Síntesis del capítulo, Yejezkel 36

Síntesis del capítulo, Yejezkel 36

 

La primera parte del capítulo es la continuación de la profecía del capítulo anterior: consuelo y redención para los montes de Israel, en contraste con la destrucción del monte de Seir descrita en el capítulo anterior. En la segunda parte del capítulo hay una profecía que recorre la historia del pueblo de Israel.

Una profecía alusiva a los montes de Israel (Versículos 1-15)

El profeta comienza con palabras duras contra las naciones que despreciaron a Israel: "Por lo mismo, sí, por lo mismo que los asolaron y los tragaron por todos lados, para que fuesen posesión del residuo de las naciones, y habéis andado en boca de habladores, y venido a ser el oprobio de los pueblos... He alzado Mi mano jurando que las naciones que están alrededor de vosotras, ellas mismas llevarán su oprobio" (versículos 2-7). El desprecio y la desolación se convertirán en florecimiento de los montes de Israel: "mas vosotras, ¡oh serranías de Israel!, darán vuestro ramaje y llevarán vuestro fruto para Mi pueblo Israel, porque un poco más, y ellos volverán (a su tierra" (versículo 8). El pueblo de Israel se multiplicará y florecerá en la tierra, y ya no será más despreciado por las naciones: "ni dejaré oír contra ti en adelante el oprobio de las naciones, ni llevarás más el vituperio de los pueblos; pues que no serás ya privada de tu nación", dice el Señor Dios" (versículo 15).

La redención-“Por mi Santo nombre” (Versículos 16-37)

Esta profecía se divide en tres secciones. Al principio, el profeta describe los pecados de Israel (15-21): "Hijo del hombre, la casa de Israel mientras habitaba en su tierra, la contaminaron con su proceder y con sus malas obras; como la inmundicia de una menstruosa vino a ser su proceder delante de Mí" (versículo 17). La profecía acusa a Israel de pecados que llevaron a la profanación del nombre de Dios ante las naciones. A pesar de esto, Dios tendrá misericordia de su pueblo: "Y tuve piedad de Mi santo Nombre, que los de la casa de Israel habían profanado entre las naciones adonde fueron" (versículo 21). Así, después de describir los pecados del pueblo, se describe la redención (22-32). El profeta enfatiza que la profecía no ocurrirá como consecuencia de las acciones de Israel, sino principalmente por causa del nombre de Dios: Dios traerá a Israel de entre las naciones a la tierra, y los purificará. "Y habitarán en la tierra que di a vuestros padres, y ustedes serán Mi pueblo, y Yo seré vuestro Dios" (versículo 28). Después de describir la redención, el profeta describe cómo Dios sanará las plagas de la tierra y la restaurará a su antiguo estado: "Y las naciones que quedaren en vuestros alrededores conocerán que Yo, el Señor, he reedificado lo que estaba derribado, Yo he plantado lo que estaba desolado. Yo, el Señor, lo he dicho, y Yo lo haré" (versículo 36).

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