El Talmud relata la historia que sirve como trasfondo a la visión que contempla Zejariá: Yehoshua, el Cohen Gadol, el Sumo Sacerdote fue arrojado al horno de fuego y por poco perece en él.
La visión de Yehoshua, el Cohen Gadol suscita varias preguntas: ¿Por qué el Señor reprende al Satán? ¿Qué relación tiene Yehoshua, el Cohen Gadol con la reprensión divina al Satán? ¿Y por qué el Cohen Gadol está vestido con ropas sucias?
El Talmud (Sanhedrín 93a) vincula la visión que contempla Zejariá en el capítulo 3 con los versículos de Irmiahu (capítulo 29, versículos 21–23):
"Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de Ajav, hijo de Kolaiá, y de Tzidkiahu, hijo de Maaseiá, que les profetizan mentira en Mi Nombre: He aquí que los entregaré en mano de Nevujadretzar, rey de Bavel, el cual los matará delante de vuestros ojos: Y de ellos se derivará una execración para todos los cautivos de Iehudá que están en Bavel, diciendo: "Te haga el Señor como a Tzidkiahu y como a Ajav, a quienes asó a fuego el rey de Bavel." Por cuanto hicieron la villanía (infamia) en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos, y hablaron en Mi Nombre palabras mentirosas, que Yo no les había mandado (decir); pues soy Yo el sabedor de esto y el testigo, dice el Señor”.
El Talmud relata que Tzidkiahu hijo de Maaseiá y Ajav hijo de Kolaía se dirigieron a la hija de Nevujadretzar alegando haber recibido una profecía del Señor según la cual ella debía yacer con ellos. La hija informó del asunto a su padre, Nevujadretzar, quien les dijo que en el pasado había consultado a Jananiá, Mishael y Azariá, y ellos le habían respondido que cosas de ese tipo estaban prohibidas. Los dos respondieron que Jananiá, Mishael y Azariá no eran profetas y por eso habían dicho que estaba prohibido, pero que ellos sí eran profetas y el Señor les había ordenado proceder así.
Nevujadretzar decidió actuar y les dijo: "Yo sé que Jananiá, Mishael y Azariá son justos, pues los arrojé al horno de fuego y salieron con vida; los arrojaré también a ustedes, y si salen con vida, recibirán a mi hija." Los dos aceptaron, pero pidieron que se uniera a ellos un tercero para ser tres, como Jananiá, Mishael y Azariá, y solicitaron que Yehoshua el Cohen Gadol entrara con ellos al horno de fuego.
Naturalmente, Ajav y Tzidkiahu, los malvados falsos profetas, murieron, mientras que Yehoshua el justo sobrevivió, aunque sus vestimentas quedaron quemadas.
La visión que contempla Zejariá en el capítulo 3 es como una mirada desde lo alto sobre ese relato: ¿cómo fue que Yehoshua el Cohen Gadol se salvó del horno de fuego? Cuando Yehoshua se hallaba en el horno junto a Ajav y Tzidkiahu, el Satán acusó para que también Yehoshua muriera. El Señor reprendió al Satán que quería dar muerte igualmente al justo Yehoshua junto con Ajav y Tzidkiahu, y Yehoshua se salvó del fuego — "un tizón arrebatado del fuego" — aunque con todo sus vestimentas quedaron quemadas.
Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización Najat-Jóvenes amantes del Tanaj-un Centro de Estudios de Tanaj para la juventud.