Unir fuerzas

Unir fuerzas

Según la traducción, el profeta Zejariá describe en nuestro capítulo un duelo por dos reyes en la historia del pueblo: Ajav, rey de Israel, y Yoshiahu, rey de Iehudá. Estos dos reyes simbolizan dos fuerzas opuestas en el pueblo, y solo mediante su unión llegará el reino a su plenitud.

"Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Ierushalaim, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a Mí. Al que ha caído, se lamentarán por él, como quien se lamenta por su hijo único, y llorarán por él, como se llora por un primogénito. En aquel día, habrá gran lamentación en Ierushalaim, como la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido" (versículos 10-11). Estos versículos son difíciles de comprender tal como están. ¿A quién atravesaron, y a quién se debe llorar "como quien se lamenta por su hijo único" y como llanto amargo por un primogénito?

Y si esto no fuera suficientemente difícil, el segundo versículo describe un duelo en Ierushalaim como "la lamentación de Hadad-Rimón en la llanura de Meguido". Este enigma permaneció sellado durante muchos años, hasta que Ionatán ben Uziel vino y lo descifró (Talmud Bavlí, Tratado Meguilá, folio 3a): "...Dijo Rav Iosef: De no ser por su traducción, no habría sabido qué dijo el profeta: 'En aquel día se acrecentará el duelo en Ierushalaim, como el duelo por Ajav hijo de Omrí, a quien mató Hadad-Rimón hijo de Tabrimmón en Ramot de Guilad, y como el duelo por Yoshiahu hijo de Amón, a quien mató Paró Nerjó en la llanura de Meguido'".

Según la traducción, el profeta Zejariá describe un duelo por dos reyes en la historia del pueblo: Ajav, rey de Israel, y Yoshiahu, rey de Iehudá.

Ajav está marcado en la memoria del pueblo como uno de los tres reyes que "no tienen parte en el Mundo Venidero". Fue él quien, con la ayuda de su esposa Izevel, llenó la tierra de dioses ajenos, no prestó atención al Dios de Israel, e incluso participó en la persecución de los profetas del Señor, encabezados por el profeta Eliahu. Sin embargo, en contraste absoluto con sus cielos vacíos, Ajav fue un rey firme y poderoso en todo lo relacionado con la tierra: política exterior y seguridad, economía y sociedad. El mejor de los reyes en lo terrenal.

Yoshiahu está caracterizado de manera completamente opuesta a Ajav. Su cabeza estaba llena de corrección espiritual, pero sus pies no estaban arraigados en absoluto en la tierra en el sentido político.

La conexión que establece Zejariá entre estos dos reyes es una unión entre los cielos y la tierra.

Un uso magistral de este capítulo de Zejariá realizó el Rav Kuk cuando se le pidió que pronunciara el panegírico fúnebre por Herzl (Tamuz de 5664 / julio de 1904). Todo el discurso fúnebre lo construyó el Rav Kuk sobre la base de este pasaje talmúdico, que describe la unión de Ajav rey de Israel y Yoshiahu rey de Iehudá. La conexión no es simplemente la unión de dos opuestos, sino la comprensión del secreto de la fuerza que hay en cada uno y de lo que se perdió con sus muertes.

Desde entonces han pasado más de cien años y aquí estamos, en el Estado de Israel, continuando en la búsqueda de esa conexión y la combinación de estas dos fuerzas en el pueblo: una fuerza espiritual que se integre y se combine con la fuerza práctica y política. Solo en la unión de estas fuerzas llegará el reino a su plenitud.

Gentileza sitio 929.

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