¿Quién persigue a Irmiahu?

¿Quién persigue a Irmiahu?

En los primeros días del rey Yehoiakim comenzaron los duros años de persecución y tormento. Y cuando Irmiahu suplicó protección, Dios le respondió que no buscara justicia rápida y aguda, y que aceptara su destino como perseguido. Aquí comenzó el paralelismo entre el destino personal del profeta perseguido y el destino de toda la herencia de la nación.

En el cuarto año de Yehoiakim, el rey quemó el rollo de reproches de las profecías de Irmiahu (capítulo 36), y para entonces Irmiahu ya estaba escondido. Así comenzaron los duros años de persecución y tormento.

En el primer tratado de profecías (capítulos 2 al 10), no hay descripciones de persecuciones, mientras que el segundo tratado (del capítulo 11 al 20) está lleno de ellas, y a partir de ello queda claro su tiempo - después del juicio y después de la quema del rollo (del año 5 de Yehoiakim; 36, 9);

De acuerdo con el deseo del rey y los Cohanim los sacerdotes de Ierushalaim, los hombres de Anatot comenzaron a perseguir a Irmiahu, para eliminar al “traidor” que anunciaba destrucción y desolación. "Mas era yo como un manso cordero que es llevado al matadero; y no sabía que contra mí tramaban enredos, (diciendo): "Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémosle de la tierra de los vivientes, para que su nombre no venga más a la memoria... Por tanto, así dice el Señor respecto de los hombres de Anatot, los cuales procuran quitarte la vida, diciendo: "No profetices en el nombre del Señor, no sea que mueras a nuestras manos" (capítulo 11,  versículos 19-21).

Al principio del reinado de Yehoiakim comenzaron las persecuciones. Esto empezó con el juicio de "los Cohanim y los profetas" (capítulo 26) en la casa de Dios, contra la comparación de la casa del Señor con el tabernáculo de "Shiló". Esta comparación ya aparece en el primer tratado (en el capítulo 7), pero no se menciona allí el juicio, ni la salvación de Irmiahu de la muerte por Ajikam hijo de Shafán (capítulo 26, versículo 24).

Cuando Irmiahu gritó por su amargo destino “¿Por qué es prosperado el camino de los inicuos?" (capítulo 12, versículo 1) y cuando suplicó que Dios se vengara de sus perseguidores, y que hiciera justicia con su profeta a la vista de todos, Dios le dijo que no buscara justicia rápida y aguda, y que aceptara su destino como perseguido, abandonando también su casa y su familia: "Porque hasta tus hermanos y la casa de tu padre, aun éstos te han traicionado... no te fías de ellos aun cuando te hablen palabras buenas- He abandonado Mi casa, he desechado MI herencia... Mi herencia se ha hecho conMigo como león en el bosque"... (capítulo 12, versículos 6-8)

Aquí comenzó el paralelismo entre el destino personal del profeta perseguido y el destino de toda la herencia de la nación.

Cortesía sitio 929.

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