Frente a la ideología que crearon los habitantes de Ierushalaim respecto a sus hermanos exiliados: "se alejaron de Dios" (versículo 15), el profeta se levanta y proclama: "Yo les era pequeño santuario en medio de las tierras adonde ellos se han ido” (versículo 16) - también en el exilio los desterrados seguirán teniendo un vínculo con el Dios de Israel, pero al mismo tiempo no deben convertir esta realidad en normalización. En el exilio el santuario es "pequeño". La plenitud será solo en la tierra de Israel.
No les resulta cómodo a los habitantes de Ierushalaim que regresen los exiliados, se aferran a las posiciones y ventajas que obtuvieron debido al exilio de Yehoiajín. Por eso crean una ideología conveniente para su propósito: "se alejaron de Dios" (versículo 15). Y en aquella época esto era aparentemente un pensamiento razonable, pues la morada de la gloria del Dios de Israel está en Ierushalaim, así lo enseñaron también los profetas. Sin embargo, los habitantes de Ierushalaim agregaron aquí una "conclusión lógica y útil" - quien salió de la tierra de Israel, salió por ende del dominio de Dios y se exilió de la esfera de influencia y servicio del Dios de Israel, por lo tanto debe asimilarse y fusionarse en el lugar donde se encuentra, mientras que la tierra de Israel quedó como herencia para las personas que habitan en ella, ellos son los dueños de esta tierra, ellos son el pueblo judío, mientras que los otros "se alejaron de Dios".
Pero el profeta proclama: "Aunque Yo los he alejado entre las naciones, y aunque los he dispersado por las tierras, sin embargo, Yo les era pequeño santuario en medio de las tierras adonde ellos se han ido" (versículo 16). Aquí cada palabra es importante. En mi humilde opinión, hay que interpretar este versículo siguiendo el libro Bamidbar, capítulo18, versículo 20. Allí encontramos en la porción de los dones del sacerdocio: "Dijo Hashem a Aharón: "En la tierra de ellos no habrás de heredar, ni parte habrá para ti en el seno de ellos ; Yo soy tu parte y tu heredad en el seno de los hijos de Israel ".
Dios es la porción y heredad de los sacerdotes, como una especie de sustituto de la herencia; es decir, hay aquí algo que no se les dio a los Cohanim, los sacerdotes, su compensación y sustituto de esta negación es el vínculo especial con Dios: porción y heredad en la tierra no tendrán, y la compensación - "Yo soy tu parte y tu heredad". Lo mismo ocurre aquí en las palabras de Yejezkel. El profeta dice: "Yo les era pequeño santuario" (versículo 16), también aquí hay negación y compensación. La negación es: no hay posibilidad de vivir aquí una vida nacional y religiosa normal, pero en lugar del santuario que no puede construirse aquí, "Yo les era un pequeño santuario". Y esta es la compensación. Dios en verdad no es una heredad en el sentido usual. Los Cohanim no tienen porción y heredad pero "Yo soy tu parte y tu heredad". En lugar de porción y heredad real, terrenal, hay un vínculo especial con Dios. Lo mismo aquí: el profeta dice que un santuario real no hay que establecer en Bavel, Babilonia, pero la compensación existe - "y Yo les era un pequeño santuario", y esto es una gran novedad en aquellos días, que también en Bavel seguirán teniendo un vínculo con el Dios de Israel. Un sustituto sorprendente para el santuario ausente.
Sin embargo, el profeta agrega aquí una palabra, y también a esta palabra le corresponde gran importancia - "un santuario pequeño", es decir, que no se les ocurra pensar que esto es normalización, que en lugar del santuario habrá ahora un vínculo con el Dios de Israel en el exilio (como imaginaron los ancianos de Israel, y no solo en tiempos de Yejezkel), por eso el profeta une a la palabra "santuario" la palabra "pequeño". Esto no será un estado normal sino "pequeño".
La plenitud será en la tierra de Israel, aquí - un santuario pequeño. Y allí - "y serán mi pueblo y Yo seré su Dios" (versículo 20).
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