Apertura de la profecía (Versículos 1-3)
A diferencia de los otros libros proféticos, el libro de Yejezkel no se inicia con un título que aclare el lugar de la profecía y cuándo profetizó el profeta. Los primeros versículos del libro sí proporcionan un contexto histórico claro, pero están dirigidos a la profecía de este capítulo y no al libro en general. Yejezkel es el único profeta que profetizó solo en el exilio y no en la tierra. Fue exiliado como parte del exilio de Yehoiajín a Bavel, Babilonia, y allí profetizó.
“La obra del carro” (Versículos 4-28)
El núcleo del capítulo incluye lo que los Sabios llaman "la obra del carro" (Maasé HaMerkavá). Yejezkel describe un "viento tormentoso" (versículo 4) que viene del norte junto con una gran nube, fuego y jaspe (el significado de la palabra no está claro. La mayoría de los comentaristas considera que se refiere a un fuego resplandeciente o a una piedra preciosa con un brillo especial). El profeta describe la visión en detalle. De la descripción surge que había cuatro seres vivientes con alas especiales, y cada ser tenía un rostro diferente: "Y la semejanza de sus rostros era: cara de hombre; y cara de león a la derecha en los cuatro; y cara de toro a la izquierda de los cuatro; y cara de águila para los cuatro" (versículo 10). Junto con los seres vivientes había también ruedas. Los seres vivientes y las ruedas estaban sobre la tierra y sus rostros llegaban hasta el firmamento. En el firmamento, el profeta escuchó una voz y entonces vio: "Como la apariencia del arco que suele haber en la nube en un día de lluvia, así era la apariencia de la refulgencia alrededor de él. Tal era la apariencia de la semejanza de la gloria del Señor. Y cuando (la) vi, caí sobre mi rostro, y oí una voz que hablaba" (versículo 28). El contenido de la profecía vendrá en el próximo capítulo.