Parábola: Las dos águilas y la vid (Versículos 1-10)
La profecía se inicia con un llamado al profeta: "Propone un enigma, el cual es una parábola a la casa de Israel" (versículo 2). En la parábola, el profeta describe un gran águila que tomó consigo la copa del cedro, y de la semilla de la tierra hizo crecer una vid, pero la vid es "de poca elevación, para que sus sarmientos se volviesen hacia ella (aquella águila) y para que sus raíces estuviesen debajo de ella; de suerte que vino a ser una vid, y produjo ramas, y echó pimpollos” (versículo 6). Pasó otra águila, y la vid le envió [señales] para que la regara. A raíz de la solicitud de la vid al segundo águila, el primer águila buscó castigar a la vid: "¿No arrancará sus raíces (la primera águila), y cortará su fruto, para que se seque? Todas sus hojas lozanas se secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente, que sea necesario para arrancarla por sus raíces" (versículo 9).
Moraleja: Bavel, Egipto y Tzidkiahu (Versículos 11-21)
En este pasaje se presenta la moraleja. El profeta describe cómo Tzidkiahu fue entronizado por Bavel, pero finalmente se apoyó en Egipto y se rebeló contra el rey de Bavel: "Esto no obstante, se rebeló contra él, enviando sus embajadores a Egipto para que le diese caballería y mucha gente. ¿Acaso prosperará? ¿Acaso escapará el que tales cosas hace? Y el que rompió el pacto, ¿escapará? (versículo 15). A raíz de esta traición vendrá el castigo de Tzidkiahu: "y cuyo pacto quebrantó, allí mismo con él en medio de Bavel, morirá (versículo 16). La rebelión contra Bavel llevará a la destrucción de Ierushalaim: "Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada; y los que quedaren serán esparcidos a todo viento: y conoceréis que Yo, el Señor, lo he dicho" (versículo 21).
Consuelo (Versículos 22-24)
El consuelo continúa la parábola: “Así dice el Señor Dios: Yo también tomaré de la cima elevada del cedro... Sobre la montaña que es la gloria de Israel lo plantaré, y elevará su ramaje, y producirá fruto, y vendrá a ser un cedro fuerte; y habitará debajo de él todo pájaro de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán" (versículos 22-23). Dios restaurará Ierushalaim para que sea la copa del cedro, y luego todos reconocerán que Dios hizo esto: "Y conocerán todos los árboles del campo que Yo, el Señor, he abatido el árbol ensalzado, y que he ensalzado el árbol abatido; he secado el árbol verde, y he hecho florecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo, y lo hago" (versículo 24).