Apertura (Versículos 1-3)
En la apertura del capítulo la sabiduría es descripta como algo de lo que no es posible prescindir: "En las más elevadas cimas, junto al camino, puesta de pie a la encrucijada de los senderos; a un lado de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas levanta ella la voz" (Versículos 2-3).
Llamado a los oyentes (Versículos 4-11)
La sabiduría habla e invita a todos a escucharla: "¡A vosotros, oh varones, estoy clamando, y mi voz (se dirige) a los hijos de Adam!" (Versículo 4), y también elogia sus palabras, que son palabras de verdad y justicia: "Porque mi boca proferirá la verdad, y la maldad es abominación a mis labios. En la justicia (se apoyan) todos los dichos de mi boca; no hay en ellos cosa torcida ni perversa" (Versículos 7-8), y al final del párrafo hay también una instrucción según la cual la sabiduría vale más que la plata: "Porque la sabiduría vale más que las perlas; y todas las cosas más deseables no pueden compararse con ella" (Versículo 11).
Las virtudes de la sabiduría (Versículos 12-21)
En este párrafo la sabiduría fundamenta la última afirmación y detalla sus ventajas: "Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo el conocimiento de la prudencia" (Versículo 12) y continúa diciendo que la sabiduría aporta beneficios a los gobernantes: "Por mí reinan los reyes y los príncipes decretan la justicia" (Versículo 15), y el sabio que se apegue a la sabiduría merecerá riqueza: "La riqueza y la honra están conmigo, fortuna duradera y justicia" (Versículo 18). Todas las ventajas de la sabiduría emanan de su andar por el camino de la justicia: "Yo ando en el camino de la justicia, en medio de los senderos del derecho. Para hacer que los que me aman hereden posesiones verdaderas y para que yo hinche sus tesoros" (Versículos 20-21).
La creación de la sabiduría (Versículos 22-31)
En este párrafo la sabiduría describe su "nacimiento" y creación. Comienza sus palabras con la afirmación de que Hashem la creó como la primera de la creación: "Hashem me creó en el principio de Su carrera, antes de Sus obras de tiempo antiquísimo" (Versículo 22). Su creación tuvo lugar antes que la de las aguas: "Cuando no había aún abismos, fui dada a luz; cuando no había aún manantiales abundantes en aguas" (Versículo 24) y de las montañas: "antes que fuesen afirmadas las montañas, antes de haber collados (colinas), fui dada a luz" (Versículo 25). La sabiduría se enorgullece de su cercanía a Hashem: "entonces estaba yo a Su lado, como el arquitecto (de todo); y era (Su) delicia de día en día, regocijándome siempre delante de Él; regocijándome en Su orbe terrestre, y mis delicias están en los hijos de los hombres" (Versículos 30-31).
Conclusión (Versículos 32-36)
La sabiduría vuelve a dirigirse a los oyentes y les exige: "¡Oigan la instrucción, y sean sabios, y no la desechen!" (Versículo 33), y presenta la bendición que merece quien escucha a la sabiduría: "Bienaventurado el hombre que me escucha, velando diariamente a mis puertas, guardando a las jambas de mis entradas. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanzará el favor por parte de Hashem" (Versículos 34-35).
Redacción: Netanel Shpigel