Síntesis del capítulo, Zejariá 9

Síntesis del capítulo, Zejariá 9

Nuestro capítulo abre la segunda parte del libro, sobre la cual existe una gran controversia en la exégesis moderna. En los capítulos 9-14 hay varios cambios respecto a la sección anterior del libro, y estos son los principales: a diferencia de las profecías anteriores, en las profecías que siguen no hay un marco cronológico, y además es difícil comprender el trasfondo histórico de las profecías; Zejariá, Zerubabel y Yehoshua no son mencionados en esta sección; en los capítulos siguientes no hay visiones ni ángel que las explique. A raíz de estos cambios existen tres enfoques sobre cómo abordar estos capítulos: muchos investigadores tendieron a decir que estos capítulos son posteriores a Zejariá. En cambio, hay investigadores que adelantaron las profecías a los tiempos del Primer Beit HaMikdash, el primer Gran Templo, principalmente debido a la mención de Ashur, Asiria y Egipto, y a la contraposición entre Iehudá y Efraim. Un tercer enfoque es ver en estos capítulos la continuación de las palabras de Zejariá, en un estilo diferente (así argumentó Zer-Kavod en su comentario a Daat Mikrá). Parece difícil decidirse por una posición determinada, ya que cada posición tiene pocas pruebas y no son inequívocas. En cualquier caso, en los resúmenes de los próximos capítulos nos atendremos a lo escrito y a lo que se desprende de ello, es decir, no podremos comprender el trasfondo histórico de la profecía, dado que está sujeta a una interpretación demasiado amplia.

Los pueblos serán castigados (Versículos 1-8)

En este pasaje el profeta menciona varias ciudades centrales e importantes como: Jadrak (ciudad en los alrededores de Damasco); Damasco; Jamat; Tzor; Tzidón; Ashkelón; Gaza; Ekrón; Ashdod. Junto a cada mención de ciudad, el profeta describe brevemente cómo será castigada, según se desprende a continuación, como parte de la redención de Israel. Parece que el principio de todo el pasaje es: — "porque hacia el Señor están puestos los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel" (versículo 1).

El futuro rey (Versículos 9-10)

A diferencia de los pueblos que serán castigados, Ierushalaim debe alegrarse: — "Regocíjate sobremanera, hija de Tzión. Da voces de júbilo, hija de Ierushalaim. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un borrico, hijo de asna" (versículo 9). Con la llegada del rey, cesarán las guerras en Iehudá, en Efraim y en todos los demás pueblos: — "Él hablará de paz a las naciones, y su dominio será de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra" (versículo 10).

La salvación (Versículos 11-17)

En este pasaje el profeta describe el retorno de Iehudá y Efraim a la tierra mediante la guerra del Señor contra los enemigos de Israel: — "Porque fortaleceré a Iehudá, y cargaré el arco de Efraim. Incitaré a tus hijos, oh Tzión, contra tus hijos, oh Grecia, y te haré como espada de guerrero. Entonces el Señor aparecerá sobre ellos, y saldrá como un rayo Su flecha; el Dios Eterno, tocará el shofar, y caminará en los torbellinos del sur" (versículos 13-14). El pasaje concluye con una bendición: — "Pues ¡Qué bueno y cuánta es su hermosura! Como el trigo son sus jóvenes y como el vino sus doncellas" (versículo 17).

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