Síntesis del capítulo, Yejezkel 44

Síntesis del capítulo, Yejezkel 44

El portón cerrado (Versículos 1-4)

El hombre que acompañaba a Yejezkel lo condujo de regreso "por el camino de la puerta exterior del santuario, que mira hacia el oriente, la cual estaba cerrada" Entonces el Señor se dirige al profeta y le explica que la puerta permanecerá cerrada: " Esta puerta estará cerrada, no se abrirá, ni entrará nadie por ella, por cuanto el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto estará cerrada”(versículo 2).

Sin embargo, hay una excepción notable: el nasí —el príncipe o rey— tiene permitido sentarse allí a comer pan ante el Señor.

Los servidores en el Templo (Versículos 5-6)

En este párrafo, Dios aclara al profeta quiénes están autorizados a servir en el Templo. En la primera parte, prohíbe que "los hijos de extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne" visiten y sirvan en el Templo. Según el Talmud, no se refiere a extranjeros propiamente dichos, sino a Cohanim, sacerdotes o israelitas que se desviaron del camino de Dios. En la segunda parte, Dios aclara quiénes están autorizados a servir en el Templo: "Pero los sacerdotes levitas, descendientes de Tzadok, que vigilaban en la custodia de Mi santuario cuando los hijos de Israel se descaminaron, apartándose de Mí, ellos se acercarán a Mí para servirme, y estarán en pie delante de Mi para presentarme el sebo y la sangre, dice el Señor Dios" (versículo 15).

La vestimenta de los Cohanim (Versículos 17-19)

Después de que Dios presentó quién puede servir en el Templo y quién no, pasa a describir cómo se comportarán los Cohanim dentro del Templo con respecto a sus vestimentas. Cuando los Cohanim entren a la puerta del atrio interior, deberán vestir ropas de lino, sin ropas de lana. Cuando los Cohanim salgan al atrio exterior hacia el pueblo, deberán quitarse sus vestimentas y ponerse otras ropas, "para que no santifiquen al pueblo con sus vestimentas" (versículo 19).

Leyes adicionales concernientes a los Cohanim (Versículos 20-30)

Este párrafo incluye diversas leyes relacionadas con los Cohanim, sacerdotes y su servicio en el Templo.

A los Cohanim les está prohibido raparse la cabeza, beber vino o casarse con viuda o divorciada. El texto describe las funciones de los Cohanim como árbitros en asuntos de impureza y pureza, y como jueces en el tribunal. A continuación, el texto trata las leyes de impureza de los Coanim: "Además no se llegarán a ningún muerto para contaminarse; mas por padre, o por madre, o por hijo, o por hija, o por hermano, o por hermana que no haya tenido marido, sí, podrán contaminarse", y se describe el ritual de purificación del Cohen en caso de que se haya contaminado. Luego de esto, se aborda la discusión sobre los dones sacerdotales. El texto menciona que los Cohanim no tienen heredad: "Y (el sacerdocio) será su herencia; Yo soy su herencia: y no les daréis posesión en Israel; Yo soy su posesión" (versículo 28), y que los israelitas deben separar para los sacerdotes los dones sacerdotales: "Ellos comerán la ofrenda vegetal, y la ofrenda por el pecado, y la ofrenda por la culpa; también toda cosa consagrada irrevocablemente para el Señor, de ellos será. También las primicias de todos los primeros frutos, y toda la ofrenda alzada de cualquier clase, de todas vuestras ofrendas alzadas, de los sacerdotes serán; también daréis al sacerdote lo primero de vuestras pastas, para hacer descansar una bendición sobre tu casa" (versículos 29-30).

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