Síntesis del capítulo, Javakuk 2

Síntesis del capítulo, Javakuk 2

La respuesta de Dios a la queja del Profeta (Versículos 1-5)

Javakuk da testimonio de sí mismo diciendo que está firme en su puesto y aguarda la palabra del Señor: "estaré alerta para ver qué me dirá Él, y qué responderá tocante a mi queja" (versículo 1). El Señor le responde: "Escribe la visión, y grábala sobre tablas" (versículo  2). El Señor aclara al profeta que existe justicia en el mundo, pero hay que aguardar con paciencia su manifestación: "aunque tardare, aguárdala, porque de seguro vendrá, no tardará" (versículo 3).

Cánticos de duelo y reprimenda sobre los caldeos (Versículos 6-20)

Este pasaje contiene cinco estrofas poéticas breves. Cada una de ellas se abre con la palabra "¡Ay!", y se burla de los caldeos o reprende su conducta inmoral. Cabe señalar que en todo el pasaje no hay mención explícita de los caldeos.

La primera estrofa (versículos 6-8) subraya la violencia de los caldeos: "Por cuanto tú has saqueado a muchas naciones, todo el residuo de los pueblos te saquearán a ti, a causa de (tu derramada) sangre humana, y de la violencia (hecha) a la tierra, a la ciudad, y a cuantos habitan en ella" (versículo 8).

La segunda estrofa (versículos 9-11) trata de la "mala ganancia", es decir, el dinero ilegítimo que los caldeos ocultaron en su casa creyendo que todo quedaría en orden. Pero al final este acto recaerá sobre ellos: "Tú has tramado la afrenta para tu casa, destruyendo a muchos pueblos, y pecando así contra tu misma vida, porque la piedra clama (a Dios) desde el muro, y la viga desde el maderaje le responde en coro" (versículos 10-11).

La tercera estrofa (versículos 12-14) menciona el pecado de construir a costa del daño ajeno: "¡Ay de aquel que edifica una ciudad con sangre, y funda una villa con iniquidad!" Los versículos 13-14 no forman parte del núcleo de la estrofa, sino que constituyen un pasaje profético sobre la grandeza del Señor y la insignificancia de las naciones: "que los pueblos se fatiguen sólo para el fuego, y las naciones se cansen en balde... ¡Porque la tierra estará llena de conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar!" (versículos 13-14).

La cuarta estrofa (versículos 15-17) presenta la parábola de la embriaguez: el malvado que hace beber a su prójimo para poder gloriarse de su vergüenza cuando está ebrio. Del final de la estrofa se desprende que la referencia es a los caldeos y al mal que les sobrevendrá: "Porque la violencia (hecha) al Líbano te cubrirá, y la destrucción de las bestias que las ha roto, a causa de la (derramada) sangre humana, y de la violencia (hecha) a la tierra, a la ciudad y a cuantos en ella habitan" (versículo 17).

La quinta estrofa (versículos 18-20) difiere de las anteriores, pues es una profecía de reprensión que no incluye elegía ni los pecados de los caldeos. En ella el profeta se burla de los adoradores de ídolos: "¿De qué aprovecha la escultura que su artífice la ha esculpido; también la imagen fundida que enseña mentiras, para que haciendo ídolos mudos, el hacedor confíe en su propia hechura?" (versículo 18), y subraya la grandeza del Señor frente a los ídolos: "El Señor, empero, está en Su santo templo: ¡guarde silencio delante de Él toda la tierra!" (versículo 20).

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