¿Qué tiene que ver Yeshaiahu con Koresh?

¿Cómo es posible mencionar el nombre de una persona muchas generaciones antes de su aparición? ¿Cómo es posible que el nombre de Koresh aparezca en profecías pronunciadas muchos años antes de que surgiera en el escenario de la historia? Esta pregunta llevó a los "investigadores del texto bíblico" a la conclusión errónea de que parte del libro Yeshaiahu fue escrito más tarde, y sobre esto están las palabras iluminadoras del Rabino Tzví Iehudá HaCohen Kuk, de Bendita Memoria.

... Moshé Rabenu, nuestro maestro es el jefe de los profetas, Yeshaiahu es su continuación directa. Se le parece en el estilo... Hay niveles en la santidad: Yeshaiahu vivió en una época en que el Templo existía, y el reino de Israel existía, y así durante toda su vida. Irmiahu principalmente en el tiempo del Templo y al final en la destrucción, Yejezkel solo al principio en el tiempo del Templo, pero principalmente en el exilio. Pero esta ramificación, el estilo diferente, las situaciones diferentes - todo emana del Señor de todo, todo se deriva del que llama a las generaciones desde el principio. Hay aquí, por lo tanto, unidad. "El que establece (la misión) de las generaciones desde el principio" (capítulo 41, versículo 4) - todas las generaciones, todas las situaciones en las que se encuentra Israel, en la prosperidad y en la angustia. Yeshaiahu, que fue el más cercano a Moshé, vio en su profecía todas las generaciones desde el principio, con todas sus complejidades, con todas sus contradicciones. Él abarca todas las diferencias en las situaciones y asuntos del público y del alma.

... "El que establece (la misión) de las generaciones desde el principio" ve todos los detalles en las generaciones desde el principio. Aquí se revela la verdad del Creador del principio en cada día, la unidad divina se extiende en cada día, en cada fibra, en cada partícula - en todo se revela el Santo, Bendito Sea. En el pensamiento humano limitado, a lo sumo se pueden hacer planes para el futuro, pero el intelecto humano no puede penetrar en los detalles más finos. Pero el conocimiento de Dios, incluye los generales y los particulares, Él conoce todos los detalles incluso para el futuro...

... Si sabemos que la unidad abarca todas las generaciones, todas con sus contradicciones y diferencias, todos sus detalles más finos, entonces entendemos el conocimiento divino. Pero si medimos el conocimiento divino con el lecho de Procusto (aquellos que pretenden siempre acomodar la realidad a sus intereses o visión de las cosas) del intelecto humano, entonces el intelecto humano supone que no es posible conocer los detalles más finos de antemano, y cuando atribuye esta incapacidad incluso al conocimiento divino, esto es una negación del poder del conocimiento divino que no se puede medir con el lecho de Procusto del intelecto humano.

(Extraído del libro “Davar Midvareja”)

 HaRav Tzvi Iehuda Kuk - El Rabino Tzvi Iehuda HaCohen Kuk (1891-1982), hijo y discípulo del Rabino Abraham Itzjak HaCohen Kuk, fue el director de la Yeshivá Mercaz HaRav y uno de los líderes espirituales más prominentes del sionismo religioso. Se dedicó extensamente al estudio del Tanaj, la fe y la redención en el espíritu de las enseñanzas de su padre.

 

Volver al capítulo

Iaacov e Israel

Yeshaiahu utiliza alternativamente el nombre "Iaacov" al dirigirse al pueblo de Israel. ¿Por qué los llama así cuando el nombre de Iaacov ya había sido cambiado a Israel? ¿Y qué características procura Yeshaiahu enfatizar en su profecía a través de cada uno de estos nombres?

 La profecía en el capítulo 44 comienza dirigiéndose al siervo de Dios, llamándolo primero Iaacov. Luego se añade el título "Israel, a quien he escogido" (capítulo 44, versículo 1). El profeta usa esta dualidad de nombres varias veces más a lo largo del capítulo: " Éste dirá: "¡Del Señor soy yo!" Y ese otro se llamará del nombre de Iaacov; y aquel escribirá en su mano: "¡Del Señor!" Y del nombre de Israel se apellidará" (capítulo 44, versículo 5). Más adelante el profeta también menciona: " ¡Acuérdate de estas cosas, oh Iaacov, e Israel, porque tú eres Mi siervo!" (capítulo 44, versículo 21) y " porque el Señor ha redimido a Iaacov, y se glorifica en Israel" (capítulo 44, versículo 23). También en el capítulo 45 se dice: "A causa de mi siervo Iaacov, y de Israel mi escogido" (capítulo 45, versículo 4), y en el capítulo 46: "Escúchenme a Mí, oh casa de Iaacov, y todo lo que queda de la casa de Israel (capítulo 46, versículo 3). Esta doble referencia no es característica solo de este capítulo, sino que aparece tanto en profecías anteriores como posteriores.

¿Cuál es el significado del uso de este nombre dual para el pueblo de Israel a lo largo de las profecías, cuando el ángel ya había cambiado el nombre de Iaacov a Israel y este fue establecido como el nombre por el cual sería llamado el pueblo de Israel? ¿Por qué elige el profeta dirigirse al pueblo de Israel también con el nombre de Iaacov?

El Talmud en Berajot 13a establece que el nombre Iaacov no fue eliminado, sino que el nombre Israel es el principal y el nombre Iaacov es secundario. Esto contrasta con el nombre de Abraham, que reemplazó completamente al nombre Abram. La razón parece ser que hay virtud tanto en el nombre Iaacov como en el nombre Israel, y por lo tanto no hay un cambio completo de nombre. Iaacov expresa el aspecto de sumisión y humildad presente en el pueblo de Israel como siervos de Dios que anulan su voluntad ante Él. Israel expresa el señorío y la victoria del pueblo de Israel, y cuando el profeta quiere señalar las fuerzas especiales y valientes del pueblo de Israel, se dirige a ellos con este nombre.

Así, el profeta busca combinar las dos cualidades maravillosas de nuestro pueblo: la timidez y la compasión reflejadas en el nombre Iaacov, y la audacia y el señorío expresados en el nombre Israel.

 

Volver al capítulo

El que forma la luz

El versículo "que forma la luz y crea la oscuridad" no describe una creación en el pasado, sino una creación continua, en el presente. ¿Cuál es el significado de esto?

Varias veces en el Tanaj encontramos descripciones de Dios como creador y generador de la creación. Un ejemplo de esto se puede ver en Yeshaiahu capítulo 45: " a fin de que se sepa, desde el nacimiento del sol, y desde el occidente, que no hay otro sino Yo; Yo soy el Señor, y no hay otro!. Yo formo la luz, y creo las tinieblas; Yo hago la paz y creo la calamidad; Yo, el Señor, hago todas estas cosas " (6-7). Este versículo nos es familiar también de la bendición de las luminarias en la plegaria matutina ¿Por qué describe el profeta a Dios como el "creador del mundo" en presente, y no como "quien dijo y el mundo fue" en pasado? Una explicación se presenta en el libro del Kuzari (3:11):

"Porque el asunto de la creación no es similar al asunto de la artesanía. Pues el artesano - cuando hace un molino, por ejemplo, y se va, el molino hace aquello para lo que fue hecho. Pero el Creador, bendito sea, crea los órganos y les da fuerzas y los sostiene en cada momento, y si se les ocurriera la retirada de Su providencia y dirección por un solo instante - el mundo entero se destruiría".

El Javer explica al Kuzari que, a diferencia del hombre, que crea algo y luego la creación existe por sí misma y se sostiene por sí misma, Dios mantiene el mundo en cada momento, y sin Su voluntad positiva de dar vida al mundo - el mundo se acabaría en un instante. Según esta interpretación, el profeta enfatiza al pueblo de Israel que no hay una realidad trivial. Aunque se podría pensar que el mundo sigue su curso y Dios tiene la capacidad de intervenir y cambiar los órdenes de la creación, el Kuzari enfatiza que el mundo no funciona por la fuerza de la inercia, y Dios moldea la apariencia de las cosas en cada momento.

Otra perspectiva para entender el asunto (cuyo origen está en los escritos de Hermann Cohen) es que el significado de las palabras "que forma la luz y crea las tinieblas" no es “que forma y crea”, sino “que permite la formación y permite la creación”. El significado de la palabra “formación” aquí es similar a su significado en la frase “el lenguaje crea comunicación'” El lenguaje no habla por sí mismo y crea comunicación, sino que nos permite comunicarnos. El lenguaje es la materia prima de la comunicación, y gracias a él existe. De manera similar, es posible que la expresión "que forma la luz" signifique que la existencia de Dios es la única razón que permite y justifica la existencia del mundo. Como si quisiéramos decir que toda la creación no se sostiene como una obra completa y terminada sino por la fuerza de la existencia de Dios dentro de ella. Según este entendimiento, la intención del profeta es que la realidad cotidiana y profana que se revela a nuestros ojos contiene dentro de sí una realidad divina, a la que hay que aspirar y buscar.

En resumen, entonces, hemos presentado dos interpretaciones para el versículo "que forma la luz y crea las tinieblas". Una, según las palabras del Kuzari - Dios da vida al mundo en cada momento, y hay providencia sobre todo lo que sucede en el mundo. La segunda - Dios está en el mundo como parte esencial de la creación, y el hombre debe buscarlo y encontrarlo incluso en los lugares oscuros.

Cortesía del sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

Volver al capítulo

Habrá problemas, pero los superaremos

 “Cuando pasares por las aguas, estaré Yo contigo, y si por los ríos, no te anegarán, cuando anduvieres por en medio del fuego, tú no serás quemado, ni la llama arderá en ti”ֲ (Yeshaiahu capítulo 43, versículo 2)

Metzudat David Yeshaiahu capítulo 43 versículo 2

Cuando pasares por las aguas-y estés a punto de ahogarte en ellas

Y si por los ríos-incluso si pasares por los ríos que inundan, no te inundarán

No serás quemado-no serás quemado por el fuego y tampoco la llama arderá en ti

Quiere decir: aún cuando estés sumido en los problemas, no serás consumido por ellos.

Metzudat David y Metzudat Tzion-comentarios sobre el Tanaj escritos por Rabí David y su hijo Rabí Hilel Altshuler. Rabí David, el hijo de Rabí Arié Leib Altshuler vivió en el siglo XVII en Paraga. Compuso el comentario “Metzudat David”, que fue completado y dividido en dos comentarios por su hijo Rabí Hilel: “Metzudat David”, es un comentario que explica el contenido de los versículos conforme a la literalidad, en un lenguaje claro y breve. “Metzudat Tzion” explica las palabras difíciles.

Volver al capítulo

Resiliencia nacional

 

La fe en la grandeza de Dios y en la elección del pueblo de Israel es la que modela la resiliencia del pueblo de Israel y permite creer en la redención.

Al principio, la profecía describe la grandeza de Dios como el Dios de la naturaleza, el Creador del mundo con su poder. Las preguntas clave  en este capítulo (40), son: “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano...? (12), “¿Quién creó aquellos?” (26), las preguntas retóricas: “¿Quién ha determinado el espíritu del Señor...?” (13), “¿Con quién tomó Él consejo, y quién Le hizo entender...?” (14), y las preguntas comparativas: “¿A quién asemejan a Dios, o qué imagen Le comparan?” (18), “¿A quién Me comparan, y seré igual?” (25). En la segunda parte (capítulo 41), la profecía describe la grandeza de Dios, como el Dios de la historia, quien conduce el mundo y lo protege, desde el momento de su creación y hasta la actualidad: “¿Quién lo ha obrado y lo ha hecho? Yo que establezco (la misión de) las generaciones desde el principio: Yo soy el Señor, el primero de todos; y junto con los últimos, el mismo soy Yo” (4), “¿Quién ha declarado esto desde el principio, para que lo sepamos...? (26).

Esto es complementado con el reconocimiento de la elección del pueblo de Israel y del compromiso de Dios hacia el pueblo. “¿Quién ha suscitado desde el oriente a aquel, a quien llamó en justicia para que Le siguiese?” (2), que se trata del patriarca Abraham, quien ama a Dios y es el escogido (8).  Estos son los tres pilares de la fe, que son necesarios a fin de sobreponerse a las dudas que surgen en lo concerniente a la redención.

Al pueblo de Israel le resulta difícil creer en la posibilidad de la redención: “¿Por qué dices, pues, oh Iaacov, y hablas, oh Israel: Escondido está mi camino al Señor, y mi causa pasa de mi Dios?” (40, 27). El profeta debe fortalecerlos: “No temas...No te desanimes... Te fortaleceré, y te ayudaré, y te sustentaré con Mi diestra” (41,10). “soy quien tiene asida tu diestra...yo te ayudo. No temas, oh gusanillo de Iaacov. Yo te ayudaré, dice el Señor; y tu redentor es el Santo de Israel” (13-14).

El reconocimiento de la grandeza de Dios, tanto como Creador y como conductor que sostiene el mundo en todo momento, y el conocimiento de que Dios está comprometido con el pueblo de Israel, los hijos de Iaacov, la simiente de Abraham, son las creencias que moldean la resiliencia espiritual del pueblo de Israel. Tiene el poder de transformer al gusano de Iaacov en un trillo nuevo y afilado con dientes, capaz de trillar montañas y reducir colinas a paja (15).

Aquel cuyo mundo de fe no está bien fundamentado, incluso cuando ve las salvaciones de Dios que convierte "el desierto en laguna de aguas" (18-19), no logra entenderlas ni apreciarlas adecuadamente y continúa siendo escéptico y temeroso. Aquellos cuya fe está consolidada son los que " vean y sepan, y consideren y entiendan a la vez, que la mano del Señor ha hecho esto, y que el Santo de Israel lo ha creado" (20).

 

Volver al capítulo

Todo está en las manos de Dios

Dos emisarios divinos aparecen a lo largo del libro de Yeshaiahu. Uno, emisario de calamidad y el otro de salvación. Esto nos enseña que todos los eventos que ocurren en el mundo están en manos de Dios, y hacia Él debemos dirigir nuestras miradas.

 Yeshaiahu, el profeta del consuelo, como lo llaman Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria (Baba Batra 16a), no se contenta solo con profetizar la calamidad de que Israel será exiliado de la tierra, sino que también establece un fin y un tiempo para ello y profetiza que el cambio ocurrirá a través de Koresh, el rey de Persia. Koresh, es quien proclamará la reconstrucción de Ierushalaim y el establecimiento del Templo de Dios, dentro de ella (versículo 1).

Koresh, de un modo milagroso, es llamado el “Mashiaj de Dios”, “ el ungido del Señor” - una expresión que generalmente está reservada para el Mashiaj de la simiente de David que reinará sobre Israel en el futuro. El profeta describe cómo Dios, sostendrá su mano derecha y derribará a todos sus enemigos ante él. Incluso pondrá los tesoros de las naciones en sus manos, todo esto para que Koresh sepa que " para que sepas que Yo soy el Señor, el que te llama por tu nombre, el Dios de Israel" (versículo 3).

También Sanjerib, el rey de Ashur, Asiria, fue un emisario de Dios, pero se desempeñó como emisario de calamidad. Se le consideraba como la vara de castigo de Dios, utilizada para castigar a los pecadores y transgresores de Israel y de otras naciones, como dice el profeta: " ¡Ay de Ashur, vara de Mi ira, y el palo en su mano es (instrumento de) Mi indignación!" (capítulo10, versículo 5).

Parece que estas profecías no están dirigidas solamente a Koresh y Sanjerib. La intervención divina en los acontecimientos históricos de una manera tan fuerte y prominente también nos enseña que es Dios, quien dirige el mundo y que el mundo no está en absoluto sujeto al azar. En la misma medida que ya hemos aprendido que las tribulaciones que nos sobrevienen no dependen de las personas sino de la voluntad del Señor y llegan a través de Sus representantes, así nos enseña el profeta que la salvación tampoco depende de la bondad de una persona u otra, sino de la gracia del Señor y Su deseo de salvarnos.

Además de la acción directa requerida contra nuestros enemigos o amigos, debemos elevar una plegaria al Creador del mundo para que nos salve, y agradecerle y alabarle por la redención de nuestras almas.

 

Volver al capítulo

La redención como una creación renovada

Para un pueblo abandonado al saqueo, parece ser que la realidad no tiene la capacidad de cambiar. La presentación de la redención como un proceso de nueva creación tiene el propósito de dar cuenta de la posibilidad de un cambio repentino e infundir esperanza en el pueblo.

En el capítulo que veremos a continuación (versículos 10-17), es descrita la redención como una creación totalmente nueva, cuando Dios destruye y borra el orden mundial anterior y lo reemplaza por un mundo de redención. El cántico descrito es un cántico nuevo (versículo 10) ya que la realidad es una nueva realidad. El desierto poblado, “Alcen (la voz) el desierto y sus poblaciónes” (versículo 11), constituye un símbolo de la creación renovada, ya que el desierto es el lugar más desolado y primitivo de la tierra, en el sentido de una tierra no habitada que no pertenece al mundo del hombre. La descripción de la redención por Yeshaiahu como la transformación del desierto en un lugar habitado con ciudades, está destinada a otorgarle el significado de una nueva creación. Incluso la continuación de los versículos - "en las aldeas donde habita Kedar" (versículo 11) – da cuenta de un proceso similar, de asentamiento de los nómadas en una comunidad organizada.

Una imagen muy interesante, que ilustra la concepción de la redención como una nueva creación, es la descripción que asemeja a la redención con un parto: “clamaré como una parturienta, destruiré y engulliré a la vez” (versículo 14).

La redención no es descrita como una realidad histórica mejorada, sino como un mundo nuevo.

Más allá de la elevación espiritual al contemplar la redención como un nuevo comienzo sin problemas, a diferencia del pasado, la idea de la redención como una creación, es más que importante para concederle esperanza al pueblo golpeado y oprimido. Al pueblo expuesto al saqueo, descrito en nuestro capítulo como un prisionero recluido en un sitio oscuro, languideciendo en la prisión (versículo 7), parece ser que la realidad no tiene la capacidad de cambiar. Como un prisionero que no cree que su destino puede llegar a cambiar, el pueblo está sumido en el desaliento y la desesperanza. La presentación de la redención como un procedimiento de creación, tenía el propósito de dar cuenta acerca de la posibilidad de vuelco repentino y así como la creación anterior generó una nueva realidad de la nada, también la redención puede llegar al mundo como “de la nada”, a partir de la realidad histórica por Providencia, aunque sus brotes no sean visibles en la superficie.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica Har Etzion

Volver al capítulo

El hombre como siervo de Dios

El propósito de la creación es honrar y glorificar el nombre de Dios, y el estatus de la persona como un siervo que presta servicio a su amo. Dios se halla en el centro del mundo y la persona es la que debería servirlo y reconocerlo.

Hay dos elementos que se hallan en la base del cumplimiento de los preceptos por nuestra parte-uno es la obediencia a una autoridad superior que nos impone su autoridad, mientras que el segundo es la realización de acciones que es de suponer que nos benefician o abstenernos de las acciones que pueden llegar a afectarnos. Un enfoque señala una relación de amo-siervo.

El segundo enfoque, a diferencia de este, supone que el imperativo fue dado a partir del amor de Dios a sus criaturas y fue dado a fin de beneficiarlas desde la perspectiva  de la cualidad del temor reverencial cuyo lema es “les impuso la montaña cual si fuera una tina”, la persona está comprometida con la orden, aún sin comprender su razón, y por ende, resulta más que suficiente destacar el hecho de que El Misericordioso dijo hagan sonar el Shofar (Rosh Hashaná 16a). No obstante, desde el punto de vista de la virtud del amor, buscamos las razones, ya que el logro deseado es el que le otorga sentido al precepto.

Estos dos sistemas son bien conocidos por Yesaiahu. En capítulos posteriores, dará una expresión muy fuerte al principio de cercanía e intimidad entre Dios y su pueblo. En los capítulos 43-44 y en los capítulos adyacentes, hay una expresión integral y fundamental del principio de la realeza. Con esto comienza la Haftará (la porción de los profetas) para la parashá, sección de Vaikrá, que comienza en nuestro capítulo - "Este pueblo que formé para mí; para que cuenten mis alabanzas" (capítulo 43, versículo 21) - se repite en su centro, tanto en términos de la estructura y ubicación de los versículos como en el enfoque temático de la Haftará - "Así dice el Señor, el Rey de Israel, y su Redentor, el Señor de los ejércitos:" Yo soy el Primero y Yo el último, y fuera de Mí no hay Dios." (capítulo 44, versículo 6) - y se triplica en su conclusión - "¡Acuérdate de estas cosas, oh Iaacov, e Israel, porque tú eres Mi siervo! ¡Te he formado, Mi siervo eres tú; oh Israel, tú no serás olvidado de Mí!" (capítulo 44, versículo 21).

Como se puede ver claramente, el hombre está sometido a Dios y se supone que debe actuar para Él. La misión del hombre es contar las alabanzas de Dios, y esto no es solo una tarea que se le ha impuesto, sino también se da porque está sometido a su Creador. Como Yeshaiahu ya lo estableció al comienzo de ese mismo capítulo: "a cada uno que es llamado de Mi nombre, y a quien Yo he creado, he formado y he hecho en honor Mío" (capítulo 43, versículo 7). El propósito de la creación es la gloria de Dios y dar alabanza a Su nombre, y la posición del hombre es como un siervo que sirve a su Amo. Dios está en el centro del mundo y se espera que el hombre le sirva y lo reconozca.
 

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”

 

Volver al capítulo

Basta de ceguera y sordera

El pueblo de Israel llegó a una situación en la cual el exilio lo convirtió en un ciego y sordo que no tiene la capacidad de lograr recuperarse exitosamente de esta discapacidad. No obstante, Dios promete que dicha discapacidad no permanecerá por siempre. 

Tras el juicio, en el cual Dios decidió en favor de Su siervo Israel y en contra de los pueblos (capítulo 41), ilustra la imagen de Su siervo como la de una persona débil, desde el aspecto físico. No puede gritar ni hacer escuchar su voz entre los pueblos, y demás, y en nuestro lenguaje, es incapaz de causarle daño a una mosca. Sin embargo, desde el aspecto espiritual, tiene claro el objetivo y la férrea voluntad de imponer el juicio en la tierra y establecer una ley que todos los pueblos deseen escucharla.

No obstante antes de que el pueblo de Israel llegue a este objetivo, necesita de la ayuda Divina, a fin de elevarse de su estado decaído, al cual llegó como consecuencia del exilio prolongado que lo afectó. El pueblo de Israel es descrito como una persona que se halla en la oscuridad, como un prisionero en la cárcel cuyos ojos no funcionan y parece un ciego (versículo 7). Así también sus oídos, ya tienen dificultad para escuchar y oir debido a la falta de fuerza o a la necedad del corazón que se apoderó de él (versículos 18-20).

La visión y la audición son los sentidos, a través de los cuales la persona se relaciona con su entorno, actúa en él y es activado por el mismo.  El pueblo de Israel llegó a una situación en la cual el exilio lo convirtió en un ciego y sordo que no tiene la capacidad de lograr recuperarse exitosamente de esta discapacidad. No obstante, Dios promete que dicha discapacidad no permanecerá por siempre.  En los días postreros, Dios abrirá los ojos del pueblo de Israel y sus oídos a fin de que pueda dar cuenta y testimonio de la grandeza de Dios a los ojos de todos los pueblos.

La justicia de Dios se pondrá de manifiesto por el hecho de que habrá de rescatar al pueblo de Israel de las estrecheces que sufre durante los largos años de exilio y que todos sepan que todo esto fue obra de Dios y no, Dios libre y guarde, por su incapacidad de salvar a Israel-“ El Señor se complace (en el pueblo) a causa de Su propia justicia para que engrandezca la ley, y (la) magnifique” (versículo 21).

 

Volver al capítulo

También un no judío puede ser Mashiaj

El profeta enfatiza repetidamente el dominio de Dios sobre todo, todos son creación de Sus manos, judíos y no judíos, y por lo tanto Koresh, Ciro, el rey persa, puede ser un Mashiaj.

Después de la declaración sobre el Mashiaj Koresh, al comienzo del capítulo 45, viene una profecía en la cual el profeta dialoga con varias quejas que surgieron en su tiempo:

“¡Ay de aquel que contiende con su Hacedor! (¡un tiesto de entre los tiestos de barro!) ¿Dirá acaso la arcilla a su alfarero: "¿Qué haces?", o tu obra (dirá de ti): "¿no tiene manos?. ¡Ay de aquel que dice al padre: "¿Por qué (me) engendraste?", o a la mujer: "¿Por qué tuviste dolores de parto?" (versículos 9-10).

El profeta se opone a quienes se creen más sabios que su Dios e intentan “asesorar” a su Dios. Pero, ¿contra quién y qué se opone el profeta? ¿Cuáles son las afirmaciones que el profeta rechaza? Parece que cuando el pueblo escuchó las palabras del profeta - "Así dice el Señor a Su ungido, a Koresh" (1) - los oyentes se llenaron de decepción. El pueblo esperaba un Mashiaj milagroso de la casa de David, y de repente el profeta anuncia a un rey no judío como Mashiaj. ¿Es posible que un no judío cumpla un papel tan importante en la redención de Israel? La respuesta del profeta no es solo - de hecho, yo elegí a Koresh, sino que contiene fundamentos en el mundo de la fe del profeta:

“Yo soy el que hizo la tierra, y creé al hombre sobre ella; Yo mismo, Mis propias manos extendieron los cielos, y doy Mis órdenes a toda la hueste de ellos. Yo le he suscitado (a Koresh) en justicia, y enderezo todos sus caminos; él edificará Mi ciudad y soltará Mis cautivos, no por precio, ni por soborno, dice el Señor de los ejércitos" (versículos 12-13).

El profeta comienza declarando la creación del mundo y termina con una alusión a Koresh- "él edificará mi ciudad...". Como es sabido, el profeta consolador vuelve una y otra vez a la descripción de Dios como creador del mundo. La repetición del tema tiene varios significados, y uno de los principales es que todo el mundo - judíos y no judíos - son creación de las manos de Dios, y por lo tanto también el no judío tiene un lugar en el mundo de Dios, y también el no judío tiene un lugar de honor y un rol en la redención. Ya en la primera profecía del capítulo, el profeta dice:

“Yo formo la luz, y creo las tinieblas; Yo hago la paz y creo la calamidad; Yo, el Señor, hago todas estas cosas” (versículo 7).

En el capítulo 1 del libro Bereshit parece que la oscuridad es una existencia anterior a la creación, mientras que el profeta enfatiza que Dios creó todo su mundo - incluso la oscuridad, y por lo tanto todo lo creado tiene un papel en la creación y tanto los no judíos como los judíos tienen un destino y una función.

La visión de Dios como creador de toda la creación lleva al profeta al gran llamado más adelante en el capítulo - " ¡Vuelvan hacia Mí y sean salvos, todos los términos de la tierra; porque Yo soy Dios, y no hay otro alguno!" (versículo 22).

Las palabras del profeta recuerdan la profecía del profeta Hoshea, pero con una diferencia significativa:

Hoshea, capítulo 13, versículo 4: " Mas Yo soy el Señor, tu Dios, desde la tierra de Egipto, y tú no conocerás a otro Dios, fuera de Mí; pues que no hay ningún salvador sino Yo".

Yeshaiahu, capítulo 45, versículo 21: " Pues fuera de Mí no hay Dios alguno. Dios justo y salvador, no hay ninguno sino Yo solo".

El profeta consolador no menciona el éxodo de Egipto, en el que solo fue elegido el pueblo de Israel, y en lugar del éxodo de Egipto menciona al Dios creador de todo el mundo y por eso realiza un llamamiento diciendo:

“¡Congréguense y vengan; reúnanse juntos, los que han escapado de las naciones! Nada saben los que cargan con su ídolo de madera, y oran a un dios que no puede salvar!. ¡Declaren y manifiéstenlo (a los demás pueblos), y consulten juntos... Pues fuera de Mí no hay Dios alguno. Dios justo y salvador, no hay ninguno sino Yo solo” (versículos 20-21).

Cortesía sitio 929

 

Volver al capítulo

Pages

x

Lee el Tanaj cómodamente. ¡Instala nuestra App en tu pantalla de inicio!

📲 Instala nuestra App

Toca el botón de Compartir (el icono de un cuadrado con una flecha hacia arriba) en la barra de Safari, desliza hacia abajo y selecciona 'Agregar a la pantalla de inicio'.