Síntesis del capítulo, Yoel 4

Síntesis del capítulo, Yoel 4

Nuestro capítulo trata principalmente acerca del juicio sobre las naciones en el contexto de la redención de Iehudá y Ierushalaim.

Apertura (Versículos 1-3)

Esta sección proporciona el contexto general del capítulo: en el momento en que el Señor restaure el cautiverio de Iehudá y Ierushalaim, congregará a todas las naciones: "y las haré bajar al valle de Yehoshafat; y entraré con ellas allí en juicio por Mi pueblo y Mi herencia, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron (entre sí) Mi tierra" (versículo 2).

El juicio de Tzor, Tzidón y Pleshet (Versículos4-8)

Aunque más adelante se menciona el juicio sobre todas las naciones, en esta sección el profeta se concentra en Tzor, Tzidón y Pleshet. El profeta los acusa de robar los tesoros de Iehudá, así como de vender a los hijos de Iehudá como esclavos a los griegos (cabe señalar que la conexión entre Tzor, Tiro y Grecia en el comercio de esclavos se menciona también en Yejezkel: "Grecia, Tuval y Méshej traficaban contigo: con esclavos y útiles de cobre pagaban por tus mercancías" (Yejezkel, capítulo 27, versículo 13). El Señor les retribuirá según sus obras: "y entregaré vuestros hijos y vuestras hijas en manos de los hijos de Iehudá; y ellos los venderán a los shvaítas, nación lejana; porque el Señor lo ha dicho" (versículo 8).

El juicio de las naciones (Versículos 9-16)

El Señor convoca a las naciones al juicio en el "valle de Yehoshafat". El profeta describe la matanza que se hará entre las naciones como una siega: "¡Introduzcan la hoz, porque la mies está madura! ¡Vengan, pisen, porque lleno está el lagar; rebosan las cubas, porque grande es la iniquidad de ellos! ¡Multitudes, multitudes, en el valle del Fallo!, porque cercano está el día del Señor en el valle del Fallo" (versículos 13-14). Al final los pueblos reconocerán al Señor: "Entonces conocerán que Yo soy el Señor, vuestro Dios, que habito en Tzión, Mi santo monte: y Ierushalaim será santa, y los extraños no pasarán más por ella" (versículo 17).

Una bendición a Iehudá y Ierushalaim (Versículos 18-21)

A diferencia de las naciones, Iehudá recibirá la bendición: "Y sucederá que en aquel día las montañas destilarán mosto, y los collados manarán leche, y todos los arroyos de Iehudá fluirán con aguas; y una fuente brotará de la casa del Señor, y regará el valle de Shitim" (versículo 18). El profeta menciona la destrucción de Egipto y Edom "a causa de la violencia hecha a los hijos de Iehudá; por cuanto derramaron en su tierra la sangre inocente" (versículo 19), y en contraste con ellos: "Iehudá permanecerá por siempre habitada, y Ierushalaim de siglo en siglo. Y Yo vengaré la sangre de ellos que no había vengado; y el Señor tendrá Su morada en Tzión" (versículos 20-21).

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