Yejezkel capítulo 10
Descripción del incendio de la ciudad (Versículos 1-7)
Junto con la destrucción que llega sobre la ciudad, Yejezkel vuelve a ver la "Merkavá" (carroza divina) que vio en el capítulo 1: "Entonces miré, y he aquí que en la expansión que estaba sobre las cabezas de los querubines, fue vista por encima de ellos una como piedra de zafiro, como si fuese la apariencia de la semejanza de un trono" (versículo 1). El hombre vestido de lino recibe la orden de acercarse a una de las ruedas que está debajo de uno de los querubines en la "Merkavá" y llenar sus manos con brasas y arrojarlas sobre la ciudad: "Entonces extendió el querubín su mano de en medio de los querubines, al fuego que estaba en medio de los querubines, y tomó (de él) y lo puso en el cuenco de las manos del que estaba vestido de lino, el cual (lo) tomó, y salió" (versículo 7).
La Divinidad abandona Ierushalaim (versículos 8-22)
En los versículos 8-17 el profeta describe nuevamente la visión de la Presencia Divina, tal como ya describió en el capítulo 1, con ligeros cambios, pero esta vez el profeta representa cómo la Presencia Divina abandona Ierushalaim: "Entonces salió la gloria del Señor de encima del umbral de la casa, y se puso encima de los querubines. Luego los querubines alzaron sus alas, y se remontaron de sobre la tierra delante de mi vista, cuando salieron, y las ruedas de consumo con ellos, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor; y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos" (versículos 18-19).