Llegó el momento de una justicia histórica

Llegó el momento de una justicia histórica

 

En el final de los días todo se revertirá. Los reinos de los pueblos que siempre prosperaron y eran poderosos se colmarán de ruinas y sangre, mientras que el desierto, que era nuestra parte, cambiará para bien, hasta el punto de no ser reconocido.

La historia del pueblo de Israel está acompañada de múltiples dificultades que experimentaron los judíos a manos de los pueblos en todos sus lugares de residencia. Comenzando por los pueblos que llegaron a la Tierra de Israel y los exiliaron de allí, pasando por los innumerables abusos que los acompañó durante su permanencia en la diáspora y hasta terminar en la destrucción sembrada por los pueblos en la Tierra al regresar a la misma.

El profeta da cuenta de que en el final de los días, la situación no habrá de ser la misma. Todo está a punto de revertirse. Donde se registró una propiedad basada en la corrupción moral, el asesinato y la destrucción de otros pueblos, habrá destrucción y sangre. Dios es un Juez justo y no permitirá que ese tipo de acontecimientos sea olvidado. No le permite a la historia barrer los pecados de los pueblos y los mismos recibirán su castigo.

La calamidad que habrá de llegar a los pueblos es descrita de una manera particularmente dura y como el día de la venganza de Dios. La tierra de los pueblos se colmará de sangre y su sebo y grasa serán esparcidos por la tierra cual si fueran ofrendas, como expiación de las numerosas víctimas que causaron, los caídos de la simiente de Israel (versículo 6). Sin embargo, la salvación de Israel, tampoco demorará en llegar, como se describe en el capítulo siguiente. La tierra que hasta ahora permanecía desolada como un desierto habrá de florecer repentinamente y prosperará como corresponde al palacio de un rey y la gloria de Dios se reflejará en ella. También, los israelitas que tenían discapacidades, serán curados: los ciegos, los cojos, los mudos y los sordos, como corresponde a los servidores del Rey que se hallan ante Él.

La justicia saldrá a la luz. En lugar de la tristeza y el sufrimiento del pueblo de Israel, asomarán el gozo y la alegría, y en lugar del regocijo de la maldad de los pueblos, habrán de sufrir el robo y la fragmentación.

 

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