Síntesis del capítulo, Mishlei 23

Síntesis del capítulo, Mishlei 23

La unidad "Divrei Jajamim" (Capítulo 22 Versículo 17 – Capítulo 24 Versículo 22) se caracteriza por grupos de instrucciones y refranes, y no por versículos aislados como sucedía en la sección "Mishlei Shlomó". En la investigación es habitual ver esta unidad como influida por los "Proverbios de Amenemope", una obra sapiencial egipcia.

Hospedarse en casa de un hombre acaudalado (versículos 1-3) En el caso de una persona que se hospeda en casa de un hombre acaudalado, no debe anhelar ni dejarse seducir por las comidas que le sirven: "No anheles sus viandas exquisitas, porque son un manjar engañoso" (Capítulo 23 Versículo 3).

El desprecio de la riqueza (versículos 4-5) No hay que esforzarse por enriquecerse, ya que la riqueza es pasajera: "Si diriges tu vista en aquello, y ya no está" (Capítulo 23 Versículo 5).

Advertencia de no comer en casa de un tacaño (versículos 6-8) Similar a la instrucción anterior. Aquí hay una instrucción de evitar aceptar la invitación del tacaño: "No comas el pan de aquel que tiene ojo maligno" (Capítulo 23 Versículo 6), ya que "no está contigo su corazón" (Capítulo 23 Versículo 7).

El necio (versículo 9) Advertencia de no hablar a oídos de un necio: "No te pongas a hablar a oídos del insensato, porque despreciará la cordura de tus dichos" (Capítulo 23 Versículo 9).

El desplazamiento de linderos (versículos 10-11) Advertencia de no desplazar los linderos ni invadir el campo de los huérfanos: "porque su Defensor es fuerte, Él defenderá contra ti la causa de ellos" (Capítulo 23 Versículo 11).

La educación de los hijos (versículos 12-14) Las palabras aquí están dirigidas a los padres y no a los hijos: "No le niegues al muchacho la corrección, pues si le castigas con la vara, no morirá. Tú le castigarás con la vara, y librarás su alma del Sheol (abismo)" (Capítulo 23 Versículos 13-14).

Instrucciones de un padre a su hijo (versículos 15-18) El padre le enseña a su hijo que su sabiduría le causa alegría: "¡Hijo mío, si fuere sabio tu corazón, se alegrará también mi corazón!" (Capítulo 23 Versículo 15); y también le advierte que no ande por el camino de los pecadores: "No tenga tu corazón envidia a los pecadores, mas permanezca todo el día en el temor de Hashem" (Capítulo 23 Versículo 17).

Abstenerse de la glotonería y la embriaguez (versículos 19-21) El padre le enseña a su hijo que no se junte con los bebedores de vino ni con los glotones de carne: "porque el que es beodo y comilón empobrecerá, y la somnolencia vestirá (al hombre) de andrajos" (Capítulo 23 Versículo 21).

Obedecer a los padres (versículos 22-24) El padre le enseña a su hijo que obedezca su voz y la de su madre: "Escucha a tu padre, a aquel que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando se envejeciere… Alégrese, pues, tu padre y tu madre, y salte de gozo la que te dio a luz" (Capítulo 23 Versículos 22-25).

Alejarse de la ramera (versículos 26-28) El padre le enseña a su hijo que se aleje de una mujer ramera: "porque un hoyo profundo es la ramera, y la extranjera (no judía) es un pozo angosto" (Capítulo 23 Versículo 27).

Advertencia contra la embriaguez (versículos 29-35) Este pasaje es extenso y está dirigido por completo contra la embriaguez. La instrucción está escrita en forma de adivinanza: "¿Para quién son los ayes?, ¿para quién el dolor?, ¿para quién las reyertas?, ¿para quién las quejas?, ¿para quién las heridas sin motivo?, ¿para quién los ojos encendidos?" (Capítulo 23 Versículo 29), con su respuesta al lado: "Para los que se demoran tras el vino; para los que van buscando los licores compuestos" (Capítulo 23 Versículo 30); y luego una advertencia detallada que describe el efecto del vino y las conductas del ebrio, hasta citar al propio borracho: "¡Me han herido, pero no me dolió!, ¡me han golpeado, y no lo sentí! Cuando despertare, lo tornaré aún a buscar" (Capítulo 23 Versículo 35).

Redacción: Netanel Shpigel

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