En este capítulo, Yejezkel presenta la traición del pueblo de Israel hacia Dios con descripciones muy duras. Por esta razón, Rabí Eliezer opinó en la Mishná: "No se concluye [la lectura] con 'Haz conocer a Ierushalaim'" (Meguilá 4:10).
La beba recogida y su traición (Versículos 1-34)
La profecía comienza con el llamado de Dios al profeta: "Hijo de hombre, haz conocer a Ierushalaim sus abominaciones" (versículo 1). Ierushalaim es descrita como hija de padre emorita y madre jitita, y como una niña que no fue cuidada apropiadamente y fue abandonada por sus padres. Dios vio a Ierushalaim y la "adoptó": "Mas Yo pasé cerca de ti, y te vi revolcándote en tu sangre, y te dije: En tu sangre vive, sí, te dije: en tu sangre vive" (versículo 6). Dios crió a la niña y cuidó de ella: "Y salió tu renombre entre las naciones, en atención a tu hermosura, la cual era perfecta, a causa de Mis adornos que Yo había puesto sobre ti, dice el Señor Dios” (versículo 14), pero pronto la joven traicionó a Dios: "Mas pusiste tu confianza en tu hermosura, y te prostituiste a causas de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cualquier transeúnte, del tal era (tu hermosura)" (versículo 15). A partir de aquí, la profecía describe con líneas gráficas y duras las acciones traicioneras de Ierushalaim, que incluyen principalmente la idolatría.
El castigo (Versículos 35-43)
La descripción del castigo comienza así: "Por tanto, oh ramera, oye la palabra del Señor" (versículo 35). Dios reunirá a todos los "amantes" de Ierushalaim y ellos lucharán contra ella: "Y te entregaré en poder de ellos, y ellos destruirán tus altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus vestidos, y quitarán tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta" (versículo 39).
Ierushalaim y sus hermanas, Shomrón y Sedom (Versículos 44-52)
En esta sección, la profecía compara a Ierushalaim con sus hermanas, Shomrón y Sedom: "Pero ni aun en los caminos de ellas has andado tú, ni conforme a sus abominaciones has hecho (¡demasiado poco te era esto!), sino que te has corrompido más que ellas en todos tus caminos" (versículo 47), es decir, Ierushalaim pecó incluso más que Shomrón y Sedom. Más adelante se menciona que Shomrón pecó solo la mitad de los pecados que cometió Ierushalaim.
La renovación de la alianza (Versículos 53-63)
Cuando Sedom y Shomrón vuelvan a su gloria, también Ierushalaim volverá: "Mas haré tornar el cautiverio de ellas, el cautiverio de Sedom y sus hijas, y el cautiverio de Shomrón y sus hijas, y también el cautiverio de tus cautivos en medio de ellas" (versículo 53), para enseñar sobre la inferioridad de Ierushalaim. Ciertamente Dios restaurará a Ierushalaim: "Y Yo estableceré Mi pacto contigo, y tú conocerás que Yo soy el Señor" (versículo 62), pero estas palabras de consuelo no borran la historia traicionera de Ierushalaim: "a fin de que te acuerdes, y te avergüences, y no vuelvas más a abrir tu boca a causa de tu confusión, cuando Yo te haya perdonado respecto de todo lo que has hecho, dice el Señor Dios" (versículo 63).