Los rectos de camino que esperaban la salvación de Dios y la justicia de su juicio soñaban y esperaban que la caída del Imperio Asirio daría lugar a un mundo más tranquilo y más rectificado; sin embargo, la visión de "la carga" que Dios mostró a Javakuk reveló la profundidad de la fractura.
La moneda de la destrucción de Nínive tiene dos caras: Najum y Javakuk — un gran alivio con el cierre de cuentas, y una gran angustia ante los nuevos opresores (como Europa del Este en 1945).
La conmoción de Javakuk (capítulo 1) ante el ascenso de los caldeos es excepcional y marca una línea de quiebre en la profecía. A diferencia de toda profecía conocida, Javakuk comenzó con su reacción de conmoción: "¿Hasta cuándo, oh Señor, he de clamar, sin que oigas, daré voces a Ti, a causa de la violencia, sin que salves? ¿Por qué me haces ver la iniquidad, y Tú mismo miras la maldad?..." (capítulo 1, versículos 2-4);
Solo después de la conmoción se presenta la dura profecía en sí misma: "¡Miren a las naciones, y observen!, maravíllense y asómbrense, porque será hecha una obra en vuestros días, que no creerán aunque se los contare. Pues he aquí que voy a levantar a los kasditas, nación furiosa e impetuosa, la cual anda por la anchura de la tierra, para posesionarse de moradas que no son suyas. Formidable y terrible es... Y sus caballos serán más ligeros que tigres... y sus jinetes llegarán de lejos: volarán como águila que se apresura a devorar. Vienen todos ellos para hacer violencia... Y se mofa de los reyes... se ríe de toda fortaleza; pues amontona tierra y la toma" (capítulo 1, versículos 5-11);
Los rectos de camino que esperaban la salvación de Dios y la justicia de su juicio soñaban y esperaban que la caída del Imperio Asirio daría lugar a un mundo más tranquilo y más rectificado; sin embargo, la visión de "la carga" que Dios mostró a Javakuk reveló la profundidad de la fractura. En lugar de los asirios ascenderán los caldeos-babilonios; en lugar de reunir pueblos y reinos "como cualquiera recoge los huevos desamparados" (Yeshaiahu, capítulo 10, versículo 14), el caldeo reunirá a los hijos del hombre "como los peces del mar" en una red gigantesca (='jérem'), sin posibilidad de escape (Javakuk, capítulo 1, versículos 14-17).
"¿Ha de ser que por eso siga vaciando su red, y destrozando las naciones continuamente, sin tener piedad?"
Como quien ha trabajado en estanques de peces, la estremecedora metáfora se yergue ante mis ojos: cuando se tiende la red, los peces no perciben el peligro; cuando la red se cierra, estalla un terrible pánico. Siempre hay agujeros en la red, por donde se escapan algunos sobrevivientes, mientras la mayoría queda atrapada. Los seres humanos como peces en la red.
Gentileza sitio 929.