Tres Tzadikim en la ciudad

Tres Tzadikim en la ciudad

En la malvada Sedom se estableció el principio: una ciudad no es una colección accidental de personas, sino una comunidad única, y en el poder de sus Tzadikim,  sus justos está salvar a la ciudad del desastre. En la profecía de Yejezkel este principio fue anulado.

"O sea, que Yo enviare la peste contra aquella tierra, y derramare Mi indignación sobre ella en sangre, extirpando de ella hombre y bestia; si Noaj, Daniel e Iyov estuvieren en medio de ella, ¡ vivo Yo!, dice el Señor Dios, que ni a hijo ni a hija ellos librarán; tan sólo a sus propias almas librarán por su justicia."

En la malvada Sedom se estableció el principio: una ciudad no es una colección accidental de personas, sino una comunidad única, y en el poder de sus Tzadikim está salvar a la ciudad del desastre. Abraham estableció el principio, y Dios estuvo de acuerdo con él. En la profecía de Yejezkel que tenemos ante nosotros, este principio fue anulado, y los Tzadikim salvarán solamente sus propias almas y no toda la ciudad (el número de Tzadikim es, en mi opinión, de importancia secundaria solamente). También en el capítulo 9 este principio fue anulado con la marca que se puso en las frentes de los Tzadikim, y solamente ellos se salvaron.

La razón de la anulación del principio establecido en Sedom puede ser la gran maldad de Ierushalaim, que superó el pecado de Sedom, y no permite ni siquiera una pizca del atributo de misericordia.

"¡Vivo Yo!, dice el Señor Dios, que no hizo tu hermana Sedom, ella y sus hijas, conforme a lo que has hecho tú y tus hijas" (Yejezkel, capítulo 16, versículo 48).

"Y se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma" (Eijá, Lamentaciones, capítulo 4).

Hay que reflexionar también sobre las tres figuras que fueron elegidas para representar a los Tzadikim que salvan solamente a sí mismos.

Noaj es el más conocido para nosotros de todos ellos. En efecto, él se salvó a sí mismo y no a los hombres de su generación, y en las enseñanzas rabínicas encontramos críticas hacia él por no haber rezado por ellos antes del diluvio. Iyov (sobre cuya época abundan las opiniones en las enseñanzas rabínicas. En mi opinión, el sentido literal del texto bíblico coincide con las opiniones en las enseñanzas rabínicas de que es un Tzadik antiguo de los días del Libro de Bereshit, no muy lejos de los días de Noaj) no salvó a sus hijos del desastre (Iyov 1), y en las acusaciones de sus amigos hacia él hay no pocos indicios de que él ve principalmente a sí mismo y su propia aflicción, y no las aflicciones de toda la humanidad.

Yejezkel dice que el Tzadik adicional es Daniel. Esto es extraño, pues Daniel en el año mencionado es aparentemente todavía un joven anónimo. Si reflexionamos sobre su nombre en su forma escrita (y no en su lectura), Danel, es posible que la referencia sea a un juez antiguo (llamado así por su juicio), tal vez él también de los días de Bereshit. Quizás la referencia sea a Lot, que fue el juez en la puerta de Sedom, y que él también al final solo salvó a sus dos hijas jóvenes, no a su esposa, no a sus hijas mayores ni a sus yernos, y por supuesto no a los hombres de su ciudad. En la crítica sobre Lot por esto no nos extenderemos, porque nuestro espacio es limitado.

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