Síntesis del capítulo, Malají 1

Síntesis del capítulo, Malají 1

El libro de Malají es el último de la colección "Los Doce Profetas". Si bien del título del libro no es posible aprender sobre el período de actividad del profeta, del contenido del libro se desprende que la época de Malají es la del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo GranTemplo. Además, del contenido de las profecías se puede deducir que Malají profetizó después de Jagai y Zejariá, quienes profetizaron durante el período de construcción del Templo, ya que de las palabras de Malají se entiende que el Templo ya estaba construido.

Esav y Iaacov (Versículos 1-5)

Esta profecía trata sobre el amor de Dios por Israel y del odio de Dios hacia Edom: "Yo los he amado dice el Señor. Pero ustedes dicens: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacvb, y aborrecí a Esav, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto" (2-3). Dios promete destruir las construcciones de Edom: "Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, el Señor de los Ejércitos dice así: Ellos edificarán, pero Yo destruiré. Y los llamarán frontera del impío y pueblo contra quien el Señor está indignado para siempre", hasta que se diga: "Sea engrandecido el Señor sobre la frontera de Israel" (5).

Una profecía para los Cohanim (Versículos 6-14)

Esta profecía está dirigida a los Cohanim, los sacerdotes y a su deficiente funcionamiento en el Templo: "Ofrecen sobre mi altar pan inmundo. Y ustedes dicen: ¿En qué Te hemos deshonrado? En que decís: La mesa del Señor es despreciable. Y cuando presentan un animal ciego para el sacrificio, ¿no es eso algo malo? Y cuando presentan uno rengo o enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no se lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te concedería gracia? dice el Señor de los Ejércitos" (7-8). Dios anuncia que no tiene interés en los Cohanim ni en sus sacrificios: "No me complazco en vosotros dice el Señor de los Ejércitos ni de vuestra mano aceptaré ofrenda" (10), dado que el nombre de Dios es glorificado entre las naciones, y ellas, a diferencia de los Cohanim, presentan a Dios sacrificios dignos: "y en todo lugar se ofrece incienso a Mi Nombre, y ofrenda pura de cereal" (11). A continuación el profeta regresa nuevamente a la reprimenda de los Cohanim: "Pero ustedes lo profanan, cuando dicen: La mesa del Señor es repugnante, y su fruto, su alimento, es despreciable" (12).

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