En el Capítulo 13 hay un abordaje de tres tensiones: entre el sabio y el necio, entre el justo y el malvado, y entre el pobre y el rico. La ocupación con estos tres aclara la postura del maestro en el libro de Mishlei.
Dividiremos el capítulo en cinco partes. Es posible identificar un marco para el capítulo — al comienzo del capítulo el maestro dice: "El hijo sabio (oye) la amonestación del padre; pero el escarnecedor no escucha la reprensión" (Versículo 1) y al final del capítulo el maestro vuelve a hablar sobre la disciplina que el hijo debe aprender: "Quien detiene su vara odia a su hijo; mas el que le ama se apresura a corregirle" (Versículo 24), y así también al final del capítulo menciona el beneficio de recibir la disciplina: "El justo come hasta saciar su apetito, pero el vientre de los inicuos padecerá necesidad" (Versículo 25) como al comienzo del capítulo donde se dijo: "Del fruto de su misma boca el hombre (bueno) comerá bien; pero el alma de los pérfidos (se hartará) de violencia" (Versículo 2).
En el propio capítulo hay un abordaje de tres tensiones: entre el sabio y el necio, entre el justo y el malvado y entre el pobre y el rico. El capítulo está ordenado en forma de tres estrofas en las que se repiten los mismos temas (Versículos 3-4; 13-16; 19-20 — tratan del sabio y del necio; Versículos 5-6; 9; 17; 21-22 — tratan del justo y del malvado; y Versículos 7-8; 18; 23 — tratan del pobre y del rico).*
La ocupación con los tres temas aclara bien el camino del maestro en el libro de Mishlei: el sabio es justo y rico, y el necio es malvado y pobre. En nuestro capítulo el maestro no lo dice de manera explícita, pero en otros lugares aclara esta relación de manera explícita, por ejemplo: "El fruto del justo es un árbol de vida; y el que gana las almas es sabio. Si el justo tiene en la tierra su paga, cuánto más el inicuo y el pecador" (Capítulo 11, Versículos 30-31).
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* No incluí los Versículos 10-12, y es posible que estos no traten de ninguna de estas tensiones sino que son afirmaciones "objetivas" que no tratan de personas sino de los valores de la maldad, la riqueza y la sabiduría.