Imaginen que el príncipe recibe una heredad para sí mismo, debe financiar los sacrificios públicos en el Templo e incluso dar regalos a sus siervos: una comisión de investigación y 4 conclusiones trascendentales.
La visión profética ha llegado aquí al punto culminante de la revolución constitucional-política: la ciudad del Templo ya no será parte de las heredades de las tribus, sino "ofrenda alzada consagrada al Señor" (capítulo 45, versículo 1) – un largo de 25,000 codos por cada lado (en las medidas del codo grande, 14-15 km), en el cual el "príncipe" (=el reino) no tiene ninguna parte ni heredad; no es una 'Ierushalaim internacional', sino "el recinto más sagrado" (capítulo 45, versículo 3).
500 codos por cada lado – para el Templo mismo (capítulo 45, versículo 2), y 3000 por cada lado para el Monte del Templo (capítulo 42, versículos 16-20). 25,000 por 10,000 codos (aproximadamente 15 por 6 km; más que el área de Ierushalaim actual), solo "para los sacerdotes, los ministros del santuario", y un área similar "para los levitas, los servidores del Templo" (capítulo 45, versículos 4-5). Solo el 20 por ciento de la franja territorial está dedicado a la posesión de la ciudad (=para el público, y para la agricultura y las necesidades de la ciudad): "También habrá para el príncipe una porción de esta y de aquella parte de la ofrenda alzada de la porción santa y de la posesión de la ciudad" (capítulo 45, versículo 7).
Imaginen – las tierras del reino/estado están concentradas desde Yafo hasta Ashdod y hasta Neve Ilan, en el oeste; y en el este, en el desierto de Iehudá y en el área de Ierijó (en una franja de ancho de 14-15 km). En el centro - la ciudad del Templo: desde Neve-Ilan hasta Maale Adumim, y desde el aeropuerto Atarot hasta la tumba de Rajel. El Monte del Templo ocupa la mayor parte de la Ciudad Vieja.
Del texto surgen las conclusiones de la 'comisión de investigación' profética sobre los crímenes de los reyes que causaron la destrucción, y son asombrosas: 1. Alejar completamente al reino del Templo, y dejar en él solo sacerdotes fieles; 2. Dar a los Cohanim y a los leviim la mayoría de las áreas de la ciudad del Templo, como heredad permanente; 3. Dar al "príncipe" (=al reino) áreas extensas a los lados de la ciudad del Templo. Esto para que pueda heredar propiedades a sus hijos y dar regalos a sus siervos, sin saquear heredades del pueblo, o desposeer a ninguna persona. Así mantendrá "justicia y rectitud", como el destino de la casa de Abraham, como los mandamientos de la Torá y como la moral de los profetas; 4. El "príncipe" recibirá las ofrendas obligatorias del pueblo, y financiará los sacrificios públicos en el Templo; pero nunca entrará al interior del Templo.
Estas conclusiones asombrosas permanecieron ocultas en el Tanaj, y sin un "príncipe" y Cohanim fieles, tampoco es posible implementarlas.
Gentileza sitio 929