Un mundo entero en pocas palabras

Un mundo entero en pocas palabras

No hace falta un largo discurso, ni siquiera 140 caracteres. Unas pocas palabras bastan para expresar un mundo entero de sabiduría, valores, creencias e ideas. Eso es el libro de los Proverbios.

Cuando éramos niños pequeños, la maestra nos pedía que escribiéramos refranes con letras grandes sobre cartulina gruesa, para poder decorar con ellos las paredes de la escuela.

"Ve a la hormiga, oh perezoso, observa sus caminos y sé sabio"; "Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre"; "Es árbol de vida para quienes la abrazan, y felices son quienes la sostienen". Eslóganes pegadizos que suenan como si hubieran salido del escritorio de un hábil publicista del siglo XXI. Un sound bite de dos segundos ("y ahora, una pausa publicitaria").

Sin embargo, fueron escritos hace miles de años. Según la tradición judía, los reunió en un solo lugar el rey Shlomó, el más sabio de los hombres, y se convirtieron en parte del genoma judío y universal a la vez. Mucho antes de la era de los mensajes de texto y de Twitter, el libro de los Proverbios ya sabía condensar un mundo entero en pocas palabras.

No hace falta un largo discurso, ni siquiera 140 caracteres. Unas pocas palabras bastan para expresar un mundo entero de sabiduría, valores, creencias e ideas.

A lo largo de los siglos se han escrito cientos de libros y comentarios sobre los Proverbios, pero pareciera que aún no se ha dicho la última palabra al respecto. El libro es un fascinante espejo que refleja la realidad, un enorme aeropuerto desde el que despegan aviones hacia todos los confines del mundo para multiplicar sabiduría, entendimiento y conocimiento.

Y como dicen los Sabios (Cantar de los Cantares Rabá 1, 9): "Aquel que pierde una moneda valiosa o una perla dentro de su casa, enciende una mecha que vale muy poco y encuentra la perla. Así también esta parábola parece no ser nada, pero gracias a ella llegas a comprender las palabras de la Torá".

Salgamos, y aprendamos.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Gentileza del sitio 929

Volver al capítulo
x