Síntesis del capítulo, Yejezkel 22

Síntesis del capítulo, Yejezkel 22

El capítulo trata sobre los pecados de Ierushalaim y sus castigos, y describe el juicio de Ierushalaim.

Los pecados del pueblo (Versículos 1-16)

La profecía comienza con un llamado a juzgar a Ierushalaim: "Y tú, oh hijo del hombre, ¿no quieres, acaso, juzgar, juzgar la ciudad sanguinaria y hacerla conocer todas sus abominaciones?” (versículo 2). A partir de aquí se detallan los pecados de Ierushalaim: derramamiento de sangre, idolatría, menosprecio a los padres, daño a los sectores vulnerables de la sociedad (extranjero, huérfano y viuda), profanación de las cosas santas, violación del Shabat, prohibiciones sexuales, soborno y fraude. A la luz de todo esto, Dios dicta el castigo: "Pues te dispersaré entre las naciones, y te esparciré por entre las tierras, y consumiré tu inmundicia de en medio de ti. Y por ti misma serás degradada, a la vista de las naciones; y conocerás que Yo soy el Señor" (versículos 15-16).

El castigo de Ierushalaim (Versículos 17-22)

Yejezkel compara a Ierushalaim con la escoria de metales que está a punto de fundir: "como quien junta plata y cobre y hierro y plomo y estaño en medio del crisol, con el objeto de soplar sobre ellos el fuego, a fin de fundirlos, así Yo los recogeré en Mi ira y en Mi indignación; y los colocaré (en Ierushalaim), y los fundiré" (versículo 20). Es decir, Dios destruirá al pueblo dentro de la ciudad: "Como se funde la plata en medio del crisol, así ustedes serán fundidos en medio de ella, y conocerán que Yo, el Señor, he derramado Mi indignación sobre vosotros " (versículo 22).

Los pecados de la clase alta (Versículos 23-31)

En este pasaje hay nuevamente un retorno a los pecados de Ierushalaim, esta vez a los pecadores de la clase alta: "Hijo del hombre, dile a ella: Tú eres una tierra no purificada (del pecado) y en la que no ha llovido en el día de la indignación " (versículo 24). De aquí nuevamente hay un detalle de los pecados: profetas que abusan de su posición, sacerdotes que no distinguen entre lo impuro y lo puro, príncipes dispuestos a asesinar a otros por dinero, falsos profetas, y "el pueblo de la tierra" (término para un cuerpo estatal o el público en general) que oprimen y roban a los pobres. Dios buscó a alguien justo, pero no lo encontró: "Y busqué entre ellos hombre que construyese el vallado, y que se pusiese a la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, a fin de que Yo no la destruyese, mas no lo hallé” (versículo 30). Por lo tanto, Él golpeará a Ierushalaim: "Por tanto he derramado sobre ellos Mi indignación; con el fuego de Mi ira los he consumido: he dado con su camino sobre su misma cabeza", dice el Señor Dios " (versículo 31).

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