Un momento antes de los sacrificios

Un momento antes de los sacrificios

¿El servicio de los sacrificios y la pureza, o la justicia y la ética? ¿Cuál es el centro del mundo de la Torá? ¿Y qué piensa al respecto el libro de Mishlei?

Las secciones del Mishkán (el Tabernáculo), los sacrificios y la pureza ocupan un lugar central en la Torá: en la segunda mitad del libro de Shemot, en la primera mitad del libro de Vaikrá, y al comienzo del libro de Bamidbar. La impresión es que el servicio de los sacrificios y la pureza es el centro del mundo de la Torá, y que sin él no tenemos en absoluto una Torá completa.

Sin embargo, en las palabras de los profetas —desde Shmuel (Shmuel I Capítulo 15 Versículo 22), pasando por Yeshaiahu (Capítulo 1 Versículos 11-17; 21-27), Hoshea (Capítulo 6 Versículos 6-9), Amós (Capítulo 5 Versículos 21-22), Mijá (Capítulo 3 Versículos 9-12; Capítulo 6 Versículos 6-8), hasta Irmiahu (Capítulo 7 Versículos 9-11, 21-23), y en los salmos de Tehilim (Capítulos 15; 24; 50)— se obtiene una impresión completamente distinta. Según ella, Dios solo desea a aquel que es digno desde el punto de vista moral de subir al monte de Dios y morar en Su monte santo.

Dios no desea holocaustos ni sacrificios, y no tiene necesidad de ofrendas; más grave aún, las ofrendas de personas que no son dignas desde el punto de vista moral son una profanación de lo sagrado, y provocan el alejamiento de la Presencia Divina (Shejiná) y la destrucción.

A primera vista, hay un abismo en la relación con lo sagrado y el Templo entre los mandamientos de la Torá y la ética de los profetas y los salmos. A partir de esta brecha, parece como si la Torá se vistiera de cilicio por el terrible vacío de la ausencia del Templo desde la destrucción, mientras que la ética de los profetas y los salmos determina que es preferible un Templo destruido a un Templo profanado por la corrupción moral.

Pero un estudio profundo de la Parashat (sección) Mishpatim revela un significado distinto. Las prohibiciones de oprimir al extranjero (guer), al huérfano y a la viuda (Shemot Capítulo 22 Versículos 20-23), las prohibiciones del juramento en falso en el juicio y de prestar la mano al malvado, las prohibiciones del soborno y de torcer el juicio (Shemot Capítulo 23 Versículos 1-8), son condiciones previas: solo una comunidad que supera las pruebas morales de la Parashat Mishpatim es digna de subir a lo sagrado, y se cumplirá en ella: "Harán en Mi Nombre un santuario y Yo residiré entre ellos" (Shemot Capítulo 25 Versículo 8).

El pacto de la salida de Egipto y la revelación en el monte Sinai son la condición previa para la entrada a la tierra, pero los mandamientos de la justicia y el derecho son la condición previa para el ascenso a lo sagrado y al Templo.

En esta lectura, no hay ninguna brecha entre la Torá y la ética de los profetas y los salmos. Por lo tanto, debe quedar claro para todo creyente que así leyeron los profetas la Torá, y así interpretaron la ética de la Torá y sus principios. El estar de pie ante Dios en el santuario sagrado (heijal) es un privilegio maravilloso para quien es digno de él, mientras que la justicia, el derecho y la ética son las columnas sobre las que el santuario se sostiene, y sin ellas no tiene existencia.

Y he aquí ante nosotros también la palabra de la sabiduría junto con el temor de Dios, que en Mishlei (está) exactamente en la misma posición:

"Hacer justicia y derecho es más acepto (=mejor) para Hashem que el sacrificio" (Capítulo 21 Versículo 3);

"El sacrificio de los inicuos es una abominación; ¡cuánto más si lo presentan con perversidad (=con maldad)!" (Capítulo 21 Versículo 27);

"El sacrificio de los inicuos es abominación para Hashem; mas la plegaria de los rectos es Su deleite" (Capítulo 15 Versículo 8).

Gentileza sitio 929

Volver al capítulo
x