La sociedad corrompida (Versículos 1-7)
En este párrafo el profeta habla en primera persona y se contrapone al pueblo. El profeta presenta el mal estado del pueblo: "El hombre piadoso ha perecido de la tierra, y no hay ya recto entre los hombres; todos acechan la sangre, caza cada cual a su hermano con una red" (versículo 2). En contraste con ellos, él espera y ora al Señor: "Yo, sin embargo, miraré hacia el Señor, esperaré en el Dios de mi salvación: me oirá el Dios mío" (versículo 7).
La derrota del enemigo y la redención de Israel (Versículos 8-13)
Al comienzo del párrafo el profeta se dirige al enemigo y le dice que no se alegre de su desgracia, porque el Señor está de su lado, aunque se encuentre en tribulación: "pues si caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, el Señor será mi luz" (versículo 8). Ciertamente el Señor se enojó con el pueblo y lo castigó a causa de sus pecados, pero el Señor "defenderá mi causa y mantendrá mi derecho; Él me sacará a la luz, y yo veré Su justicia" (versículo 9). Como parte de la ejecución de la justicia, el Señor tomará venganza del enemigo: "Y la tierra será desolada con sus habitantes, con motivo del fruto de sus malas obras" (versículo 13).
Una plegaria por la redención y un ruego por la misericordia de Dios (Versículos 14-20)
El profeta Eleva una plegaria a Dios para que reine sobre Su pueblo, es decir, que lo redima y gobierne sobre ellos, tal como fue en los días de la salida de Egipto: "Pastorea a Tu pueblo con Tu cayado, el rebaño de Tu herencia, que habita solitario en la selva, en medio del Carmel; pazcan ellos en Bashán y en Guilad, como en los días de la antigüedad. Como en los días que saliste de la tierra de Egipto, le haré Yo ver maravillas" (versículos 14-15). El profeta continúa con una súplica que nos es conocida también de diversos órdenes de oración: "¿Quién es un Dios semejante a Ti, que perdona la iniquidad, y pasa por alto la transgresión del resto de Su herencia? No retiene para siempre Su ira, porque se deleita en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros; sujetará nuestras iniquidades; y Tú arrojarás todos sus pecados a las profundidades del mar. Cumplirás la verdad prometida a Iaacov, la misericordia a Abraham, la cual juraste a nuestros padres desde los días de la antigüedad" (versículos 18-20).