Irmiahu duda de sus capacidades proféticas debido a su edad y posición. Dios lo fortalece y empodera diciéndole que tiene el poder de ser cual si fuera una ciudad fortificada contra todos sus oponentes si solo cree en sí mismo. Esto también es cierto para cada uno de nosotros.
El libro de Irmiahu comienza con la profecía de la consagración de Irmiahu. Primero se describe el período en el que Irmiahu profetizó y es evidente que la misión que se le encomendó no es sencilla. Tendrá que profetizar calamidades que culminarán con la destrucción del Beit HaMikdash, el GranTemplo y el exilio del reino de Iehudá a Bavel, Babilonia. Para enfrentar las dificultades que le esperan a lo largo del camino, debe poseer gran capacidad de sufrimiento y fuerzas espirituales inmensurables. Solo así podrá enfrentar la dificultad y la resistencia que encontrará por parte del pueblo.
Parece que esta es la razón por la que Dios le aclara que no es simplemente un profeta elegido como resultado de sus acciones humanas previas a su elección, sino que desde el principio de su creación estaba destinado a esto. Dios ya había preparado un remedio para la aflicción y lo dotó desde el principio con poderes espirituales superiores a los del resto de la humanidad.
La objeción de Irmiahu al papel debido a ser joven no puede servir como motivo de rechazo, ya que no es un joven como los demás, sino que está destinado a la grandeza. Posee un espíritu adicional por encima del resto de su generación, y con esta fuerza podrá cumplir la misión que Dios le ha encomendado. Dios incluso le promete que lo convertirá en una ciudad fortificada contra todos los que se levanten contra él, y podrá enfrentarlos sin miedo y tener éxito en su misión.
En cierto sentido, la consagración de Irmiahu es un modelo y símbolo para toda persona en el mundo. Así como Irmiahu tiene una misión y Dios le ha dado fuerzas para poder cumplirla, así también cada persona tiene un propósito o misión que Dios, el Creador le ha establecido, y en cada uno Dios ha implantado las fuerzas necesarias para cumplir su destino. Todo lo que se requiere es creer en ello y actuar en el nombre de Dios. Buena suerte.