Infografìa y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 45

Koresh-el Mashiaj de Dios (versículos 1-13)

Este párrafo se divide en dos temáticas y ambas hacen referencia a Koresh, Ciro, el rey de Persia. Al principio, el profeta refiere a la elección de Koresh para ser “el Mashiaj de Dios” (versículos 1-7). El profeta describe cómo Dios le concedió a Koresh éxito en sus acciones para que pueda ser el salvador de Israel, a pesar de que el propio Koresh no era consciente de ello: “Y te entregaré los tesoros de las tinieblas, y las escondidas riquezas de lugares secretos, para que sepas que Yo soy el Señor, el que te llama por tu nombre, el Dios de Israel. A causa de Mi siervo Iaacov, y de Israel, Mi escogido, Yo te llamo por tu nombre; te apellido, aunque no Me has conocido” (versículos 3-4). Luego de ello, el profeta polemiza con aquellos que cuestionan la elección de Koresh como el Mashiaj de Dios (versículos 8-13).

En el párrafo siguiente, el profeta describe a Dios al reprender a aquellos que ponen en duda sus elecciones “Así dice el Señor, el Santo de Israel y su Hacedor: "¿Acaso ustedes Me van a preguntar de las cosas venideras, y en cuanto a Mis hijos y a la obra de Mis manos, Me ordenarán a Mí?” (versículo 11). Y de inmediato, el profeta fundamenta la elección de Koresh por parte de Dios “Yo le he suscitado (a Koresh) en justicia, y enderezo todos sus caminos; él edificará Mi ciudad y soltará Mis cautivos, no por precio, ni por soborno, dice el Señor de los ejércitos” (versículo 13).

Los paganos reconocerán a Dios e Israel será salvado por siempre y para siempre (versículos 14-17)

En este párrafo, el profeta describe cómo Egipto, Kush y Shba (de los hijos de Kush) traerán toda su riqueza a Israel y reconocerán a Dios “delante de ti se postrarán, y a ti suplicarán, (diciendo): "Cierto que sólo Dios está en medio de ti; y no hay otro, no hay más Dios que Él!" (versículo 14). Los pueblos confesarán que Dios es “un Dios que se encubre”-al cual o se le sirve por medio de estatuas, sino que es un Dios abstracto. Como parte de la confesión de los pueblos, Israel será redimido: “Pero Israel,será salvado en el Señor con salvación eterna; ¡no serán avergonzados ni confundidos por los siglos de la eternidad!” (versículo 17).

Juicio a los pueblos (versículos 18-25)

En esta etapa, Dios vuelve a reunir a los pueblos paganos y les solicita “¿Quién ha hecho saber esto desde la antigüedad, y desde remotos tiempos lo ha declarado?” (versículo 21) y les reprende diciendo “Pues fuera de Mí no hay Dios alguno. Dios justo y salvador, no hay ninguno sino Yo solo” (versículo 21). El profeta proclama que todos los pueblos se dirigirán a Dios “ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará (lealtad)” (versículo 23), incluido, por cierto, el propio pueblo de Israel “En el Señor serán justificados y se gloriarán todos los que son de la simiente de Israel” (versículo 25).

 

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Infografía y síntesis Yeshaiahu capítulo 44

Bendición (versículos 1-5)

Dios bendice al pueblo con una bendición doble: una bendición espiritual: “derramaré Mi espíritu sobre tu linaje”, y una bendición material: “como Yo derramo aguas sobre la tierra sedienta, y corrientes sobre el sequedal” (versículo 3). La bendición que cierra este párrafo es que todo el pueblo de Israel habrá de servir a Dios: “Éste dirá: "¡Del Señor soy yo!" Y ese otro se llamará del nombre de Iaacov; y aquel escribirá en su mano: "¡Del Señor!" Y del nombre de Israel se apellidará”(versículo 5). Hay comentaristas que explican que la última bendición está dirigida a las naciones del mundo que quieran formar parte del pueblo de Israel.

Desprecio por la idolatría (versículos 6-20)

Este párrafo se inicia con la declaración de que Dios es el primero y el último “y fuera de Mí no hay Dios” (versículo 6). Tras esta declaración, el profeta describe burlonamente cómo los paganos construyen estatuas y les creen. Así, por ejemplo, describe cómo un hombre corta madera para distintos fines como comida y calor, y de los restos de la madera construirá una estatua, a la cual le rezará y le pedirá que lo salve: “Y así le sirve al hombre para arder; pues toma parte de ellos y se calienta; sí, la enciende y cuece pan... Parte de él la quema en el fuego; con parte de él come carne; adereza asado... ¡Y de lo que sobra hace un dios, escultura suya; se postra ante él, y lo adora, y le hace oración, y dice: "¡Librame, porque tú eres mi dios!" (versículos 15-17).

Dios redimirá a Israel (versículos 21-23)

El profeta se dirige al pueblo y le solicita “¡Acuérdate de estas cosas, oh Iaacov, e Israel, porque tú eres Mi siervo!” (versículo 21). Dios borrará los pecados y las faltas en la previa de la redención “He borrado, como nublado, tus transgresiones, y como una nube, tus pecados; ¡vuélvete a Mí, porque Yo te redimo!” (versículo 22) y así también, todo el universo se alegrará con la redención de Israel “¡Rompan en alabanzas, montañas, selva y todo árbol que hay en ella; porque el Señor ha redimido a Iaacov, y se glorifica en Israel!” (versículo 23).

Dios promueve el ascenso de Koresh a fin de redimir a Israel (versículos 24-28)

Dios cumplirá su promesa-destruirá a Bavel y redimirá a Ierushalaim, tal como lo profetizaran los profetas y en contraste con los clarividentes de los otros pueblos. Es Dios el que decreta que Koresh sea parte de la redención de Ierushalaim: “el que dice de Koresh: "Pastor Mío es, que cumplirá toda Mi voluntad!," y dirá a Ierushalaim: "¡Será reedificada!", y al templo: "¡Serán echados tus cimientos!" (versículo 28).

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 43

El anuncio de la redención y la congregación de las diásporas (versículos 1-8)

Después de que el capítulo anterior culminara con una reprimenda al pueblo de Israel por ser como ciegos, al no poder ver la inminente redención, aquí, el profeta detalla la redención: “Cuando pasares por las aguas, estaré Yo contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando anduvieres por en medio del fuego, tú no serás quemado, ni la llama arderá en ti” (versículo 2). Una vez más, el profeta realiza un llamamiento a Israel para que no teman, porque la congregación de las diásporas es inminente “diré al norte: "iba acá!" Y al sur: "¡No detengas! Trae a Mis hijos de lejos, y a Mis hijas desde los fines de la tierra” (versículo 6).

Párrafos breves con diversas temáticas (versículos 9-15)

En esta sección hay tres pasajes breves, y cada uno de ellos aborda una cuestión diferente.

En los versículos 9-10 se describe que el pueblo de Israel da cuenta de la Divinidad de Dios: “Ustedes son Mis testigos, dice el Señor... para que sepan y Me crean y entiendan que Yo soy solo. Antes de Mí no fue formado Dios (alguno), ni después de Mí habrá (otro)” (versículo 10). En el siguiente párrafo (versículos 11-13) Dios declara que Él es el único Salvador: “¡Yo, Yo soy el Señor, y fuera de Mí no hay Salvador!. Yo lo anuncié, y salvé, y lo hice oír, y no hubo (dios) extraño entre vosotros; vosotros pues, son Mis testigos, dice el Señor, que Yo soy Dios” (versículos 11-12). A posteriori, el profeta describe brevemente cómo Dios salvará a Israel y se vengará de Bavel (versículos 14-15).

La redención de Israel y las maravillas de Dios (versículos 16-21)

En este fragmento, el profeta describe la grandeza de Dios “el que provee en el mar camino, y sendero en las poderosas aguas” (versículo 16) y cómo habrá de salvar a Israel. Como parte de la descripción de la redención, el profeta utiliza la metáfora del agua que sale del desierto “pues he aquí que voy a hacer una cosa nueva, ahora saldrá a la luz, ¿no la conocerán? Sí, voy a proveer en el desierto camino, y ríos en el yermo... por cuanto proveo aguas, en el desierto y ríos en el yermo, para dar de beber a Mi pueblo, Mi (pueblo) escogido” (versículos 19-20).

Dios perdonará los pecados de Israel (versículos 22-28)

En este párrafo hay un reproche al pueblo de Israel, por el hecho de que no sirven a Dios “No Me has traído tus corderos para holocausto, y no Me has honrado con tus sacrificios; Yo no te he causado molestia con ofrendas vegetales, ni te he cansado con incienso” (versículo 23). Pero, a pesar de ello, Dios borrará los pecados de Israel “(Sin embargo) Yo, Yo soy aquel que borro tus transgresiones a causa de Mí mismo, y no Me acordaré (más) de tus pecados” (versículo 25).

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 42

Nuestro capítulo comienza con una profecía que refiere al siervo de Dios, un tema que acompañará los próximos capítulos.

Israel, siervo de Dios-difundirá la Torá y la Ley (versículos 1-9)

El pueblo de Israel, calificado aquí como “mi siervo” es descrito como una persona que actúa con delicadeza: “No desfallecerá, ni se desalentará, hasta que establezca justicia en la tierra; y las islas esperarán en su ley” (versículo 4), y propaga públicamente la Torá de Dios, para ser “el pueblo de Mi pacto, por luz de las naciones” (versículo 6). El objetivo del siervo de Dios, el pueblo de Israel, es el de propagar la Torá y la justicia a fin de que el pueblo de Israel salga del exilio: “para que abras los ojos ciegos, para que saques del calabozo a los presos, de la cárcel a los sentados en tinieblas” (versículo 7) y para que todos los pueblos reconocieran a Dios y comprendieran que “Yo soy el Señor; éste es Mi nombre, y Mi gloria no la daré a otro, ni Mi alabanza a los ídolos” (versículo 8).

Un cántico de alabanza a Dios será entonado en todo el mundo (versículo 10-13)

El profeta insta a cantar un cántico de alabanza a Dios en todo el mundo “ Canten al Señor un cántico nuevo, alabanza Suya, desde los fines de la tierra” (versículo 10). El cántico de alabanza debe ser entonado ya que “El Señor, cual hombre esforzado saldrá, como varón de guerra, excitará (Su) celo; dará voces y alzará el grito; mostrará Su poder contra Sus enemigos” (versículo 13).

Dios salvará a Israel (versículos 14-17)

En este pasaje, Dios habla en primera persona, por haber contenido su enojo hacia los pueblos, pero ahora ya no puede contenerse y salvará a Israel “Y conduciré a los ciegos por un camino que no conocen; por senderos que no han conocido, los guiaré; tornaré tinieblas en luz delante de ellos, y los caminos torcidos en llanura. Éstas son las cosas que haré, y no los dejaré” (versículo 16). Dios no salvará a quien no cree en Él “¡Serán vueltos atrás, serán en extremo abochornados los que confían en los ídolos! Los que dicen a las imágenes fundidas: "¡Ustedes son nuestros dioses!” (versículo 17).

Los israelitas, sordos y ciegos (versículos 18-25)

En este pasaje, el profeta reprende al pueblo que no hace referencia a las profecías de la redención: “Mas, ¿quién es el ciego, si no Mi siervo (Israel)?, y ¿quién es tan sordo como Mi mensajero que envío? ¿Quién es tan ciego como el que debe ser perfecto, y ciego como el siervo del Señor?” (versículo 19). El profeta deja en claro que “El Señor se complace (en el pueblo) a causa de Su propia justicia para que engrandezca la ley, y (la) magnifique” (versículo 21) e incluso si el pueblo se hallaba en una situación oprobiosa, ahora Dios lo salva y por consiguiente, el pueblo tiene que despertar a la voz de la redención “¿Quién de entre vosotros prestará oídos a esto, y escuchará, y oirá para lo venidero?” (versículo 23).

 

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Infografía y síntesis del capítulo, Yeshaiahu 41

El juicio de los pueblos, el ascenso de Koresh, Ciro, y la burla de los ídolos y sus creadores (versículos 1-7)

El capítulo comienza con un llamamiento a los pueblos lejanos para que se presenten al juicio ante Dios y los reprocha diciendo que es él el que realizó esta observación “¿Quién ha suscitado desde el oriente a aquel, a quien llamó en justicia para que Le siguiese? Entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorearse de reyes; los dio como polvo a su espada, y como hojarasca arrebatada a su arco” (versículo 2). El profeta no revela explícitamente de quién se trata, pero algunos de los comentaristas explican que la intención hace referencia a Koresh, el rey de Persia. Es Dios el que estimuló a Koresh, y así, se pone de manifiesto que es Dios el que controla los hechos políticos y de la historia del mundo: “¿Quién lo ha obrado y lo ha hecho? Yo que establezco (la misión de) las generaciones desde el principio: Yo soy el Señor, el primero de todos; y junto con los últimos, el mismo soy Yo” (versículo 4). Al final del pasaje, el profeta confronta a Dios con los servidores de las estatuas. Se burla de los adoradores de ídolos, que deben fortalecer al ídolo, por temor a que se caiga “Se ayudaron unos a otros; cada cual a su compañero decía: "¡Esfuérzate!” (versículo 6).

El aliento a Israel en la previa de la inminente redención (versículos (8-20)

En la parte central del capítulo, el profeta alienta a Israel como el pueblo elegido y redimido: “¡no temas, porque contigo estoy Yo! ¡No te desanimes, porque Yo soy tu Dios! Te fortaleceré, y te ayudaré, y te sustentaré con Mi diestra que obra justicia” (versículo 10). Los pueblos serán avergonzados y destruidos, mientras que el pueblo de Israel será redimido “Los aventarás, y el viento se los llevará, y el torbellino los esparcirá, pero tú te regocijarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel” (versículo 16). Al final del párrafo, el profeta utiliza la metáfora de la extracción de agua del desierto, como simbolizando la redención y la comprensión de que Dios es el responsable de la misma (versículos 17-20).

La invitación a los dioses para el juicio, el ascenso de Koresh y el desprecio de los dioses (versículos 21-29)

El último párrafo del capítulo vuelve a la primera cuestión, y se inicia con la invitación a los pueblos/a los dioses al juicio: “¡Presenten vuestra causa!, dice el Señor; ¡exhiban vuestros fuertes alegatos!, dice el Rey de Iaacov” (versículo 21). El debate gira alrededor de la capacidad de presagiar el futuro. El profeta sostiene que los dioses no lograron predecir el futuro, mientras que la profecía en nombre de Dios, anunció lo que habría de ocurrir: una vez más, Dios es descrito como aquel que estimuló a un hombre valiente y conquistador “invoca Mi nombre; y él tratará a príncipes como lodo, y de la manera que el alfarero pisa la arcilla” (versículo 26). Tampoco aquí, el profeta menciona a Koresh de modo explícito, pero el argumento de que Dios es El que llevó al ascenso de ese héroe, deja en claro que Dios es el responsable del curso de la historia, y no otros dioses, de los cuales el profeta se burla en el último versículo del párrafo: “He aquí, todos ellos (los pueblos) sus obras son una nada y una nonada, viento y vacuidad son sus imágenes fundidas” (versículo 29).

 

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Gusano de Iaacov

¿Por qué el profeta eligió llamar al pueblo de Israel "gusano de Iaacov" (versículo 14)? ¿No es esta descripción degradante para el pueblo de Israel, Dios no lo permita?

Los pueblos idólatras están siendo juzgados ante Dios por haber practicado la idolatría a lo largo de los años. Al venir a ser juzgados ante Dios, intentan fortalecerse mutuamente. El profeta se burla de ellos y describe cómo, incluso en el momento del juicio, no se despiertan de su necedad y continúan reforzando el ídolo con martillo y clavos en lugar de entender que no obtendrán ningún beneficio de los ídolos hechos por sus manos.

En contraste, el siervo de Dios se mantendrá firme y recibirá la protección de Dios, quien lo fortalece y lo alienta para que no se avergüence ante aquellos que buscan su mal y lo desprecian. Sin embargo, sorprendentemente, el profeta se refiere al pueblo de Israel como un 'gusano', una expresión que suena como si manifestara humillación y desprecio. ¿Cómo se concilia esta denominación con el hecho de que Dios viene a fortalecer y alentar a Israel?

Algunos comentaristas explicaron que el profeta se refiere a la situación de Israel entre las naciones, donde no son más que un pequeño gusano que es despreciado y pisoteado, y Dios busca levantarlo, empoderarlo y cambiar la actitud de las naciones hacia él. Sin embargo, parece que con esta denominación, el profeta también busca enfatizar una característica positiva de Israel.

La  Mejilta de Rabí Ishmael (Beshalaj, Masejta de    Vaiejí, Parashá 2) lo interpreta así: "Así como este gusano solo golpea al cedro con su boca, así Israel solo tiene la plegaria". Es decir, el gusano, aunque físicamente débil, tiene poderes inconcebibles en su boca y puede destruir casas y cedros con este poder, del mismo modo Israel puede enfrentarse a todas las naciones mediante el poder de su plegaria y su Torá.

“Gusano de Iaacov” es una expresión del gran poder de Israel, que aunque parezca que en el aspecto material no son tan fuertes, su poder espiritual es de una enorme potencia. Hay que recordar esto, potenciar este poder y utilizarlo contra todos los enemigos de Israel.

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Reprimenda y amor

 

El profeta Yeshaiahu describe la desilusión de Dios con el pueblo de Israel y los reprende, pero junto a ello, al mismo tiempo, describe también el amor de Dios, Su misericordia y Su perdón por los pecados.

En una breve cadena de versículos, el profeta expresa la decepción de Dios con Su pueblo elegido.

Yo, dice Dios, formé un pueblo para que “cuenten mis alabanzas” (versículo 21), ¿y qué pasó? “Pero a mí no me has invocado, oh Iaacov” (versículo 22); y por el contrario: yo “no te he causado molestia con ofrendas vegetales, ni te he cansado con incienso” (versículo 23), mientras que tú “Me has causado molestia con tus pecados, y Me has cansado con tus iniquidades” (versículo 24).

Prestemos atención al término “molestia” y a sus apariciones en la profecía: “te has cansado de Mí, Israel” (versículo 22); pero sin razón alguna, ya que yo “no te he cansado con incienso” (versículo 23). ¿Cómo es que esto sucedió? pregunta Dios, que a pesar del hecho de que no te he cansado, molestado, estás cansado, molesto conmigo (¡sin ninguna razón!) y yo lo estoy por tus pecados?

Aparentemente-una ruptura total. El pueblo creado para contar las alabanzas de Dios-está cansado de su tarea; Dios, que desea que el pueblo difunda su fe-está cansado de los pecados de Su pueblo: la continuidad prevista es obvia: una profecía de cólera y pérdida. Escuchemos:

“Yo, Yo soy aquel que borro tus transgresiones a causa de Mí mismo,

 y no Me acordaré (más) de tus pecados” (versículo 25).

Exactamente, lo opuesto a lo previsto. Si el pecado es tan grave, si el alma del pueblo se ha desconectado tanto de su Dios, y es tan grande la desilusión de Dios, sólo el perdón puede borrar la decepción, sanar la ruptura.

El último pequeño agregado es el que define: “Para Mí”. En el texto bíblico encontramos formulaciones similares, y allí figura el perdón como consecuencia de la promesa a los patriarcas, mientras que aquí-la desilusión es total: “Yo, Yo soy aquel que borro tus transgresiones- a causa de Mí mismo”. Más aún: no solo que no son las transgresiones una causa para el perdón, son la razón para la desilusión.

“Hazme recordar tus buenas acciones¡Entremos en juicio juntos!

¡Alega lo que puedas para justificarte!

Tu padre, el primero, ha pecado...” (versículos 26-27)

“Tu padre, el primero, ha pecado”. “Hazme recordar tus buenas acciones”. “Entremos en juicio”. “Alega”. Como si Dios le diera a Israel todas las posibilidades de salir airosos en el juicio: hablen ustedes primero, sean los fiscales. Pero saben que no tienen argumento: vuestro primer padre ha pecado.

Y una vez más, un vuelco: si son tan remotas las posibilidades de que que Israel salga favorecido del juicio, ¿cuál será la continuación de la profecía? Y la misma continúa, en el capítulo siguiente: “No temas, siervo Mío, Iaacov, y tú, Yeshurún (pueblo recto), a quien he escogido” (capítulo 44, versículo 2).

Estos saltos bruscos-de la reprimenda a la misericordia, del amor a la desilusión-se hallan en la base de la relación entre Israel y su Dios. Frente a la expresión “Me has causado molestia con tus pecados” (versículo 24)-“ Yo, Yo soy aquel que borro tus transgresiones” (versículo 25), frente a la frase “Y entregué a Iaacov a la destrucción” (versículo 28)-“No temas, Mi siervo Iaacov” (capítulo 44, versículo 2).


Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio DAAT

 


 

 

 

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Una lección básica para judíos desesperados

La profunda desesperación en la fe en Dios, a raíz de los acontecimientos, provocó que los judíos, desde la época de Menashé en adelante adoraran ídolos de madera. Yeshaiahu, el profeta creyente, quedó prácticamente solo entre los desesperados idólatras judíos y tuvo que librar una batalla frontal contra la adoración de ídolos, una lucha que imponía volver a enseñar los fundamentos de la fe en Dios, desde el principio..

“El creador de los fines de la tierra" (capítulo 40, versículo 28), “Quién midió las aguas con el hueco de su mano, y tomó las dimensiones de los cielos con un palmo, y comprendió en una medida el polvo de la tierra” (capítulo 40, versículo 12), " Yo que establezco (la misión de) las generaciones desde el principio" (capítulo 41, versículo 4), que eligió al pueblo de Israel, "descendencia de Abraham mi amigo" (capítulo 41, versículo 8). ¿A quién hay que enseñarle esta lección básica del libro de Bereshit? ¿Y con tantas repeticiones? Solo a un público judío que ha perdido completamente la fe en Dios.

Después de la destrucción de Shomrón y el gran exilio de las tribus de Israel, Jizkiahu aún celebró el Pesaj en Ierushalaim con muchos de los remanentes de Israel que quedaron en el norte (Crónicas II, capítulo 30). Pero después de la destrucción de Lajish y el gran exilio también de Iehudá, ya no había fuerzas para cantar sobre la salvación de Ierushalaim, y la desesperación se apoderó con el  ascenso de Menashé (de 12 años; Melajim II, capítulo 21) al trono.

Ierushalaim se inundó con la adoración de los ídolos de Ashur,Asiria y Bavel, Babilonia, que parecían ser los grandes 'vencedores' en las guerras mundiales, y era muy difícil continuar apegándose a la fe en la unicidad del Creador del mundo que eligió a Israel, que solo Él dirige la historia.

En la primera parte del libro de Yeshaiahu (1-39) no hay en ninguna parte una descripción burlona de la fabricación de dioses de madera y su recubrimiento con plata y oro, simplemente porque no existían; pero desde el capítulo 40 en adelante, el fenómeno se describe en toda su bajeza y vulgaridad una y otra vez - " En cuanto al ídolo, el artífice lo funde” (capítulo 40, versículo 19), - la profunda desesperación en la fe en Dios llevó a los judíos desde el período de Menashé en adelante a postrarse ante un tronco de madera que se sacaba de los tesoros reales - " Aquel que es demasiado pobre para tal ofrenda, escoge madera que no se apolille; busca para sí un artífice que le prepare un ídolo que no se mueva" (capítulo 40, versículo 20).

El consuelo que abunda en estos capítulos es una visión futura de un profeta creyente, que quedó casi solo entre judíos desesperados que adoraban ídolos. En los difíciles días de consuelo al comienzo del Segundo Gran Templo, no hubo necesidad en absoluto de una lucha frontal como esta contra la adoración de ídolos de madera dorados, que requería volver a enseñar los fundamentos de la fe en Dios, desde el principio.

Cortesía sitio 929

 

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Este es el pueblo que formé para Mí, para que cuente mis alabanzas

La eternidad del pueblo de Israel y su liderazgo en la historia - es la prueba que presenta el capítulo de la eternidad de Dios y su reinado sobre todo el universo.

En el capítulo 41, se describe la elección de Israel como el pueblo de Dios como parte de la creación del mundo, y así se expresa la diferencia meta-histórica entre Israel y las naciones. En el capítulo 43, el profeta Yeshaiahu continúa tratando la providencia particular sobre el pueblo de Israel: " Mas ahora, así dice el Señor qué te creó, oh Iaacov, y el que te formó, oh Israel: No temas; porque Yo te redimiré: te he llamado por tu nombre; tú eres Mío" (versículo 1). A partir de aquí, el capítulo continúa describiendo las formas de la providencia especial sobre el pueblo de Israel, y enfatiza la participación de la presencia divina en todos los procesos que atraviesa el pueblo de Israel, tanto en el exilio como en la redención: " Cuando pasares por las aguas, estaré Yo contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando anduvieres por en medio del fuego, tú no serás quemado, ni la llama arderá en ti, Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, el Salvador tuyo... No temas, porque contigo estoy yo" (versículos 2-3).

En el clímax de este capítulo aparece un llamado apasionado, en el que Dios corona a Israel como testigos de su reinado sobre la creación: " Ustedes son Mis testigos, dice el Señor, y Mi Siervo, a quien he escogido, para que sepan y Me crean y entiendan que Yo soy solo. Antes de Mí no fue formado Dios (alguno), ni después de Mí habrá (otro). ¡Yo, Yo soy el Señor, y fuera de Mí no hay Salvador!" (versículos 10-11).

¿Cómo puede el pueblo de Israel dar testimonio de la existencia de Dios y su reinado? De este capítulo se infiere que la historia del pueblo de Israel es la prueba del reinado de Dios. Contra todas las leyes de la historia de las naciones, el pueblo de Israel logra sobrevivir y existir en el escenario mundial. Los imperios surgen y caen, y el pueblo de Israel sobrevive a través de exilios, fuego y agua, y en el momento de la redención - regresa a su tierra para proclamar el nombre de Dios: "diré al norte: "iba acá!" Y al sur: "¡No detengas! Trae a Mis hijos de lejos, y a Mis hijas desde los fines de la tierra," (versículo 6). Sin duda, esta asombrosa reunión de los exiliados no podría haber ocurrido sin la intervención de Dios: "Así dice el Señor, el que provee en el mar camino, y sendero en las poderosas aguas;... pues he aquí que voy a hacer una cosa nueva, ahora saldrá a la luz, ¿no la conocerán? Sí, voy a proveer en el desierto camino, y ríos en el yermo" (versículos 16-19). Como resultado de estos sorprendentes procesos, que se desvían del curso normal de la historia, las naciones del mundo se quedan asombradas y declaran que el Dios de Israel es el Rey: "¡Todas las naciones júntense a una, y reúnanse los pueblos! ¿Quién de ellos anunció esto (la redención de Israel), y nos hizo oír las cosas anteriores? Presenten sus testigos para que sean justificados, y para que escuchen (todos), y digan: "Es verdad" (versículo 9).

En resumen: La eternidad del pueblo de Israel y su liderazgo en la historia - es la prueba que presenta el capítulo de la eternidad de Dios y su reinado sobre todo el universo. "Este pueblo que formé para Mí, para que cuenten Mis alabanzas" (versículo 21). Este es el significado del pacto entre Dios y su pueblo y entre el pueblo de Israel y su Dios, y este es el papel del pueblo de Israel entre las naciones: "Ustedes pues, son mis testigos, dice el Señor, que yo soy Dios... Yo soy el Señor, vuestro Santo, Creador de Israel, vuestro Rey" (versículos12-15).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

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Perdón total

 

Los pecados son comparados a una nube que se interpone entre el hombre y los cielos, entre el hombre y Dios, y desaparecerán por completo, así como una nube desaparece sin dejar rastro.

Cuando la profecía viene a anunciar la redención a Israel, dice: " He borrado, como nublado, tus transgresiones, y como una nube, tus pecados; ¡vuélvete a Mí, porque Yo te redimo!" (22). Las transgresiones y los pecados se describen como si estuvieran registrados en el libro de los recuerdos ante Dios, y en el momento del perdón son borrados del libro. Pero hay quienes borran algo escrito en un libro y en el lugar de la eliminación queda alguna marca que indica que hubo una escritura que fue borrada, por eso la profecía dice: " He borrado, como nublado, tus transgresiones, ". Hay veces que una persona mira al cielo claro y no siente en absoluto que hace apenas un momento el cielo estaba cubierto de nubes, y así, promete la profecía, Dios borrará los pecados de Israel sin que quede ningún rastro de que Israel haya tenido algún pecado. Además: los pecados son como manchas negras para Israel, como las nubes que aparecen como manchas negras en el cielo, y Dios quitará las manchas de Israel y los purificará, así como el cielo parece puro después de que las nubes se han disipado.

Los pecados son como una cortina que separa a Israel de Dios, como dice la profecía en otro lugar del libro Yeshaiahu: " sino que vuestras iniquidades separan entre vosotros y vuestro Dios" (capítulo 59, versículo 2). Y el símbolo de esta separación es la nube que oculta de los ojos de las criaturas los cielos donde se encuentra el templo celestial, y desde allí, por así decirlo, Dios observa la tierra. Y cuando Israel peca, Dios oculta Su rostro de ellos, y es como si hubiera una nube que se interpone entre Él e Israel e impide que las plegarias de Israel lleguen a Él. Como dice el lamentador: " Te has cubierto de una nube, para que no pasase la plegaria (Eijá, Lamentaciones, capítulo 3, versículo 44). Y ahora, después de que los pecados han sido perdonados, la nube se ha disipado, e Israel puede acercarse nuevamente a Dios, y no hay barrera entre ellos. Por eso la profecía continúa y dice: "Vuélvete a mí, porque yo te redimo" (versículo 22).

El vocablo "redención" se usó originalmente para la liberación de alguien que fue vendido a la esclavitud. Por sus pecados, los hijos de Israel fueron vendidos a las naciones, como dice la profecía en otro lugar: "He aquí que por vuestras iniquidades fueron vendidos" (capítulo 50, versículo 1). Y ahora, cuando los pecados han sido borrados, también se ha borrado con ellos el documento de venta por el cual fueron vendidos como esclavos. Por lo tanto, han sido redimidos de su esclavitud, y regresan a su verdadero Amo, a Dios.

 Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Extraído de los cuadernos de Amos Jajam (Los capítulos diarios del Tanaj, emitidos por la radio)

 

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