Las ventajas de la sabiduría (Versículos 1-9)
En este párrafo el padre se dirige a sus hijos. Algo adicional que es especial en este párrafo, en relación con otras enseñanzas del padre a su hijo, es que aquí el padre menciona las palabras de su propio padre (es decir, el abuelo de los hijos). Las palabras del abuelo el padre las cita de manera directa y se ocupan de las ventajas de la sabiduría: la primera — la vida: "él me enseñaba, y me decía: Retenga mis palabras tu corazón; guarda mis mandamientos y vivirás" (Capítulo 4, Versículo 4); la segunda — la seguridad: "No la abandones, y ella te cuidará; ámala, y ella te preservará" (Capítulo 4, Versículo 6); la tercera — el honor: "Ensálzala, y ella a ti te elevará; te honrará, cuando la abrazares. Dará a tu cabeza una guirnalda de gracia; diadema de hermosura te entregará" (Capítulo 4, Versículos 8-9).
Hay que andar por el camino de la sabiduría y la justicia (Versículos 10-19)
En este párrafo el padre vuelve a hablar con un solo hijo. El núcleo del párrafo se ocupa del caminar y del apego al camino de la sabiduría y la justicia: "¡Oye, hijo mío, y recibe mis dichos, y se te multiplicarán los años de vida! Te enseño el camino de la sabiduría, te conduzco por veredas de rectitud" (Capítulo 4, Versículos 10-11). El padre advierte a su hijo que no ande por el camino de los malvados: "No entres en el sendero de los inicuos, ni andes por el camino de los hombres malos" (Capítulo 4, Versículo 14), y compara a los malvados con los justos: "Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, que se va aumentando en resplandor hasta que el día es perfecto. El camino de los inicuos es como tinieblas; no saben en qué tropezarán" (Capítulo 4, Versículos 18-19).
El camino recto abarca todo el cuerpo (Versículos 20-27)
En este párrafo el padre subraya a su hijo que el camino recto pertenece a todas las partes del cuerpo. Los labios y la boca: "Aparta de ti la boca engañosa, y la perversidad de los labios aléjala de ti" (Capítulo 4, Versículo 24); los ojos: "Miren tus ojos en derechura de sí, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante" (Capítulo 4, Versículo 25); y los pies: "Allana el sendero de tus pies, y háganse estables todos tus caminos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal" (Capítulo 4, Versículos 26-27).
Redacción: Netanel Shpigel