de entre vosotros que quiere ser temeroso del Señor? Que escuche la voz de Su siervo el que andaba (hasta ahora) en tinieblas, sin luz. ¡Confíe en el Nombre del Señor, y apóyese en su Dios!" (versículo 10), y a quienes eligen no escuchar las palabras del profeta, se burla diciendo "perecerán en la llama de vuestro fuego, y de las teas que han encendido" (versículo 11), es decir, sigan vuestro camino y veremos cuál será vuestro final.
Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 49

El siervo del Señor y la congregación de las diásporas (versículos 1-6)
En esta sección se presenta el segundo cántico del "Siervo del Señor". El siervo habla en primera persona y dice así: "¡Escúchenme, oh islas, y atiendan, oh pueblos lejanos! El Señor me ha llamado desde el seno; desde las entrañas de mi madre ha hecho mención de mi nombre" (versículo 1). El siervo declara que Dios lo ha elegido y describe cómo a los ojos de Dios el propósito del siervo no es solo ser Su siervo, sino también "Yo te pondré por luz de las naciones, para que alcance Mi salvación hasta los fines de la tierra" (versículo 6).
La redención del pueblo de Israel: de despreciados a honrados y la congregación de las diásporas (versículos 7-13)
El profeta describe a Israel como despreciado, pero en el futuro "Reyes (te) verán y se levantarán; príncipes, y se postrarán, a causa del Señor, que es fiel, del Santo de Israel, que te ha escogido" (versículo 7) - Israel logrará la grandeza. Dios anuncia que redimirá a Israel y conducirá a la congregación de las diásporas. El profeta describe que el camino que los exiliados harán desde el exilio hasta Israel será sin dificultades: "No tendrán hambre, ni tendrán sed, y no los herirá el viento ardoroso ni el sol... Y convertiré todas Mis montañas en camino real, y Mis calzadas serán levantadas” (versículos 10-11).
El anuncio de la redención (versículos 14-23)
Esta sección comienza con la afirmación de Ierushalaim de que Dios la ha olvidado "Pero Tzión ha dicho: "¡Me ha abandonado el Señor, y mi Señor se ha olvidado de mí!" (versículo 14). Contra esta afirmación, el profeta sostiene que Dios no la ha olvidado. Él anuncia que "tus destructores y los que te asuelan saldrán, de ti ", es decir, los enemigos saldrán de la ciudad, y entonces Israel podrá volver a ella "Alza tus ojos, mira alrededor: ¡todos ellos se congregan y vienen a ti!” (versículo 18). El llenado de Ierushalaim será tan grande, hasta el punto de hacinamiento, y la gente sentirá que " El lugar es demasiado estrecho para mí” (versículo 20). El profeta continúa describiendo cómo las naciones se someterán a Ierushalaim.
Salvación y venganza (versículos 24-26)
Esta breve sección comienza con una pregunta retórica "¿Por ventura será quitada la presa al vencedor, o será librado el cautivo de mano del poderoso?” (versículo 24) - es decir, ¿se puede tomar del poderoso, el vencedor, el botín - los cautivos y el despojo de la guerra? La respuesta es no, y por lo tanto el profeta promete que Dios salvará a Ierushalaim y destruirá a sus enemigos "Y haré que los que te oprimen coman sus mismas carnes; y serán embriagados con su propia sangre, como con vino nuevo; y conocerá toda carne, que Yo, el Señor, soy tu Salvador y tu Redentor, el Poderoso de Iaacov" (versículo 26).
Infografìa y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 48

Reprimenda (versículos 1-11)
En esta sección, el profeta reprende a Israel porque ellos "juran por el nombre del Señor, y hacen mención del Dios de Israel, ¡mas no en verdad, ni en justicia" (versículo 1). Dios aclara que Él sabe que Israel es de dura cerviz " Por cuanto conocí que eres duro, y que tu cerviz es un tendón de hierro, y tu frente es de cobre” (versículo 4). A pesar de los pecados del pueblo de Israel, Dios los salva, por Su propio bien: "Por Mi propia causa, sí, por Mi propia causa lo voy a hacer; porque, ¿cómo debía ser profanado (Mi nombre)? Y Mi gloria no la daré a otro" (versículo 11). Él les anuncia la salvación de antemano, para que no piensen que los ídolos los salvaron "a fin de que no dijeses: "¡Mí ídolo las ha hecho; y mi escultura, o mi imagen fundida, las ha ordenado!" (versículo 5).
La redención (versículos 12-22)
Después de que el profeta reprendió a Israel y dijo que anunciaba la redención, los invita a escuchar sus palabras: "¡Reúnanse todos ustedes, y oigan! ¿Quién de entre aquéllos (dioses) ha anunciado estas cosas? (Koresh), a quien ama el Señor, hará Su voluntad en Bavel, y su brazo estará sobre los kasditas" (versículo 14). Dios aclara que Él es quien llamó al conquistador (cuyo nombre no menciona) para conquistar Bavel, Babilonia. En los versículos 17-19, el profeta aclara que el cumplimiento de los mandamientos de Dios conducirá a la paz y la prosperidad. El profeta llama a Israel a salir de Bavel " Salgan de Bavel, huyan de los kasditas, con voz de cántico anuncien, hagan saber esto; háganlo salir hasta los fines de la tierra; digan: "¡El Señor ha redimido a Su siervo Iaacov!” (versículo 20), y reitera que para los malvados no habrá redención "¡Mas para los inicuos, dice el Señor, no hay paz!" (versículo 22).
Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 47

Este capítulo trata sobre Bavel, Babilonia y la descripción del profeta de cómo el reino será humillado, y su sabiduría, no le será de mucha ayuda.
La humillación de Bavel (versículos 1-7)
El profeta llama a Bavel "Desciende y siéntate en el polvo... Será descubierta tu desnudez, será vista también tu vergüenza; Yo me vengaré (de ti), y no habrá quien Me pueda resistir" (versículos 1-3). Bavel ya no será llamada "señora de los reinos" (versículo 5). El profeta reprende al Imperio Babilónico por haberle causado daño a Israel más allá de lo necesario. Aunque Dios entregó a Israel en sus manos, ella no tuvo misericordia de ellos y los dañó más de lo necesario.
Bavel será castigada por su arrogancia (versículos 8-15)
Aunque Bavel piensa que "¡Yo soy, y fuera de mí no hay otra; nunca e sentaré como viuda, ni conoceré pérdida de hijos!” (versículo 8), descubrirá muy pronto que la pérdida vendrá repentinamente, a pesar de su excesiva confianza. Sus adivinos no le servirán de nada “Te has cansado en la multitud de tus propósitos: preséntense, si quieres, y te salven los que reparten los cielos,los que contemplan las estrellas... He aquí que son como hojarasca; el fuego los consume, no podrán librarse a sí mismos del poder de la llama" (versículos 13-14). El profeta concluye la profecía diciendo que nadie ayudará a Bavel "no habrá quien te salve" (versículo 15).
Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 46

La caída de los dioses de Babilonia y la polémica con los idólatras (versículos 1-7)
El profeta describe cómo Bel (=Marduk) y Nevo – los dioses de Bavel, Babilonia, colapsan y caen " Se abaten y se postran a una (las bestias); no pueden librar la carga (de los dioses), los cuales van en cautiverio – no solo los ídolos no logran salvar a nadie, sino que ellos mismos van al cautiverio. En contraste con ellos, Dios puede llevar la carga del pueblo de Israel desde que el pueblo nació "y hasta la vejez" (4).
Después el profeta habla en nombre de Dios con asombro " ¿A quién, pues, Me asemejarán, y (Me) igualarán, y Me compararán, para que seamos semejantes?” (versículo 5) – no se puede comparar a Dios con otros dioses porque los otros dioses están hechos de material, que no pueden hacer nada " Le alzan sobre el hombro, cargan con él, y le colocan en su lugar, donde se quedará; de su sitio no se mueve; además, se le invoca, mas él no responde: de su apretura no puede librar (a nadie)" (versículo 7).
Dios dirige la historia, la aparición de Koresh, Ciro (versículos 8-11)
El profeta repite el principio que ya había planteado en los últimos capítulos, según el cual Dios es quien dirige los acontecimientos de los días "¡Acuérdense de las cosas anteriores, desde los tiempos antiquísimos; porque Yo soy Dios, y no hay otro alguno! Dios, sí, y no hay ninguno como Yo" (versículo 9). Como parte de que Dios dirige los procesos históricos, Él llama " desde el oriente un ave de rapiña, de una tierra lejana al hombre " al hombre de su consejo, que es Koresh (que aquí no es mencionado explícitamente).
La salvación llegará pronto (versículos 12-13)
El profeta llama a aquellas personas que generalmente no escuchan las palabras del profeta a escuchar sus palabras porque " Yo hago acercar Mi justicia, no estará lejos, y Mi socorro no tardará, y pondré la salvación en Tzión para Israel, Mi gloria " (versículo 13).
Que no sea profanado el nombre de Dios
“ּA causa de mi nombre diferí mi ira y por mi alabanza la reprimí, para no destruirteִ " (Yeshaiahu capítulo 48, versículo 9 )
Bamidbar Raba (Vilna) Sección Bamidbar parashá 5 punto 6
"Por amor de mi nombre contendré mi ira" - estos son los israelitas, sobre quienes Dios puso Su nombre - "Yo soy Hashem, tu Dios" (Shemot, capítulo 20, versículo 22), y compartió Su nombre con el de ellos “Israel” y por eso, Dios contuvo su ira con Israel, no los expulsó sino que los castigó gradualmente en el exilio para purificarlos y no buscó destruirlos para que Su nombre no fuera profanado a través de ellos...
"Y por mi alabanza la reprimí" - para que el nombre de Dios, no sea profanado a través de ellos, les traerá el fin sellado de la redención como está escrito: "Y santificaré Mi gran nombre que fue profanado entre las naciones, etc., y los tomaré de entre las naciones, etc." (Yejezkel, capítulo 36, versículos 23-24)
Otra interpretación: "Y por mi alabanza la reprimí" - porque Israel fue creado para declarar la alabanza de Dios, como está escrito: " pueblo que formé para Mí, para que cuenten Mis alabanzas (Yeshaiahu capítulo 43, versículo 21) por lo tanto, para que Su nombre sea alabado a través de ellos, Dios, lo sella para bien como está escrito: "Ponme como un sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo" (Shir Hashirim, Cantar de los Cantares, capítulo 8, versículo 6) y esto fue lo que causó que no fueran eliminados en el exilio, "para no destruirte".
Bamidbar Raba-El Midrash “Bamidbar Raba” es un Midrash Agadá alusivo al libro Bamidbar, que aparentemente, fue editado recién en el siglo XII en Francia. Es el último entre los “Midrashei Raba”. La primera parte del Midrash incluye muchas lecciones de Rabí Moshé, el predicador, del siglo XI. Su segunda parte es el Midrash Tanjuma sobre el libro Bamidbar. (Extraído de: Introducción a los Midrashim, Reizel, Mijlelet Herzog 5771).
Un pueblo de dura cerviz
La terquedad del pueblo de Israel mostró su lado oscuro al final de la época del Primer Gran Templo, con el abrazo a Ashur y Bavel y sus ídolos paganos. Sin embargo, solo un pueblo terco es capaz de producir profetas como Abraham y Moshé, socios del Creador del mundo en la conducción de su mundo.
Dios nos eligió de entre todos los pueblos “Por cuanto conocí que eres duro, y que tu cerviz es un tendón de hierro, y tu frente es de cobre” (versículo 4)- ¿por qué?
Si el Creador del mundo solo hubiera querido multitudes que cantaran sus alabanzas y se inclinaran obedientemente, no habría habido necesidad de crear al ser humano. Miles de millones de estrellas en el universo cantan “Haleluya” simplemente moviéndose según las mismas leyes de la física (“Alábenlo, todas las lucientes estrellas”, Tehilim, Salmos, capítulo 148, versículo 3). También las rocas y las plantas, los peces y las mariposas, “bestias, y todos los ganados; los reptiles, y ave volátil” (capítulo 48, versículo 10) lo hacen con una precisión impactante - los seres humanos pueden pensar y debatir.
Nuestro patriarca Abraham y Moshé nuestro maestro debatieron con Dios sobre su forma de conducir el mundo y a su pueblo, y no cedieron - Dios aceptó la mayoría de las plegarias de Moshé (excepto cuando suplicó por sí mismo); solo un pueblo terco puede producir tales profetas, socios del Creador en la conducción de su mundo.
El problema grave surgió ya durante el éxodo de Egipto, cuando la terquedad mostró su lado oscuro - falta de fe, quejas a cada paso y una búsqueda desesperada de alternativas (Egipto, el becerro de oro, Peor). Y al final de la época del Primer Gran Templo, el abrazo a Ashur y Bavel y sus ídolos.
Es manifiesto ante Dios que los judíos “los que son llamados del nombre de Israel... que juran por el nombre del Señor...” (versículo 1) pueden apegarse con todo su corazón y alma a los exilios, y no querrán ser redimidos ni salir de allí, porque temerán los dolores de la redención. Por eso el profeta debe advertir de antemano - las profecías “Las cosas pasadas las dije antes” (versículo 3), porque no han soñado con las conquistas de Ashur y Bavel en la tierra, ni han imaginado los exilios, y judíos en el exilio - y de repente “repentinamente las efectué y han acontecido”.
En igual medida, Dios les dice de antemano: “Salgan de Bavel, huyan de los Kasditas, caldeos... Digan: El Señor ha redimido a su siervo Iaacov”. No se apeguen a los exilios - asciendan a la tierra en cuanto sea posible y sigan el camino del Señor.
Cortesía sitio 929
Un consuelo y otro consuelo
En nuestro capítulo aparece un diálogo entre Tzión y Dios, donde Él promete a Tzión que a pesar de la triste realidad que ve ante sus ojos, la redención llegará al final.
El capítulo comienza con una descripción de la redención divina, donde todos los reyes de la tierra lo honrarán por ella, y continúa con su descripción concreta - los hijos cautivos de Tzión saldrán a la libertad y volverán a Tzión por un camino simple y fácil sin hambre, sed ni un calor abrasador (versículos 8-10). Dios los guiará por un camino con arroyos y convertirá las montañas en una senda para ellos (versículos 11-12). Toda la naturaleza se regocijará en la redención (versículo 13).
Pero todo esto sucederá “en un tiempo favorable” y “en un día de salvación”. En el presente, el capítulo describe cómo Tzión se siente abandonada por Dios. Lo expresa en pocas palabras: “¡Me ha abandonado el Señor, y mi Señor se ha olvidado de mí!” (versículo 14). A esto Dios le responde y la consuela con la parábola de una madre que no olvida a su hijo, y aclara que Él no la olvidará (vrsículos 15-16), y luego continúa con una descripción detallada de la redención - que Ierushalaim será reconstruida y todos sus hijos volverán (versículos 18-20) - pero esta vez con un juramento de Dios: “Alza tus ojos, mira alrededor: ¡todos ellos se congregan y vienen a ti! ¡Vivo Yo!, dice el Señor, que de todos ellos te arroparás como de adorno, y te los ceñirás como (se ciñe) una novia” (versículo 18).
Sin embargo, a pesar de la promesa, Tzión todavía está sumida en lo que sus ojos ven ahora. Ella pregunta: “He aquí, yo fui dejada solitaria; éstos, ¿dónde han estado?” (versículo 21). Ante sus dudas, Dios vuelve a describir la redención - y es aún mayor. Los hijos de Tzión no volverán solos a pie, sino que las naciones los traerán sobre sus hombros (versículo 22). Dios responde y promete - Yo soy quien redimirá a tu pueblo. Yo rescataré a tus hijos del cautiverio, los salvaré, alimentaré a tus opresores con su propia carne, y todos sabrán que el Señor es el salvador y redentor de Tzión (versículos 23-26).
Se puede ver en el capítulo que cuanto más duda Tzión - Dios le promete una redención cada vez más simple, fácil y total, y usa expresiones que fortalecerán la fe de Tzión en Él mediante juramentos y enfatizando Su intervención milagrosa en la redención. En el diálogo que se desarrolla con Tzión a lo largo del capítulo, Él fortalece a Tzión y le promete que en contraste con el sombrío presente - sus hijos aún volverán a su territorio.
Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización NAJAT-Jóvenes Amantes del Tanaj, un Centro de Estudio del Tanaj para la Juventud.